viernes, 9 de julio de 2010

El SISTEMA SOLAR (3)

El sistema solar interior, se acepta actualmente que fue completado por un impacto gigante en el cual la joven tierra colisionó con un objeto del tamaño de Marte. De dicho impacto surgió la Luna.

Respecto al cinturón de asteroides, de acuerdo con la hipótesis de la nebulosa solar, el cinturón de asteroides inicialmente contenía más que suficiente materia para formar un planeta y de hecho un gran número de planetesimales se formó ahí. Pero, Júpiter se formó antes de que un planeta pudiera formarse de esos planetesimales. Debido a la gran masa de Júpiter, las resonancias orbitales con Júpiter son las que rigen las órbitas del cinturón de asteroides. Dichas resonancias dispersaron los planetesimales lejos del cinturón de asteroides o los mantuvieron en bandas orbitales estrechas evitando que se consolidaran.

Los efectos de Júpiter han dispersado la mayor parte de los contenidos originales del cinturón de asteroides dejando menos del equivalente a una décima parte de la masa de la tierra. La pérdida de masa es el factor principal que evita que el cinturón de asteroides se consolide como planeta.

El resultado es que muchos objetos más grandes se han roto en pedazos, y a veces los objetos más nuevos han sido forzados fuera en colisiones menos violentas.

PLANETAS EXTERIORES
Los protoplanetas más grandes fueron lo suficientemente masivos para acumular gas del disco protoplanetario, y se cree que sus distribuciones de masa se pueden entender a partir de sus posiciones en el disco, aunque esa explicación no deja de ser simple para dar cuenta de muchos otros sistemas planetarios.

Júpiter es el planeta joviano más grande pues acumuló gases de hidrógeno y helio por el período más largo de tiempo y Saturno es el siguiente.

La composición de ambos planetas está dominada por los gases de hidrógeno y helio capturados (en torno al 97% y 90% de la masa respectivamente).

Los protoplanetas de Urano y Neptuno alcanzaron el tamaño crítico para colapsar mucho después, y por eso capturaron menos hidrógeno y helio, que actualmente constituye cerca, solamente, de un tercio de sus masas totales.

Siguiendo la captura de gas, se cree que el sistema solar exterior se formó por migraciones planetarias.

Al igual que la gravedad de los planetas perturbó las órbitas de los objetos del cinturón de Kuiper, muchos fueron dispersados hacia dentro por Saturno, Urano y Neptuno, mientras que Júpiter muchas veces expulsó esos objetos completamente fuera del sistema solar. El resultado es que Júpiter migró hacia dentro mientras que Saturno, Urano y Neptuno migraron hacia fuera.

BOMBARDEO PESADO
Mucho tiempo después de que el viento solar limpiara el disco de gas, una gran cantidad de planetesimales permanecieron atrás sin ser "aceptados" por ningún otro cuerpo planetario.

Se creyó primariamente que esta población existía más allá de los planetas exteriores, donde los tiempos de "adhesión" planetesimal son tan extensos donde era imposible que el planeta se formara antes de la dispersión gaseosa. El planeta gigante exterior interactuaba con este "mar planetesimal", dispersando estos cuerpos rocosos pequeños hacia adentro.

Estos planetesimales se dispersaron del planeta siguiente y se encontraron de una manera similar, y del siguiente, moviendo las órbitas de los planetas hacia fuera mientras que los planetesimales se movieron hacia adentro.

La cantidad de planetesimales hacia el interior para alcanzar al resto del sistema solar ha aumentado enormemente y con varios impactos en todos los cuerpos planetarios y lunares observados. Dicho período se conoce como bombardeo intenso tardío.

De esta forma, los planetas jóvenes (en particular Júpiter y Neptuno) dejaron el disco libre de restos planetesimales, "limpiando el vecindario", ya sea lanzándolos hacia los extremos de la Nube de Oort o continuamente alterando sus órbitas para colisionar otros planetas.

Este período de bombardeo pesado duró varios millones de años y es evidente en los cráteres que continúan siendo visibles en cuerpos geológicamente muertos del sistema solar. El impacto de los planetesimales en la tierra se cree que trajo el agua y otros compuestos hidrogenados.

Incluso, aunque no aceptado ampliamente, hay quien sostiene que la vida misma fue así depositada en la tierra.



El impacto gigante de un protoplaneta del tamaño de Marte, como antes mencionábamos, se sospecha que es el responsable de la existencia de nuestra luna y de alterar el eje de rotación de nuestro planeta hasta sus actuales 23,5 grados respecto a su plano orbital.

A continuación os dejamos un video-documental del sistema solar exterior.


Fuentes: Willian K. Hartman and Donald R. davis (satellite-sized planetesimals and lunar origin). Alfred G. W. Cameron and Willian R. Ward (The origin of the Moon).
K. Tsiganis, R. Gomes, A. Morbidelli and H.F. Levison (Mayo 2005) "Origin of the orbital architecture of the giant planets of the solar System."
Adrian Brunini (April 2006) "origin of the obliquies of the giant planets in mutual interactions in the early Solar System."
López Cayetano, (Universo sin fin) ediciones Taurus, 1999. Wikipedia, la enciclopedia libre.