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viernes, 3 de septiembre de 2010

PLANETA MERCURIO (2)


MAGNETOSFERA
El estudio de la interacción de Mercurio con el viento solar ha puesto en evidencia la existencia de una magnetosfera en torno al planeta.

Sobre el origen de este campo magnético se piensa que es debido a una corriente eléctrica inducida en las capas exteriores de la atmósfera del planeta por el movimiento de las líneas del campo magnético que giran por la rotación del sol.

ÓRBITA Y ROTACIÓN
Dicha órbita es la más excéntrica de los planetas menores, con distancias del planeta al sol en un rango entre 46 y 70 millones de Kms.

Tarda 88 días terrestres en dar una traslación completa y presenta una inclinación orbital de 7 grados.

En Mercurio existe el fenómeno de los amaneceres dobles, donde el sol sale, se detiene, se esconde nuevamente casi exactamente por donde salió y luego vuelve a salir para continuar su recorrido por el cielo; esto sólo ocurre en algunos puntos de la superficie. Por el mismo procedimiento, en el resto del planeta se observa que el sol aparentemente se detenga en el cielo y realice un movimiento de giro.

Esto es, porque aproximadamente 4 días antes del perihelio (el punto más cercano de su órbita alrededor del sol), la velocidad angular orbital de Mercurio iguala su velocidad angular rotatoria, lo que hace que cese el movimiento aparente del sol; justo en el perihelio, la velocidad angular rotatoria. De esta forma se explica este movimiento aparentemente retrógrado del sol. Cuatro días después del perihelio, el sol vuelve a tomar un movimiento aparente normal pasando por estos puntos.

El avance del perihelio de Mercurio fue notado en el siglo XIX por la lenta precisión de la órbita del planeta alrededor del sol, lo cual no se explicaba completamente por las leyes de Newton ni por perturbaciones por planetas conocidos.

Se supuso entonces que otro planeta en una órbita más interior al sol era el causante de estas perturbaciones. A dicho planeta se le llamaría planeta Vulcano. Pero a comienzos del siglo XX, la teoría general de la Relatividad de Einstein explicaba la precesión observada, descartando al inexistente Vulcano.

El avance del perihelio mercuriano excede en justo 42,98 arcosegundos por siglo, tanto que necesita 12 millones de órbitas para exceder un turno completo.

Durante muchos años se pensó que la misma cara de Mercurio miraba siempre hacia el sol de forma sincrónica, similar a como lo hace la luna.

En 1965 con observaciones por radio se descubrió una resonancia orbital de 2:3, rotando tres veces cada dos años mercurianos; La excentricidad de la órbita de Mercurio hace esta resonancia estable en el perihelio, cuando la marea solar es más fuerte, el sol está todavía en el cielo de Mercurio.

OBSERVACIÓN EN EL CIELO Y TRÁNSITO DE MERCURIO
Su observación es complicada por su proximidad al sol. Mercurio sólo se puede observar período durante el crepúsculo de la mañana o de la noche.

Como la luna, Mercurio exhibe fases vistas desde la Tierra, siendo nueva en conjunción inferior y llena en conjunción superior.

Mercurio alcanza una conjunción inferior cada 116 días de media, aunque este intervalo puede cambiar de 111 a 121 días por la excentricidad de la órbita del planeta. Este período de movimiento retrógrado visto desde la Tierra puede variar de 8 a 15 días en cualquier lado de la conjunción inferior.

Es más fácil de ver desde el hemisferio sur que desde hemisferio norte de la Tierra; esto se debe a que la máxima elongación del oeste posible del sol, siempre ocurre cuando es otoño en el hemisferio sur, mientras que la máxima elongación del este, ocurre cuando es invierno en el hemisferio norte.

Mercurio es más visible desde la Tierra cuando se encuentra entre la fase creciente o la menguante y la llena.

El tránsito de Mercurio es el paso, observado desde la Tierra, de este planeta por delante del sol y la alineación de los tres (Sol, Mercurio y Tierra) produce un efecto particular.

La Tierra atraviesa cada año la línea de los nodos de la órbita de Mercurio el 8-9 de mayo y el 10-11 de noviembre. Existe una cierta periodicidad en estos fenómenos, aunque obedece a reglas más complejas.


ESTUDIO DE MERCURIO
Las primeras menciones de este planeta datan del tercer milenio antes de Jesucristo por los sumerios.

Los babilonios (200-500 a.c.) hicieron nuevas observaciones y lo denominaron Nabu, el mensajero de los dioses en su mitología.

En la antigua Grecia le llamaban Apolo cuando era visible por la mañana y Hermes cuando lo era al anochecer, hasta que Pitágoras propuso la idea de que eran el mismo cuerpo celeste.

En el siglo XVII Galileo hizo las primeras observaciones con telescopio.

En 1631, Pierre Gassendi realizó las primeras observaciones del tránsito.

En 1800 Johann Shcröter pudo hacer algunas observaciones de la superficie, aunque por error estimó que tenía una rotación de 24 horas similar a la de la Tierra, lo cual sería corregido en 1880 por Giovani Schiaparelli.

Los avances tecnológicos han llevado a observaciones muy mejoradas y unido a la llegada de sondas espaciales se descubrieron y confirmaron grandes e importantes propiedades del planeta.

La Mariner 10, fue la primera nave en estudiar en profundidad el planeta Mercurio y finalizó su misión el 24 de marzo de 1975.

En agosto de 2004 fue lanzada la sonda Messenger y se pondrá en órbita alrededor de Mercurio el próximo marzo de 2011 en una misión de un año de duración. Se espera que con ello se aumente considerablemente el conocimiento científico de dicho planeta.

En misión conjunta de la Agencia espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de exploración espacial (JAXA), se hará el envío de dos módulos orbitantes los cuales realizarán una completa exploración de Mercurio.

Se prevé su lanzamiento en agosto de 2013, la llegada al planeta en septiembre de 2019 y una misión de un año de duración.

Finalizamos con un pequeño vídeo-documental sobre el planeta Mercurio.

 

Fuentes: Wikipedia, La enciclopedia libre; Astronomía fundamental, A. Feinstein, Editorial Kapelusz, (1982); Worlds in the sky, W.sheehan, University of Arizona Press, (1992)



 

jueves, 26 de agosto de 2010

PLANETA MERCURIO (1)


En nuestro recién iniciado viaje por el sistema solar, ya hemos visto nuestro astro rey, el sol, y si continuamos desde éste alejándonos hacia afuera, el primer objeto que nos encontramos es el planeta Mercurio, a 57.910 kms del Sol y a 149. 600 kms de la tierra. Es el más pequeño de los planetas (a excepción de los planetas enanos). Forma parte de los denominados planetas interiores rocosos. No tiene satélites.

Sobre su superficie se conocía muy poco, hasta que fue enviada la sonda planetaria Mariner 10 y se hicieron observaciones con radares y radiotelescopios.

Antiguamente se creía que Mercurio siempre presentaba la misma cara al sol, situación similar al caso de la Luna con la Tierra; es decir, que su período de rotación era igual al de translación, ambos 88 días.

Pero en 1965, se mandaron pulsos de radar hacia Mercurio, con lo cual quedó definitivamente demostrado que su período de rotación era 58,7 días, lo cual es 2/3 de su período de traslación, situación denominada resonancia orbital.

Al ser un planeta cuya órbita es interior a la de la Tierra, Mercurio periódicamente pasa delante del sol, fenómeno que se denomina tránsito.

Observaciones de su órbita a través de muchos años demostraron que el perihelio ( punto más cercano de la órbita de un cuerpo terrestre alrededor del sol) gira 43 segundos de arco más por siglo de lo predicho por la mecánica clásica de Newton.

La explicación correcta del comportamiento del perihelio de Mercurio se encuentra en la Teoría General de la Relatividad.

Es uno de los cuatro planetas sólidos o rocosos; es decir, tiene un cuerpo rocoso como la Tierra. Este planeta es el más pequeño de los cuatro, con un diámetro de 4.879 kms en el ecuador.
ESTRUCTURA INTERNA

Está formado aproximadamente en un 70% de elementos metálicos y un 30% de silicatos.

Los geólogos estiman que el núcleo de Mercurio ocupa un 42% de su volumen total( el núcleo de la Tierra apenas ocupa un 17%). Este núcleo estaría parcialmente fundido lo que explicaría el campo magnético del planeta.

Rodeando el núcleo existe un manto de unos 600 kms de grosor.
La corteza de Mercurio mide en torno a los 100-200 kms de espesor.

Es un hecho distintivo de la corteza de Mercurio, las visibles y numerosas líneas escarpadas o escarpes que se extienden varios miles de Kilómetros a lo largo del planeta. Presumiblemente se formaron cuando el núcleo y el manto se enfriaron y contrajeron al tiempo que la corteza se estaba solidificando.


GEOLOGIA Y SUPERFICIE
La superficie de Mercurio, al igual que la de la Luna, presenta numerosos impactos de meteoritos que oscilan entre unos metros hasta miles de kilómetros. Algunos de los cráteres son relativamente recientes, de algunos millones de años de edad, y se caracterizan por la presencia de un pico central.

Parece ser que los cráteres más antiguos han tenido una erosión muy fuerte, posiblemente debida a los grandes cambios de temperatura que en un día normal oscilan entre 350 grados centígrados por el día y -170 grados centígrados por la noche.

Al igual que la Luna, Mercurio, parece haber sufrido un período de intenso bombardeo de meteoritos de grandes dimensiones, hace unos 4.000 millones de años. Durante este período de formación de cráteres, Mercurio recibió impactos en toda su superficie, facilitado por la práctica ausencia de atmósfera.

En este período, Mercurio fue volcánicamente activo, formándose cuencas o depresiones con lavas del interior del planeta, produciendo planicies lisas similares a los mares de la Luna.

Las llanuras más jóvenes de Mercurio están menos craterizadas.
Destaca en la geología de Mercurio la cuenca de Caloris, un cráter de impacto que constituye una de las mayores depresiones meteóricas de todo el sistema solar.Tiene un diámetro aproximado de 1.550 kms.


Justo en el lado opuesto de esta inmensa formación geológica se encuentran unas colinas o cordilleras conocidas como Terreno Extraño o Weird Terrain. La superficie de Mercurio probablemente ha incurrido en los efectos de procesos de desgaste espaciales o erosión espacial.
El viento solar e impactos micrometeóritos pueden oscurecer la superficie cambiando las propiedades reflectantes de ésta y el albedo( relación de la radiación que cualquier superficie refleja sobre la radiación que incide sobre sí misma) de todo el planeta.
A pesar de las temperaturas extremadamente altas que hay generalmente en su superficie, observaciones más detalladas sugieren la existencia de hielo en Mercurio.
En el fondo de varios cráteres muy profundos y oscuros cercanos a los polos que nunca han quedado expuestos directamente a la luz solar tienen una temperatura muy inferior a la media global.



El hielo (de agua) es extremadamente reflectante al radar, y recientes observaciones revelan imágenes muy reflectantes en el radar cerca de los polos.


Aunque el hielo no es la única causa posible de dichas regiones altamente reflectantes, sí es la más probable.


Se especula que el hielo tiene sólo unos metros de profundidad de estos cráteres, conteniendo alrededor de una tonelada de esta sustancia.




El origen de agua helada en Mercurio no es conocido a ciencia cierta, pero se especula que o bien se condensó agua del interior del planeta o vino de cometas que impactaron contra el suelo.


Para finalizar esta entrada, os dejamos un vídeo que ofrece imágenes de Mercurio.





Fuentes: Wikipedia, La enciclopedia libre; Astronomía fundamental, A. Feinstein, Editorial Kapelusz, (1982); Worlds in the sky, W.sheehan, University of Arizona Press, (1992).