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sábado, 17 de septiembre de 2011

LA ENURESIS


La enuresis hace referencia a la evacuación repetida de orina durante el día o la noche en la cama o en la ropa, cuando tal evacuación no se debe a una afección médica. En la mayor parte de los casos este hecho suele ser involuntario, pero en ocasiones es intencionado.

La Enuresis es un trastorno evolutivo, es decir, que está ligado a la edad. Se considera que en un desarrollo y aprendizaje normales el niño va a aprender el control urinario en torno a los 3 años. Por ello, hablaremos de trastorno a partir de los cuatro años cuando ya se considera que el niño tiene la madurez suficiente para adquirir el control voluntario del reflejo de orinar.

Según el DSM-IV, para establecer un diagnóstico de enuresis la emisión de orina debe ocurrir por lo menos dos veces por semana durante un mínimo de 3 meses, o bien debe provocar malestar clínicamente significativo o deterioro social, académico o de otras áreas importantes de la actividad del niñ@.

El sujeto debe haber alcanzado una edad en la que es esperable la continencia (esto es, la edad cronológica del niño debe ser por lo menos de 5 años o, en niños con retrasos del desarrollo, una edad mental de, como mínimo, 5 años. La incontinencia urinaria no se debe exclusivamente a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., diurético), ni a una enfermedad médica (p. ej., diabetes, espina bífida, trastorno convulsivo).

A diferencia del DSM-IV los Criterios Diagnósticos de Investigación de la CIE-10 proponen un umbral de frecuencias distinto: al menos dos veces al mes en niños de menos de 7 años y al menos una vez al mes en edades iguales o superiores. Además, la CIE-10 incluye un criterio de exclusión muy estricto, que descarta el diagnóstico de enuresis si existe cualquier prueba de que existe otro trastorno mental.
En la CIE-10, este trastorno viene recogido con el nombre de enuresis no orgánica.

Subtipos
Enuresis nocturna, es la más frecuente y se define como la emisión de orina sólo durante el sueño nocturno. El episodio enurético ocurre típicamente durante el primer tercio de la noche. Ocasionalmente, la emisión tiene lugar durante el período de movimientos oculares rápidos (REM) del sueño y el niño puede recordar un sueño que implicaba el acto de orinar.

Enuresis diurna, que se define como la emisión de orina sólo durante las horas de vigilia. Es más frecuente en mujeres que en varones y es poco frecuente tras los 9 años de edad. El episodio enurético suele sobrevenir en la mayor parte de los casos a primeras horas de la tarde en los días escolares. La enuresis diurna se debe a veces a una resistencia a utilizar el water por ansiedad social o por una preocupación relacionada con la actividad escolar o lúdica.

Nocturna y diurna, definida como una combinación de las dos anteriores.

Se han descrito dos tipos de curso de enuresis: 
- Primaria, en la que el sujeto nunca ha establecido continencia urinaria. Se inicia a los 5 años de edad.
- Secundaria, en el que el trastorno se desarrolla después de un período de continencia urinaria establecida.  La época más frecuente de inicio es a los 5 a 8 años de edad, pero puede ocurrir en cualquier momento.

En la enuresis primaria, los trastornos psicológicos casi siempre son el resultado de una enuresis y solo raramente son la causa. Según la Asociación Americana de Psiquiatría las posibles etiologías de la enuresis nocturna primaria consisten en un retraso del desarrollo, un factor genético, desórdenes del sueño y alteraciones de los niveles de hormona antidiurética. Por otra parte, siempre se deben excluir causas secundarias como alteraciones neurológicas, infecciones urinarias y malformaciones anatómicas de uréteres, vejiga y uretra.

En niñ@s de mayor edad con enuresis se debe establecer una distinción entre la enuresis primaria y la secundaria; esta última se define como la enuresis en pacientes que han sido completamente continentes durante 6 a 12 meses. A diferencia de la enuresis primaria, en la secundaria casi siempre la causa es psicológica. Entre las causas más importantes de enuresis secundaria hay que citar los trastornos emocionales, las infecciones del aparato urinario, la apnea del sueño y las malformaciones del aparato urinario... En los pacientes con enuresis secundaria, se debe descartar la presencia de alguna causa subyacente.

Causas de la enuresis.
No se ha determinado una única causa. Lo primero que habría que descartar es que exista una causa orgánica. Se pueden desarrollar complicaciones si se hace caso omiso a la presencia de una causa física de esta afección. De la misma forma, se pueden presentar complicaciones de tipo psicosocial si el problema no se enfrenta de manera efectiva y en el momento oportuno. Por lo que se debe realizar un examen físico para descartar causas de origen físico; además se debe realizar un análisis de orina para descartar infecciones y diabetes...

Puede darse el caso de que la enuresis y los problemas emocionales se produzcan en los mismos niñ@s debido a que en ello contribuyen factores similares al desarrollo de ambos tipos de problemas. Por ejemplo, un entorno estresante en casa puede contribuir tanto a un aprendizaje insuficiente del control de esfínteres como a problemas de comportamiento.

Estudios sugieren que al menos una parte de los niñ@s con enuresis pueden tener una predisposición orgánica hacia la misma. Este factor de riesgo puede o no dar como resultado que se desarrolle la enuresis, dependiendo de varios factores relacionados con la experiencia. Como por ejemplo, las actitudes de los padres o los procedimientos de enseñanza para acostumbrar al niño a controlar sus esfínteres.

Según teorías conductuales con respecto de la enuresis, es que la micción involuntaria es el resultado de no haber aprendido a controlar la micción refleja. Este fracaso puede ser consecuencia tanto de un aprendizaje defectuoso como de influencias ambientales que interfieren con el aprendizaje (por ejemplo, un entorno caótico en casa). También añaden algunos problemas de maduración o físicos, como la capacidad de la vejiga o un déficit de activación...
Diagnóstico diferencial
No se establece el diagnóstico de enuresis en presencia de una vejiga neurogénica o de una enfermedad médica que cause poliuria o urgencia (p. ej., diabetes mellitus o diabetes insípida no tratadas) o durante una infección aguda del tracto urinario. Sin embargo, el diagnóstico de enuresis es compatible con estos procesos si había incontinencia urinaria antes de presentarse la enfermedad médica o si persiste tras la instauración del tratamiento adecuado.
Tratamiento de la enuresis
Se dirige a corregir los defectos de aprendizaje que existen detrás, a encontrar su causa y a utilizar técnicas conductuales para que el niño aprenda a controlar la micción. La duración del tratamiento varía notablemente de un niño a otro. Depende del origen del trastorno y de si éste está asociado a problemas emocionales.
 
Objetivos del tratamiento:
• Estar seco en determinadas ocasiones.
• Reducir el número de noches mojadas.
• Reducir el impacto de la enuresis en el estilo de vida del niño.
• Iniciar la continencia con éxito.
• Evitar las recaídas, con mínimos efectos adversos.


Terapia no farmacológica. La edad adecuada para alcanzar la continencia urinaria nocturna se considera los cinco años, por lo que es a partir de esta edad cuando debemos iniciar nuestra actuación.


A. Tratamiento motivacional:
• Establecer el objetivo: levantarse por la noche e ir al cuarto de baño.
• Mejorar el acceso al baño.
• Ayudar al niño a que asuma responsabilidades.
• Evitar el exceso de líquidos durante las dos horas antes de acostarse.
• Vaciar la vejiga al acostarse.
• Suprimir el uso de pañales.
• Participar con el niño en la limpieza matinal.
• Preservar la autoestima: no castigar ni reñir.
• Darle a los padres información escrita.
• Proporcionar sistema para monitorizar los progresos; calendarios.
• Facilitar el seguimiento del niño.


B. Terapia conductiva: Alarmas de enuresis (el Pipí-stop).
Son sistemas que disponen de un sensor y se colocan en el pijama del niño o en contacto con la sábana. La alarma se dispara cuando el electrodo se moja con las primeras gotas de orina. Pretende crear un reflejo condicionado que logre despertar al niño antes de que comience la micción. Es un tratamiento efectivo para la enuresis nocturna a corto y largo plazo, y su efecto de mantiene una vez suspendido en un 31-61% de casos.
Esta terapia es segura aunque precisa de buena colaboración del niño y su familia. La duración media del tratamiento está entre dos a tres meses.


Todo este entrenamiento se debe acompañar de un refuerzo por parte de los progenitores para que el niñ@ descubra las ventajas de no orinarse, ya que puede ocurrir que los padres no le presten tanta atención cuando deja de escapársele la orina.


Por otro lado, el niñ@ es el que tiene que levantarse, cambiarse el pijama... etc, y no los padres, de manera que pueda comprender que el hecho de ensuciarse no va a atraer la atención de sus padres como esperaba, sino que va a tener una consecuencia para él.


Terapia farmacológica: A pesar de que resulta una modalidad terapéutica atractiva, nunca debe usarse como tratamiento inicial y rara vez se debe plantear su utilización antes de los 8 años. De los diferentes fármacos que se han utilizado para la corrección de la enuresis nocturna en la actualidad disponemos de los siguientes:

- DDAVP (desmopresina), disminuye la cantidad de orina producida por la noche. Se obtienen resultados rápidamente.

- Antidepresivos tricíclicos (con mayor frecuencia imipramina) también pueden ayudar con la enuresis. Sin embargo, los efectos secundarios pueden ser molestos y una sobredosis puede ser potencialmente mortal. Por lo tanto, estos fármacos normalmente se utilizan cuando otros tratamientos han fallado... ...


Propuestas de tratamiento según la edad del paciente:
- Menores de 8 años: educación sobre la enuresis y apoyo; técnicas motivacionales
- Entre 8 y 11 años: alarmas (eficaz a largo plazo, pocas recaídas) y uso intermitente de desmopresina (vacaciones).
- Mayores de 12 años: terapias combinadas: alarma + medicación. Suprimir fármacos gradualmente si 2 meses seco.

Bibliografía:
Robson WL. Clinical practice. Evaluation and management of enuresis. N Engl J Med. 2009.
Fritz G. Practice parameter for the assessment and treatment of children and adolescents with enuresis. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 2004.
Domínguez Hinarejos C, Estornell Moragues F, Serrano A, García Ibarra F. Enuresis. Med Clin Monografías 2003.
Evans JH. Evidence based management of nocturnal enuresis. BMJ 2001.
Glazener CMA, Evans JHC. Desmopresina para la enuresis nocturna en niños. 2000. En: La
Cochrane Library plus en español. Oxford: Update Software.
Wikipedia, enciclopedia libre... ...

 
 

lunes, 23 de mayo de 2011

ENCOPRESIS


La encopresis funcional consiste en la evacuación en la ropa o en otros lugares inapropiados, tanto si es involuntario como intencionado y siempre que no se deba a una afección física, en cuyo caso se denominaría "incontinencia fecal", la cuál puede ser debida a lesiones anatómicas o enfermedades médicas como: malformación anal, traumatismos de ano, mielomeningocele,... etc.

Dicho patrón conductual debe estar presente al menos una vez al mes durante un mínimo de tres meses y la edad evolutiva del niño no debe ser inferior a los 4 años.

La encopresis puede ser primaria o continua (se considera que la edad normal de control se extiende hasta los 4 años); o puede ser secundaria o discontinua cuando aparece después de un tiempo de continencia; normalmente, entre los 4 y los 8 años de edad; siendo encopresis retentiva cuando va asociada a estreñimiento, el cual puede ser de intensidad variable (en unos casos intermitente y en otros llega a ser grave); y cuando no va asociada a estreñimiento, se denomina no retentiva.


Subtipos de encopresis

Encopresis retentiva
Está asociada a estreñimiento. Puede ser debida a una causa física que provoque dolor o bien dificultades para un adecuado vaciamiento de las heces del intestino grueso. Una fisura anal provoca una defecación dolorosa, el niño intentará evitar el dolor reteniendo las heces y esto puede desencadenar un estreñimiento.

También puede ser debida a enfermedades menos frecuentes como a enfermedad de Hirschsprung (es una obstrucción del intestino grueso debido al movimiento muscular impropio en el intestino), malformaciones anales, mielomeningocele (esta afección es un tipo de espina bífida; siendo unos de sus síntomas la pérdida del control de esfínteres), etc. Los factores emocionales están peor perfilados que los físicos, pero también están relacionados con el estreñimiento y con la encopresis.

Son factores importantes: el modo de entrenamiento de la defecación y la calidad de las relaciones con los padres; se considera que una mala relación paternofilial puede provocar que se viva el entrenamiento del control de esfínteres como coercitivo provocando en el niño una respuesta oposicionista que le conduce a evitar defecar cuando se le dice, reteniendo las heces. En las formas retentivas, el niño se mancha por igual tanto en su casa como en el colegio.

Encopresis no retentiva
No está asociada a estreñimiento. Las heces suelen ser de consistencia normal. Sobre las ropas hacen todo o parte de la deposición. Se puede encontrar en niños deficientemente cuidados y atendidos, que no han sido educados en el control de los esfínteres. En niños escolares puede asociarse a alteraciones en el aprendizaje. En niños con retraso mental moderado y grave pueden no alcanzar nunca el control de la defecación.

Cuando un niño lleva poco tiempo controlando esfínteres, una situación que le provoque una tensión en las emociones puede provocar un fallo en el control de esfínteres.

También puede haber episodios aislados de pérdida del control de la defecación que se encuadrarían dentro de una reacción adaptativa a un estrés agudo.

Los niños con formas agresivas de encopresis pueden ser de subtipo retentivo o no. Utilizan de forma deliberada las deposiciones como instrumento hostil dirigido a padres o educadores; se asocia a conducta oposicionista y desafiante. La interacción familiar también puede influir, ocurre bien en familias desorganizadas o caóticas, o bien en familias con funcionamientos obsesivos y excesivamente rígidos. Otro aspecto a investigar es si el niño puede estar siendo objeto de abuso sexual o violencia por parte de los iguales.

Se estima que aproximadamente el 1% de los niños de 5 años de edad presentan encopresis y que el trastorno es más frecuente en varones que en mujeres.

Causas de la encopresis
La encopresis es de causa funcional pero una serie de factores ambientales pueden estar presentes y promover el desarrollo de la misma así como su perduración, por tanto se trata de una complicada interrelación entre los factores psicológicos y fisiológicos.
- Escasa o inadecuada adquisición de hábitos higiénicos.
- Control de intestinos inadecuado.
- Ira, ansiedad, miedo y/o la combinación de todos.
- Problemas neurológicos: distractibilidad, atención breve, baja tolerancia a la frustración, hiperactividad, escasa coordinación.
- Miedo al inodoro y miedo a la defecación dolorosa.

Son muy frecuentes las causas de origen emocional, un niño bajo muchas presiones familiares puede expresar dicha disfunción con encopresis. El niño en este caso puede percibir la evacuación como una experiencia negativa y retener las heces por temor a las consecuencias de ensuciarse y lógicamente mientras más retenga peor serán las consecuencias.Es usual en niños autistas o con severos desórdenes emocionales.



Para realizar el diagnóstico se investigará acerca de antecedentes personales (ritmo intestinal desde el nacimiento, edad de aparición del problema, efecto de las medicaciones usadas anteriormente, problemas familiares, tensión psicosocial).
Antecedentes familiares de constipación (la constipación consiste en la eliminación de heces mediante deposiciones escasas, difíciles de expulsar o demasiado infrecuentes), diarrea, encopresis, otros antecedentes familiares.
Esquema de actuación ante un niño con encopresis:

Menores de 4 años:
1º. Descartar factores sociales.
2º. Tratamiento preventivo = tratamiento del estreñimiento (en caso de que exista) + tratamiento conductual + apoyo psicológico.
A. Si hay mejoría = continuación del tratamiento.
B. Falta de respuesta = reevaluar y descartar causas orgánicas.


Mayores de 4 años:
Tratamiento preventivo = tratamiento del estreñimiento (en caso de que exista) + tratamiento conductual + apoyo psicológico.
A. Si hay mejoría = continuación del tratamiento.
B. Falta de respuesta = reevaluar y descartar causas orgánicas.

Tratamiento
La terapia va dirigida a encontrar la causa y a utilizar técnicas para que el niño aprenda a controlar los esfínteres. La duración del tratamiento depende del niño y de su familia. Si además de la encopresis los niños sufren estreñimiento, deben seguir un tratamiento dietético.

Se les entrena en hábitos defecatorios y se utiliza una estrategia de recompensa, reforzamiento positivo y sobrecorrección.

En algunos casos en los que los niños experimentan algún tipo de miedo a defecar, se utilizan técnicas para disminuir la ansiedad, en cuyo caso, es muy normal que en el momento que desaparece la ansiedad, la encopresis también desaparece.
Para enseñar al niño a relajar el esfínter se utilizan técnicas de biofeedback.

En caso de recaídas, puede deberse a que no se ha acertado en las causas que los desencadenan, con lo que se trataría de buscar de nuevo la causa de la conducta afectada, revisarla y volver a comenzar el tratamiento.

Para que la encopresis no se constituya en demanda de atención, habría que considerar las siguientes dos normas necesarias, las cuales también permiten corregir el beneficio secundario:

1. No prestarle al niño atención en el momento de la encopresis, ni por causa de ella. No hacerle caso; ni siquiera para reconvenirle. Mostrarle una actitud de serena indiferencia y de neutralidad afectiva.

2. Imponerle, como norma inamovible, la obligación de responsabilizarse de la limpieza de su ropa cuando tenga problemas encopréticos. Ni siquiera será necesario que avise: simplemente, debe ir al lavabo o al fregadero y lavarse la ropa interior sucia después de haberse limpiado en el bidé y de haberse mudado.

Hay que tener en cuenta que la encopresis puede ser el síntoma de una depresión infantil. En muchas ocasiones, la sintomatología depresiva infantil incluye elementos acompañantes, aparentemente no depresivos, y que a veces son los más evidentes en la clínica; pudiendo ser la encopresis uno de ellos. Siempre, ante un caso de encopresis, es necesario evaluar el estado de ánimo y/o validar el diagnóstico explorando la respuesta a la medicación.

Bibliografía:
Howe AC, Walter CE. Tratamiento de la conducta para control de esfínteres, enuresis y encopresis. Clínicas Pediátricas de Norteamérica (ed esp) 1992.
Rodrigo M, Hernández R. Trastorno funcional del control de esfínteres: enuresis y encopresis. Monografías de Pediatría 2003.
Adel Abi-Hanna, Lake AM. Constipación y encopresis en la infancia. Pediatrics in Review (ed esp) 1998.
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