lunes, 8 de febrero de 2010

Drogadicción. Cannabinoides.



Es la droga ilegal más consumida del mundo y procede de la planta conocida como Cannabis sativa. Es un vegetal dioico, es decir, que tiene plantas macho y hembra que crecen por separado. La mayor parte de los cannabinoides se encuentran en las flores de la planta hembra seguida por las hojas y los tallos.

La resina de las plantas de cannabis es la principal fuente de estos principios activos. De todos los cannabinoides hay que destacar el THC (delta-9-tetrahidrocannabinol) ya que se trata del principal componente psicoactivo. En 1988 se descubrió que las membranas de ciertas células nerviosas contenían receptores de proteína que se ligaban al THC. Una vez fijo en su lugar, el THC desencadena una serie de reacciones celulares que, a la larga, producen el estímulo que sienten los usuarios al fumar la marihuana o el hachís.

El THC se encuentra en diferentes proporciones según el preparado que se utilice:
- La marihuana ('grifa', 'maría' 'hierba') es la preparación seca y triturada de flores, hojas y pequeños tallos; generalmente se fuma sola o mezclada con tabaco.
- El hachís ('chocolate', 'costo', 'goma') es un exudado resinoso, concentrado de las partes más ricas de la planta que una vez prensado se presenta en forma de pastillas para consumir; se deshace al calor y se fuma mezclado con tabaco, ('porro', 'canuto', 'petardo').
- El aceite de hachís, que se obtiene por un procedimiento de filtración y es una preparación más concentrada...

Cuando se fuma esta sustancia, el THC llega rápidamente al cerebro a través del torrente sanguíneo, por lo que sus efectos se sienten a los pocos minutos y pueden durar hasta dos o tres horas.

Como destacan los especialistas del Plan Nacional sobre Drogas, justo después del consumo se produce lo que se conoce como 'borrachera cannábica': sequedad de boca, ojos rojos, taquicardia, descoordinación, risa incontrolada, somnolencia, y alteración de la memoria, la atención o la concentración. Una sensación de euforia que no tarda en transformarse en un síndrome 'amotivacional' y una pérdida de interés por las cosas.

Los efectos del cánnabis dependen en parte del tipo de preparación (riqueza de los principios activos), de la dosis utilizada, de la forma de administración (inhalaciones prolongadas), de las características metabólicas de la persona que lo consume, del uso conjunto de otras sustancias como por ejemplo el alcohol y también en gran medida los efectos dependen de la personalidad del consumidor, lugar de consumo, compañía y ambiente.

Se ha demostrado que los problemas de concentración y de memoria "tienen efectos devastadores en el futuro de los jóvenes, porque les pilla en la mejor época de la vida para estudiar. Muchos de ellos experimentan dificultades de aprendizaje y abandonan los estudios antes de tiempo.

Algunos trabajos apuntan a que estas capacidades cognitivas se pueden recuperar en parte al abandonar el hábito y salir de la intoxicación crónica que sufren los fumadores habituales, pero otras investigaciones señalan que quedan importantes secuelas en algunas áreas cerebrales.

Además, su consumo habitual puede generar dependencia y adicción (entre el 7% y el 10% de los casos) y existen evidencias que demuestran que las formulaciones modernas tienen mayor concentración de THC que el cannabis que se fumaba en los años sesenta; lo que aumenta sus efectos.

Problemas mentales.
Por ejemplo, el consumo de porros multiplica por dos las probabilidades de sufrir brotes psicóticos (con más riesgo a mayor dosis). "Parece que la marihuana podría actuar como desencadenante de estos ataques en personas con una cierta predisposición genética". Los trastornos se acentúan cuando el consumo se inicia antes de los 15 años [la media de edad de inicio en España son los 14,7 años], probablemente porque esta droga causa cambios neurobiológicos en un período clave del desarrollo cerebral.

Un reciente informe elaborado por expertos de la Oficina de Control de Drogas de la Casa Blanca (EEUU), advierte que los adolescentes que fuman marihuana tienen hasta un 40% más de riesgo de sufrir depresión, ansiedad, psicosis (alucinaciones) o algún tipo de enfermedad mental; especialmente en el caso de las chicas. Y aunque no se ha demostrado de una manera estadísticamente significativa que pueda causar esquizofrenia, sí parece que empeora sus síntomas y agrava los ataques.

Muchos jóvenes con síntomas depresivos recurren a los porros para aliviar su malestar, "y no se dan cuenta de que la marihuana, en realidad, empeora su depresión". Los consumidores habituales, tienen pensamientos suicidas con tres veces más frecuencia que los otros chicos de su edad.

Además, el modo de consumo más frecuente es mezclado con el tabaco, fumado sin filtro y con largas caladas, lo que también podría incrementar la frecuencia de problemas pulmonares desde cáncer hasta patologías cardiovasculares. Cada vez más datos advierten de la implicación del cannabis en los accidentes de tráfico y de su papel como puerta de entrada hacia otras drogas 'duras'.

Psicopatología: Concepto y Modelos.


Objeto de la psicopatología:
1.Descripción, observación y evaluación de la conducta anormal.
2.Investigación de las causas y factores mantenedores y productores de la conducta anormal.
Primero se ha de definir conducta anormal, lo cual no es sencillo, ya que no hay un solo criterio que la defina. Una conducta anormal la podríamos definir en función de:
- Frecuencia e intensidad.
- Que los demás la perciban como irracional o incomprensible.
- Que sea molesta para sí mismo (sufrimiento).
- Conducta no adaptativa.
- Violación de las normas éticas no escritas (implícitas) (por ejemplo, una persona que va a casa de un amigo y se quita la ropa).

Existen unos principios fundamentales para analizar estas características anteriores:
- No es necesario que se den todas.
- Ninguna es suficiente para que se dé una psicopatología.
- Siempre han de darse al menos dos de las características anteriores para que se dé una psicopatología.
- Ninguna conducta es por sí misma anormal.

Lo que hay que calificar como normal-anormal es el binomio conducta-contexto.

Por tanto la psicopatología es el estudio de las causas y naturaleza de las enfermedades mentales. Puede desarrollarse según distintos enfoques y modelos:

Modelo biológico tradicional.
Este modelo entiende que la enfermedad mental es igual a la enfermedad física, por lo que posee una etiología orgánica. Además, tendrá un curso determinado y un propósito concreto. Para esta modelo, la conducta anormal no es más que un mero síntoma que indica una alteración orgánica. El tratamiento será de tipo orgánico médico.

Modelo intrapsíquico.
Su máximo representante es Freud. Según este modelo la enfermedad mental está causada por las tensiones generadas por las fuerzas dinámicas enfrentadas dentro de la mente. Estas fuerzas actúan a nivel inconsciente.

Modelo conductual.
El postulado principal de este corriente nos dice que no existe diferencia esencial entre la conducta patológica y la conducta normal. Ambas son fruto del aprendizaje a partir del ambiente. Se da una gran importancia a las influencias ambientales dejando las biológicas y genéticas en un segundo plano, aunque no se descartan por completo. Se basan en la observación de la conducta y no tienen en cuenta los procesos mentales. El tratamiento en este modelo pasa por la modificación de la conducta tanto manifiesta como inferida.

Modelo cognitivo.
Fundamentalmente es un modelo de procesamiento de la información y por lo tanto la sicopatología será causada por alteraciones de algún tipo de procesamiento. Este modelo no estudia la conducta anormal manifiesta, sólo sus procesos.

Modelos humanistas.
La conducta anormal está causada por un yo irreal, inconsciente o desorganizado y por las exigencias externas excesivas.

Modelos científicos.
Existen dos tipos:

1. Exógenos: enfocan la conducta anormal desde tres puntos de vista:
- Etiológico: estudia la influencia del ambiente (educación) en la conducta anormal.
- Evolutivo: estudia como influyen las experiencias de las personas con alto riesgo de patología.
- Aprendizaje: buscan modelos de aprendizaje que expliquen la aparición de los trastornos.

2. Endógenos: también enfocan el estudio de la conducta anormal desde tres puntos de vista:
- Genético: la psicopatología como conducta influenciada por los factores transmitidos.
- Ambiente interno: estudian la influencia del ambiente interno del organismo, por ejemplo la influencia del metabolismo en la conducta anormal.
- Neurofisiológico o neuroanatómico: se refiere concretamente a eventos que suceden en el Sistema Nervioso, que influyen en la sicopatología (por ejemplo: daño en un neurotransmisor).

Estos seis modelos reconocen que son incapaces de explicar la sicopatología por sí solos y por lo tanto son modelos complementarios. De hecho cuando utilizamos estos modelos complementándolos, hay muchos trastornos para los que podemos explicar razonablemente su etiología, funcionamiento y perseverancia.