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domingo, 22 de agosto de 2010

ESQUIZOFRENIA (3)


Para llegar a un diagnóstico correcto de la esquizofrenia, es necesario en principio descartar otras enfermedades. En ocasiones síntomas mentales graves se deben a trastornos médicos que no han sido detectados, y a través de un examen físico y análisis de laboratorio se pueden descartar otras causas posibles, dado que el uso de drogas ilegales es común y a veces pueden causar síntomas parecidos a la esquizofrenia.

También hay que descartar otras enfermedades psiquiátricas que se puede presentar de forma similar. Como por ejemplo algunas personas con síntomas de esquizofrenia también presentan un estado afectivo muy elevado o bajo, persistiendo por mucho tiempo, con lo que es necesario determinar si tienen esquizofrenia, o si se trata de un trastorno bipolar (maníaco / depresivo) o de un trastorno depresivo mayor. Aquellas personas cuyos síntomas no se pueden clasificar claramente a veces reciben el diagnóstico de trastorno esquizoafectivo.

Etapas de la esquizofrenia a lo largo de una vida
I. En las primeras etapas de la vida el paciente funciona al 100%, y es prácticamente asintomático.

II. Durante una fase prodromal, que se inicia en la adolescencia, puede haber conductas extrañas y síntomas negativos sutiles.

III. La fase aguda de la enfermedad se inicia y continúa entre los 20 y los 40 años con síntomas positivos, remisiones y recaídas, pero sin recuperar nunca del todo los niveles propios de funcionamiento. Éste suele ser un estado caótico de la enfermedad, con una evolución descendente progresiva.

IV. La fase final de la enfermedad puede iniciarse entre los 40 y los 50 años, o incluso más tarde, con síntomas negativos y cognitivos prominentes, con algunos altibajos durante su evolución, aunque con un considerable descenso del nivel de funcionamiento basal, lo que sugiere una fase más estática de la enfermedad que a veces se denomina “agotamiento”.


Tratamiento
El tratamiento de la esquizofrenia debe hacerse simultáneamente en los tres niveles de prevención:

1. Eliminar los síntomas una vez que se han presentado.

2. Prevenir la aparición de nuevas crisis.

3. Rehabilitar al paciente para favorecer un mejor funcionamiento global.

El tratamiento se basa en la habilidad de los medicamentos para reducir los síntomas y reducir el riesgo de que estos vuelvan a presentarse una vez que han disminuido o desaparecido.

Se diferencian en dos tipos de antipsicóticos o neurolépticos:
- Los clásicos: clorpromazina, haloperidol o tioridazina...
- Los neurolépticos atípicos: clozapina, risperidona, olanzapina, ziprasidona o quetiapina...

Ambos tienen en común la capacidad de corregir desequilibrios de los neurotransmisores, sobre todo la dopamina, y aliviar los síntomas positivos. Por su parte, los neurolépticos atípicos tienen especial capacidad para corregir el desequilibrio de la serotonina, teniendo efectividad también sobre los síntomas negativos, además de presentar la ventaja de que producen menos efectos secundarios.

Durante las fases iniciales del tratamiento, los pacientes pueden sufrir efectos secundarios como somnolencia, inquietud, espasmos musculares, temblores, boca seca o visión nublada. La mayoría de estos efectos pueden corregirse reduciendo la dosis o pueden ser controlados por otros medicamentos. Cada paciente puede reaccionar de una manera diferente a un mismo medicamento.

Los riesgos a largo plazo de los antipsicóticos comprenden un trastorno de movimiento llamado discinesia tardía, caracterizado por movimientos involuntarios repetidos, que normalmente afectan la boca, los labios y la lengua y ocasionalmente el tronco, los brazos y las piernas.

Los antisicóticos atípicos (desarrollados en los últimos años), posiblemente conllevan un riesgo mucho menor de producir discinesia que los antisicóticos clásicos o típicos. Sin embargo, a pesar de que los nuevos medicamentos tienen en general menos riesgos, no están completamente libres de efectos secundarios. Por ejemplo, pueden producir aumento de peso, si se administran en dosis demasiado altas, pueden producir problemas como aislamiento social y síntomas parecidos a la enfermedad de Parkinson. No obstante, los antisicóticos atípicos representan un avance significativo en el tratamiento, y su uso óptimo en los pacientes esquizofrénicos es objeto de varias investigaciones actuales.
Intervención psicológica
El tratamiento de ser integral orientado al control de la sintomatología, la reducción del numero de recidivas, tiempo de hospitalización, el buen manejo del paciente en la comunidad y la mejora de la calidad de vida del paciente y su familia. Lo cuál conlleva que los aspectos tanto de evaluación como de tratamiento sean complicados, necesitando los profesionales una formación específica en la planificación, desarrollo puesta en marcha de este tipo de programas de tratamiento.

La evaluación que ha de realizarse tanto al iniciar el tratamiento como a la finalización del mismo para observar la mejora objetiva del paciente, debe de incluir al paciente y a su familia, abarcando tanto la psicopatología, como las habilidades sociales, trastornos cognitivos, estrés psicosocial, capacidad de afrontamiento, ajuste familiar y laboral, y el funcionamiento social.

En la evaluación familiar se debe de incluir la valoración tanto de la carga familiar como la capacidad y estilo de afrontamiento familiar, así como una valoración cuidadosa de las relaciones intrafamiliares. Todo este proceso debe simplificarse y convertirse en una evaluación continua durante el tiempo de tratamiento que permita tener información actualizada de cómo está el paciente y su entorno.


Pudiendo desarrollar los programas de tratamiento de modo individual o de modo grupal y con frecuencia de manera combinada cuando las circunstancias o los momentos puntuales así lo requieran.

Los programas de intervención están diseñados según los casos y objetivos de los mismos para poder trabajar con grupos de pacientes únicamente o con grupos de familias (intervención grupal) o con el paciente y su familia de modo individual (intervención familiar); este tipo de intervenciones son flexibles y se pueden adaptar a las distintas características de los pacientes esquizofrénicos y sus familias, de hecho en general la adherencia al tratamiento es buena por parte de los mismos.


En cuanto a los resultados con este tipo de programas suele mejorar el funcionamiento cognitivo, la sintomatología y el funcionamiento social de los esquizofrénicos, se reduce el estrés crónico, la carga familiar y las conductas intrafamiliares desadaptadas. También, se consigue disminuir las recaídas de los pacientes esquizofrénicos en mayor medida que la sola administración de tratamiento farmacológico y se posibilita una mayor reinserción laboral. Los beneficios del tratamiento se suelen mantener durante largo tiempo tras interrumpir el tratamiento.

El siguiente enlace es un artículo sobre los Tratamientos psicológicos eficaces para la esquizofrenia, donde se presentan como se indica en el mismo, los resultados de la investigación empírica sobre cuatro modalidades de tratamiento psicológico: las intervenciones psicoeducativas familiares, el entrenamiento en habilidades sociales, las terapias cognitivo-conductuales para los síntomas psicóticos, y los paquetes integrados multimodales...

Y para terminar adjuntamos la tercera parte del vídeo sobre el misterio de la esquizofrenia.




Fuentes: Barcelona: Masson; Belloch, A.; Sandín, B. y Ramos, F. (2004). Manual de psicopatología, Volumen 2. Madrid: McGraw-Hill; Stephen M. Stahl. Psicofarmacología esencial (2006). Wikipedia, enciclopedia libre; Instituto nacional de Salud Mental...


sábado, 14 de agosto de 2010

ESQUIZOFRENIA (2)


Probablemente la esquizofrenia sea el trastorno mental más angustioso e incapacitante que existe. Los primeros signos de la esquizofrenia tienden a aparecer en la adolescencia o al comienzo de la edad adulta. Los síntomas son confusos y pueden resultar alarmantes para la familia y los amigos.


Las personas con esquizofrenia sufren trastornos en sus procesos de pensamiento que producen alucinaciones, delirios, pensamiento desordenado y formas peculiares de hablar o de comportarse. Los síntomas afectan a la capacidad del individuo de relacionarse con los demás, e incluso a menudo las personas con esquizofrenia se apartan del mundo que les rodea.


Los individuos que sufren esquizofrenia, al contrario de lo que mucha gente piensa, no tienen “doble personalidad”. Suele creerse también que los esquizofrénicos son peligrosos. De hecho, pueden llegar a serlo, pero la mayoría de las veces sólo durante la fase aguda de la enfermedad.


Debido a la falta de comprensión pública, las personas con esquizofrenia a menudo se sienten aisladas y estigmatizadas y pueden mostrarse reacias a hablar de su dolencia o ser incapaces de hacerlo.


A pesar de la aparición de nuevos medicamentos con efectos secundarios menos frecuentes y graves, sólo una de cada cinco personas se “recupera” de la enfermedad, y uno de cada diez pacientes de esquizofrenia se suicida.


La esquizofrenia afecta al 1 ó 2 por ciento de las personas. La dolencia está presente en todo el mundo y su incidencia (es decir, el número de casos de la enfermedad) es similar en países y culturas diferentes. Hombres y mujeres presentan el mismo riesgo de desarrollar el trastorno, pero mientras la enfermedad tiende a declararse en los hombres entre los 16 y los 25 años de edad, la mayoría de las mujeres empieza a tener síntomas entre los 25 y los 30 años.

La causa de la esquizofrenia sigue siendo confusa. Existen teorías genéticas (herencia), biológicas (desequilibrio en la bioquímica del cerebro); y posibles infecciones virales y trastornos inmunes.
Causas de esquizofrenia
- Teorías genéticas. Los científicos reconocen que el trastorno tiende a darse en familias y que una persona hereda una tendencia a desarrollar la enfermedad (aunque no por esto va a llegar a desarrollarse necesariamente). En las personas predispuestas, la esquizofrenia puede ser desencadenada por acontecimientos ambientales, como infecciones virales o situaciones altamente estresantes (por ejemplo, ser criado en una familia disfuncional y patológica) o una combinación de ambos.
La esquizofrenia aparece cuando el cuerpo experimenta cambios hormonales y físicos (como durante la pubertad y adolescencia...) de forma similar a otras enfermedades relacionadas con la herencia genética.


- Teorías biológicas. Las personas con esquizofrenia tienen un desequilibrio químico de ciertas sustancias del cerebro (serotonina y dopamina) que reciben el nombre de neurotransmisores. Estos neurotransmisores permiten que las neuronas (células cerebrales) envíen señales entre ellas.
El desequilibrio de estos neurotransmisores afecta la manera en que el cerebro de una persona reacciona ante los estímulos, lo que explica por qué una persona con esquizofrenia puede verse abrumada por información sensorial (música ruidosa o luces brillantes) que la mayoría de las personas puede manejar fácilmente. Este problema para procesar diversos sonidos, olores, etc., puede también dar lugar a alucinaciones o ideas delirantes.


En algunos casos, el uso de ciertas drogas, como el cannabis, puede ser también otro factor coadyuvante. No obstante, por ahora sigue sin identificarse ningún factor individual como único causante de la esquizofrenia.


La forma más habitual de abuso de drogas que se ha observado en las personas con esquizofrenia es la adicción a la nicotina como consecuencia del consumo de tabaco. Los enfermos de esquizofrenia son tres veces más proclives a fumar que el resto de la población. No obstante, la relación entre el tabaco y la esquizofrenia es compleja y fumar tiende a interferir en la respuesta del paciente a la medicación. Ello significa que un paciente que fuma puede necesitar dosis más elevadas de medicación antipsicótica.


Las personas con esquizofrenia pueden percibir la realidad de forma muy diferente a cómo lo hacen otras personas que las rodean. A menudo sufren síntomas aterradores, como oír voces internas no percibidas por otros, o creer que otras personas leen sus mentes, controlan sus pensamientos o conspiran para hacerles daño. Al vivir en un mundo distorsionado por alucinaciones y delirios, las personas con esquizofrenia pueden sentirse asustadas, ansiosas y confusas, y pueden vivir aterradas y recluidas.
Los signos de esquizofrenia son diferentes para cada persona. Los síntomas pueden desarrollarse lentamente a lo largo de meses o años, o pueden aparecer bruscamente. La enfermedad cursa en ciclos de remisión y recaída.
Síntomas de la esquizofrenia

Su forma de hablar y de comportarse puede llegar a ser tan desorganizado que puede ser incomprensible para los demás. En parte debido a lo inusual de las realidades que experimentan, las personas con esquizofrenia pueden comportarse de formas muy distintas en momentos diferentes.
A veces pueden parecer distantes, indiferentes o preocupadas, e incluso podrían permanecer sentadas rígidamente, sin moverse durante horas y sin emitir un sonido. Otras veces, podrían estar moviéndose constantemente, siempre ocupadas, con aspecto despabilado, vigilante y alerta.


Criterios diagnósticos


No existe un cuadro clínico único, sino que hay múltiples síntomas característicos; síntomas emocionales, cognitivos, de personalidad y de actividad motora.
La sintomatología debe estar presentes durante al menos 1 mes y persistir durante al menos 6 meses.



Síntomas positivos: Son características psicológicas "añadidas" como resultado del trastorno, pero que no se observan normalmente en las personas sanas.
Alucinaciones: percepciones que no existen que pueden ser auditivas, visuales, táctiles, olfativas o gustativas (las 2 primeras son las más comunes).

- Ideas delirantes: alteraciones del pensamiento, ideas falsas e irreductibles al razonamiento argumental.

- Lenguaje desorganizado e incoherente (suelen ser ideas de persecución, de grandeza, religiosos, de celos e hipocondríacos).

- Comportamiento gravemente desorganizado (agitación, incapacidad de organizarse y de mantener la higiene personal) o catatónico (con una disminución de la actividad psíquica y motora hasta llegar a una falta total de atención y rigidez).


Síntomas negativos:  Son aptitudes psicológicas que casi todo el mundo posee, pero que han "perdido" las personas que padecen esquizofrenia, falta de motivación o iniciativa, retraimiento social, apatía, insensibilidad emocional.

- Embotamiento afectivo: no reacción ante estímulos emocionales.

- Pobreza del habla (alogia).

- Abulia o apatía: falta de voluntad, incapacidad para persistir o para iniciar una actividad.

- Anhedonia: incapacidad para disfrutar de los placeres.


Los síntomas negativos alteran la capacidad de funcionar en la vida diaria de los pacientes, son personas que se acaban aislando y perdiendo a los amigos. afecta a las personas en el área social y laboral. Suelen tener problemas en las relaciones interpersonales, en el trabajo e incluso presentan dificultades en el cuidado de sí mismos.


El curso de la enfermedad se caracteriza por fases de agudización y fases de remisión de los síntomas, aunque algunos enfermos presentan un curso estable. A medida que pasa el tiempo, los síntomas negativos se acentúan más, mientras que los positivos van remitiendo.


También se produce una despersonalización donde los fenómenos psíquicos como la percepción, la memoria o los sentimientos aparecen como extraños a uno mismo: "síndrome del espejo".


Otra característica es la desrealización o sensación de extrañeza frente al mundo externo, que por su proximidad y cotidianidad debería resultar reconocido. El entorno aparece como nebuloso, irreal, extraño e insólito.


Fisiológicamente se puede observar un aumento del tamaño de los ventrículos cerebrales en los enfermos esquizofrénicos. Hay también un exceso de la actividad de los neurotransmisores dopaminérgicos.


Finalizamos con la segunda parte del documental sobre el misterio de la esquizofrenia y la próxima entrada la dedicaremos al tratamiento de la misma.





Fuentes: Asociación Psiquiátrica Americana de Washington (APA); Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV). Barcelona: Masson; Belloch, A.; Sandín, B. y Ramos, F. (2004). Manual de psicopatología, Volumen 2. Madrid: McGraw-Hill; Stephen M. Stahl. Psicofarmacología esencial (2006). Wikipedia, enciclopedia libre...




sábado, 7 de agosto de 2010

PSICOSIS Y ESQUIZOFRENIA (1)

PSICOSIS 
El término "Psicosis" es un término complicado de definir y empleado de forma errónea por los medios de comunicación...


La psicosis es un síndrome, es decir, una mezcla de síntomas, que pueden asociarse a muchos trastornos psiquiátricos diferentes, sin embargo, no constituye un trastorno específico por sí mismo en esquemas diagnósticos como el DSM-IV-TR o el CIE-10.


Se puede considerar la psicosis, como un conjunto de síntomas en los que la capacidad mental de una persona, su respuesta afectiva y su capacidad para interpretar la realidad, para comunicarse y para relacionarse con otros están deterioradas.


La psicosis en si misma puede ser paranoide, desorganizada/excitada o depresiva. Las distorsiones perceptivas y las alteraciones motoras pueden estar asociadas a cualquier tipo de psicosis.


La siguiente descripción, es una visión general de la naturaleza de las perturbaciones conductuales asociadas a las diversas enfermedades psicóticas, pero no constituyen los criterios diagnósticos para ningún trastorno psicótico.


Psicosis paranoide
En la psicosis paranoide el enfermo manifiesta:


- Proyección paranoide, que incluye estar preocupado por creencias delirantes, creer que la gente habla de uno, creer que le persiguen o que conspiran contra el o creer que la gente o fuerzas externas controlan tus acciones.


- Beligerancia hostil, que es la expresión verbal de sentimientos hostiles, como actitud de desdén, irritabilidad y mal humor, culpar a los demás de los problemas, expresar resentimiento y quejarse y poner pegas a todo y manifestar recelo de la gente.


- Expansividad grandiosa, que consiste en exhibir una actitud de superioridad, oír voces que alaban y ensalzan y creer que uno tiene poderes extraordinarios o que tiene una misión divina.


Psicosis desorganizada / excitada


- Desorganización conceptual: como respuestas irrelevantes o incoherentes, desviarse del tema...


- Desorientación: no saber donde está uno, que estación del año es o que edad tienes...


- La excitación: es la expresión de sentimientos sin restricción alguna, hablar apresuradamente, estado de ánimo elevado, actitud de superioridad...


Psicosis depresiva
Caracterizada por:


- Retardo y apatía: hablar lentamente, tono de voz bajo, bloqueo del habla, indiferencia ante el propio futuro, expresión fija, lentitud de movimientos, déficit en la memoria reciente, apatía hacia uno mismo, apariencia descuidada...


- Sentimiento ansioso de castigo de uno mismo de culpa: es decir, tendencia a culparse y actitud de desprecio hacia unos mismo, estado de ánimo deprimido, remordimientos, preocuparse por pensamientos suicidas, sentirse indigno y pecador...


Trastornos en los que la psicosis es una característica definitoria:


- Esquizofrenia, siendo el más característico y estudiado y al que le ocuparemos las siguientes entradas. Como una alteración persistente por al menos 6 meses que incluye como mínimo un mes de síntomas activos que incluyen ideas delirantes, alucinaciones, lenguaje desorganizado, comportamiento gravemente desorganizado o catatónico, junto a otros síntomas negativos.


- Trastornos psicóticos inducidos por sustancias, en el que se considera que los síntomas psicóticos son consecuencia fisiológica de una droga de abuso, medicación o exposición a un tóxico.


- Trastorno esquizofreniforme, caracterizado por una presentación de síntomas equivalentes a la esquizofrenia pero con una duración menor y la posibilidad de no presentar deterioro funcional.


- Trastorno esquizoafectivo, como una alteración en la que se presentan simultáneamente un episodio afectivo y síntomas de la fase activa de la esquizofrenia, teniendo contiguidad temporal con dos semanas de ideas delirantes o alucinaciones sin síntomas importantes de alteración del estado de ánimo.


- Trastorno delirante, caracterizado por al menos un mes de ideas delirantes no extrañas, en ausencia de otros síntomas de la fase activa de la esquizofrenia.


- Trastorno psicótico breve, alteración psicótica que dura más de un día, remitiendo antes de un mes.


- Trastorno psicótico compartido o inducido, desarrollada en un sujeto influenciado por alguien que presenta una idea delirante similar.


- Trastorno psicótico debido a una afección médica general, en el que se considera que los síntomas psicóticos son consecuencia fisiológica directa de una enfermedad médica.


- Trastorno psicótico no especificado, que incluyen las manifestaciones psicóticas que no cumplen los criterios suficientes para otro trastorno o presentan información insuficiente o contradictoria.


Trastornos que pueden estar o no asociados con síntomas psicóticos:


- Manía.
- Depresión.
-Trastornos cognitivos.
- Demencia de Alzheimer.



ESQUIZOFRENIA
La esquizofrenia es una de las enfermedades mentales más serias; que ocasionan una gran perturbación en las relaciones sociales, familiares y laborales de las personas que la sufren, que se inicia generalmente en la adolescencia, que tiene tendencia a evolucionar hacia la cronicidad y para la cual, no existe un tratamiento curativo en la actualidad, lográndose únicamente una remisión de los síntomas con el uso de antipsicóticos.
Historia...


En el año de 1400 A.C. en el Ayur-Veda de la antigua india se describe una condición que podría corresponder a la actual esquizofrenia y como tratamiento se recomendaba "meditación" y "técnicas de encantamiento".

Durante la Edad Antigua y hasta el siglo XIX, no ocurre nada sobresaliente en el campo de la esquizofrenología.

En el año 1856, Morel que fue un contemporáneo de Kraepelin, introduce el término "demencia precoz", para catalogar a un adolescente que era brillante activo y que luego se volvió aislado, apático y callado.


En el año 1868, se introduce el término "catatonia" para designar un cuadro clínico en el que predomina la tensión motora (muscular) y que posee dos fases: una estuporosa o inhibida (estupor catatónico) y otra excitada (agitación catatónica). Es este mismo año que Sander introduce el término "paranoia" para catalogar a un grupo de personas en las que sobresalen sentimientos de ser perjudicados, maltratados, perseguidos o humillados.


En 1870, Hecker introduce el término "hebefrenia" para describir un cuadro de inicio en la adolescencia, en donde hay una perturbación mental que conduce al deterioro del individuo.


En 1896, Kraepelin utiliza nuevamente el término "demencia precoz" y hace una descripción de esta condición mental cuya descripción aún tiene vigencia en la actualidad. Pone de manifiesto su inicio temprano, su evolución hacia el deterioro y su oposición a la psicosis maniaco-depresiva en donde éste no existe. Identifica tres subgrupos: paranoide, catatónica y hebefrénica.


En 1911, Bleuler introduce el término "esquizofrenia" para sustituir al de demencia precoz ya que éste se consideró inexacto porque no siempre conduce al deterioro y el mismo Kraepelin aceptaba que un 13% se recuperaban. Esquizofrenia significa mente dividida (mente escindida), poniendo un énfasis mayor en la fragmentación de la personalidad que en la evolución. Para Bleuder la esquizofrenia era la enfermedad de cuatro Aes: autismo, ambivalencia, asociaciones laxas y afecto incongruente.


En 1933, Kasanin introduce el término "esquizoafectivo" para designar un grupo de esquizofrenias en las que además del trastorno formal de pensamiento, presentan alteraciones afectivas importantes tanto en el sentido de la manía como en el de la depresión.


En 1939, Langfeldt hace distinción entre proceso esquizofrénico que significa para él inicio temprano, una gran desorganización mental y un curso irremisible hacia el deterioro y la reacción esquizofrénica que consiste en un cuadro menos severo, con una personalidad premórbida más adecuada, mejor ajuste social y laboral y capaz de remitir parcial o totalmente sin conducir a un deterioro progresivo.


En 1949, Polatín introduce el término "pseudoneurótica" para designar un tipo de esquizofrenia en las que el trastorno del pensamiento no era atan sobresaliente, pero se mostraban con un frente de síntomas ansiosos que podían hacer pensar en una neurosis de ansiedad pero que no evolucionaban como ella.


En 1952 en la primera edición del DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) se clasifica a la esquizofrenia como "reacciones esquizofrénicas" y se incluyen los tipos: simple, tipo hebefrérico, catatónico, paranoide, agudo indiferenciado, crónico indeferenciado, tipo esquizo-afectivo, tipo infantil y tipo residual...


En el DSM-IV-TR, se encuentra dentro del grupo de "esquizofrenias y otros trastornos psicóticos", y se incluyen los siguientes tipos: paranoide de esquizofrenia,  desorganizado de esquizofrenia, catatónico de esquizofrenia, indiferenciado de esquizofrenia,  residual de esquizofrenia.  


Para finalizar esta entrada, os dejamos con la primera parte de un documental sobre el misterio de la esquizofrenia, que consideramos muy interesante:






Fuentes: Asociación Psiquiátrica Americana de Washington (APA); Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV). Barcelona: Masson; Belloch, A.; Sandín, B. y Ramos, F. (2004). Manual de psicopatología, Volumen 2. Madrid: McGraw-Hill; Stephen M. Stahl. Psicofarmacología esencial (2006). Wikipedia, enciclopedia libre...