La encopresis funcional consiste en la evacuación en la ropa o en otros lugares inapropiados, tanto si es involuntario como intencionado y siempre que no se deba a una afección física, en cuyo caso se denominaría "incontinencia fecal", la cuál puede ser debida a lesiones anatómicas o enfermedades médicas como: malformación anal, traumatismos de ano, mielomeningocele,... etc.
Dicho patrón conductual debe estar presente al menos una vez al mes durante un mínimo de tres meses y la edad evolutiva del niño no debe ser inferior a los 4 años.
La encopresis puede ser primaria o continua (se considera que la edad normal de control se extiende hasta los 4 años); o puede ser secundaria o discontinua cuando aparece después de un tiempo de continencia; normalmente, entre los 4 y los 8 años de edad; siendo encopresis retentiva cuando va asociada a estreñimiento, el cual puede ser de intensidad variable (en unos casos intermitente y en otros llega a ser grave); y cuando no va asociada a estreñimiento, se denomina no retentiva.
Menores de 4 años:
1º. Descartar factores sociales.
2º. Tratamiento preventivo = tratamiento del estreñimiento (en caso de que exista) + tratamiento conductual + apoyo psicológico.
A. Si hay mejoría = continuación del tratamiento.
B. Falta de respuesta = reevaluar y descartar causas orgánicas.
Mayores de 4 años:
Tratamiento preventivo = tratamiento del estreñimiento (en caso de que exista) + tratamiento conductual + apoyo psicológico.
A. Si hay mejoría = continuación del tratamiento.
B. Falta de respuesta = reevaluar y descartar causas orgánicas.
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| Subtipos de encopresis |
Encopresis retentiva
Está asociada a estreñimiento. Puede ser debida a una causa física que provoque dolor o bien dificultades para un adecuado vaciamiento de las heces del intestino grueso. Una fisura anal provoca una defecación dolorosa, el niño intentará evitar el dolor reteniendo las heces y esto puede desencadenar un estreñimiento.
También puede ser debida a enfermedades menos frecuentes como a enfermedad de Hirschsprung (es una obstrucción del intestino grueso debido al movimiento muscular impropio en el intestino), malformaciones anales, mielomeningocele (esta afección es un tipo de espina bífida; siendo unos de sus síntomas la pérdida del control de esfínteres), etc. Los factores emocionales están peor perfilados que los físicos, pero también están relacionados con el estreñimiento y con la encopresis.
Son factores importantes: el modo de entrenamiento de la defecación y la calidad de las relaciones con los padres; se considera que una mala relación paternofilial puede provocar que se viva el entrenamiento del control de esfínteres como coercitivo provocando en el niño una respuesta oposicionista que le conduce a evitar defecar cuando se le dice, reteniendo las heces. En las formas retentivas, el niño se mancha por igual tanto en su casa como en el colegio.
Encopresis no retentiva
No está asociada a estreñimiento. Las heces suelen ser de consistencia normal. Sobre las ropas hacen todo o parte de la deposición. Se puede encontrar en niños deficientemente cuidados y atendidos, que no han sido educados en el control de los esfínteres. En niños escolares puede asociarse a alteraciones en el aprendizaje. En niños con retraso mental moderado y grave pueden no alcanzar nunca el control de la defecación.
Cuando un niño lleva poco tiempo controlando esfínteres, una situación que le provoque una tensión en las emociones puede provocar un fallo en el control de esfínteres.
También puede haber episodios aislados de pérdida del control de la defecación que se encuadrarían dentro de una reacción adaptativa a un estrés agudo.
Los niños con formas agresivas de encopresis pueden ser de subtipo retentivo o no. Utilizan de forma deliberada las deposiciones como instrumento hostil dirigido a padres o educadores; se asocia a conducta oposicionista y desafiante. La interacción familiar también puede influir, ocurre bien en familias desorganizadas o caóticas, o bien en familias con funcionamientos obsesivos y excesivamente rígidos. Otro aspecto a investigar es si el niño puede estar siendo objeto de abuso sexual o violencia por parte de los iguales.
Se estima que aproximadamente el 1% de los niños de 5 años de edad presentan encopresis y que el trastorno es más frecuente en varones que en mujeres.
Causas de la encopresis
La encopresis es de causa funcional pero una serie de factores ambientales pueden estar presentes y promover el desarrollo de la misma así como su perduración, por tanto se trata de una complicada interrelación entre los factores psicológicos y fisiológicos.
- Escasa o inadecuada adquisición de hábitos higiénicos.
- Control de intestinos inadecuado.
- Ira, ansiedad, miedo y/o la combinación de todos.
- Problemas neurológicos: distractibilidad, atención breve, baja tolerancia a la frustración, hiperactividad, escasa coordinación.
- Miedo al inodoro y miedo a la defecación dolorosa.
Son muy frecuentes las causas de origen emocional, un niño bajo muchas presiones familiares puede expresar dicha disfunción con encopresis. El niño en este caso puede percibir la evacuación como una experiencia negativa y retener las heces por temor a las consecuencias de ensuciarse y lógicamente mientras más retenga peor serán las consecuencias.Es usual en niños autistas o con severos desórdenes emocionales.
Para realizar el diagnóstico se investigará acerca de antecedentes personales (ritmo intestinal desde el nacimiento, edad de aparición del problema, efecto de las medicaciones usadas anteriormente, problemas familiares, tensión psicosocial).
Antecedentes familiares de constipación (la constipación consiste en la eliminación de heces mediante deposiciones escasas, difíciles de expulsar o demasiado infrecuentes), diarrea, encopresis, otros antecedentes familiares.
Esquema de actuación ante un niño con encopresis:
Menores de 4 años:
1º. Descartar factores sociales.
2º. Tratamiento preventivo = tratamiento del estreñimiento (en caso de que exista) + tratamiento conductual + apoyo psicológico.
A. Si hay mejoría = continuación del tratamiento.
B. Falta de respuesta = reevaluar y descartar causas orgánicas.
Mayores de 4 años:
Tratamiento preventivo = tratamiento del estreñimiento (en caso de que exista) + tratamiento conductual + apoyo psicológico.
A. Si hay mejoría = continuación del tratamiento.
B. Falta de respuesta = reevaluar y descartar causas orgánicas.
Tratamiento
La terapia va dirigida a encontrar la causa y a utilizar técnicas para que el niño aprenda a controlar los esfínteres. La duración del tratamiento depende del niño y de su familia. Si además de la encopresis los niños sufren estreñimiento, deben seguir un tratamiento dietético.
Se les entrena en hábitos defecatorios y se utiliza una estrategia de recompensa, reforzamiento positivo y sobrecorrección.
En algunos casos en los que los niños experimentan algún tipo de miedo a defecar, se utilizan técnicas para disminuir la ansiedad, en cuyo caso, es muy normal que en el momento que desaparece la ansiedad, la encopresis también desaparece.
Para enseñar al niño a relajar el esfínter se utilizan técnicas de biofeedback.
En caso de recaídas, puede deberse a que no se ha acertado en las causas que los desencadenan, con lo que se trataría de buscar de nuevo la causa de la conducta afectada, revisarla y volver a comenzar el tratamiento.
Para que la encopresis no se constituya en demanda de atención, habría que considerar las siguientes dos normas necesarias, las cuales también permiten corregir el beneficio secundario:
1. No prestarle al niño atención en el momento de la encopresis, ni por causa de ella. No hacerle caso; ni siquiera para reconvenirle. Mostrarle una actitud de serena indiferencia y de neutralidad afectiva.
2. Imponerle, como norma inamovible, la obligación de responsabilizarse de la limpieza de su ropa cuando tenga problemas encopréticos. Ni siquiera será necesario que avise: simplemente, debe ir al lavabo o al fregadero y lavarse la ropa interior sucia después de haberse limpiado en el bidé y de haberse mudado.
Hay que tener en cuenta que la encopresis puede ser el síntoma de una depresión infantil. En muchas ocasiones, la sintomatología depresiva infantil incluye elementos acompañantes, aparentemente no depresivos, y que a veces son los más evidentes en la clínica; pudiendo ser la encopresis uno de ellos. Siempre, ante un caso de encopresis, es necesario evaluar el estado de ánimo y/o validar el diagnóstico explorando la respuesta a la medicación.
Bibliografía:
Howe AC, Walter CE. Tratamiento de la conducta para control de esfínteres, enuresis y encopresis. Clínicas Pediátricas de Norteamérica (ed esp) 1992.
Rodrigo M, Hernández R. Trastorno funcional del control de esfínteres: enuresis y encopresis. Monografías de Pediatría 2003.
Adel Abi-Hanna, Lake AM. Constipación y encopresis en la infancia. Pediatrics in Review (ed esp) 1998.
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