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jueves, 20 de octubre de 2011

TÉCNICAS DE AUTOCONTROL


El autocontrol es la habilidad susceptible de aprendizaje, que engloba cualquier conducta controlada exclusivamente por variables físicas, sociales o cognitivas (autogeneradas), que trate de alterar la probabilidad de ocurrencia de otra conducta, cuyas consecuencias, podrían resultar aversivas para el individuo, es decir, el autocontrol es la capacidad de la persona para realizar algo con la intención de controlar que no suceda otro comportamiento no deseado.

Las estrategias de autocontrol no suponen siempre no hacer, sino poner en marcha conductas que alteren la frecuencia de ocurrencia de otras, disminuyéndola o aumentándola.

Un requisito imprescindible para hablar de autocontrol es que la persona no esté bajo ninguna presión exterior que le obligue a actuar de una determinada forma. Por ejemplo, un conductor que frena al ver a un Guardia Civil y unos kilómetros más adelante vuelve a acelerar, no está realizando ninguna conducta de autocontrol sino que está evitando una multa inmediata.

Por tanto, el autocontrol, no es tanto restringirnos y someternos constantemente a “nuestra fuerza de voluntad” sino más bien, generar una serie de estrategias que nos permitan evitar hacer cosas que no deseamos.

La fuerza de voluntad se ha identificado como una variable de personalidad relativamente estable, no susceptible de entrenamiento (se tiene o no se tiene). Por eso realizamos afirmaciones como: : “yo no puedo dejar de fumar porque no tengo fuerza de voluntad”, es decir, consideramos que cuando alguien no realiza cosas que desea por conseguir una meta es porque posee algo (la fuerza de voluntad) y si no lo consigue es, sencillamente, porque no lo posee. Esta creencia funciona muchas veces como una excusa con trampa ya que si "no tenemos fuerza de voluntad" no podemos controlarnos y por lo tanto, no es nuestra culpa ni podemos hacer nada para remediarlo. Sin embargo, más allá de la fuerza de voluntad tenemos una herramienta muy poderosa para manejar nuestro comportamiento y conseguir nuestras metas, el autocontrol, y tal y como hemos comentado "es la habilidad susceptible de aprendizaje", se tenga o no se tenga, todos podemos poner en práctica estrategias de autocontrol, solo tenemos que entrenarnos en ellas.

El objetivo final de los programas de autocontrol es que el individuo aprenda a ser su propio terapeuta.

Según Kanfer, los programas de autocontrol vienen fundamentados por las siguientes razones:
1. Existencia de muchas conductas que sólo resultan accesibles al propio sujeto.
2. Las conductas problemas suelen estar relacionadas con autor reacciones y actividad cognitiva, no susceptibles de observación directa.
3. Es necesario plantear una intervención que presente el cambio como positivo y factible para el sujeto, de manera que se maximice su motivación para el cambio.
4. La intervención no debe acabar sólo con los conflictos presentes, sino enseñar al sujeto cómo manejar posibles recaídas o nuevos problemas.

Estrategias de autocontrol
AUTO-OBSERVACIÓN: consiste en la observación y el registro de las conductas específicas (pensamientos, sentimientos y acciones) sobre uno mismo y las interacciones con los sucesos ambientales.
Puede ser utilizada con dos finalidades:
- Como estrategia de evaluación.
- Como estrategia de tratamiento (como factor motivacional y como componente activo del tratamiento, a veces útil en sí mismo).

El sujeto debe ser capaz de descubrir qué está sucediendo antes de aplicar una estrategia de cambio, de la misma forma que el terapeuta debe saber qué sucede antes de emplear algún procedimiento terapéutico. Implica dos procesos separados:
1. Discriminar la presencia o ausencia de la conducta objetivo (la respuesta puede ser fisiológica, cognitiva o motora).
2. Registrar la emisión de la conducta.

En medios clínicos, la autoobservación es un procedimiento muy utilizado. Esto es así por varias razones (Bornstein, Hamilton):
- Es un procedimiento que enfatiza, implícitamente, el control del individuo sobre su propia conducta.
- Facilita que el paciente tenga un feedback continuo de los cambios de su conducta.
- Se puede llevar a todos los sitios: buena relación ganancia/costo.
- Puede suministrar una completa y minuciosa información acerca de la conducta problema, en condiciones que resultaría difícil obtenerla.
- Se elimina el sesgo derivado de la presencia de un observador externo.
- Permite acceder a datos que serían inaccesibles al modificador de la conducta (pensamientos, sensaciones).

La autoobservación es una técnica especialmente adecuada cuando:
- No es posible disponer de otros observadores.
- Se trata de conductas no observables externamente.
- Se trata de respuestas íntimas o privadas.
- En conductas de alta frecuencia y alta variabilidad en función de los diversos ambientes (beber, fumar, morderse las uñas).
- En respuestas desencadenadas por estímulos internos (comer).

CONTROL DE ESTÍMULOS: se define como la ordenación predeterminada de las condiciones ambientales que imposibilita, dificulta o disminuye la probabilidad de ocurrencia de la conducta deseada. Los métodos de control de estímulos tratan de ordenar previamente o modificar las condiciones ambientales que sirven como señales o antecedentes de una respuesta particular.

Una conducta con frecuencia está motivada por ciertos aspectos que la preceden (antecedentes) y se mantiene por los sucesos positivos o negativos que le siguen (consecuencias). Tanto los antecedentes como las consecuencias pueden ser externas (visibles) o internas (encubiertas).

Los procedimientos de control de estímulos se han usado para modificar la conducta, perder peso, para reducir el insomnio, problemas sexuales, control de conductas adictivas, incremento de la conducta de estudio, problemas maritales, insomnio, etc.

Principios de modificación para disminuir la conducta:
1. Reordenar o modificar las señales asociadas al lugar de la conducta:
- Reorganizar las señales que dificultan la ejecución de la conducta.
- Reorganizar las señales para que estén controladas por otras personas.
2. Modificar el tiempo o secuencia entre las señales antecedentes y las conductas resultantes:
- Romper la secuencia.
- Modificar la secuencia.
- Interrumpir.

Principios de modificación para aumentar una conducta:
Aumentar o reordenar las señales asociadas con la respuesta:
- Buscar conscientemente estas señales para ejecutar la conducta deseada.
- Concentrarse en la conducta cuando se halle en la situación.
- Ampliar la conducta a otras situaciones.
- Favorecer la ocurrencia de señales útiles generadas por otras personas o por idea propia.

AUTORRECOMPENSA: se utiliza para fortalecer o aumentar una respuesta deseada. Consiste en la presentación de sí mismo a un estímulo positivo autodeterminado que sigue a una respuesta deseada.

Una recompensa presentada por uno mismo, de la misma forma que las recompensas presentadas externamente, se define por la función que desempeñan sobre la conducta meta. Un reforzador (auto administrado o externo) es algo que, si se administra después de la respuesta meta, tiende a mantener o aumentar la probabilidad futura de esa respuesta.


El uso consistente, regular, de las estrategias es un componente importante para un autocontrol efectivo. Si los esfuerzos de automanejo no se ejecutan durante un período largo de tiempo, su efectividad puede ser demasiado limitada para producir algún cambio.

Un componente importante de los programas de autocontrol es la autoevaluación en la forma de establecimiento de metas y enunciados de intención.

También resulta importante el autorrefuerzo encubierto, verbal o material. Ser capaz de alabarse a sí mismo encubiertamente o advertir la propia mejoría positiva parece correlacionarse con el cambio propio.

Para que los cambios producidos por los programas de autocontrol tengan efecto y se mantengan, es necesario cierto grado de apoyo externo. Por ejemplo, la publicación de los datos de autoobservación y la ayuda de otra persona proporcionan oportunidades para el refuerzo social que con frecuencia potencian la conducta de modificación. Estudios afirman que personas con éxito en el autocontrol manifestaban recibir más feedback positivo de otras personas sobre los esfuerzos de cambio que aquellas personas que no habían tenido éxito, por lo que debe existir alguna forma de apoyo en el entorno físico o social para mantener un cambio autocontrolado.

Fuentes:
Estrategias de entrevista para terapeutas. W.H.Cormier y L.S.Cormier. Editorial: Desclée de Brouwer.
Manual de técnicas de modificación y terapia de conducta. F.J.Labrador, J.A.Cruzado, Manuel Muñoz. Editorial: Pirámide.
Wikipedia, enciclopedia libre... ...

jueves, 23 de diciembre de 2010

LA MODIFICACIÓN DE CONDUCTA EN LA ACTUALIDAD


Actualmente, la terapia de modificación de conducta designa un conjunto muy amplio de técnicas, enfoques teóricos y objetivos de aplicación, unido en torno a diversas características:

  • Los procedimientos y las técnicas de intervención están fundamentadas en la psicología experimental.
  • La conducta normal y anormal se rigen por los mismos principios, es decir, ambos se aprenden y desaprenden en condiciones del medio social. Se reconoce la influencia de factores genéticos, o predisposicionales y cuando se verifica su presencia se les considera como una base estructural sobre las que operan las variables determinantes en la determinación de la conducta.
  • El objeto de la intervención es modificar o eliminar los comportamientos desadaptados y sustituirlos por otros adaptados.
  • La interdependencia de la evaluación y el tratamiento. Establecer objetivos y planificar el tratamiento dependen del análisis conductual. Evaluación y tratamiento son funciones integradas en este enfoque y están la una en función de otra.
  • Es necesario especificar de forma objetiva, clara, precisa y estructurada los objetivos, tratamiento y contexto de aplicación, así como métodos para evaluar su eficacia.
  • Es un enfoque centrado en el aquí y el ahora, se pone énfasis en los determinantes actuales del comportamiento.
La historia pasada es relevante en la medida en que informa de variables que influyen en la conducta presente.

  • La evaluación y tratamiento han de estar adaptados a cada tipo de problema, las características únicas de cada caso y el contexto concreto en que se aplican, ya sea individual o grupal.
En el presente y en el desarrollo histórico de la modificación de conducta se distinguen cuatro orientaciones que analizamos a continuación.

ANÁLISIS CONDUCTUAL APLICADO
Basado en la aplicación del análisis experimental de la conducta a los problemas de importancia social. También se le denomina "análisis funcional de la conducta".

Su formulación actual se encuentra en Skinner (1938,1953).

Se centra en la definición y medición precisa de conductas observables directamente.
La conducta está controlada por el ambiente, y el análisis funcional de estímulos antecedentes y consecuentes que controlan la conducta ofrece una explicación suficiente de la implantación y mantenimiento de patrones de comportamiento, normales y anormales, posibilitando el control de la conducta.

El objetivo de estudio es la conducta del organismo individual y el enfoque metodológico es el análisis experimental de la conducta, centrado en el estudio intensivo de casos únicos, en vez de comparaciones estadísticas entre grupos.

Las técnicas basadas en este enfoque son las de condicionamiento operante y el campo de aplicación es muy amplio destacando el tratamiento de personas con capacidades cognitivas limitadas o deterioradas por deficiencia mental y la modificación de ambientes sociales e institucionales: hospitales, cárceles, aulas, ambientes laborales.

El tratamiento debe evaluarse a nivel experimental, clínico y social.

Esta orientación se encuentra limitada en que sólo puede abordar conductas manifiestas, y en la dificultad de mantener el cambio de conductas al implicar un cambio definitivo de factores que la controlan.
Además, está limitada por la necesidad de entrenar a las personas que conviven con el sujeto para que manejen adecuadamente las contingencias de refuerzo.

ORIENTACIÓN CONDUCTUAL MEDIACIONAL
También denominada "enfoque E-R neoconductista", dado el énfasis que pone en las variables intermedias.

Su modelo básico se encuentra en los trabajos de Wolpe, aunque los fundamentos teóricos lo están en las aportaciones de Paulov, Hull y Mowrer.

Da una especial importancia al miedo y la ansiedad, como mediacionales entre estímulos y respuestas.

Las imágenes y mediación verbal se tienen en cuenta en la teoría y la terapia definidas en términos de secuencias estímulo-respuesta (E-R).

Este enfoque se centra en especial en trastornos relacionados con ansiedad, fobias, obsesiones, agarofobia, trastornos sexuales, etc.

Las técnicas de tratamiento que se utilizan principalmente se basan en el condicionamiento clásico.
Este enfoque tiene el problema de la falta de objetividad de los datos utilizados entre otros.

ORIENTACIÓN BASADA EN EL APRENDIZAJE SOCIAL
Considera que la determinación del comportamiento depende de estímulos ambientales, físicos y sociales, de procesos cognitivos y patrones de conducta del sujeto.
En el determinismo recíproco de estos tres factores reside la causación de la conducta.

Destacan Bandura (1969,1986), Kanfer (1978), Kanfer y Hagerman (1985), Mischel (1973), Staats y Heady (1985) entre otros.

En esta orientación, la regulación de la conducta depende de tres sistemas:
1) estímulos externos que afectan a la conducta a través del condicionamiento clásico,
2) las consecuencias de la conducta que ejercen su influencia a través del condicionamiento operante, y
3) los procesos cognitivos mediacionales.

La influencia del medio sobre el sujeto está afectada por los procesos cognitivos.
También son características de este modelo el énfasis en el constructo de autoeficacia y en la regulación y autocontrol.

Las técnicas empleadas integran los métodos basados en el condicionamiento clásico y operante con el aprendizaje vicario y los métodos de autorregulación.

Son prototípicos de este enfoque, el modelado, las técnicas de autocontrol y varias de las utilizadas en el entrenamiento de aserción y habilidades sociales.

Este enfoque, suele considerarse el más prototípico de la modificación de conducta al integrar condicionamientos clásico, operante, vicario y las llamadas técnicas cognitivas.

ORIENTACIÓN COGNITIVO-CONDUCTUAL
Parte del supuesto de que la actividad cognitiva determina el comportamiento, aunque dentro de ella hay muchas diferencias al enfocar los aspectos cognitivos.

Como características comunes, el cambio conductual se haya mediado por actividades cognitivas. Se acepta el determinismo recíproco entre pensamiento, ambiente y conducta.

La terapia está diseñada para ayudar al paciente a identificar, probar la realidad y corregir concepciones o creencias disfuncionales.

Las técnicas aplicadas en este enfoque son la reestructuración cognitiva, solución de problemas, entrenamiento autoinstrucional, etc.
La relación terapeútica es colaborativa y se enfatiza el papel activo del cliente.

En esta orientación hay ausencia de una clarificación precisa de las relaciones entre cogniciones, las respestas emocionales y la conducta motora.

Muchos autores incluídos en este enfoque utilizan constructos mal operacionalizados, así como modelos de causación circulares.

Es necesario estructurar y sistematizar de la manera más rigurosa los procedimientos, dotándolos de una mayor fundamentación teórica y llevar a cabo una adecuada evaluación de su eficacia.

Bibliografía:
Francisco J.Labrador, Juan Antonio Cruzado y Manuel Muñoz (Manual de técnicas de Modificación y Terapia de conducta)- Pirámide 1999.
Bandura, A, y Walters, R. H (1963) (Social Learning and Personality Development)
Ellis, A. (1962) " Reason and Emotion in Psychoterapy".
Wolpe J. (1970): " The Practice of Behavior Therapy".
Skinner, B.F (1987) " Whatever happened to Psichology as Science of Behavior"

sábado, 11 de diciembre de 2010

HISTORIA DE LA MODIFICACIÓN DE CONDUCTA


A finales de los años cincuenta apareció la terapia de modificación de conducta como alternativa a los modelos existentes en la época.

Parte de la base de que la mayoría de la conducta es aprendida y los principios del aprendizaje se pueden utilizar en la práctica clínica.

El tratamiento se centra en el cambio de la conducta observable en sí misma.

La modificación de conducta se ha convertido en una orientación "revolucionaria", en la conceptualización de los problemas psicológicos y su tratamiento, que ha contribuído a la génesis de una psicoterapia científica.

Sin embargo, la ausencia de una teoría unificada del aprendizaje, las contínuas controversias acerca del papel de las variables cognitivas y el pragmatismo clínico, han hecho de la terapia conductista un ámbito de difícil definición en la actualidad.

LOS INICIOS

A comienzos del siglo XX la escuela de fisiología rusa creada por I.M Schenov consideraba que toda conducta podía explicarse apelando a los reflejos, sin tener que recurrir a la conciencia u otros procesos mentales.

Paulov, discípulo de Schenov aportó el estudio experimental de los procesos de condicionamiento (estímulos anteriormente neutros pueden adquirir la capacidad de elicitar una respuesta). Asimismo, estudió las "neurosis experimentales" en animales.

Bechterev desarrolló la idea de que el condicionamiento podía explicar gran cantidad de conductas humanas.

J.B. Watson fue el autor del manifiesto conductista e hizo triunfar la idea de que la conducta podía investigarse estudiando los reflejos simples y sus combinaciones.

M. C Jones, discípula de Watson recopiló siete métodos para eliminar los miedos infantiles (imitación social, engatusamiento verbal, distracción, represión, deshabituación, adaptación negativa). Además mostró que los miedos podían ser tratados a nivel de conducta manifiesta.

Ya desde principios del siglo XX, Thorndike desarrolla sus estudios sobre condicionamiento instrumental, en el que el aprendizaje se entendía como un proceso que obedece a diversas leyes de asociación estímulo-respuesta, siendo la más importante la "ley del efecto", que afirma que la conducta está controlada por las consecuencias.

Estos trabajos sirvieron de inspiración a Skinner para establecer su programa de investigación sobre condicionamiento operante.

AVANCE Y CONSOLIDACIÓN

Merece especial mención Jacobson y su método de relajación progresiva.

A partir de los años treinta, la terapia de conducta entró en la búsqueda de mayor fundamentación teórica, principalmente en teorías del aprendizaje.

A finales de los años cincuenta la terapia de conducta aparece ya configurada como una alternativa fundamentada en los principios de la psicología científica.

Hull, con sus investigaciones influyó decisivamente sobre Wolpe en la génesis de la "psicoterapia por inhibición recíproca" que fue una pieza clave en la constitución de la terapia de conducta.


Por otro lado, Tolman con sus aportaciones abrió la puerta a las orientaciones cognitivas en terapia de conducta.

SKINNER

Marca un antes y un después no sólo en la historia del movimiento conductual, sino globalmente en la histora de la psicología.

Estableció un nuevo paradigma para explicar el aprendizaje, el condicionamiento operante, cuyo parámetro esencial que gobierna la conducta reside en las consecuencias que le siguen a ésta, es decir, los estímulos reforzantes (o refuerzos) que se definen como aquellos hechos ambientales que acompañan o se dan con las respuestas y que cambian la probabilidad de que éstas aparezcan en el futuro.


Además, Skinner indicó la relevancia clínica y social de la conducta operante.

Uno de los primeros frutos tecnológicos de su modelo de aprendizaje destaca la técnica de manejo de contingencias que inicialmente fue aplicada en un ambiente hospitalario con pacientes psicóticos.

Skinner también contribuyó a crear el análisis funcional de la conducta, como una alternativa a la taxonomía psiquiátrica tradicional.

Pero, la gran y esencial contribución de Skinner fue alentar un ambientalismo radical que, en la práctica, potenció el diseño de ambientes terapeúticos.

AÑOS CINCUENTA

Merecen mención los trabajos de Bijou (1957-58) sobre el condicionamiento operante en la infancia que abrieron las puertas a la aplicación de técnicas de modificación de conducta a los deficientes mentales.

En 1953, apareció el término "terapia de conducta " en el trabajo de Skinner, Solomon y Lindsey en que practicaron condicionamiento operante a enfermos psicóticos.

A su vez, en Sudáfrica Lazarus acuñaba el término "terapia de conducta" para referirse a la utilización de procedimientos de laboratario en la psicoterapia tradicional.

Y en 1959, Eysenck utilizó dicho término para referirse a la terapia basada en las teorías del aprendizaje, incluyendo el condicionamiento clásico como el condicionamiento operante.

AÑOS SESENTA Y SETENTA

Durante este período, la terapia de conducta se consolidó como enfoque terapeútico y fueron clave para ello los trabajos de Wolpe, y los ya mencionados de Skinner y Eysenck.

Wolpe, publicó "Psicoterapia por Inhibición Recíproca" que fue un hito fundamental en modificación de conducta, explorando la idea de que si la ansiedad condicionada podía inhibir la respuesta de comer en gatos (a los que usaba en su investigación sobre neurosis experimentales) entonces la respuesta de comer podría servir para inhibir la ansiedad.

Wolpe buscó respuestas humanas que fueron útiles para recondicionar la ansiedad y la relajación progresiva de Jacobson, se convirtió en la base de la desensibilización sistemática.

Con la misma lógica, el uso de respuestas asertivas para inhibir la ansiedad se convirtió en las bases del entrenamiento asertivo, a la vez que la activación sexual para inhibir la ansiedad se convirtió en el punto clave de nuevos enfoques en terapia sexual.

Hans Eysenck desempeñó un papel básico y fundamental en la consolidación de la psicología de la conducta, sosteniendo que el psicólogo profesional debía ser un investigador que aplicara en su práctica clínica los resultados de la investigación básica.

Mencionamos a Shapiro que inició sus trabajos sobre "estudios experimentales de caso único".

Durante la década de los setenta se publicaron varios manuales con fundamentos científicos de los procedimientos terapeúticos.

Destaca la obra de Bandura y Walters (1963) "Aprendizaje social y desarrollo de la personalidad" en la que se habla del aprendizaje observacional, a través del cuál, poco a poco, se va introduciendo la complejidad del mundo social donde el aprendizaje ocurre en la realidad, y en consonancia con ello, se irá reconociendo el papel de los procesos cognitivos.

ÚLTIMAS DÉCADAS

La terapia de conducta se ha desarrollado en diversos frentes.

Han proliferado las técnicas de tratamiento así como el tipo de desórdenes que puede abordarse con tratamientos conductuales.

Los terapeutas de conducta también han desarrollado nuevas áreas de trabajo como la medicina conductual, la fragmentación teórica y la "cognitivización" de la psicología, produciendo una creciente reserva respecto al poder explicativo del aprendizaje.

Nuestra próxima entrada de psicología, irá dedicada a la terapia de modificación de conducta en la actualidad.

BIBLIOGRAFÍA
Alexander, F. (1963) The dynamics of psychothagrapy in ligth of learning theory.
Arkowitz, H y Hannah, M.T (1989). Cognitive, behavioral, and psychodynamic Therapies.
Bandura, A (1969) Principios de modificación de conducta.
Berstein, D.A y Borkevec, Y.D (1973) Entrenamiento en relajación progresiva.
Bijou, SW (1958) Operant extinction after fixed-interval schedules with young children.
Wolpe, J. (1958) Psicoterapia por inhibición recíproca.
Skinner B.F (1953) Ciencia y conducta humana.
Guillem Feixas- Mª Teresa Miró " Aproximaciones a la psicoterapia. (1993)