viernes, 12 de febrero de 2010

Drogadicción. Esteroides.



Los esteroides anabólico-androgénicos (AAS, por sus siglas en inglés) son sustancias sintéticas variantes de la testosterona, la hormona sexual masculina que ocurre naturalmente. El término “anabólico” se refiere al crecimiento muscular que esas sustancias promueven, mientras que “androgénico” se refiere al aumento en las características sexuales masculinas. La palabra “esteroides” se refiere a la clase de droga. Este tipo de droga se obtiene legalmente mediante prescripción médica para tratar ciertas afecciones que ocurren cuando el cuerpo produce una cantidad baja de testosterona, como cuando hay un retraso en la pubertad. También se recetan como tratamiento en enfermedades que resultan en la pérdida de la masa muscular magra, como el cáncer y el SIDA.

Puede tomarse por vía oral o inyectados y suelen consumirse en ciclos. Su uso produce mayor fuerza y resistencia a entrenamientos duros y de mayor duración, los efectos a largo plazo se desconocen. El uso cíclico (o “cycling”) se refiere a un patrón de consumo en que se toman los esteroides por periodos de semanas o meses, seguidos por un periodo de descanso en que se deja de tomar la droga, para nuevamente volver a consumirla después. Además, los usuarios a menudo combinan varios tipos diferentes de esteroides para tratar de maximizar su eficacia, una práctica conocida como “amontonamiento” (o “stacking”).

Los informes preclínicos, clínicos y anecdóticos sugieren que los esteroides pueden contribuir a la disfunción psiquiátrica. Las investigaciones muestran que el abuso de los esteroides anabólico-androgénicos puede llevar a la agresión y a otros efectos adversos. Por ejemplo, aunque muchos usuarios informan sentirse bien consigo mismos cuando toman esteroides anabólico-androgénicos, pueden tener cambios bruscos en el estado de ánimo, incluyendo síntomas tipo maniacos que pueden llevar a la violencia. Los investigadores también han observado que los usuarios pueden sufrir de celos paranoicos, irritabilidad extrema, delirio y alteraciones en el juicio, como resultado de sentirse invencibles.

El potencial de que las personas que abusan de los esteroides anabólico-androgénicos se vuelvan adictas es consistente con el abuso continuado que demuestran a pesar de los problemas físicos y los efectos negativos que sufren sus relaciones sociales. También gastan mucho tiempo y dinero para obtener estas drogas, lo que constituye otra indicación de adicción. Las personas que abusan de los esteroides anabólico-androgénicos pueden sentir los síntomas del síndrome de abstinencia al dejar de tomarlos, entre ellos, cambios en el estado de ánimo, fatiga, desasosiego, pérdida de apetito, insomnio, libido reducido y deseos vehementes por los esteroides. Esto puede contribuir a que se continúe el abuso. Uno de los síntomas del síndrome de abstinencia más peligroso es la depresión, ya que cuando persiste puede llevar a intentos de suicidio.

Las investigaciones también demuestran que ciertos usuarios pueden recurrir a otras drogas para aliviar algunos de los efectos negativos de los esteroides anabólico-androgénicos.

El abuso de los esteroides anabólico-androgénicos puede llevar a problemas graves e incluso irreversibles de la salud; entre ellos, los más peligrosos son daño al hígado, ictericia (pigmentación amarillenta de la piel, los tejidos y los fluidos corporales), retención de líquidos, alta presión arterial, aumento del LDL (el colesterol “malo”) y disminución del HDL (el colesterol “bueno”). Otros efectos reportados incluyen insuficiencia renal, casos severos de acné y temblor. Además, hay algunos efectos colaterales específicos según el sexo o la edad del usuario:

En los hombres: encogimiento de los testículos, conteo bajo de espermatozoides, infertilidad, calvicie, desarrollo de los senos y mayor riesgo de cáncer de la próstata.

En las mujeres: crecimiento del vello facial, calvicie de patrón masculino, cambios o cese del ciclo menstrual, aumento en el tamaño del clítoris y engrosamiento de la voz.

En los adolescentes: cese precoz del crecimiento por madurez esquelética prematura y cambios acelerados en la pubertad; riesgo de tener baja estatura el resto de sus vidas si toman esteroides anabólico-androgénicos antes de pasar por el periodo de “estiramiento” típico de la adolescencia.

Además, las personas que se inyectan esteroides anabólico-androgénicos corren el riesgo adicional de contraer o trasmitir el VIH/SIDA o la hepatitis, enfermedad que causa un daño grave al hígado.

 

Drogadicción. Inhalantes.



Los inhalantes son un grupo diverso de sustancias volátiles, cuyos vapores químicos se pueden inhalar produciendo efectos psicoactivos, es decir, que alteran la mente. Si bien hay muchas otras sustancias de abuso que se pueden inhalar, el término “inhalantes” se utiliza para describir aquellas sustancias que rara vez o nunca se consumen por una vía diferente.

Existe una variedad de productos que se encuentran comúnmente en la casa y en el trabajo que contienen sustancias que se pueden inhalar con el propósito de drogarse. No obstante, muchos no los consideran drogas ya que los productos como las pinturas en aerosol (pinturas pulverizadas), los pegamentos y los líquidos de limpieza, no fueron creados con la intención de usarse para obtener un efecto intoxicante. Sin embargo, los niños y los adolescentes los pueden obtener fácilmente y son quienes tienen mayor probabilidad de abusar de estas sustancias extremadamente tóxicas.

Se incluyen entre otros:

Disolventes volátiles: líquidos que se vaporizan a temperatura ambiente, como pinturas, barnices, gasolinas, pegamentos, colas...etc.

Gases: se encuentran en productos caseros o comerciales y también se usan como anestésicos médicos, como butano, propano, cloroformo, éter, halotano y óxido nítrico.

Aerosoles: que contienen propulsores y disolventes como spray para el pelo y desodorantes.

Nitritos: clase especial de inhalantes que se utilizan principalmente para intensificar el placer sexual, como nitrito de amilo y nitrito de isobutilo (o poppers).

Los inhalantes se pueden inhalar por la nariz o por la boca de diferentes maneras (lo que se conoce como “huffing”). Por ejemplo, aspirando (“sniffing”) o inhalando (“snorting”) los vapores del envase, rociando los aerosoles directamente en la nariz o en la boca, o colocando un trapo en la boca que ha sido impregnado con un inhalante. También se pueden aspirar o inhalar los vapores de un globo o una bolsa de plástico o de papel que contenga un inhalante.

Ya que la intoxicación que se produce por los inhalantes dura apenas unos minutos, muchas personas tratan de prolongar la euforia inhalando repetidamente a lo largo de varias horas.
¿Cómo afectan los inhalantes al cerebro?
Los efectos de los inhalantes son parecidos a los del alcohol e incluyen dificultad para hablar, euforia, mareo y falta de coordinación. Las personas que abusan de los inhalantes también pueden sentirse aturdidas, tener alucinaciones y delirio. Con el uso repetido de los inhalantes, muchos usuarios se sienten menos cohibidos y con menos control. Otros se sienten somnolientos por varias horas o tienen un dolor de cabeza persistente. Las sustancias químicas que se encuentran en los diferentes tipos de productos que se inhalan pueden producir una variedad de efectos, como confusión, náuseas o vómito.

Al desplazar el aire de los pulmones, los inhalantes le quitan oxígeno al organismo, lo que se conoce como hipoxia. La hipoxia puede lesionar las células corporales, siendo las células del cerebro especialmente vulnerables. Los síntomas de hipoxia cerebral varían de acuerdo a la región del cerebro afectada.

El uso a largo plazo de inhalantes puede descomponer la mielina, el tejido graso que forma la envoltura protectora de algunas fibras nerviosas. La mielina ayuda a estas fibras nerviosas a transportar sus mensajes con rapidez y eficacia. Al dañarse la mielina se pueden presentar espasmos musculares y temblores, incluso puede haber dificultad permanente para realizar actividades básicas como caminar, agacharse y hablar.

Aunque no es muy frecuente, el uso repetido de inhalantes puede llevar a la adicción.

Efectos mortales: la aspiración de cantidades altamente concentradas de las sustancias químicas que se encuentran en los disolventes o aerosoles puede provocar insuficiencia cardiaca y muerte a los pocos minutos de una sesión de inhalación. Este síndrome, conocido como “muerte súbita por inhalación”, puede resultar de una sola sesión de uso de inhalantes por parte de un joven en condiciones saludables. La muerte súbita por inhalación está asociada particularmente con el abuso de butano, propano y las sustancias químicas en los aerosoles.

Las concentraciones altas de inhalantes también pueden provocar la muerte por asfixia al desplazar el oxígeno de los pulmones, ya que puede causar pérdida de conciencia y paro respiratorio. La inhalación deliberada usando una bolsa de plástico o de papel, o en un área cerrada, aumenta enormemente la posibilidad de asfixia.

El consumo de nitritos se ha asociado al sarcoma de Kaposi (cáncer más común en pacientes con SIDA).


Drogadicción. Barbitúricos.



Los barbitúricos se han utilizado a lo largo del tiempo como sedantes. A partir de los años 60 y 70 del siglo XX comenzaron a recetarse para tratar dolencias relacionadas con el estrés. Hay muchos tipos de barbitúricos. Hoy en día, un nuevo grupo de hipnóticos llamado benzodiacepinas ha sustituido a muchos de los barbitúricos. Éstos se siguen utilizando hoy en día para tratar varios tipos de epilepsia.

Los barbitúricos tienen varios efectos sobre el comportamiento dependiendo de la dosis:

En dosis bajas: reducir la ansiedad, la respiración, la presión arterial, la frecuencia cardíaca y el movimiento ocular rápido (REM).

En dosis más altas: los barbitúricos pueden realmente aumentar algunos tipos de comportamiento y actuar como un estimulante. Estos efectos pueden ser causados por la depresión de los circuitos cerebrales inhibitorios. En otras palabras, los barbitúricos a estas dosis actuan para eliminar el comportamiento inhibitorio.

Los barbitúricos pueden conducir a una sedación excesiva y causar anestesia, coma e incluso la muerte. La sobredosis de barbitúricos puede producirse porque la dosis efectiva de la droga no está demasiado lejos de la dosis letal.

Un problema importante con los barbitúricos, es que pueden conducir a la tolerancia y la dependencia.

Una persona con síndrome de abstinencia a los barbitúricos experimenta estados de: ansiedad, insomnio, convulsiones, náuseas, alucinaciones.

Los barbitúricos se disuelven con facilidad en la grasa del organismo. Entonces están preparados para traspasar la barrera hemato-encefálica y alcanzar el cerebro...
Curiosidades.
Los climas calurosos y las épocas de altas temperaturas son de especial riesgo para el consumo de barbitúricos, que pueden favorecer la pérdida de líquidos o producir una elevada toxicidad en pacientes deshidratados. En caso de estar tomando algún tipo de tranquilizante, conviene extremar las precauciones y consultar al especialista.

El barbitúrico pentotal de sodio conocido como "suero de la verdad". Sin embargo, en realidad no hace que las personas digan la verdad. Más bien, puede reducir las inhibiciones de una persona y hacer que la gente sea más locuaz.

El músico Jimi Hendrix murió el 18 de septiembre 1970 de una sobredosis de barbitúricos.