A finales de los años cincuenta apareció la terapia de modificación de conducta como alternativa a los modelos existentes en la época.
Parte de la base de que la mayoría de la conducta es aprendida y los principios del aprendizaje se pueden utilizar en la práctica clínica.
El tratamiento se centra en el cambio de la conducta observable en sí misma.
La modificación de conducta se ha convertido en una orientación "revolucionaria", en la conceptualización de los problemas psicológicos y su tratamiento, que ha contribuído a la génesis de una psicoterapia científica.
Sin embargo, la ausencia de una teoría unificada del aprendizaje, las contínuas controversias acerca del papel de las variables cognitivas y el pragmatismo clínico, han hecho de la terapia conductista un ámbito de difícil definición en la actualidad.
LOS INICIOS
A comienzos del siglo XX la escuela de fisiología rusa creada por I.M Schenov consideraba que toda conducta podía explicarse apelando a los reflejos, sin tener que recurrir a la conciencia u otros procesos mentales.
Paulov, discípulo de Schenov aportó el estudio experimental de los procesos de condicionamiento (estímulos anteriormente neutros pueden adquirir la capacidad de elicitar una respuesta). Asimismo, estudió las "neurosis experimentales" en animales.
Bechterev desarrolló la idea de que el condicionamiento podía explicar gran cantidad de conductas humanas.
J.B. Watson fue el autor del manifiesto conductista e hizo triunfar la idea de que la conducta podía investigarse estudiando los reflejos simples y sus combinaciones.
M. C Jones, discípula de Watson recopiló siete métodos para eliminar los miedos infantiles (imitación social, engatusamiento verbal, distracción, represión, deshabituación, adaptación negativa). Además mostró que los miedos podían ser tratados a nivel de conducta manifiesta.
Ya desde principios del siglo XX, Thorndike desarrolla sus estudios sobre condicionamiento instrumental, en el que el aprendizaje se entendía como un proceso que obedece a diversas leyes de asociación estímulo-respuesta, siendo la más importante la "ley del efecto", que afirma que la conducta está controlada por las consecuencias.
Estos trabajos sirvieron de inspiración a Skinner para establecer su programa de investigación sobre condicionamiento operante.
AVANCE Y CONSOLIDACIÓN
Merece especial mención Jacobson y su método de relajación progresiva.
A partir de los años treinta, la terapia de conducta entró en la búsqueda de mayor fundamentación teórica, principalmente en teorías del aprendizaje.
A finales de los años cincuenta la terapia de conducta aparece ya configurada como una alternativa fundamentada en los principios de la psicología científica.
Hull, con sus investigaciones influyó decisivamente sobre Wolpe en la génesis de la "psicoterapia por inhibición recíproca" que fue una pieza clave en la constitución de la terapia de conducta.
Por otro lado, Tolman con sus aportaciones abrió la puerta a las orientaciones cognitivas en terapia de conducta.
SKINNER
Marca un antes y un después no sólo en la historia del movimiento conductual, sino globalmente en la histora de la psicología.
Estableció un nuevo paradigma para explicar el aprendizaje, el condicionamiento operante, cuyo parámetro esencial que gobierna la conducta reside en las consecuencias que le siguen a ésta, es decir, los estímulos reforzantes (o refuerzos) que se definen como aquellos hechos ambientales que acompañan o se dan con las respuestas y que cambian la probabilidad de que éstas aparezcan en el futuro.
Uno de los primeros frutos tecnológicos de su modelo de aprendizaje destaca la técnica de manejo de contingencias que inicialmente fue aplicada en un ambiente hospitalario con pacientes psicóticos.
Skinner también contribuyó a crear el análisis funcional de la conducta, como una alternativa a la taxonomía psiquiátrica tradicional.
Pero, la gran y esencial contribución de Skinner fue alentar un ambientalismo radical que, en la práctica, potenció el diseño de ambientes terapeúticos.
AÑOS CINCUENTA
Merecen mención los trabajos de Bijou (1957-58) sobre el condicionamiento operante en la infancia que abrieron las puertas a la aplicación de técnicas de modificación de conducta a los deficientes mentales.
En 1953, apareció el término "terapia de conducta " en el trabajo de Skinner, Solomon y Lindsey en que practicaron condicionamiento operante a enfermos psicóticos.
A su vez, en Sudáfrica Lazarus acuñaba el término "terapia de conducta" para referirse a la utilización de procedimientos de laboratario en la psicoterapia tradicional.
Y en 1959, Eysenck utilizó dicho término para referirse a la terapia basada en las teorías del aprendizaje, incluyendo el condicionamiento clásico como el condicionamiento operante.
AÑOS SESENTA Y SETENTA
Durante este período, la terapia de conducta se consolidó como enfoque terapeútico y fueron clave para ello los trabajos de Wolpe, y los ya mencionados de Skinner y Eysenck.
Wolpe, publicó "Psicoterapia por Inhibición Recíproca" que fue un hito fundamental en modificación de conducta, explorando la idea de que si la ansiedad condicionada podía inhibir la respuesta de comer en gatos (a los que usaba en su investigación sobre neurosis experimentales) entonces la respuesta de comer podría servir para inhibir la ansiedad.
Wolpe buscó respuestas humanas que fueron útiles para recondicionar la ansiedad y la relajación progresiva de Jacobson, se convirtió en la base de la desensibilización sistemática.
Con la misma lógica, el uso de respuestas asertivas para inhibir la ansiedad se convirtió en las bases del entrenamiento asertivo, a la vez que la activación sexual para inhibir la ansiedad se convirtió en el punto clave de nuevos enfoques en terapia sexual.
Hans Eysenck desempeñó un papel básico y fundamental en la consolidación de la psicología de la conducta, sosteniendo que el psicólogo profesional debía ser un investigador que aplicara en su práctica clínica los resultados de la investigación básica.
Mencionamos a Shapiro que inició sus trabajos sobre "estudios experimentales de caso único".
Durante la década de los setenta se publicaron varios manuales con fundamentos científicos de los procedimientos terapeúticos.
Destaca la obra de Bandura y Walters (1963) "Aprendizaje social y desarrollo de la personalidad" en la que se habla del aprendizaje observacional, a través del cuál, poco a poco, se va introduciendo la complejidad del mundo social donde el aprendizaje ocurre en la realidad, y en consonancia con ello, se irá reconociendo el papel de los procesos cognitivos.
ÚLTIMAS DÉCADAS
Han proliferado las técnicas de tratamiento así como el tipo de desórdenes que puede abordarse con tratamientos conductuales.
Los terapeutas de conducta también han desarrollado nuevas áreas de trabajo como la medicina conductual, la fragmentación teórica y la "cognitivización" de la psicología, produciendo una creciente reserva respecto al poder explicativo del aprendizaje.
Nuestra próxima entrada de psicología, irá dedicada a la terapia de modificación de conducta en la actualidad.
BIBLIOGRAFÍA
Alexander, F. (1963) The dynamics of psychothagrapy in ligth of learning theory.
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Arkowitz, H y Hannah, M.T (1989). Cognitive, behavioral, and psychodynamic Therapies.
Bandura, A (1969) Principios de modificación de conducta.
Berstein, D.A y Borkevec, Y.D (1973) Entrenamiento en relajación progresiva.
Bijou, SW (1958) Operant extinction after fixed-interval schedules with young children.
Wolpe, J. (1958) Psicoterapia por inhibición recíproca.
Skinner B.F (1953) Ciencia y conducta humana.
Guillem Feixas- Mª Teresa Miró " Aproximaciones a la psicoterapia. (1993)
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