Algunos factores que pueden contribuir a la aparición de la fobia social.
La importancia de estos factores depende fundamentalmente de que originen un sentido de falta o pérdida de control de un mayor o menor número de situaciones sociales.
- Padres sobreprotectores, muy exigentes, poco o nada afectuosos, que no apoyan a sus hijos inhibidos, y que utilizan la vergüenza y el “qué pensarán” como técnicas educativas y disciplinarias, y que incluso muestran actitud de rechazo... Unos padres muy exigentes pueden favorecer el desarrollo de una conciencia excesiva de sí mismo, de metas perfeccionistas y de la creencia de que los otros son inherentemente críticos.
- Falta de experiencias y de habilidades sociales, que puede ser producido por: falta de modelos adecuados y carencia o nulo fomento de oportunidades, educación inhibidora de las relaciones sociales, lo cuál puede ser facilitado en el caso de que alguno de los padres presente trastornos de ansiedad o ansiedad social...
- Observación de experiencias sociales negativas o de ansiedad social en los padres o personas significativas. Unos padres muy preocupados por los juicios de los demás acerca de la apariencia y el comportamiento social, y que muestran conductas de sumisión y evitación pueden facilitar la aparición en sus hijos de preocupaciones y conductas similares....
- Cambio de circunstancias (laborales, familiares, escolares, de residencia...) que implica realizar actividades temidas (hablar en público, supervisar a otros, relacionarse con nueva gente) que antes no eran necesarias....
- Experiencias negativas en situaciones sociales (burlas, desprecio, ridículo, rechazo, marginación, intimidación, castigo e incluso ataques de pánico), las cuales interactuarían con variables temperamentales y de personalidad.
Los efectos de las experiencias negativas dependen de factores como: frecuencia, intensidad, ocurrencia en periodos de estrés... Otro factor que influye es el siguiente: si una persona ha tenido una leve experiencia traumática en una situación social y ha adquirido un cierto miedo, la exposición posterior a un trauma más intenso, aunque no esté relacionado con la misma situación social, puede aumentar el miedo al primer tipo de situación.
- Proceso de atribución errónea o condicionamiento supersticioso (asociación accidental): Se experimenta ansiedad o sensaciones somáticas similares a las de ansiedad en ciertas situaciones sociales que pasan a ser temidas (por ejemplo, un mareo al hablar con personas del sexo opuesto, náuseas y sensación de ir a vomitar en una situación de hablar en público), sin embargo, dicha ansiedad ha sido provocada por otras circunstancias estresantes – como problemas familiares, académicos, laborales, etc.– que la persona no ha sabido manejar o por otros factores accidentales (problemas médicos, cambios hormonales, hipoglucemia...). No se ha investigado la frecuencia con la que puede darse este proceso hipotético.
- El desarrollo excesivo de la conciencia pública de uno mismo (darse cuenta de sí mismo como objeto social) en los últimos años de la infancia o primeros de la adolescencia puede conducir a una autoevaluación excesiva y acentuar la timidez previamente existente; incluso puede favorecer la aparición de la timidez por vez primera. La conciencia de sí mismo es la disposición a focalizar la atención sobre uno mismo, ya sea sobre las conductas privadas (sentimientos, pensamientos) o públicas (apariencia, comportamiento motor, contenido verbal), pero sin que esto implique necesariamente ponerse ansioso.
El fortalecimiento o la aparición de la timidez en personas con una elevada conciencia pública de sí mismas vienen mediados por las bajas valoraciones que hace la persona sobre su apariencia física y su aceptación social para otros. En estos casos, una elevada conciencia pública de sí mismo está asociada con aspectos como querer causar una impresión excelente debido a una gran necesidad de aprobación, infravaloración de los propios recursos y capacidades, discrepancia percibida entre los logros y lo deseado (con el temor subsiguiente a la evaluación negativa) y tendencia a atribuirse más responsabilidad por los fallos que por los éxitos...
EVALUACIÓN
La evaluación requiere de un buen diagnóstico diferencial con el objetivo de planificar el tratamiento y valorar la eficacia del mismo, así como recoger datos relativos al pronóstico y al seguimiento.
Los fines básicos de la evaluación son:
- Confirmar la existencia del problema/as que constituyen un motivo de consulta. Hay que examinar no sólo la fobia social, sino también otros posibles problemas asociados tales como depresión, otros trastornos de ansiedad y abuso / dependencia de sustancias.
- Detectar las condiciones que desencadenan y mantienen el problema.
- Proponer hipótesis que proporcionen una explicación sobre la ocurrencia o el mantenimiento del problema.
- Valorar los resultados que se van consiguiendo durante la intervención y tras la misma...
En cuanto a las técnicas para evaluar la fobia social, existen tres tipos de técnicas:
- Las referentes a las medidas indirectas, es decir, que provienen de los informes emitidos por las propias personas evaluadas como:
Entrevistas: The Anxiety Disorders Interview Schedule for DSM-IV (ADIS-R) de Dinardo y Barlow. The Anxiety Disorders Interview Schedule for DSM-IV (ADIS-IV-C) de Albano y Silverman para niños y adolescentes. Se ha encontrado bastante apoyo empírico del uso de estas modalidades de entrevista personal en el ámbito de la fobia social.
Autoinformes: Inventario de Ansiedad y Fobia Social (Social Phobia and Anxiety Inventory, SPAI; Turner, Beidel, Dancu y Stanley, 1989). Inventario de Ansiedad y Fobia Social para Niños (Social Phobia and Anxiety Inventory for Children, SPAIC; Beidel, Turner y Morris, 1995; Beidel, Turner y Fink, 1996). Escala de Fobia Social (Social Phobia Scale, SPS; Mattick y Clarke, 1998). Escala de Creencias y Pensamientos Sociales (Social Thoughts and Beliefs Scale, STABS; Turner y cols., 2003). Entre otros...
Autorregistros: modelo de autorregistro es el de Clark (1989). Registro de situaciones evitadas, registro de tareas de exposición, registro de cogniciones y registro de tareas de exposición y de cogniciones.
- Las que aluden a las medidas resultantes de la observación del comportamiento de los pacientes en situaciones reales o simuladas (medidas de observación).
- Las que emplean instrumentación física y química (registros psicofisiológicos). Las medidas más empleadas han sido el ritmo cardíaco, el nivel de conductividad de la piel y la sudoración digital...
TRATAMIENTO
Entre los tratamientos empleados se encuentran la exposición (en vivo y/o imaginal), el entrenamiento en habilidades sociales, la reestructuración cognitiva, el entrenamiento autoinstruccional y la relajación aplicada. Las técnicas más investigadas y más eficaces son la exposición (especialmente en vivo, pero también imaginal) –que puede incluir exposición simulada o ensayos de conducta en la sesión e incluye autoexposición en vivo en el ambiente natural– y la reestructuración cognitiva combinada con exposición.
El tratamiento farmacológico de la fobia social es útil a corto plazo o mientras se toma, y con los fármacos más eficaces el 65% de los pacientes tratados mejoran significativamente en medidas de ansiedad social, depresión e interferencia (Oosterbann, et al., 2001). La terapia farmacológica requiere ser aplicada al menos durante un año para conseguir efectos notables y reducir las frecuentes recaídas (30-60%) que se producen en caso de retirarla antes. De todos modos, los escasos datos existentes sobre lo que ocurre cuando se descontinúa el fármaco tras uno o dos años de administración indican que los síntomas reaparecen, por lo que se requiere un tratamiento muy largo.
Beidel y Turner (1998) señalan que el empleo combinado de fármacos y terapia conductual puede ser útil si el paciente está muy deprimido, presenta ansiedad social extremadamente alta que dificulta la exposición o necesita una ayuda temporal en un momento de crisis. En estos casos queda por determinar si es mejor aplicar ambos tratamientos simultáneamente o empezar por la medicación para reducir la activación emocional y facilitar así la aplicación el tratamiento psicológico, después, podría empezar a retirarse progresivamente la medicación mientras continúa la terapia.
Bibliografía: Méndez, F.X. y Macià, D. (1994). Evaluación de los problemas de ansiedad. En R. Fernández-Ballesteros (Ed.), Madrid: Pirámide; American Psychiatric Association (APA) (2002). Diagnostic and statistical manual of mental disorder, Mason; Bados, A. (2001) Fobia social. Madrid: Síntesis; Bados, A., García-Grau, E. y Fusté, A. (2003). Significación clínica de los resultados del tratamiento conductual y cognitivo-conductual de la fobia social. Psicología Conductual; Botella, C., Baños, R.M. Perpiñá, C. (2003) Fobia social. Barcelona: Paidós...



