jueves, 10 de marzo de 2011

TRASTORNO DE IDENTIDAD DISOCIATIVO


El trastorno de identidad disociativo, (anteriormente llamado trastorno de personalidad múltiple), se caracteriza por la existencia de dos o más identidades o estados de personalidad en un solo individuo y en la que se producen episodios de amnesia, la cual consiste en la incapacidad de recordar información personal relevante debido a que se trata de acontecimientos que han ocurrido cuando otra de las identidades tenía el control. Estos lapsos de memoria pueden ser de memoria remota o de memoria reciente.

Las identidades más pasivas tienden a mostrar recuerdos más limitados, mientras que las más hostiles, controladoras y protectoras son capaces de mostrar recuerdos más completos. Sin embargo, una identidad que no esté actuando puede llegar a la conciencia (mediante alucinaciones visuales y auditivas; p. Ej., una voz que da órdenes...) La forma de confirmar la amnesia se produce mediante explicación dada por sus familiares y amigos, a través de los comportamientos observados o por los propios descubrimientos del individuo (p. Ej., encontrar un objeto que él no recuerda haber comprado)... Puede existir pérdida de memoria no sólo durante períodos de tiempo recurrentes, sino también una pérdida total de la memoria correspondiente a gran parte de la infancia.

En ocasiones, el estrés psicosocial produce la transición de una identidad a otra. El tiempo que se requiere para pasar de una identidad a otra es normalmente de unos segundos, pero algunas veces este cambio se realiza gradualmente.

El trastorno de identidad disociativo refleja un fracaso en la integración de varios aspectos de la identidad, la memoria y la conciencia. Cada personalidad se vive como una historia personal, una imagen, una identidad e incluso un nombre distintos.

Normalmente, hay una identidad primaria con el nombre del individuo, que es pasiva, dependiente, culpable y depresiva. Las identidades alternantes poseen usualmente diferentes nombres y rasgos que difieren o desentonan con la identidad primaria (p. Ej., son hostiles, dominantes y autodestructivas).

En situaciones muy concretas el individuo puede asumir determinadas identidades que pueden diferenciarse en la edad, el sexo, el vocabulario, los conocimientos generales y el estado de ánimo. Las identidades alternantes se presentan como si se controlaran secuencialmente, una a expensas de la otra, pudiendo negar el conocimiento entre ellas, ser críticas unas con otras e incluso entrar en conflicto abierto. De forma ocasional, una o algunas de las identidades más poderosas pueden planificar el tiempo ocupado por las otras...

El trastorno de identidad disociativo parece estar causado por la interacción de varios factores:
- Estrés insoportable, como el haber sufrido abusos físicos o psicológicos durante la niñez.
- Habilidad para separar los propios recuerdos, percepciones o identidades del conocimiento consciente (capacidad disociativa).
- Antes de tener una visión unificada del yo y de los otros se puede consolidar sólidamente un desarrollo anormal.
- Una deficiente protección y atención durante la niñez.

Por lo general las personas con trastorno de identidad disociativo narran haber padecido abusos físicos y sexuales durante la infancia, cometido por uno de los padres u otro miembro de la familia... utilizando dicho trastorno como mecanismo de defensa para poder sobrellevar el dolor y el miedo provocado por estos hechos. Siendo más grave aún, en aquellos niños cuyo padre / madre... además de abusar sexualmente de ellos, es capaz de mostrarles amor y protección de manera simultánea, con lo que una forma de escapar del abuso continuado es a través de la disociación (como hemos dicho anteriormente como mecanismo de defensa), estas personas suelen ser hipnotizables y especialmente vulnerables a todo lo que pueda provocar sugestión...

Indicando que, no todas las personas son capaces de disociar, y éstas en concreto, siendo víctimas de abuso continuado, pueden desarrollar un trastorno de estrés postraumático (este trastorno suele ser la respuesta a un único episodio de abuso), depresión recurrente, ideación suicida (ambos como indicios de abuso sexual recurrente...) o psicosis.

Hay que señalar, que el haber tenido un episodio disociativo como respuesta a un trauma, no se tiene por qué desarrollar un trastorno de identidad disociativo, para lo cual es necesario que dicho trauma sea repetido a lo largo del tiempo.

Es un trastorno que aparece en la infancia, nunca en la edad adulta, aunque persiste durante la edad adulta.

El trastorno de identidad disociativo parece tener un curso clínico variable, que tiende a ser crónico y recidivante. Es un trastorno del desarrollo con una base postraumática, que generalmente comienza después de los 6 años de edad. Se han descrito tanto cursos episódicos como continuos. El trastorno puede ser menos manifiesto cuando los individuos tienen más de 40 años, pero puede volver a aparecer durante los episodios de estrés, durante los acontecimientos traumáticos o durante el abuso de sustancias...

Criterios diagnósticos según el DSM-IV del Trastorno de Identidad Disociativo
A. Presencia de dos o más identidades o estados de personalidad (cada una con un patrón propio y relativamente persistente de percepción, interacción y concepción del entorno y de sí mismo).
B. Al menos dos de estas identidades o estados de personalidad controlan de forma recurrente el comportamiento del individuo.
C. Incapacidad para recordar información personal importante, que es demasiado amplia para ser explicada por el olvido ordinario.
D. El trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. Ej., comportamiento automático o caótico por intoxicación alcohólica) o a una enfermedad médica (p. Ej., crisis parciales complejas).

Nota: En los niños los síntomas no deben confundirse con juegos fantasiosos o compañeros de juego imaginarios.

Diagnóstico diferencial
El trastorno de identidad disociativo debe diferenciarse de:
- Los síntomas debidos a los efectos fisiológicos directos de una enfermedad médica (p. Ej., epilepsia).

- De síntomas disociativos debidos a crisis parciales complejas. Las crisis comiciales suelen ser generalmente breves (desde 30 seg. hasta 5 min.) y no presentan la estructura compleja y resistente de las identidades y del comportamiento que se observa en el trastorno de identidad disociativo, a pesar de que los dos trastornos pueden manifestarse al mismo tiempo. Siendo poco usual encontrar antecedentes de abusos físicos y sexuales en las personas con crisis parciales complejas.

- Los síntomas debidos a los efectos fisiológicos directos de una sustancia pueden diferenciarse del trastorno de identidad disociativo por el hecho de que la sustancia (p. Ej., drogas o fármacos) se considera etiológicamente relacionada con la alteración.

- El diagnóstico de trastorno de identidad disociativo debe prevalecer sobre el de amnesia disociativa, fuga disociativa y trastorno de despersonalización. Los individuos con trastorno de identidad disociativo puede diferenciarse de los individuos en trance o con síntomas «de posesión» que serían diagnosticados de trastorno disociativo no especificado) por el hecho de que éstos explican que espíritus y seres ajenos han entrado en su cuerpo y poseen el control absoluto de sus actos.

- Existe controversia a la hora de establecer el diagnóstico diferencial entre el trastorno de identidad disociativo y otros trastornos mentales, como la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, el trastorno bipolar, con ciclación rápida, los trastornos de ansiedad, los trastornos de somatización y los trastornos de la personalidad. Los factores que pueden facilitar el diagnóstico del trastorno de identidad disociativo son una clara sintomatología disociativa, con cambios de identidad repentinos, amnesia reversible y puntuaciones elevadas en los tests de disociación e hipnotizabilidad en individuos que no manifiestan síntomas propios de otro trastorno mental.

- El trastorno de identidad disociativo debe diferenciarse de la simulación en las situaciones en las que puede obtenerse un beneficio económico o legal y de los trastornos facticios (en los que se puede observar un comportamiento de búsqueda de ayuda).

Tratamiento
La evaluación se debe realizar con pruebas psicológicas, historia clínica personal y familiar, antecedentes médicos y evaluación física para descartar otros trastornos que pudieran dar síntomas similares.

El paciente con trastorno de identidad disociativo requiere psicoterapia, con frecuencia facilitada por la hipnosis (el médico utiliza la hipnosis con frecuencia para tener acceso a las personalidades, facilitar la comunicación entre ellas, estabilizarlas e integrarlas. La hipnosis también se usa para reducir el impacto doloroso de los recuerdos traumáticos).

Se pueden emplear un amplio rango de psicoterapias, incluso cognitiva-conductual, psicodinamica, de apoyo, hipnoterapia, para ayudar al paciente con estas tareas. Quizás sean necesarias las intervenciones familiares, matrimoniales, sociales y educativas. La terapia de grupo homogéneo para pacientes con este trastorno puede ser efectiva si se estructura de manera cuidadosa para enfocarse en la adaptación actual a la vida y no a los traumas pasados. Las terapias expresivas como la artística y la danza suelen ser de utilidad para los pacientes.

Los síntomas pueden ir y venir de modo natural, pero el trastorno no desaparece por sí mismo. El tratamiento puede aliviar algunos síntomas específicos pero no tiene efectos sobre el trastorno en sí mismo.

El tratamiento de estos pacientes en psicoterapia suele ser largo, siendo su objetivo final la integración de los datos que se han perdido u omitido dentro de las lagunas de olvidos.

En cuanto al tratamiento farmacológico, aún no cuenta con fármacos específicamente dirigidos a esta enfermedad, y muchos de los síntomas han sido relativamente resistentes al tratamiento. Por lo que, la medicación se dirige al apoyo con los síntomas depresivos, problemas de sueño, ansiedad, problemas alimenticios o síntomas psicóticos.

También resulta básico el apoyo del entorno familiar para el avance de éstos pacientes, ofreciéndoles apoyo terapéutico, comprensión y afecto.

El pronóstico depende de los síntomas y de las características del trastorno. Aquellas personas que tienen principalmente síntomas disociativos y características postraumáticas, es decir, que además de sus problemas de memoria e identidad, también experimentan ansiedad acerca de acontecimientos traumáticos y el hecho de revivirlos y recordarlos; suelen recuperarse por completo con el tratamiento.

Sin embargo, las que presentan de forma adicional trastornos psiquiátricos graves, como trastornos de la personalidad, afectivos, alimentarios y de abuso de drogas; el tratamiento puede tener menos éxito, la mejoría suele ser más lenta, debe ser más largo y pueden aparecer más crisis...


Damos por finalizada esta entrada con un interesante video sobre el trastorno de identidad disociativo.




BIBLIOGRAFÍA:
Bleichmar, H., "Mecanismos de Defensa". En: Vidal, G., Alarcón, R.,Lolas F. (Eds). Enciclopedia Iberoamericana de Psiquiatría. Tomo III. Argentina, Editorial Médica Panamericana, 1995.
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Van der Hart, O; Nijenhuis, E, Steele, K. (2008). El yo atormentado: La disociación estructural y el tratamiento de la traumatización crónica. Bilbao: Ed. Desclée de Brouwer.
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