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miércoles, 8 de junio de 2011

BULLYING


Hablamos de bullying, maltrato entre iguales o acoso escolar, indistintamente, para referirnos a situaciones en las que uno o más alumn@s persiguen e intimidan a otro u otra —víctima— a través de insultos, rumores, vejaciones, aislamiento social, motes, agresiones físicas, amenazas y coacciones... Implica una repetición continuada de las burlas o las agresiones y puede provocar la exclusión social de la víctima.

Lo que sitúa a las víctimas en posiciones de las que difícilmente pueden salir por sus propios medios, provocándole estas relaciones de continuidad efectos muy negativos como: descenso en su autoestima, estados de ansiedad e incluso cuadros depresivos, lo que dificulta su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes.

No se puede calificar de bullying situaciones en las que un alumno/a se mete con otro de forma amistosa o como juego. Tampoco cuando dos estudiantes a un mismo nivel discuten, tienen una disputa o se pelean.

¿Qué elementos están presentes en el bullying?
- Deseo inicial obsesivo y no inhibido de infligir daño, dirigido contra alguien indefens@.
- El deseo se materializa en una acción.
- Suele incluir conductas de diversa naturaleza (burlas, amenazas, agresiones físicas, aislamiento sistemático, etc).
- Alguien resulta dañad@, la intensidad y la gravedad del daño dependen de la vulnerabilidad de las personas.
- El maltrato se dirige contra alguien menos poderos@, bien sea porque existe desigualdad física o psicológica entre víctimas y actores, o bien porque estos últimos actúan en grupo.
- El maltrato carece de justificación.
- Tiene lugar de modo reiterado. Esta expectativa de repetición interminable por parte de la víctima es lo que le da su naturaleza opresiva y temible.
- Se produce con placer manifiesto. El agresor@ disfruta con la sumisión de la persona más débil.
- Se mantiene debido a la ignorancia o pasividad de las personas que rodean a los agresores y a las víctimas sin intervenir directamente.
- Disminuye la capacidad de comprensión moral y de empatía del agresor, mientras que se produce un refuerzo de un estilo violento de interacción.
- En las personas que observan la violencia sin hacer nada para evitarla, se produce falta de sensibilidad, apatía e insolidaridad.
- Se reduce la calidad de vida del entorno en el que se produce: dificultad para lograr objetivos y aumento de los problemas y tensiones.

Tipos de Bullying
Maltrato físico:
Directo: Palizas, lesiones con diferentes objetos, agresiones en forma de patadas, “collejas”....
Indirecto: Robo y destrozo de material escolar, ropa y otros objetos personales.
Maltrato Verbal, del insulto mantenido y el mote malintencionado al menosprecio y la amenaza.

Maltrato Psicológico, de los gestos amenazantes a las amenazas continuadas; del menosprecio a la maledicencia.

Maltrato Social, ignorar y no dirigir la palabra, impedir la participación con el resto del grupo, coaccionar a amigos y amigas de la víctima para que no interactúen con la misma. Rechazo a sentarse a su lado en el aula.

Maltrato Indirecto, del buscar cómplices para acosar al silencio cómplice de los testigos mudos.

Otras formas:
Ciberbullying: uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, como internet y el teléfono móvil. Es una forma de acoso indirecto y anónimo. Las grabaciones de agresiones físicas brutales o vejaciones que son difundidas a través del teléfono móvil o internet se denomina Happy slapping.

Dating violence: acoso entre parejas de adolescentes, donde prevalece el chantaje emocional. Es considerado como la antesala de la violencia de género.

Sujetos implicados, consecuencias y conductas indicadoras
Perfil del agresor/a
- Físicamente fuerte.
- Necesita dominar, tener poder, sentirse superior.
- Fuerte temperamento, fácilmente enojable, impulsiv@.
- Baja tolerancia a la frustración.
- Desafiante y agresiv@ hacia los adultos.
- No suelen mostrarse ansios@s ni insegur@s.
- Comportamientos antisociales tempranos.
- Poco populares entre sus compañeros y compañeras, sólo algun@s les siguen.
- Actitud negativa hacia la escuela.

Consecuencias:  su actitud y conducta son la antesala de futuros hechos delictivos. Las amenazas y las agresiones físicas de hecho ya lo son y pueden ser denunciables. Instaura una creencia en sí mismo o en si misma y en su entorno de que se puede lograr poder y liderazgo mediante la violencia, la prepotencia y la sumisión de otr@s. Es probable que quién ha sido agresor/a, en su infancia/juventud perpetúe conductas agresivas y violentas en las relaciones adultas.

 
Conductas indicadoras del agresor
- Tiene comportamientos agresivos con los miembros de la familia.
- Ignora los derechos de los demás.
- Nos comunican a menudo que ha tenido episodios de agresiones o insultos a compañeros de la escuela.
- Se muestra enfadado con frecuencia, impaciente y emplea tonos despreciativos en sus valoraciones sobre los demás.
- Se siente con frecuencia insatisfecho, sin motivación para trabajar con los demás.
- Trata de imponer sus criterios utilizando la agresividad verbal, física o psicológica.
- No controla sus reacciones.
- Sospechamos que ejerce el maltrato a los compañeros.

Perfil de la víctima
Factores de riesgo:
- Vulnerabilidad psicológica y biológica.
- Experiencias previas negativas.
- Poco populares en el centro escolar.
- Poca facilidad para hablar de si mismos.
- Estrategias de afrontamiento inadecuadas: aislamiento y resignación.

Consecuencias: Se siente solo@, infeliz, atemorizad@, pierde autoestima y la confianza en si mismo o en si misma y en los demás. Puede llegar a sufrir problemas de salud somática y emocional en grados variables: en algunos casos ansiedad y /o depresión... Fobia a ir al centro escolar. Reacciones agresivas e intentos de suicidio. El hecho supone una pérdida de libertad y derechos del alumn@ que limita su desarrollo personal. 


Conductas indicadoras de victimización
La mayoría de las veces no lo cuentan a los adultos. Presentan las siguientes conductas de miedo, huida y evitación:
- Para llegar o salir de la escuela espera a que no haya nadie.
- Escoge rutas ilógicas para ir y venir de la escuela, rehuye.
- Falta a clase, cosa que antes no sucedía: le entra miedo y ansiedad...
- Se aísla socialmente, en la escuela o en la calle: pasa más tiempo en casa que antes, no quiere salir con los amigos, prefiere estar solo.
En general busca la cercanía de adultos en los recreos y lugares comunes al colegio. Sus amigos y compañeros de juego suelen ser de menor edad. En cuanto al rendimiento académico suele ir en descenso con dificultades de atención y concentración.
Las conductas de ansiedad y estado afectivo emocional que manifiesta son:
- Llorar en algún momento y mostrar dolor físico o psíquico.
- Tristeza, humor inestable y poco comunicativo.
- Irascibilidad, ataques de ira o rabia. Ira o rabia contenida.
- Somatizaciones diversas: dolores de cabeza, dolores de estómago o tripa, pérdida de apetito, insomnio, enuresis y descontrol de esfínteres, vómitos, tartamudeo, malestar generalizado…
- Finge dolencias para evitar determinadas situaciones y entornos.
- Nerviosismo, ansiedad, angustia, pesadillas…
- Conductas de infantilización y dependencia.

Espectadores/as
Alumnado que tolera el maltrato con inhibición y conocen bien al agresor/a, a la víctima, el lugar y los hechos... pero callan.
El espectador/a del abuso puede verse moralmente implicad@ cuando impera la ley del silencio y participa de ciertas normas y falsas convenciones referidas a la necesidad de callar.
En cuanto a la familia y el profesorado, no dan importancia a señales claras de alerta, tendiendo a inhibirse ante la resolución del conflicto.

Consecuencias: acabarán valorando la agresividad y la violencia como forma de éxito social. Sufren un proceso de desensibilización ante los continuados episodios de sufrimiento que están contemplando. Todo el entorno social sufre una sensación de indefensión y de incapacidad de reacción similar a la de la víctima.

Conductas indicadoras del espectador
A menudo se tiene conocimiento por comentarios de los padres, profesores u otro alumnos de hechos de agresión, esporádicos o continuados. Siendo espectador entra también en una dinámica de tener que asumir en muchas ocasiones situaciones que en principio no le agradan. Muestran nerviosismo cuando se les pregunta si han visto alguna agresión. La ley del silencio es muy efectiva, por lo que se tiende a no contar lo que se ve por no ser considerado chivato. Pueden responder de forma indirecta.

No actúa directamente, pero apoya de manera indirecta acciones violentas porque considera que sacarlas a la luz puede perjudicarle, de forma que le consideren chivato y se convierta en otra víctima. Puede resultarle más cómodo apoyar determinadas actuaciones para sentirse identificado con un grupo, o ante la necesidad de sentirse al mismo nivel o reconocido por los miembros de dicho grupo.
Prevención del bullying
Algunas pautas que pueden ayudar tanto a la familia como a los educadores y a la sociedad de un modo general, para prevenir este fenómeno:

La familia, es la que tiene que establecer lo que es reprobable y lo que es aceptable, en casa y en la relaciones sociales. En acoso escolar, la ausencia de reglas, la falta de supervisión y de control razonables de la conducta de los hijos fuera del colegio, de lo que hacen y con quién van, una disciplina demasiado dura, la falta de comunicación y la ocurrencia de tensiones y de peleas en la familia, pueden llevar a que los hijos adquieran conductas agresivas. Algunas reglas básicas para orientar a los progenitores acerca de lo que puede hacer para mantener alejados a sus hijos del bullying:

- Preocuparse por sus hijos, hablando con ellos. Crear un canal de diálogo con ellos, evitando los monólogos.
- Estar pendiente de los posibles síntomas como nerviosismo, falta de apetito, insomnio, bajo rendimiento escolar, fobia escolar, etc.
- Controlar y supervisar las conductas de sus hijos, observando qué hace, a dónde va, con quién juega, cuáles son sus intereses, proyectos, etc.
- Determinar los límites y las normas. Exigir el cumplimiento de las elementales.
- Educar para controlar las emociones, para comportarse con los demás, para convivir con otros.
- Observar los comportamientos, estados de ánimo, y los cambios en los hábitos de los niños.

El colegio, La constante supervisión en las aulas y en el patio, así como en el comedor, también cuenta a la hora de detectar si está o no ocurriendo algún acoso escolar. En complicidad con el centro escolar, los profesores deben colaborar en la identificación de algún caso, o simplemente estableciendo con sus alumnos unas normas de no agresión.

Por parte de los medios de comunicación y las instituciones, crear y mantener un teléfono público para los niños es una forma de abrir una puerta a sus posibles conflictos. Las campañas anuales de sensibilización también pueden funcionar para prevenir el acoso escolar. En cuanto a los medios de comunicación sería interesante y muy viable que controlasen más los contenidos que emiten o publican.

La sociedad en general debe prevenir y atajar posibles brotes de acoso. Es necesario estar atento y no dejar pasar nada o pensar que todo es normal o se trata de una broma. Cuando un niño se burla, amenaza o pega a otro niño, se debe intervenir para que eso no se repita. Cuando en el patio del colegio alguien se burla del aspecto de otra persona, hay que reprenderle.

Bibliografía:
AEDES (1992). Centro de Estudios del Menor.
Ahmad y Smith, P.K. (1989). Bully-victim problems among schoochildren.
Arencibia, S. y Guarro Pallás (1999). Mejorar la escuela Pública.
Arrieta, L. y Moresco, M. (1992). Educar desde el conflicto: Chicos que molestan. Madrid. CCS.
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Barudy, J. (2003). El dolor invisible de la infancia. Una lectura ecosistémica del maltrato infantil. Madrid. Paidós.
Basalisco, S. (1989). Bullying in Italy, en E. Roland y E. Munthe (Eds), Bullying, an internacional perspectiva. London. David Fulton.
Bastar, M. (1997). La agresividad de nuestros hijos. Madrid. Espasa.
Besag, V. (1989). Bullies and victims in schools. Milton Keynes, Open University Press.
Byrne (1994), “Bullies and victims in a school setting with referente to some Dublín schools”.
Buss (1961), citado por Melero (1993, 2).
Calvo Hernández, P. (2001). La indisciplina en los centros escolares.
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