CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA LA ANOREXIA NERVIOSA (DSM IV)
a) Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla.
b) Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal.
c) Alteración de la percepción del peso o la silueta corporales, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.
d) En mujeres pospuberales, presencia de amenorrea; como ausencia de tres ciclos mensuales consecutivos.
INFLUENCIA DE LA CULTURA, EDAD Y SEXO
Parece ser mucho más prevalente en las sociedades industriales, donde abunda la comida y en las que estar delgado se relaciona estrechamente con el atractivo (en especial en las mujeres).
Los factores culturales influyen en las manifestaciones de la enfermedad. La anorexia nerviosa raras veces se inicia antes de la pubertad, pero algunos datos sugieren que la gravedad de los trastornos mentales asociados puede ser mayor en casos prepuberales.
En cambio, otros datos indican que cuando la enfermedad se inicia en la primera adolescencia (entre 13 y 18 años) el pronóstico es mucho más favorable. Más del 90% de los casos de anorexia nerviosa se observa en mujeres.
En cuanto a los tipos, se distinguen dos:
1) Anorexia restrictiva. Durante el episodio de anorexia nerviosa, el individuo no recurre a atracones o a purgas.
2) Anorexia purgativa. La persona recurre regularmente a atracones o purgas.
PREVALENCIA Y CURSO
Hace escasamente 10 años, en nuestro país sólo conocían de su existencia los familiares de los que la padecían.
Ahora, la información se ha ampliado a un gran número de personas, debido a su impacto mediático.
Si hace diez años, en el mundo occidental, 3 de cada 10.000 chicas jóvenes sufrían anorexia, ahora el número se ha multiplicado por 30 y la sufren 1 de cada 100 chicas.
En varones, ha habido un aumento similar y la cifra se sitúa en 1 de cada 1.000 varones.
La anorexia suele iniciarse entre 14 y 25 años, aunque últimamente se está ampliando esta franja.
En algunas niñas y niños aparece incluso antes de la pubertad. Asimismo, inician la anorexia algunas personas que han traspasado sobradamente los primeros años de juventud.
Si no se organiza adecuadamente la prevención, en unos años el porcentaje de anoréxicos puede ser aún más elevado.
La edad promedio de inicio de la anorexia es de 17 años, aunque hay picos bimodales a los 14 y 18 años. La aparición en mujeres mayores de 40 años, es rara.
El comienzo de la enfermedad se asocia muy a menudo con un acontecimiento estresante.
Para establecer el peso del individuo y el equilibrio hidroelectrolítico es necesario el ingreso hospitalario.
La anorexia es un trastorno grave. Estudios realizados en varios países indican que entre el 5 y el 10% de los anoréxicos mueren.
PREVENCIÓN DE LA ANOREXIA NERVIOSA
Los programas preventivos se dividen en tres niveles: Prevención primaria, secundaria y terciaria.
La prevención primaria, busca una acción directa de la incidencia del trastorno. En un programa de prevención primaria se aborda:
1) Información, dirigida en primer lugar a los sujetos de riesgo y a sus familias, y en segundo lugar a la población general. Los lugares son el hogar, el colegio y la universidad.
2) Modificación de conductas precursoras del trastorno, buscando sobre todo corregir la conducta más frecuente que es que las niñas y adolescentes varíen la dieta por motivos no claramente justificados con la finalidad hipotética de mejorar su figura.
3) Identificación de grupos de riesgos, mediante cuestionarios, conversaciones informales. Dichos grupos de riesgo suelen tener problemas con la aceptación de su figura, forma, peso y tamaño.
4) Acción sobre estereotipos culturales, para sensibilizar a la población del riesgo que conlleva la actual presión cultural dirigida a potenciar los aspectos estéticos y la vinculación de la belleza física con el éxito.
5) Educación escolar con programas de educación alimentaria en las escuelas. Se ha comprobado que si se reduce el número de personas jóvenes que hacen dieta innecesaria se reduce la incidencia de la anorexia nerviosa.
La prevención secundaria, está encaminada a reducir el tiempo entre la aparición del trastorno y el inicio del tratamiento en personas que están en situación de riesgo. El programa de prevención secundaria trata de:
1) Diagnóstico precoz, cuando la pérdida de peso alarma a las familias que acostumbran a llevar al paciente al médico.
2) Tratamientos correctos, que atiendan a las diferentes áreas comprometidas: dieta, peso, figura, cogniciones y relaciones interpersonales.
3) Dispositivo asistencial eficaz que requiere una correcta información a los profesionales, formación de equipos multidisciplinarios, y creación de centros específicos.
La prevención terciaria, hace referencia al conjunto de medidas encaminadas a rehabilitar lo máximo posible a la persona que ha padecido un trastorno de la alimentación y devolverla en la medida de lo posible al estado anterior del trastorno.
Procede la hospitalización en pacientes con poca motivación, inestabilidad psicológica, trastorno de la alimentación avanzado, trastorno psiquiátrico asociado y un ambiente familiar poco cooperador.
Es obligado el ingreso hospitalario ante pérdidas del 25% al 30% del peso correspondiente a su momento, según su edad y estatura.
Es preciso que la atención hospitalaria sea realizada por un equipo multidisciplinario formado por médicos, psicólogos, enfermeras y auxiliares, siendo imprescindible la formación y habilidad de todo el personal para el tratamiento de estas patologías, especialmente el de enfermería. A este personal los psiquiátricas y psicólogos deben formarlo, asesorarlo y supervisarlo con programas de formación continuada.
En síntesis, está indicada la hospitalización en la anorexia cuando aparecen complicaciones físicas, pérdida de peso severa, complicaciones psíquicas (como cuando el alimento actúa como un estímulo fóbico), crisis en las relaciones familiares y mala respuesta al tratamiento ambulatorio.
Finalizamos con un breve vídeo de 40 segundos de un anuncio que muestra la cruda realidad de una persona anoréxica.
Fuentes: Centro de psicología Béckelis; Wikipedia, la enciclopedia libre.
Calvo R. Trastornos de la alimentación (I): análisis. En: Avances en el tratamiento de los trastornos de ansiedad. Madrid. Ediciones Pirámides.
Abraham, S y Llewellyn-Jones,D (1994). Anorexia y Bulimia. Madrid: Alianza.

