jueves, 28 de enero de 2010

El miedo


" La Leyenda Personal es aquello que siempre deseaste hacer. Todas las personas, al comienzo de su juventud, saben cuál es su Leyenda Personal. En ese momento de la vida todo se ve claro, todo es posible, y ellas no tienen miedo de soñar y desear todo aquello que les gustaría hacer en sus vidas. No obstante, a medida que el tiempo va pasando, una misteriosa fuerza trata de convencerlas de que es imposible realizar la Leyenda Personal". "Sólo una cosa hace que un sueño sea imposible: el miedo a fracasar".
Paulo Coelho, El Alquimista.

El miedo es un sentimiento generado por la falta de conocimiento sobre determinada situación, lugar o persona. En el miedo, uno se siente amenazado por algo real o imaginario.

El miedo es una energía que te frena y te impide hacer lo que quieres y dirigirte hacia donde quieres ir. Te bloquea en la comunicación y en la expresión de lo que quieres decir. El miedo hace que escondas, reprimas y no expreses lo más hermoso, lo más bello de tu ser.

El miedo influye en nuestra capacidad de razonar, de discernir y de tomar decisiones. Nos hace dudar, nos vuelve indecisos incluso en las decisiones más triviales de nuestras vidas. Debilita tu estado de bienestar y salud general. El miedo te encierra en ti mismo y te vuelve indeciso. Reduce tu capacidad de expresión, de ser tú mismo, de afrontar y fluir en la vida.

El miedo es una experiencia en la que existe ansiedad, inhibición y desconfianza. Puede llevarnos a la agresividad y al cinismo, a la depresión, a la enfermedad, a la derrota, a la falta de sentido de la existencia y, eventualmente, a la muerte.

El miedo aparece a menudo en nuestras vidas en forma de estrés, preocupaciones y ansiedad. El estrés está conectado con sentir presión, sentirnos empujados, forzados, fechas límite de entrega, etc. Tener que producir más y más; y tener que ser cada vez mejor en ello, genera tensiones y preocupaciones que surgen en la forma del miedo a no ser capaces de conseguir esos objetivos o resultados a tiempo...

Cuando el estrés persiste, aparecen los corticoides, denominados incluso las hormonas del miedo. De forma continuada afectan a nuestro sistema inmunitario, haciéndonos más propensos a contraer cáncer, y favoreciendo la aparición de complicaciones cardiovasculares. Cuando no tenemos fe en la propia capacidad de resistir a la presión o a las dificultades, nos sentimos inseguros, y desde la inseguridad se abren las puertas para que entren los miedos.

A veces, por falta de experiencia, de autoconocimiento o de desarrollo personal, no somos conscientes de todos los recursos internos de los que disponemos. Por ejemplo, cuando uno desconfía de su capacidad de flotar en el agua, se ahoga. La densidad del cuerpo permite que éste flote automáticamente. Por no creer en ello, no saberlo o aún sabiéndolo, cuando a la persona le entra pánico, sus fuerzas de resistir disminuyen, su respiración se vuelve superficial y se hunde.

En general, todos tenemos miedo. Sería interminable la lista de miedos que podemos experimentar. Además, un miedo provoca otros miedos. Por ejemplo, el miedo a la muerte provoca miedo a la enfermedad o miedo a los accidentes. Del miedo al rechazo derivan el miedo a ser distinto o a ser percibido como distinto; el miedo al éxito o a destacar; el miedo a relacionarse con las personas. Del miedo al fracaso derivan el miedo al error; el miedo a asumir riesgos; el miedo a tomar decisiones y el miedo a no ser reconocido en el trabajo...

Debemos comprender cuáles son las bases del miedo, qué es lo que lo causa y por qué nos viene. Sólo si lo comprendemos podremos empezar a superarlo...

Miriam Subirana Vilanova, Atreverse a vivir. Reflexiones sobre el miedo, la valentía y la plenitud.