Mostrando entradas con la etiqueta Trastornos del sueño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trastornos del sueño. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de enero de 2011

TRASTORNOS DEL SUEÑO (2)

- Terrores nocturnos:
La característica esencial de este trastorno es la aparición repetida de terrores nocturnos, es decir, despertares bruscos que suelen estar precedidos por gritos o lloros de angustia.

Es típico que durante uno de estos episodios el individuo se siente bruscamente en la cama y empiece a gritar o a llorar, mostrando una expresión facial de terror y signos vegetativos de intensa ansiedad (p. Ej., taquicardia, taquipnea, enrojecimiento, sudoración, dilatación pupilar, aumento del tono muscular). El individuo no suele responder a los esfuerzos de los demás por despertarlo o calmarlo. Si por fin logra despertarse, se muestra confuso y desorientado durante unos minutos y describe una vaga sensación de terror, a menudo sin componente onírico asociado. Aunque el individuo puede recordar imágenes vívidas del sueño, no es capaz de encadenarlas en una secuencia continua (a diferencia de lo que sucede en las pesadillas).

Los terrores nocturnos suelen hacer acto de presencia durante el primer tercio del sueño y prolongarse por espacio de 1-10 minutos. Incide sobre todo en niños entre los 4-5 a los 12 años. Tiene un importante componente genético, el 90% tiene historia familiar de terrores nocturnos o de sonambulismo (Kales y cols, 1980).
Los terrores nocturnos que aparecen en la primera infancia tienden a desaparecer durante la adolescencia, mientras que los casos de inicio tardío presentan un curso con mayor cronicidad y una frecuente asociación a diversas alteraciones psicopatológicas; trastornos de ansiedad, fobias, obsesiones, trastorno pasivo-agresivo y esquizoide de la personalidad, etc.

- Pesadillas: La característica esencial de este trastorno es la aparición repetida de sueños terroríficos que despiertan al individuo, pasando éste a un estado totalmente vigil.
Las pesadillas toman la forma típica de un sueño largo y elaborado que provoca una intensa ansiedad o terror. El contenido de estos sueños suele centrarse en peligros físicos inminentes para el individuo, como por ejemplo, persecuciones, ataques... etc.
Surgen generalmente durante la fase REM, y sobre todo durante la segunda mitad de la noche. Durante la pesadilla existe una activación vegetativa mucho menos intensa que la característica de los terrores nocturnos. El recuerdo posterior de lo soñado puede ser muy vívido, y si el fenómeno se presenta repetidamente, puede desarrollarse un temor fóbico a la conciliación del sueño.
Las pesadillas se presentan con frecuencia en reacciones situacionales con psicopatología ansiosa o depresiva, y se han descrito característicamente asociadas del trastorno por estrés postraumático.
Entre un 10 y un 50 % de los niños de 3 a 5 años tiene pesadillas de suficiente intensidad como para inquietar a los padres. Siendo más frecuentes cuando el niño está preocupado o ansioso por algo. Aunque las pesadillas pueden producirse a cualquier edad.

- Sonambulismo: la característica esencial del sonambulismo es la existencia de episodios repetidos de comportamientos motores complejos, ocurridos durante el sueño de ondas lentas, normalmente en el primer tercio de la noche. Puede expresarse en forma de conductas automáticas simples (por ejemplo, estirar la ropa de la cama, etc.) o más complejas (por ejemplo, vestirse, deambular por la casa sin tropezar, comer, etc.), y que el sujeto no recuerda al día siguiente.
Hay estímulos de origen interno (p. Ej., vejiga urinaria distendida) o externo (p. Ej., ruidos) que aumentan las probabilidades de presentar un episodio de sonambulismo, lo mismo que sucede con situaciones estresantes de índole psicosocial o consumo de alcohol o de sustancias con propiedades sedantes.

Los individuos con sonambulismo pueden presentar asimismo otras parasomnias asociadas al sueño NREM, como los terrores nocturnos. En los niños el sonambulismo no suele coexistir con otros trastornos mentales, pero en los adultos esto sí puede suceder, sobre todo con trastornos de la personalidad, trastornos del estado de ánimo o trastornos de ansiedad.

Entre un 10 y un 30 % de los niños han sufrido al menos un episodio de sonambulismo. Una vez el niño aprende a caminar, el sonambulismo puede aparecer a cualquier edad, aunque la mayoría de los episodios suelen darse en niños con edades comprendidas entre los 4 y los 8 años, aunque la máxima prevalencia se sitúa alrededor de los 12 años. Es raro que estos episodios ocurran por primera vez en la edad adulta, en cuyo caso debe sospecharse que el individuo esté consumiendo alguna sustancia o que haya una enfermedad neurológica subyacente. El sonambulismo que aparece en la infancia suele remitir de modo espontáneo durante la adolescencia, hacia los 15 años de edad.

El sonambulismo tiene una incidencia familiar... Hasta el 80 % de los individuos sonámbulos presenta antecedentes familiares de sonambulismo o terrores nocturnos, y aproximadamente el 10-20 % de los sonámbulos tiene algún pariente de primer grado con sonambulismo.

- Bruxismo: parasomnia que aparece en la fase 2 del sueño y se manifiesta en forma de movimientos mandibulares laterales que determinan una intensa fricción entre las arcadas dentales superior e inferior. Lo puede provocar serias lesiones dentales, en la articulación temporomandibular, y dolor facial.
Puede afectar tanto a adultos como a niños indistintamente entre hombres y mujeres. No se ha asociado con alteraciones psicopatológicas específicas, se ha relacionado clásicamente al bruxismo con ansiedad o situaciones de estrés. Se recomiendan técnicas de relajación y en casos graves la utilización de prótesis de descarga.

- Somniloquio: aparece durante la fase 1, pero también puede manifestarse durante el sueño REM. Se caracteriza en que el durmiente habla mientras duerme sin estímulos exteriores, y si se despierta se acordará de un sueño en el que oía voces. En la mayoría de los casos se habla durante el sueño NREM, por lo que, si el hablante es despertado, no podrá recordar ni lo que decía ni lo que soñaba. El hablante nocturno, por lo general, no cuenta nada, sólo dice frases inconexas diciéndolas muy rápido, sin tono ni expresión.

El insomnio relacionado con otro trastorno se caracteriza por dificultades para conciliar el sueño, despertares frecuentes o sensación acusada de sueño no reparador durante por lo menos 1 mes y se asocia a fatiga diurna o afectación de la actividad diaria del individuo. La hipersomnia se caracteriza por sueño nocturno prolongado o episodios repetidos de sueño diurno durante al menos un mes.
Dado que, por definición, se cumplen los criterios diagnósticos para el trastorno mental relacionado, entre los síntomas asociados al insomnio o hipersomnia relacionados con otro trastorno mental se incluyen los síntomas esenciales y asociados del trastorno mental relacionado. Los individuos con insomnio o hipersomnia relacionados con otro trastorno mental pueden mostrar el mismo tipo de condicionamiento negativo y activación condicionada que los individuos con insomnio primario.
Los problemas del sueño son extremadamente frecuentes en todos los tipos de trastornos mentales… El insomnio relacionado con otro trastorno mental es el diagnóstico más frecuente (35-50 %) entre los individuos que acuden a los centros especializados en trastornos del sueño para estudio de insomnio crónico. La hipersomnia relacionada con otro trastorno mental, por su parte, representa una causa mucho menos frecuente (inferior al 5 %) de hipersomnia entre los individuos que se someten a estudio por este problema.

EVALUACIÓN Y DIAGNÓSTICO DE LOS TRASTORNOS DEL SUEÑO
En general la evaluación de los trastornos del sueño consta; de una buena historia clínica, incluyendo la historia del sueño, así como el examen médico y psicológico. En algunos casos se complementa el estudio con polisomnografía durante el sueño nocturno o a veces diurno como cuando se sospecha narcolepsia.

TRATAMIENTO
- Intervención cognitivo-conductual: muy efectiva en el insomnio primario y pueden también útiles en el insomnio por trastorno respiratorio; al igual que en el insomnio secundario o cualquier entidad médica o psiquiátrica, a pesar que en todos estos casos se indique un tratamiento específico del problema, como por ejemplo, el dispositivo mecánico para respirar en el apnea obstructiva o la medicación antidepresiva en la depresión.

- Higiene del sueño: Tiene como objetivo lograr hábitos de sueño más adecuados que faciliten el sueño, a través de factores relacionados con el estilo de vida (consumo de café, alcohol y tabaco, ejercicio físico…) y factores relacionados con el medio ambiente (temperatura, ruido, luz…).  
a. No consumir sustancias con cafeína, por lo menos 6 horas antes de dormir.

b. Evitar fumar e ingerir alcohol como mínimo 2 ó 3 horas antes de acostarse.
c. No realizar ejercicio físico en exceso antes de irse a dormir.
d. No ingerir grandes cantidades de alimentos y/o líquidos antes del sueño.
e. Si despierta por la noche, no comer ya que podría acostumbrarse a despertarse cada vez que tenga hambre.
f. Controlar el ambiente de la habitación procurando que la temperatura sea agradable (no superior a los 23 ºC). Reducir la luminosidad de la habitación y los ruidos.
g. No ir a la cama con hambre, sed…
h. Evitar utilizar un colchón que sea muy duro.
i. Reducir las siestas.
j. Retirar el despertador de la habitación para reducir la ansiedad.


- Técnicas de relajación: las cuales por sí mismas no generan sueño, sino que disminuyen el "arousal" o alerta, permitiendo el comienzo del sueño.

- Control de estímulos: Esta técnica se utiliza para reducir conductas incompatibles con el sueño y regular el horario sueño vigilia. El objetivo es establecer una asociación entre los estímulos presentes en la habitación y la generación de sueño. Para lo que se recomienda:
a. Ir a la cama solo con sueño.
b. Si en 10 minutos no se ha dormido, debe levantarse. Y al volver a acostarse, debe repetir lo anterior sino se duerme.
c. Levantarse a la misma hora por la mañana y no hacer siestas.
d. No usar la cama para algo diferente a dormir o actividad sexual.

- Restricción de sueño: Consiste en disminuir el tiempo que el paciente pasa en la cama hasta conseguir establecer las horas que el paciente necesita dormir cada noche.

- Técnicas cognitivas: tiene como objetivo enseñar al paciente a modificar las cogniciones disfuncionales relacionadas con el sueño, identificando las no deseadas y sustituyéndolas por otras más adaptativas. Dentro de estas técnicas encontramos:
a) La intención paradójica tiene como objetivo enseñar al paciente a interrumpir la preocupación por el insomnio, indicándole que intente permanecer despierto el mayor tiempo que pueda cuando se encuentre en la cama.

b) La reestructuración cognitiva tiene como objetivo enseñar al paciente a identificar y sustituir las creencias irracionales por otras más constructivas y que ha mostrado su eficacia, en tratamientos multicomponente.

Damos por finalizado estos dos post sobre trastornos del sueño, no obstante, dedicaremos algunas entradas posteriores a algunos de los trastornos del sueño más frecuentes, con el fin de ampliar dicha información… 

Fuentes: Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 4° Edition Revised (DSM-IV TR). American Psychiatric Association; Manual de Psicopatología (Belloch, Sandín y Ramos, 2004); wikipedia, enciclopedia libre...



 

lunes, 3 de enero de 2011

TRASTORNOS DEL SUEÑO (1)


Los trastornos del sueño son alteraciones en la conciliación del sueño o durante el mismo, o bien alteraciones relativas a la duración del sueño, o a comportamientos anormales asociados al sueño, como el terror nocturno...

Algunos factores que pueden afectar los patrones de sueño normal, son el estrés agudo, la depresión, los temores y otros factores emocionales, incluso puede influir desde la edad hasta los genes... ciertos alimentos o aditivos como la cafeína, las especias fuertes... etc., también algunos medicamentos pueden producir somnolencia mientras que otros dificultan el sueño...

El patrón del sueño no es uniforme sino que tiene varias fases diferenciadas. Durante un sueño nocturno normal hay cinco o seis ciclos de sueño.

Los estadios 1 y 2 son períodos de sueño ligero y la persona puede despertarse con facilidad. Durante estas fases, el movimiento de los ojos es lento, siendo en algunos casos, nulo. El ritmo cardíaco y la respiración también se vuelven más lentos, y la temperatura del cuerpo disminuye.

Los estadios 3 y 4 son períodos de sueño profundo. Es más difícil despertar a una persona durante estas etapas y, si se despierta, generalmente se encuentra aturdida y desorientada durante algunos minutos. Las fases 3 y 4 son los períodos de sueño más revitalizadores.

Es estadio final del ciclo de sueño se conoce como “sueño REM” y se caracteriza por el movimiento rápido de los ojos. Durante el sueño REM, ocurren otros cambios físicos: el ritmo de la respiración se incrementa, el corazón late más rápido y los músculos de las extremidades no se mueven. Esta es la etapa del sueño durante la cual tenemos los sueños más vívidos.

TRASTORNOS DEL SUEÑO
El DSM-IV divide los trastornos del sueño en cuatro grandes apartados según su posible etiología.

- Los trastornos primarios del sueño son aquellos que no tienen como etiología ninguna otra enfermedad mental, una enfermedad médica o una sustancia. Son idiopáticos (enfermedad de causa desconocida) o debidos a una combinación variable según el caso de factores genéticos, del desarrollo y a veces emocionales. A su vez, estos trastornos se subdividen en:
Disomnias, caracterizadas por trastornos de la cantidad, calidad y horario del sueño.
Parasomnias, caracterizadas por acontecimientos o conductas anormales asociadas al sueño, a sus fases específicas o a los momentos de transición sueño-vigilia.

- Los trastornos del sueño relacionado con otro trastorno mental: consiste en alteraciones del sueño debidas a un trastorno mental diagnosticable (a menudo trastornos del estado de ánimo o trastornos de ansiedad), que es de suficiente gravedad como para merecer atención clínica independiente.

- Los trastornos del sueño debido a una enfermedad médica: consiste en alteraciones del sueño como consecuencia de los efectos fisiológicos directos de una enfermedad médica sobre el sistema sueño-vigilia.

- Trastornos del sueño inducido por sustancias: consiste en alteraciones del sueño como consecuencia del consumo o del abandono de una sustancia en particular (fármacos incluidos).

A continuación pasamos a describir cada uno de los trastornos, junto con el enlace donde se pueden visualizar los criterios diagnósticos según el DSM-IV:

- Insomnio primario: La característica esencial es la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o la sensación de no haber tenido un sueño reparador durante al menos un mes, que provoca un malestar clínicamente significativo o un deterioro laboral, social o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
Etiología: estrés psicológico, social o médico; perturbaciones ambientales externas (zonas de ruido intenso, etc.); adquisición de hábitos negativos; predisposición familiar...
Prevalencia: habitualmente se inicia en las primeras etapas de la vida adulta o en la edad media de la vida. En casos excepcionales, aparece en la infancia.

Se pueden describir dos tipos: el insomnio transitorio o situacional y el crónico, los dos se caracterizan por una latencia de sueño prolongada, despertares frecuentes y dificultad para reanudar el sueño, y se diferencian en su duración.

- Hipersomnia primaria: La característica esencial es una somnolencia excesiva durante al menos un mes, con un aumento significativo en la cantidad de horas dormidas... y/o un excesivo deseo de dormir en horas inadecuadas, incluye la dificultad de despertar del todo en la mañana, y permanecer en ese estado de vigilia de forma incompleta por un tiempo relativamente largo.

En la hipersomnia primaria el sueño tiende a ser continuo, pero no reparador. Los individuos con este trastorno concilian el sueño muy rápidamente y la eficacia de éste es buena, pero pueden tener dificultades a la hora de levantarse por la mañana, sintiéndose algunas veces confusos, irritables o atáxicos. Esta alteración del nivel de alerta durante la transición sueño-vigilia es a menudo descrita como "borrachera de sueño".
La somnolencia diurna persistente puede conllevar comportamientos automáticos (generalmente de tipo rutinario y poco complejas) que el individuo efectúa con un posterior olvido total o parcial.

Prevalencia: No se conoce la prevalencia real de la hipersomnia primaria en la población general. Aproximadamente el 5-10 % de los individuos que acuden a los centros especializados en trastornos del sueño.

- Narcolepsia: La característica esencial es la aparición recurrente e irresistible de sueño reparador, cataplejía e intrusiones recurrentes de elementos característicos de la fase REM en el período de transición entre el sueño y la vigilia.
La somnolencia del individuo disminuye típicamente tras el ataque de sueño y sólo reaparece varias horas después. Los ataques de sueño han de ocurrir diariamente en un período de al menos tres meses para poder establecer el diagnóstico.
Algunos individuos con narcolepsia experimentan somnolencia diurna entre los ataques de sueño. A veces manifiestan que son capaces de dormir en cualquier momento y circunstancia.


Los comportamientos automáticos, es decir, aquellas en las que el individuo realiza cosas sin ser plenamente consciente de ello, pueden aparecer como resultado de esta profunda somnolencia. Estos individuos pueden conducir, conversar e incluso trabajar durante los episodios de comportamiento automático. Durante el descanso nocturno pueden aparecer sueños intensos y vívidos con bastante frecuencia. Los individuos con narcolepsia suelen presentar un patrón fragmentado de sueño nocturno como resultado de despertares espontáneos o movimientos periódicos de las extremidades...

Prevalencia; los estudios epidemiológicos indican una prevalencia para la narcolepsia del 0,02-0,16 % en la población adulta, siendo estos porcentajes iguales en varones y mujeres.

- Trastorno del sueño relacionado con la respiración: La característica esencial de este trastorno es una desestructuración del sueño que da lugar a somnolencia excesiva o insomnio, y que se considera secundaria a alteraciones de la ventilación durante el sueño (p. ej., apnea del sueño o hipoventilación alveolar central).

Síntomas: pueden presentar episodios nocturnos de molestias torácicas, atragantamiento, sofocaciones o ansiedad intensa en asociación con apneas o hipoventilación. Los movimientos asociados a las dificultades respiratorias pueden revestir carácter violento, de ahí que el sueño de los individuos con trastorno del sueño relacionado con la respiración sea descrito como de carácter inquieto.

Al despertarse, es típico que estos individuos no tengan la sensación de sueño reparador, e incluso pueden manifestar sentirse todavía más cansados por la mañana que cuando se fueron a dormir. También describen borracheras de sueño (es decir, dificultad extrema para levantarse, confusión y comportamiento inadecuado). Es frecuente que estos individuos tengan gran sequedad de boca y se levanten a menudo a beber agua por la noche o al despertarse por la mañana.

La somnolencia de estos individuos provoca a veces alteraciones de la memoria, dificultad para concentrarse, irritabilidad y cambios de la personalidad... Entre las alteraciones respiratorias que tienen lugar durante el sueño en este trastorno se incluyen las apneas (episodios de interrupción de la respiración), hipoapneas (respiración anormalmente lenta o superficial) e hipoventilación (niveles sanguíneos de oxígeno y dióxido de carbono anormales).
Se han descrito tres formas de trastorno del sueño relacionado con la respiración: síndrome de apnea obstructiva del sueño, síndrome de apnea central del sueño y síndrome de hipoventilación alveolar central.

Prevalencia: Se estima que la tasa de prevalencia se sitúa en entre el 1 y el 10 % de la población adulta, aunque puede ser más elevada en la tercera edad.

- Trastorno del ritmo circadiano: La característica esencial es la presencia persistente o recurrente de un patrón de sueño desestructurado que obedece a una mala sincronización entre el sistema circadiano endógeno de sueño-vigilia del individuo, por una parte, y las exigencias exógenas de espaciamiento y duración del sueño, por otro. A diferencia de otros trastornos del sueño primarios, el trastorno del ritmo circadiano no responde a los mecanismos generadores de sueño y vigilia per se.

Debido a esta desincronización circadiana, los individuos con trastorno pueden aquejar insomnio en ciertos momentos del día y somnolencia excesiva en otros, lo que da lugar a un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. Subtipos:


a. Tipo sueño retrasado. Este tipo de trastorno del ritmo circadiano responde a un ciclo sueño-vigilia endógeno retrasado en relación con las demandas de la sociedad. Se han propuesto hipótesis de que los individuos que presentan este subtipo muestran una capacidad anormalmente reducida para adelantar las fases de sueño-vigilia (p. Ej., avanzar el horario de acostarse y de levantarse). Como resultado de todo esto, estas personas están bloqueadas por un horario de sueño tardío y no pueden avanzarlo a horas más tempranas. La fase circadiana de sueño se comporta de forma estable: estos individuos, si se les da rienda suelta (p. Ej., en los fines de semana o en las vacaciones), se dormirán y despertarán con arreglo a unos horarios coherentes, aunque
retrasados.


b. Tipo jet lag. En este tipo de trastorno del ritmo circadiano endógeno de sueño-vigilia es normal, y la alteración nace del conflicto entre este patrón endógeno de sueño-vigilia y el vigente en una zona de distinto huso horario. Estos individuos aquejan una desincronización entre el horario de sueño que ellos desean y el que les viene impuesto por la zona donde se encuentran.


c. Tipo cambios de turno de trabajo. En este tipo de trastorno el ciclo circadiano endógeno de sueño-vigilia es normal, y la alteración nace del conflicto entre este patrón de sueño-vigilia generado por el sistema circadiano y el nuevo patrón que exige un cambio de turno de trabajo.


Prevalencia: No está bien establecida la prevalencia de ninguno de los tipos de trastorno del ritmo circadiano.

En la siguiente entrada continuaremos con las parasomnias y los trastornos secundarios, así como los trastornos del sueño en la infancia y tratamiento...

Fuentes: Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 4° Edition Revised (DSM-IV TR). American Psychiatric Association; Manual de Psicopatología (Belloch, Sandín y Ramos, 2004); wikipedia, enciclopedia libre...