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domingo, 21 de noviembre de 2010

HIPOCONDRÍA



La hipocondría consiste en una preocupación exagerada y el miedo a tener, o la idea de padecer alguna enfermedad que en realidad no se tiene. Este temor persiste a pesar de hacerse revisiones y exploraciones médicas donde aparece que el paciente no tiene ninguna enfermedad.

Tanto en el DSM-IV como en la CIE-10 se clasifica la hipocondría entre los "Trastornos Somatoformes. Criterios diagnósticos según el DSM-IV siguiendo este enlace.

En la hipocondría las preocupaciones del enfermo hacen referencia a:
- Funciones corporales (p. Ej., latido cardíaco, sudor o movimientos peristálticos).

- Anormalidades físicas menores (p. Ej., pequeñas heridas, tos ocasional).

- Sensaciones físicas vagas y ambiguas (p. ej., "corazón cansado", "venas dolorosas").

El individuo atribuye estos síntomas o signos a la enfermedad temida y se encuentra muy preocupado por su significado, su autenticidad y su etiología. Las preocupaciones pueden centrarse en un órgano específico o en una enfermedad en particular (p. ej., miedo a padecer una enfermedad cardiaca).

Las exploraciones físicas, repetidas, las pruebas diagnósticas y las explicaciones del médico no consiguen aliviar la preocupación del paciente. Por ejemplo, un individuo con miedo a padecer una enfermedad cardiaca no se tranquiliza aunque sepa que las exploraciones físicas, los electrocardiogramas, etc., son totalmente normales.

Los síntomas más frecuentes son ansiedad y depresión. Estas personas se dedican exclusivamente al cuidado de sí mismos, llegando incluso a abandonar las tareas diarias como el trabajo, amigos, etc. Llegan a obsesionarse de tal forma, que no piensan en otra cosa y no tienen otro tema de conversación que no gire en torno a la sintomatología que, según ellos, están padeciendo.

Acaban por convertirse en personas que analizan muy detenidamente cada síntoma, continuamente se toman el pulso, la temperatura, la tensión, analizan cada parte de su cuerpo: un lunar, los ojos, la forma de toser, los latidos del corazón, etc. Además, tienen mucha información de las enfermedades que creen padecer, utilizan una terminología muy avanzada para describir los síntomas, están continuamente leyendo artículos, libros, prospectos de las medicinas, etc.

Factores que favorecen el desarrollo de la enfermedad:
- Experiencias traumáticas relacionadas directa o indirectamente con el padecimiento de una enfermedad grave por parte de un familiar o amigo cercano, sobre todo que haya podido causarle la muerte, con lo que no es de extrañar que se desarrollen ciertos temores y obsesiones por la enfermedad.

- Educación sobre proteccionista en la que se le inculca miedo por todo. Suele ser padres que continuamente están advirtiendo a sus hijos de los peligros que hay en todo, es decir, crecer en un ambiente donde solo se hablaba de enfermedades, tragedias, etc. Lo cual sin querer, transmiten inseguridad y miedo a los hijos.

- Cuando se aprende a llamar la atención poniéndose enfermo. Muchas veces, se aprende desde la infancia que cuando nos ponemos enfermos todos los que nos rodean van a estar pendientes de nosotros.

- A veces el problema está en la interpretación errónea de los síntomas.

- Los niños que tienen cerca un familiar hipocondríaco tienen más probabilidad de serlo de mayores.

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El diagnóstico de hipocondría debe hacerse con mucho cuidado si las ideas del paciente sobre la enfermedad se ven reforzadas por curanderos que no están de acuerdo con las explicaciones y las exploraciones médicas.

La hipocondría puede iniciarse a cualquier edad; sin embargo, lo más frecuente es que empiece en los primeros años de la vida adulta. El curso es generalmente crónico, con períodos de mayor o menor intensidad, aunque algunas veces es posible que el individuo se recupere totalmente. El trastorno afecta por igual a varones y mujeres.

La Hipocondría está relacionada al Trastorno obsesivo compulsivo (TOC) a la ansiedad generalizada y a la depresión y se diagnostica después de 6 meses con los mismos síntomas.

Esta enfermedad no debe ser confundida con los trastornos psicosomáticos, en los cuales el paciente somatiza un conflicto psicológico, es decir, se expresa con un síntoma físico, como puede ser una contractura muscular, dolor de cabeza o de estómago.

En la hipocondría el síntoma puede ser imaginario y en caso de existir no tiene la importancia que el enfermo pretende darle.

También hay que diferenciar entre la hipocondría y la aprensión, ya que ésta última no afecta a la vida social, laboral y familiar del afectado. Además, para diagnosticar hipocondría es necesario que el paciente presente los síntomas al menos durante seis meses y se debe asegurar que no padezca ninguna enfermedad real.

Tratamiento de la hipocondría
El tratamiento de la hipocondría es complicado, ya que el paciente siempre va a pensar que su problema es físico y que lo que necesitará será ayuda médica y difícilmente va a reconocer que lo que él padece es una enfermedad psicológica.

El tratamiento principal consiste en una Terapia Cognitivo-Conductual, que tiene como objetivo, hacer que el paciente pierda el miedo a estar enfermo y a la muerte, así como, para reaprender otro tipo de conductas y conocerse a sí mismo y así poder identificar los síntomas reales de aquellos que no lo son.

También debe aprender a manejar la ansiedad, lo que en algunos casos puede ser conveniente combinarlo con alguna medicación de apoyo.

Las técnicas que se han considerado más efectivas:

- Parada de pensamiento, se le enseña a parar el pensamiento cuando aparezcan las ideas relativas a los síntomas y la enfermedad.

- Desensibilización en la imaginación a situaciones temidas y evitadas, para que el paciente sea capaz de acercarse a ellas sin angustia y miedo.

- Relajación, lo cual ayuda al paciente a cambiar el foco de atención y orienta el pensamiento del paciente hacia temas menos dañinos, reduciendo así los temores existentes.

- Técnicas de asertividad, para mejorar la autoestima del paciente, en la medida en que éste empiece a ver el lado bueno de las cosas, mejorará su vida social así como la comunicación con los demás, y haciendo que sus temas de conversación dejen de girar en torno a sus dolores y quejas.

- Técnica de inundación imaginaria, que consiste en visualizar los pensamientos y presentimientos negativos de enfermedades y la muerte como si realmente hubieran ocurrido. Lo cuál sirve para afrontar directamente el miedo a la muerte, el envejecimiento y el posible rechazo de los demás.

- Técnica paradójica, consiste en pedir al paciente que se exponga a través de varias técnicas, de forma voluntaria a los síntomas y sensaciones temidas, de manera que descubra que puede tener cierto control sobre sus síntomas, y que aquello que veía como señal de peligro, lo considere ahora como completamente normales.

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Bibliografía:
Belloch, A., Sandín, B.(1996): Manual de psicopatología. McGraw-Hill Interamericana. CIE 10, Trastornos mentales severos y del comportamiento. Descripciones clínicas y pautas para el diagnóstico. (1992) Organización Mundial de la Salud. Madrid. DSM-IV, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. (1997). Barcelona.