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martes, 12 de abril de 2011

EL VINCULO DE APEGO & PSICOPATOLOGIA EN LA INFANCIA


Un vínculo es una conexión entre una persona y otra. El apego en la infancia, se refiere a un vínculo específico, caracterizado por las cualidades únicas del vínculo especial que se forma entre madre e hijo o entre cuidador primario-niñ@.

Desde los primeros meses de vida de un niñ@, la relación más importante para él, es el apego a sus padres y sobre todo, la relación con su madre (o cuidador primario). Lo cual determina el molde biológico y emocional para todas sus relaciones futuras.

Un apego saludable a la madre, construido por experiencias de vínculo repetitivas durante la infancia, proporciona una base sólida para futuras relaciones saludables. Por el contrario, problemas en la vinculación y apego pueden derivar en una base biológica y emocional frágil para futuras relaciones.

Elementos del vínculo de apego
- Es una relación que produce seguridad, calma, consuelo, agrado y placer.
- Es una relación emocional duradera con una persona en concreto.
- La pérdida o la amenaza de pérdida, de la persona sugiere una angustia intensa.

Por tanto, podemos entender el apego como la capacidad de formar y mantener una relación emocional. Una relación estable o sólida con la madre o cuidador primario, se asocia con una alta probabilidad de crear relaciones saludables con otros, mientras que un apego pobre, parece estar asociado con problemas emocionales y conductuales a lo largo de la vida.

Tipos de apego
Ainsworth, describió los tres siguientes tipos de apego los cuales conllevan la presentación de psicopatología en el niñ@:
Apego seguro.
- Es considerado como la situación de mayor normalidad.
- El niño solo tiende a protestar durante la separación recibiendo a la figura de apego con alivio.
- Suelen mantener conductas exploratorias normales en presencia de la figura de apego.
- Establecen una buena relación con extraños.

Apego ansioso-evitante.
- Poco afectado cuando se produce la separación de la figura de apego.
- Parece no tener necesidad de confort, dando la impresión de independencia.
- Explora en ausencia de la figura de apego.
- Frecuente contacto con extraños.
- Suele ignorar a la figura de apego cuando vuelve (suele darse en madres que ignoran o rechazan al niño, hablan de él en términos despectivos, se muestran molestas con su hijo).
Consecuencias psicopatológicas de este estilo de apego:
- Continúan presentando conductas de evitación a lo largo de la infancia.
- Manifiestan altos niveles de hostilidad y agresividad.
- Presentan una alta tasa de interacciones negativas con otros niños.
- Conductas negativistas, distancia emocional, malhumor y solitarios.
- Utilizan estrategias de evitación y autosuficiencia como mecanismo de distanciamiento de los demás.

Ansioso-Ambivalente (resistente).
- Se muestran muy perturbados con gran ansiedad cuando se produce la separación de la figura de apego.   - Buscan consuelo aunque de forma ambivalente (apego excesivo o rechazo a la figura de apego).
- Se resiste a ser consolado.
- La madres suelen ser insensibles a las demandas del niño y tienen dificultad para interpretar las demandas de su hijo dando respuestas inapropiadas.
Consecuencias psicopatológicas:
- Suelen presentar una continuidad de este tipo de apego hasta la edad escolar.
- Son niños poco asertivos, inhibidos, con interacciones pobres y tendencia al repliegue en situaciones sociales.


Desorganizado-Desorientado (Main y cols. (1988) observaron que había un subgrupo de niños que no podían agruparse siguiendo la tipología de Aisnworth, por lo que proponen este cuarto tipo de apego).
- Presentan conductas desorganizadas y confusas cuando se produce la separación de la figura de apego.
- No presentan estrategias conductuales que eliciten el confort ante el estrés.
- Conductas de apego ambivalente y evitativo.
- Las madres han sido, con frecuencia, víctimas de un trauma que no han resuelto siendo ansiosas y temerosas; proyectando sus miedos en circunstancias actuales y son incapaces de reconocer las demandas de su hijo dando respuestas inconsistentes.

Las consecuencias psicopatológicas, son poco conocidas, aunque Lyons-Ruth (1996) defienden la postura de estos niños presentarán altos niveles de agresividad, conductas coercitivas y hostiles durante la edad escolar.


La característica esencial del trastorno reactivo de la vinculación es que la capacidad para relacionarse socialmente con los compañeros y los adultos está marcadamente distorsionada e inadecuadamente desarrollada en la mayoría de contextos, para el nivel de desarrollo del sujeto. Se inicia antes de los 5 años de edad y se asocia al cuidado patológico o inadecuado que desatiende las necesidades emocionales y físicas básicas del niño. En algunos casos se asocia a cambios frecuentes en la persona principal a cargo del niñ@.

El DSM-IV reconoce dos subtipos de Trastorno reactivo de la vinculación:

1. Tipo inhibido: es la falta persistente de iniciar y de responder a la mayoría de las interacciones sociales apropiadas para el desarrollo

2. Tipo desinhibido: muestra una sociabilidad indiscriminada o la falta de selectividad al escoger las figuras a las que se apegan (familiaridad excesiva con extraños a quienes les piden cosas y les demuestran afecto).

Síntomas o comportamientos:
Destructivo a sí mismo y a otros. Falta de sentimientos de culpa o de remordimiento. Negación a contestar preguntas simples. Negación de la responsabilidad (siempre culpa a otros). Contacto visual pobre. Problemas extremos de desafío y de querer controlar. Robar. Falta de pensamiento de causa y efecto. Ánimo inestable. Alegaciones falsas de abuso. Comportamientos sexuales inadecuados. Exigencias o apegamientos inapropiados. Malas relaciones con los compañeros. Hábitos de comer anormales. Preocupaciones con sangre y fuego. Falta de control de los impulsos. Mentiras crónicas sin sentido. Formas o problemas inusuales de hablar (habla entre dientes). Dominante; necesita estar en control. Manipulador, superficialmente encantador y atractivo... ...

Diagnóstico diferencial
El trastorno reactivo de la vinculación debe diferenciarse de:

- Retraso mental, en el que las vinculaciones apropiadas con los cuidadores suelen establecerse de acuerdo con el nivel de desarrollo general del niño. Sin embargo, algunos niños con retraso mental grave presentan problemas particulares con los cuidadores y manifiestan características sintomáticas de trastorno reactivo de la vinculación; y el trastorno reactivo de la vinculación sólo debe diagnosticarse si está claro que los problemas característicos en la formación de vínculos selectivos no son función del retraso.

- Trastorno autista y de otros trastornos generalizados del desarrollo. En el trastorno generalizado del desarrollo los vínculos selectivos o no se desarrollan o son sumamente anómalos, pero de cualquier forma esto sucede dentro de un ambiente psicosocial acogedor. También se caracterizan por la presencia de una alteración cualitativa de la comunicación y de patrones de comportamiento restrictivo, repetitivo y estereotipado. Por otro lado el trastorno reactivo de la vinculación no se diagnostica si se cumplen criterios de trastorno generalizado del desarrollo.

- Trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Caracterizado por comportamiento impulsivo o hiperactivo, el cual debe distinguirse el del subtipo desinhibido; que en el caso del trastorno reactivo de la vinculación el comportamiento desinhibido se asocia característicamente a un intento por establecer vínculos sociales tras una relación sumamente breve.

- Una crianza intensamente patogénica es una característica definitoria del trastorno reactivo de la vinculación. La cual puede quedar justificada por una calificación adicional de maltrato infantil, abandono infantil, o problema de las relaciones padres-hijos. Sin embargo, cuando dicha crianza patogénica no provoca alteraciones relevantes de la relación social, puede hablarse más de abandono infantil o de problema en las relaciones padres-hijos, que de un trastorno reactivo de la vinculación.
Intervención terapéutica
El objetivo es mejorar la interacción entre el padre/madre y el  niñ@, promoviendo un estilo relacional más seguro y adecuado a las necesidades y características de cada uno y el sistema familiar.

Terapia de interacción guiada: es una modalidad de terapia basada en la evidencia, dirigida a familias muy problemáticas y que han mostrado ser resistentes a otras formas de abordaje. El objetivo específico es fortalecer las competencias parentales, el disfrute de la relación y el vínculo afectivo entre padres e hij@s.
Técnicas: sesiones de juego familiar grabadas en vídeo, con sesiones de exposición y discusión junto al padres y/o madre, de secuencias de interacción positivas y negativas escogidas por el terapeuta.

Terapia de interacción padre-hij@: es una terapia breve basada en la evidencia, dirigida a niñ@s con desórdenes conductuales y para díadas con maltrato leve a moderado. El objetivo específico es practicar competencias parentales específicas y evitar conductas disfuncionales en la interacción de los padres o cuidadores con sus hij@s.
Técnicas: psicoeducación, tareas para casa, coaching en vivo, en una situación de juego diádica o familiar monitoreada, mediante instrucciones dadas por el terapeuta desde otra sala.

Psicoterapia infante-cuidador: que se dirige a reducir la parentalidad mediante la exploración clínica de la experiencia de la madre y del niñ@ en el contexto de sus interacciones durante la sesión terapéutica. El objetivo específico es lograr un cambio en las representaciones mentales de apego a los padres.

Bibliografía:
Ainsworth MDS (1969). Attachment and exploratoy behavior of one year-olds in strange situation, in BM Foss (ed). Determinants of infant behaviour, vol. 4. London, Methuen.
Lyon-Ruth K and Block D (1996). The disturbed caregiving system: Relations among childhood trauma, maternal caregiving, and infant affect and attachment. Infant Mental Health Journal.
Main, M and Cassidy (1988): Categories of response to reunion with the parents at age 6: predictable from infant attachment classifications and stable over a month period.
Sroufe, LA (1988). The role of infant-caregiver attachment in development. Clinical implications of attachment. Child Psychology, Lawrence Erlbaum Associates, New Jersey.
Manual Estadístico DSM-IV-TR.
Wikipedia, enciclopedia libre... ...