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miércoles, 19 de enero de 2011

PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO INFANTIL


Las conductas infantiles inadecuadas pueden mostrar cierta "normalidad" en determinadas etapas del ciclo vital. Sin embargo, cuando la magnitud, frecuencia o persistencia en el tiempo de las mismas se suceden más allá de lo esperable y resultan excesivas, quedará determinada la conducta como problemática; pudiendo necesitar la intervención de un Psicólogo para subsanarlas a tiempo.

Nos vamos a detener en algunas formas de conductas, en concreto, en la desobediencia, las rabietas y el negativismo... siendo unos de los trastornos de conducta más habituales durante la infancia. Estos problemas pueden resultar muy angustiosos para los padres ya que suelen suponer un reto a su autoridad y control, llegándose incluso a establecer un vínculo relacional coercitivo con los hijos.

Hay que indicar que gracias a los avances de la genética se puede saber, que en algunos casos concretos de comportamientos disruptivos, éstos pueden ser consecuencia de un trastorno genético subyacente, como por ejemplo, el Síndrome de X Frágil. Con lo que no siempre todo puede explicarse en términos de educación. Sin embargo, una adecuada educación temprana, puede influir en gran medida en la expresión final de esta conducta.

Rabietas
Se podrían calificar como explosiones emocionales (gritos, llantos, pataletas...) con las que algunos niños muestran su desacuerdo u enfado con alguna situación concreta y normalmente durante la interacción con algún adulto significante (padres, abuelos, etc...).

Las rabietas constituyen un fenómeno normal en un determinado estadio evolutivo del niño, concretamente alrededor de los 2 ó 3 años de edad, las cuales deberían ir remitiendo a medida que el niño/a se hace mayor para desaparecer completamente hacia los 5 ó 6 seis años de edad. Sin embargo, algunos niños, ya con cierta edad, saben que tener rabietas supone una forma rápida y eficaz para alcanzar sus deseos o caprichos.
Por otra parte, los padres saben que complaciendo al niño, éste se calma rápidamente y se evita el sofoco de la rabieta, sobre todo si se produce en algún lugar público. Obviamente, esta actuación por parte de los padres lo único que consigue es prolongar el problema.

Como recomendación ante las rabietas:

- Hacer caso omiso en cuando se produce la rabieta y retirarle la atención de forma inmediata, siendo muy importante que los padres en ese momento, no pierdan la calma, actúen con firmeza, nieguen el capricho o demanda del niño, sin alterarse (ni gritar, ni reñir...) En caso de que los padres se alteren, griten, etc... el niño percibirá que sigue teniendo el control sobre la conducta de sus padres.

- Si la rabieta es de cierta magnitud se puede utilizar la técnica del "Coste de Respuesta" o "Tiempo Fuera", en la que el niño recibe una consecuencia negativa por su acto (retirada de algún reforzador o se le aparta por un corto espacio de tiempo, por ejemplo, a su dormitorio).
Después, una vez calmado, se puede hablar con el niño y explicarle que de esa forma no va a conseguir nada, al mismo tiempo que se establecen las situaciones en las que sí podrá recibir sus demandas, por ejemplo, cuando efectúe ciertas tareas o comportamientos adecuados...

- Es muy importante que los padres y familiares cercanos actúen de igual forma ante las demandas excesivas del niño.

Cómo prevenir las rabietas:

- Tratar que el niño no llegue a situaciones extremas de hambre, sed o cansancio.

- Permitir que el niño haga pequeñas elecciones, por ejemplo, qué cuento leer...

- Evitar la ambivalencia a la hora de ponerle límites y normas, estando de acuerdo ambos padres.


- Explicarle lo que esperamos que haga, disminuyendo las ocasiones en las que le decimos que “no”.


Comportamiento desobediente
El niño se niega a cumplir una orden en un tiempo determinado; desobedece cuando se le pide que interrumpa una conducta sin que él haga caso, o cuando el niño realiza conductas que se le han prohibido.

La desobediencia puede estar relacionada con problemas escolares, estrés familiar o conflictos entre los padres... Aunque la causa más frecuente para la desobediencia infantil es que las órdenes no se han dado de forma adecuada.

Las órdenes, instrucciones, o peticiones de los padres, deben ser: claras y sencillas, comprensibles y razonables para su edad, no deben contradecir las anteriores, deben ser reducidas en número y darse de una en una y suficientemente espaciadas en el tiempo, no deben ir acompañadas de contacto físico para forzar al niño a realizar la tarea solicitada, ya que se ha demostrado que la instigación física potencia el incumplimiento.

Qué hacer para que los niños obedezcan:

- Enseñar al niño la forma correcta de comportarse y explicarles exactamente qué es lo que queremos que hagan. A veces los niños no se comportan adecuadamente porque no se les ha enseñado, no conocen las normas y no distinguen lo correcto de lo que no lo es.

- El ejemplo de los padres, profesores y personas importantes para los niños es un arma muy eficaz.

- Darles órdenes que sabemos son capaces de hacer y además les resulte agradable hacer, alabarlos por ello, y progresivamente ir introduciendo niveles de exigencias más altos.

- Resaltar sus habilidades y cualidades. Ser generosos en alabanzas y premiar las buenas conductas. Es importante, sobre todo, ser concretos en los elogios, es decir, los niños deben saber que conducta concreta está siendo elogiada y por qué.

- Es importante también que los padres se pongan de acuerdo a la hora de establecer normas y coincidir en lo que se le pide al niño.

- Motivar a los niños, ya que no sólo es importante que sepan qué tienen que hacer, sino también que conozcan las consecuencias positivas de hacerlo bien.

Comportamiento negativista
 Se trata del niño que muestra una oposición activa pero no agresiva. Sería el niño que siempre dice "no". Seguramente el negativismo sea una forma segura de llamar y mantener la atención de los otros sobre uno mismo.

Una de las posibles causas de dicho comportamiento, reside en el hecho de que el niño ha aprendido a que negándose a colaborar o a obedecer ordenes puede evitar la realización de tareas que no son de su agrado. El niño se da cuenta de que sólo se trata de ser más persistente en su conducta (negativismo) que los mayores.


El resultado de su conducta, no hace más que reforzar dicho comportamiento, aumentando su probabilidad de ocurrencia y por tanto la cronificación del problema.

Bibliografía:
Psicología Infantil (Ross Vasta, Scott A. Miller). 
Manual de Terapia de Conducta (Miguel A. Vallejo Pareja)
Manual de Evaluación Psicológica (Buela Casal, Carlos Sierra) 



sábado, 25 de septiembre de 2010

TRASTORNOS DE CONDUCTA


El trastorno de conducta es un desorden infantil emocional y del comportamiento caracterizado por un comportamiento negativo. Los niños con trastorno de conducta tienen dificultad para seguir reglas y comportarse en una manera socialmente aceptable. Se manifiesta de una forma antisocial, ya desde la infancia.
Ejemplos:
- No obedecer a sus padres o a otros adultos, como a los profesores. Estos niños desobedecen todo el tiempo, incluso en situaciones donde el castigo es serio.
- Rabietas más frecuentes y severas, con respecto al promedio de niños de su edad.
- Se vuelven agresivos y muestran conductas destructivas...
- Contestar mal, discutir, hacer que situaciones pequeñas parezcan más grandes de lo que realmente son, replicar siempre...
- Negarse a cumplir con sus obligaciones diarias, como las tareas escolares, el aseo personal...
- Mentir constantemente, incluso cuando no hay necesidad de tener que hacerlo.
- Presentar otras conductas antisociales, como el exceso de ira y el uso de palabras vulgares; conductas ofensivas, como por ejemplo, escupir a las personas, o el ser indiferentes a los sentimientos de los demás.

CLASIFICACIÓN DE LOS TRASTORNOS DE CONDUCTA EN LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA SEGÚN EL DSM-IV-TR
- El Trastorno Oposicionista Desafiante (TND) se define como un patrón recurrente de conductas negativistas, desafiantes, desobedientes y hostiles que conllevan un deterioro en las actividades cotidianas. Es más común en los niños más pequeños, quienes desafían a sus padres y profesores y cuyo propósito es molestar. Estos niños usualmente no son crueles, no intimidan, no engañan y no son antisociales, pero pueden llegar a serlo si sus problemas no se tratan.

- El Trastorno disocial (TD) se define como una violación repetitiva y persistente de los derechos básicos de los demás y de las normas sociales.


- Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH): Este término se utiliza para describir a los niños que son más activos e impulsivos que la mayoría de los niños. Estos problemas pueden también estar relacionados con problemas de la concentración y del aprendizaje, (ya tratado en entradas anteriores, con lo que nos centraremos en el TD y en el TND)...
Criterios DSM-IV
Criterios para el diagnóstico del trastorno negativista desafiante:

A. Un patrón de comportamiento negativista, hostil y desafiante que dura por lo menos 6 meses, estando presentes cuatro (o más) de los siguientes comportamientos:
1. A menudo se encoleriza e incurre en pataletas.
2. A menudo discute con adultos.
3. A menudo desafía activamente a los adultos o rehúsa cumplir sus obligaciones.
4. A menudo molesta deliberadamente a otras personas.
5. A menudo acusa a otros de sus errores o mal comportamiento.
6. A menudo es susceptible o fácilmente molestado por otros.
7. A menudo es colérico y resentido.
8. A menudo es rencoroso o vengativo.

Nota: considerar que se cumple un criterio sólo si el comportamiento se presenta con más frecuencia de la observada típicamente en sujetos de edad y nivel de desarrollo comparables.

B. El trastorno de conducta provoca deterioro clínicamente significativo en la actividad social, académica o laboral.

C. Los comportamientos en cuestión no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno psicótico o de un trastorno del estado de ánimo.

D. No se cumplen los criterios de trastorno disocial, y, si el sujeto tiene 18 años o más, tampoco los de trastorno antisocial de la personalidad.

Criterios para el diagnóstico del trastorno disocial:

A. Un patrón repetitivo y persistente de comportamiento en el que se violan los derechos básicos de otras personas o normas sociales importantes propias de la edad, manifestándose por la presencia de tres (o más) de los siguientes criterios durante los últimos 12 meses y por lo menos de un criterio durante los últimos 6 meses:
1. A menudo fanfarronea, amenaza o intimida a otros.
2. A menudo inicia peleas físicas.
3. Ha utilizado un arma que puede causar daño físico grave a otras personas (p. ej., ladrillo, botella rota, navaja...)
4. Ha manifestado crueldad física con personas.
5. Ha manifestado crueldad física con animales.
6. Ha robado enfrentándose a la víctima (p. ej., ataque con violencia, arrebatar bolsos, extorsión, robo a mano armada).
7. Ha forzado a alguien a una actividad sexual.
8. Ha provocado deliberadamente incendios con la intención de causar daños graves.
9. Ha destruido deliberadamente propiedades de otras personas (distinto de provocar incendios).
10. Ha violentado el hogar, la casa o el automóvil de otra persona.
11. A menudo miente para obtener bienes o favores o para evitar obligaciones.
12. Ha robado objetos de cierto valor sin enfrentamiento con la víctima (p. ej., robos en tiendas, pero sin allanamientos o destrozos...)
13. A menudo permanece fuera de casa de noche a pesar de las prohibiciones paternas, iniciando este comportamiento antes de los 13 años de edad.
14. Se ha escapado de casa durante la noche por lo menos dos veces, viviendo en la casa de sus padres o en un hogar sustitutivo (o sólo una vez sin regresar durante un largo período de tiempo).
15. Suele hacer novillos en la escuela, iniciando esta práctica antes de los 13 años de edad.

B. El trastorno disocial provoca deterioro clínicamente significativo de la actividad social, académica o laboral.

C. Si el individuo tiene 18 años o más, no cumple criterios de trastorno antisocial de la personalidad.

Se distinguen dos subtipos: de inicio en la infancia (antes de los 10 años) o a partir de los 10 años o de inicio en la adolescencia. Así mismo se diferencia distintos tipos de gravedad: leve o con escasa repercusión, moderado cuyas repercusiones están entre el anterior o el grave cuyas repercusiones son de suma importancia.

Causas de los trastornos de conducta:
Los exámenes neuropsicológicos demuestran que los niños y adolescentes que sufren trastornos de la conducta parecen tener afectado el lóbulo frontal del cerebro, lo cual interfiere con su capacidad para planificar, evitar los riesgos y aprender de sus experiencias negativas. Se considera que el temperamento de los niños tiene una base genética.
Aquellos de "carácter difícil" tienen mayor probabilidad de desarrollar trastornos del comportamiento. Los niños o adolescentes que provienen de hogares desestructurados, que sufren carencias tienen mayor probabilidad de desarrollar trastornos de la conducta. Se comprobado que los problemas sociales y el rechazo por parte de sus compañeros contribuyen a la delincuencia. También existe una relación entre el bajo nivel socioeconómico y los trastornos de la conducta.

TRATAMIENTO DE PROBLEMAS DE CONDUCTA (niños y adolescentes)
Área cognitiva:
Las intervenciones cognitivas se dirigen a modificar la autoimagen negativa, la baja tolerancia a la frustración y la falta de empatía, que suelen presentar con frecuencia estos niños y adolescentes. Mediante la Resolución de Problema y el Autocontrol frente a la impulsividad y el Entrenamiento en Empatía frente a la escasa responsabilidad y falta de conciencia de los sentimientos del otro. Otras intervenciones cognitivas se centran en trabajar con la familia.

Área afectiva:
La principal característica de la afectividad de los trastornos de conducta es la falta de control del niño / adolescente de sus emociones en relación a su baja tolerancia a la frustración y la falta de empatía con el/la agredido/a.
Las intervenciones cognitivas-conductuales tratan de facilitar que se identifiquen los sentimientos y que se module su expresión.
Con niños más pequeños se facilita este aprendizaje mediante las instrucciones verbales y el modelado en el contexto, por ejemplo mediante una terapia de juego o por orientación familiar.
Con adolescentes los grupos de chicos/as con problemas similares o la terapia familiar tienen la misma finalidad. Se trabajan tres aspectos: identificar que se siente, cómo se puede expresar, cómo se puede sentir el otro.

Área somática:
Puede ser frecuente la comorbilidad con otros trastornos que puedan requerir medicación, como la hiperactividad (p. Ej. Psicoestimulantes), trastornos afectivos (p. Ej. Antidepresivos)... etc.

Área interpersonal:
La intervención sería mediante la orientación a los padres de tipo psicoeducativo y conductual. Enseñando a los padres como manejar los problemas de conducta mediante el modelado directo, el manejo de la propia ira parental (p. Ej. mediante la inoculación de estrés)...
En caso de existir una disfunción familiar grave, puede estar indicada la Terapia familiar o de pareja.
En el caso de familias con nivel bajo socioeconómico y con desventajas culturales, está recomendada la intervención de servicios sociales y de redes de apoyo social.

Área conductual:
La intervención se dirige a reducir la conducta antisocial y a aumentar la conducta prosocial del niño o adolescente. Se indentifica y presta apoyo a lo que el sujeto hace bien.
Se diseñan estrategias de extinción, evitando el castigo físico y empleando intervenciones alternativas (extinción, tiempo fuera, sobrecorrección...).

Algunos consejos para padres sobre formas de cómo tratar a niños con problemas de conducta:
- Reconocer las virtudes de nuestros hijos y tratar de ignorar sus debilidades.
- Alabar a nuestros hijos cuando ellos hacen algo correcto en vez de sólo castigarlos cuando hacen lo incorrecto.
-Escuchar a nuestros hijos. Si deseamos que nuestros hijos nos escuchen, nosotros necesitamos aprender a cómo escucharlos.
- Intentar hacer las cosas que les gusta hacer a “ellos” en vez de lo que “nosotros” deseamos que ellos hagan.
- Mostrar a nuestros hijos que nosotros no culpamos a nadie cuando hacemos lo incorrecto o cuando las cosas van mal debido a la mala suerte.
- Ser amplio de criterio y justo. Si nosotros reconocemos lo mejor de nuestros hijos también hay que reconocer cuando ellos han hecho algo incorrecto en la escuela o en contra de la ley, de esa manera les estamos dando apoyo y mostrándoles honestidad.
- Dejar que nuestros sentimientos de malestar se calmen antes de conversar con nuestros hijos acerca de lo que han hecho mal.
- Mostrar a nuestros hijos cómo concentrarse en buscar soluciones en vez de encontrar a alguien a quién echarle la culpa.
- Tratar de estimularlos con nuestro ejemplo para que hagan lo correcto en vez de forzarlos a hacer lo correcto mediante presión y castigo.
- Permitir a los niños hablar cuando están molestos sin que nos molestemos nosotros. Esto les ayudara a saber que uno puede enojarse y que, sin embargo, se puede conversar acerca de eso en una forma constructiva y segura.
- Establecer normas justas y consistentes para nuestros hijos. 
- No pelear con nuestra pareja en una forma de que afecte a toda la familia y preocupe a los niños.

Fuentes: Wikipedia, enciclopedia libre, DSM-IV-TR (A.P.A.), Análisis y terapia de la conducta infantil. Pirámide (Gelfand, D.M y Hartmann); Manual de Terapia de conducta (Vallejo Pareja)...