martes, 26 de enero de 2010

La pareja. 2ª parte



...Las diferencias psicológicas entre hombres y mujeres son difíciles de ver, ya que realmente nadie nos enseña que el sexo opuesto se comporta como tal,... por qué hay hormonas que prevalecen en cada uno,... que los hace tomar conductas normales pero diferentes. Cuando aprendemos a respetar y aceptar cada una de estas diferencias en la psicología de la pareja, es cuando el amor tiene la oportunidad de florecer con nuevos colores, nuevas vibraciones y nuevas perspectivas.

El hombre se comunica de forma diferente que la mujer. La mujer puede decir en determinado momento “Nunca Salimos” o “Nunca me escuchas”. El hombre puede contestar molesto “pero si salimos el fin de semana pasado”, “te puedo repetir lo que me dijiste para que veas que si te escucho”. La utilización de la palabra “Nunca” es tomada en forma literal por el hombre, algo que la mujer no espera ya que es solo una forma de expresar la inconformidad que siente sólo en ese momento.

En la primera expresión, ella solamente está tratando de decir “Tengo ganas de salir y hacer algo juntos porque me gusta estar contigo”. El lo interpreta así: “No hacemos nada juntos. No estas haciendo bien las cosas. Eres aburrido”. En la segunda expresión, él piensa que la escucha sólo porque puede repetir lo que ella ha dicho, cuando lo que realmente ella quiere es que le demuestre o le exprese su interés en lo que ella tiene que decir.

Para expresar sus sentimientos, las mujeres utilizan generalizaciones que los hombres toman erróneamente en forma literal. Los hombres y mujeres apoyan de manera diferente a su pareja. Los hombres por naturaleza son los proveedores del hogar, los que protegen a la familia por ser el sexo físicamente más fuerte, los que deben solucionar los problemas que se van presentando en el hogar tanto en infraestructura como los emocionales.
Por eso les interesan más todas aquellas “cosas” u “objetos” a través de los cuales puedan alcanzar resultados o metas que le permitan expresar su poder, eficiencia y competencia. Ellos no se interesan tanto en la “gente” y sus sentimientos como en los “objetos”. El hecho de alcanzar sus objetivos es una manera de probar su capacidad, su eficacia, su competencia, su poder.

Ellas por naturaleza valoran más a la “gente” y sus relaciones con las demás personas. Les encanta ayudarse y estimularse mutuamente. La personalidad de las mujeres se auto valora a través de sus sentimientos y la calidad de sus relaciones con la “gente”. Para ellas la comunicación y el compartir sentimientos es mucho más importante que alcanzar objetivos o metas. Hablar y relacionarse entre sí les produce grandes satisfacciones. Las relaciones son más importantes que el trabajo y la tecnología.

El hombre maneja el estrés de manera diferenta que la mujer. Los hombres guardan silencio y las mujeres hablan. Para enfrentar los problemas, el hombre se siente mejor resolviéndolos él mismo. Para esto, se torna silencioso y se concentra en sí mismo para meditar y encontrar la solución. Si el hombre no entiende que la mujer necesita hablar de sus problemas para sentirse mejor, pensará que ella habla demasiado y sin ningún sentido, por lo que no le brindará el apoyo necesario. (Louis Corman 1901.1995)(1)
El conflicto en la pareja
Es fácil hacer un inventario de las áreas de conflicto de una pareja. Abarcan todas aquellas en las que se mueve la relación. Las disputas en los matrimonios se dan a menudo sobre las responsabilidades (quien se encarga de hacer las cosas) y el poder (quien decide lo que hay que hacer), las finanzas, las relaciones con miembros de la familia de origen, el cuidado de los hijos, actividades sociales y de trabajo fuera de la familia, sexualidad e intimidad y la comunicación (Weissman et al, 2000).

Hay algunas áreas en las que los problemas aparecen con frecuencia, por ejemplo, la percepción de desigualdad en la distribución del trabajo, pero no son irresolubles y, en general, no dan lugar a la ruptura; aunque amargan la relación. Sin embargo, hay otras fuentes de conflicto que atacan a la propia constitución de la relación de pareja, como el sexo extramatrimonial, la bebida y las drogas, que predicen el divorcio con bastante seguridad. En el mismo sentido hay que considerar los celos del marido y la locura en el gasto de dinero de la mujer (Fishman y Beach, 1999).

Los conflictos en la pareja se pueden agrupar alrededor de los aspectos fundamentales que estructuran la pareja:

Intimidad. Epstein, Baucom, Tankin y Burnett (1991) identifican como áreas de conflicto matrimonial los límites que existen entre los dos esposos en el grado de intimidad y de compartir y el balance entre el poder/control en la toma de decisiones de la pareja. Afectando a la intimidad, estos autores, incluyen elementos como la expresión de afecto (detalles, sexo, etc.)

Compromiso. Epstein y cols. Incluyen el grado de inversión que cada esposo pone en la pareja. La inversión incluye, la inversión instrumental, que es el esfuerzo conductual que se realiza para mantener o mejorar la relación, y la inversión expresiva que son los esfuerzos que se realizan para hacer feliz al otro.

Dominancia. Afectando al balance entre el poder/control en la toma de decisiones de la pareja. En este apartado, Epstein y cols. incluyen elementos importantes como el dinero, el uso del tiempo de ocio, la distribución del trabajo en casa, las prioridades en el desarrollo de la carrera profesional de cada miembro,...
La propia existencia de una relación de dominancia en la pareja se ha mencionado como causa de conflictos y de injusticia... Puede darse la dominancia sin que aparezca o se perciba ninguna distorsión. Además la toma de decisiones tiene la característica de ser una habilidad escasa y difícil y por ello un bien preciado. El apoyo que cada uno obtiene de la pareja en la toma de decisiones individuales o conjuntas, puede ser uno de los refuerzos básicos que se obtiene de la relación. Por ello aunque exista una relación de dominancia de un miembro sobre el otro puede ser considerado como algo aceptable e incluso deseable porque evita la tarea desagradable de tomar decisiones.

También hay que considerar que el poder, el ejercicio de la dominancia, es reforzante en sí mismo. Así como la intimidad es un refuerzo importante para cada componente de la pareja y es fácil reconocerlo como tal, el ejercicio del poder también lo es, no solamente porque permite acceso a determinados bienes, sino por la percepción de control y de autoeficacia que obtiene quien lo ejerce. La persona que está machacada en su trabajo o en sus relaciones sociales podría buscar en la pareja la validación que le falta, y no solamente a través de la intimidad, sino por sentirse poderoso al ejercer el poder en un ambiente social significativo como es la familia o la pareja.

Los problemas se pueden dar en aspectos que afectan a los dos aspectos intimidad y dominancia. Por ejemplo, las relaciones con las familias de origen es fuente corriente de conflictos (Weissman et al, 2000). Si no se ha producido la separación necesaria para construir la intimidad o si padres o hermanos interfieren demasiado, y tienen excesivo peso en la toma de decisiones dentro de la pareja, se introducen elementos distorsionadores que provocan dificultades importantes. Muchas veces la forma en la que aparecen estos problemas en la consulta es por medio de quejas de que existe un desequilibrio en las relaciones con las familias de ambos. Es importante que se haya establecido un espacio para tomar las decisiones con el suficiente grado de intimidad, para lo que se tiene que haber dado la separación real de la familia de origen.

Apego. Las conductas de apego se aprenden en la más tierna infancia y se automatizan. También se aprenden en la familia de origen las conductas de respuesta a la solicitud de ayuda. Si no se cumplen las expectativas que generan las peticiones del otro pueden darse problemas graves en las parejas. El hecho de que las conductas sean automáticas y por tanto no conscientes y muy básicas, hace que los conflictos en este aspecto sean graves y no siempre explícitos, dando lugar a emociones fuertes que no encuentran una expresión adecuada para su solución.

Problemas en la comunicación y resolución de problemas. Una vez que aparece un conflicto en cualquier área se disparan en la pareja los mecanismos para resolverlo. Las habilidades de comunicación, de resolución de problemas, la estructura de poder, se ponen en marcha para solucionarlo. Si no consiguen hacerlo, se establecen en la pareja patrones de relación que lo perpetúan o incluso lo agravan. Cuando el tiempo pasa sin hallar solución, o los problemas se multiplican, el origen de las dificultades se olvida y llega a parecer que no existen elementos desencadenantes de la situación y que es la propia convivencia la que se convierte en problemática. Por eso los problemas de comunicación y de falta de habilidades para resolverlos se asocian a cualquier otro en las áreas mencionadas. Cuando se tiene una buena comunicación y capacidad para resolver en común los problemas se tienen más probabilidades de tener una pareja feliz. Esta es la causa de que la terapia de pareja cognitivo conductual clásica se ha centrado en la comunicación y resolución de problemas, obteniendo un éxito notable.

Violencia. La violencia como motivo de conflicto merece una consideración aparte. Un gran porcentaje de parejas entre las que acuden a consulta presenta episodios o problemas con la violencia, pero solamente una pequeña proporción lo menciona como motivo importante para pedir ayuda, salvo cuando se hace muy extrema.

Entre las causas de la violencia se apunta al hecho de la falta de habilidades, porque se da con mayor frecuencia en los hombres que no tienen las necesarias para manejarse en los conflictos, es decir, que son menos asertivos y tienen menos capacidad para resolver problemas. Uno de los orígenes de estos déficits está en haber presenciado la violencia, e incluso haber estado sometido a ella, en su familia de origen. El efecto de esta exposición es diferente en el hombre y la mujer, mientras que en el hombre aumenta la probabilidad de la violencia no verbal, en la mujer aumenta las cogniciones negativas que dan origen a la depresión o a la ansiedad (Halford, 2000). La violencia tanto física como psicológica entre los recién casados predicen estadísticamente el divorcio. (Fishman y Beach, 1999) (2).

(1) Según el fundador de la morfopsicología, el Doctor Louis Corman, psiquiatra y psicólogo francés, se trata de la ciencia que estudia las relaciones entre la forma y el psiquismo, que permite conocernos a nosotros mismos y a los demás, a través del estudio de la forma de la cara.

(2) El tema de la violencia requiere un apartado por sí mismo, el cuál ampliaré en un post dedicado específicamente a este tema que es de suma importancia.