jueves, 19 de mayo de 2011

LA LUNA (2)

ÓRBITA
Describe alrededor de la Tierra una elipse, por lo que la distancia entre ambos astros varía y también la velocidad en la órbita.

La órbita de la Luna es especialmente compleja. La razón es que la Luna está suficientemente lejos de la Tierra (384.400 km en promedio) que la fuerza de gravedad ejercida por el Sol es significativa.

Dada la complejidad del movimiento, los nodos de la Luna, no están fijos, sino que dan una vuelta cada 18,6 años.

Para calcular la posición de la Luna con exactitud hace falta tener en cuenta por lo menos varios cientos de términos.

La Luna, se aleja unos 4 cm al año de la Tierra a la vez que va frenando la rotación terrestre.

En teoría, dicha separación debería prolongarse hasta que la Luna tardara 47 días en completar una órbita alrededor de nuestro planeta.

Pero, la evolución futura de nuestro Sol puede trastocarlo y es posible que al convertirse en una estrella gigante roja dentro de varios miles de millones de años, la proximidad de su superficie al sistema Tierra-Luna haga que la órbita Lunar se vaya cerrando hasta que la Luna esté alrededor de 18.000 km de la Tierra, momento en el que la gravedad terrestre destruirá la Luna convirtiéndola en unos anillos similares a los de Saturno.

De todas formas, el fin del sistema Tierra-Luna es incierto y depende de la masa que pierda el Sol en los estadios finales de su evolución.

ECLIPSES SOLARES Y LUNARES
Son una extraordinaria casualidad. El diámetro del Sol es 400 veces más grande que el de la Luna y está 400 veces más lejos, de forma que ambos abarcan aproximadamente el mismo ángulo sólido si se observan desde la Tierra.

La Luna en un eclipse Lunar puede contener hasta tres veces su diámetro dentro del cono de sombra causado por la Tierra.

Por contra, en un eclipse solar la Luna apenas tapa al Sol (eclipse total) y en determinada parte de su órbita, cuando está más distante, no llega a ocultarlo del todo, dejando una franja anular (eclipse anular).

LAS MAREAS
En realidad, la Luna no gira en torno a la Tierra, sino que la Tierra y la Luna giran en torno al centro de masas de ambos.
Pero, al ser la Tierra un cuerpo grande, la gravedad que sobre ella ejerce la Luna es distinta en cada punto.

El punto más próximo es mucho mayor que el centro de masas de la Tierra, y mayor en este que en el punto más alejado de la Luna.

Mientras la Tierra gira en torno al centro de gravedad del sistema Tierra-Luna, aparece a la vez una fuerza que intenta deformarla, dándole el aspecto de un huevo.
Este fenómeno se llama "gradiente gravitatorio", el cual produce mareas.

Al ser la Tierra sólida la deformación afecta más a las aguas y a la atmósfera y es lo que da el efecto de que suban y bajen dos veces al día (sube en los puntos más cercano y más alejado de la Luna).

AGUA EN LA LUNA
Hasta el año 2009 se debatió en la comunidad científica la posible existencia de agua en la Luna.
El ambiente selenita hace casi imposible la presencia de agua; a no ser en forma cristalizada microscópica en las rocas, la existencia de agua líquida es prácticamente imposible, ya que en la mayor parte de la superficie Lunar las temperaturas suelen superar holgadamente los 100 grados centígrados.

Unido a una falta de atmósfera, implica que toda agua expuesta al ambiente Lunar típico se sublime y que sus moléculas se fuguen al espacio.
Pero dos decubrimientos, uno en 1996 por parte de la sonda Clementine y otro en 1998 del Lunar Prospector detectaron imprevistas presencias de hidrógeno en los polos Lunares.

Una hipótesis explicativa de este fenómeno es que ese hidrógeno esté en forma de agua y que algunos cometas, al impactar en las zonas polares, puedan haber creado cráteres donde no llega la luz solar. En tales cráteres quizás pudiera encontrarse agua congelada de origen cometario (exógena).

El 13 de noviembre de 2009, la Agencia espacial de EE.UU (NASA) anunció el hallazgo de agua en la Luna.

Ocurrió que el 9 de octubre la NASA estrelló la sonda LCROSS y su cohete Centauro en el fondo del cráter Cabeus en el polo sur de la Luna, en una operación que buscaba confirmar la presencia de agua en el satélite natural de la Tierra.

La colisión levantó una columna de material desde el fondo de un cráter que no ha recibido luz del Sol en miles de millones de años.

El agua que se levantó por el impacto de la sonda podría llenar una decena de baldas de 8 litros, dijo el científico Anthony Colaprete.
Los datos preliminares obtenidos del análisis de esos materiales "indican que la misión descubrió, exitosamente, agua y este descubrimiento abre un nuevo capítulo en nuestro conocimiento de la Luna" afirmó NASA.

"La concentración y distribución de agua y de otras sustancias requieren más análisis, pero podemos decir con seguridad que (el cráter) Cabeus contiene agua" afirmó Anthony Colaprete.

Damos por finalizada aquí esta entrada. En la próxima de astronomía, entre otros aspectos, veremos la atmósfera y el relieve lunar.

Os dejamos con un pequeño vídeo-documental que muestra la misión de la NASA buscando agua en la Luna.


BIBLIOGRAFÍA:
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