Las conductas infantiles inadecuadas pueden mostrar cierta "normalidad" en determinadas etapas del ciclo vital. Sin embargo, cuando la magnitud, frecuencia o persistencia en el tiempo de las mismas se suceden más allá de lo esperable y resultan excesivas, quedará determinada la conducta como problemática; pudiendo necesitar la intervención de un Psicólogo para subsanarlas a tiempo.
Nos vamos a detener en algunas formas de conductas, en concreto, en la desobediencia, las rabietas y el negativismo... siendo unos de los trastornos de conducta más habituales durante la infancia. Estos problemas pueden resultar muy angustiosos para los padres ya que suelen suponer un reto a su autoridad y control, llegándose incluso a establecer un vínculo relacional coercitivo con los hijos.
Hay que indicar que gracias a los avances de la genética se puede saber, que en algunos casos concretos de comportamientos disruptivos, éstos pueden ser consecuencia de un trastorno genético subyacente, como por ejemplo, el Síndrome de X Frágil. Con lo que no siempre todo puede explicarse en términos de educación. Sin embargo, una adecuada educación temprana, puede influir en gran medida en la expresión final de esta conducta.
Rabietas
Se podrían calificar como explosiones emocionales (gritos, llantos, pataletas...) con las que algunos niños muestran su desacuerdo u enfado con alguna situación concreta y normalmente durante la interacción con algún adulto significante (padres, abuelos, etc...).
Las rabietas constituyen un fenómeno normal en un determinado estadio evolutivo del niño, concretamente alrededor de los 2 ó 3 años de edad, las cuales deberían ir remitiendo a medida que el niño/a se hace mayor para desaparecer completamente hacia los 5 ó 6 seis años de edad. Sin embargo, algunos niños, ya con cierta edad, saben que tener rabietas supone una forma rápida y eficaz para alcanzar sus deseos o caprichos.
Por otra parte, los padres saben que complaciendo al niño, éste se calma rápidamente y se evita el sofoco de la rabieta, sobre todo si se produce en algún lugar público. Obviamente, esta actuación por parte de los padres lo único que consigue es prolongar el problema.
Por otra parte, los padres saben que complaciendo al niño, éste se calma rápidamente y se evita el sofoco de la rabieta, sobre todo si se produce en algún lugar público. Obviamente, esta actuación por parte de los padres lo único que consigue es prolongar el problema.
Como recomendación ante las rabietas:
- Hacer caso omiso en cuando se produce la rabieta y retirarle la atención de forma inmediata, siendo muy importante que los padres en ese momento, no pierdan la calma, actúen con firmeza, nieguen el capricho o demanda del niño, sin alterarse (ni gritar, ni reñir...) En caso de que los padres se alteren, griten, etc... el niño percibirá que sigue teniendo el control sobre la conducta de sus padres.
- Si la rabieta es de cierta magnitud se puede utilizar la técnica del "Coste de Respuesta" o "Tiempo Fuera", en la que el niño recibe una consecuencia negativa por su acto (retirada de algún reforzador o se le aparta por un corto espacio de tiempo, por ejemplo, a su dormitorio).
Después, una vez calmado, se puede hablar con el niño y explicarle que de esa forma no va a conseguir nada, al mismo tiempo que se establecen las situaciones en las que sí podrá recibir sus demandas, por ejemplo, cuando efectúe ciertas tareas o comportamientos adecuados...
Después, una vez calmado, se puede hablar con el niño y explicarle que de esa forma no va a conseguir nada, al mismo tiempo que se establecen las situaciones en las que sí podrá recibir sus demandas, por ejemplo, cuando efectúe ciertas tareas o comportamientos adecuados...
- Es muy importante que los padres y familiares cercanos actúen de igual forma ante las demandas excesivas del niño.
Cómo prevenir las rabietas:
- Tratar que el niño no llegue a situaciones extremas de hambre, sed o cansancio.
- Permitir que el niño haga pequeñas elecciones, por ejemplo, qué cuento leer...
- Evitar la ambivalencia a la hora de ponerle límites y normas, estando de acuerdo ambos padres.
- Explicarle lo que esperamos que haga, disminuyendo las ocasiones en las que le decimos que “no”.
Comportamiento desobedienteEl niño se niega a cumplir una orden en un tiempo determinado; desobedece cuando se le pide que interrumpa una conducta sin que él haga caso, o cuando el niño realiza conductas que se le han prohibido.
La desobediencia puede estar relacionada con problemas escolares, estrés familiar o conflictos entre los padres... Aunque la causa más frecuente para la desobediencia infantil es que las órdenes no se han dado de forma adecuada.
Las órdenes, instrucciones, o peticiones de los padres, deben ser: claras y sencillas, comprensibles y razonables para su edad, no deben contradecir las anteriores, deben ser reducidas en número y darse de una en una y suficientemente espaciadas en el tiempo, no deben ir acompañadas de contacto físico para forzar al niño a realizar la tarea solicitada, ya que se ha demostrado que la instigación física potencia el incumplimiento.
Qué hacer para que los niños obedezcan:
- Enseñar al niño la forma correcta de comportarse y explicarles exactamente qué es lo que queremos que hagan. A veces los niños no se comportan adecuadamente porque no se les ha enseñado, no conocen las normas y no distinguen lo correcto de lo que no lo es.
- El ejemplo de los padres, profesores y personas importantes para los niños es un arma muy eficaz.
- Darles órdenes que sabemos son capaces de hacer y además les resulte agradable hacer, alabarlos por ello, y progresivamente ir introduciendo niveles de exigencias más altos.
- Resaltar sus habilidades y cualidades. Ser generosos en alabanzas y premiar las buenas conductas. Es importante, sobre todo, ser concretos en los elogios, es decir, los niños deben saber que conducta concreta está siendo elogiada y por qué.
- Es importante también que los padres se pongan de acuerdo a la hora de establecer normas y coincidir en lo que se le pide al niño.
- Motivar a los niños, ya que no sólo es importante que sepan qué tienen que hacer, sino también que conozcan las consecuencias positivas de hacerlo bien.
Comportamiento negativista
Se trata del niño que muestra una oposición activa pero no agresiva. Sería el niño que siempre dice "no". Seguramente el negativismo sea una forma segura de llamar y mantener la atención de los otros sobre uno mismo.
Una de las posibles causas de dicho comportamiento, reside en el hecho de que el niño ha aprendido a que negándose a colaborar o a obedecer ordenes puede evitar la realización de tareas que no son de su agrado. El niño se da cuenta de que sólo se trata de ser más persistente en su conducta (negativismo) que los mayores.
El resultado de su conducta, no hace más que reforzar dicho comportamiento, aumentando su probabilidad de ocurrencia y por tanto la cronificación del problema.
El resultado de su conducta, no hace más que reforzar dicho comportamiento, aumentando su probabilidad de ocurrencia y por tanto la cronificación del problema.
Psicología Infantil (Ross Vasta, Scott A. Miller).
Manual de Terapia de Conducta (Miguel A. Vallejo Pareja)
Manual de Evaluación Psicológica (Buela Casal, Carlos Sierra)
Manual de Terapia de Conducta (Miguel A. Vallejo Pareja)
Manual de Evaluación Psicológica (Buela Casal, Carlos Sierra)


