El asma es un trastorno del sistema respiratorio, que consiste en una hiperresponsividad de la tráquea, los bronquios y los bronquiolos ante diferentes estímulos que tiene como consecuencia un estrechamiento de las vías respiratorias, disminuyéndose el flujo aéreo, especialmente durante la espiración, lo que produce episodios intermitentes de respiración jadeante y de falta de aliento (disnea).
Los ataques graves, se conocen como status asthmaticus, los cuales ponen en peligro la vida y requieren tratamiento médico de urgencia... El miedo a no ser capaz de respirar y el peligro que suponen estos ataques es muy probable que provoquen una ansiedad apreciable en los niños y adolescentes y en sus familiares.
El asma es la patología crónica más frecuente en la infancia y adolescencia. Es considerada la primera causa de ingreso hospitalario y de absentismo escolar en niños y la enfermedad crónica infantil que conlleva mayor riesgo en el desarrollo de trastornos psicopatológicos.
El asma fue históricamente definida como una enfermedad psicosomática. En la actualidad hay consenso en que los factores psicológicos afectan a la morbilidad de los niños asmáticos...
No se dispone de ninguna cura para el asma, por lo que los esfuerzos están destinados a lograr y mantener el control de la enfermedad. Siendo fundamental para conseguir este objetivo la educación terapéutica del paciente, a través del cual el niño adquiere aquellos conocimientos y destrezas necesarias que le permitirán un adecuado automanejo de su problemática. Destacando en este proceso la autoeficacia percibida, es decir, las expectativas, creencias y actitudes que el niño mantiene en relación a su capacidad para gestionar la enfermedad.
Diversos estudios clínicos publicados han demostrado que en el tratamiento de los pacientes asmáticos, la psicoterapia y las técnicas de relajación mejoran la dificultad respiratoria. El estrés y los problemas psicológicos se han asociado con la sintomatología del asma y con la broncoconstricción y la reducción del flujo pulmonar en niños.
La relación entre factores psicológicos y asma parece tener una base biológica.
Personalidad del niño asmático
Los niños asmáticos se pueden sentir restringidos en el área social, incómodos por tomar la medicación y con temor hacia la aparición de las crisis de asma.
Se perciben como diferentes a otros niños, incluso muchos de ellos se preocupan acerca de la muerte, de los efectos adversos de las medicaciones y tienen dudas respecto a su habilidad física. Las visitas a los servicios de urgencias y los ataques nocturnos se suman al sentimiento de vulnerabilidad y al estrés emocional.
El asma es un problema importante en el ámbito escolar. Los niños tienen que pedir permiso para poder salir y tomar su medicación... esto les separa de sus compañeros, puede retrasar el tratamiento y aumenta la probabilidad de absentismo escolar.
Esta problemática y las frecuentes ausencias de la escuela pueden conducir a los niños a tener dificultades en los deportes y en otras actividades, lo que conlleva a autocompasión, baja autoestima y escasas relaciones con sus compañeros.
Una de las variables que ha demostrado mayor relevancia en la evolución del asma es la dimensión pánico/miedo, que hace referencia al estilo de afrontamiento para manejar la enfermedad crónica.
En los adolescentes el asma es muy difícil de manejar. El diagnóstico es teóricamente más fácil a esta edad ya que el diagnóstico diferencial es menos amplio. Sin embargo, muchos adolescentes se muestran enojados, resentidos o frustrados al ser diagnosticados de asma. El incumplimiento del tratamiento es más frecuente en adolescentes que en cualquier otro grupo de edad. Puede ser no intencionado (olvidarse de tomarlo, no entender o no haberle enseñado bien cómo debe usarlo) o intencionado (negación de la necesidad de tratamiento, preocupación por los efectos secundarios...)
Factores familiares
Para los niños el soporte familiar es muy importante en la enfermedad crónica.
El impacto del asma en la niñez sobre los progenitores es considerable y puede llegar a constituirse el centro de la vida familiar, provocando cambios significativos en la conducta y en la vida personal de todos sus miembros. Es frecuente observar conductas de sobreprotección en los padres del niño asmático, como un intento por mantener los síntomas bajo control. Esto conlleva a un retraso en la adquisición de hábitos de autonomía y disminución significativa de las habilidades para sus relaciones sociales, incrementando paralelamente su dependencia del grupo familiar. Un niño asmático puede producir en los padres dificultad a la hora de manejar los problemas de conducta o problemas emocionales, y el estrés psicológico puede exacerbar los síntomas del asma.
La personalidad del niño asmático está dominada por el miedo a ser separado de la madre. Crece en una atmósfera de inseguridad y se pone en una situación de dependencia absoluta y regresiva. El niño utiliza el síntoma para manejar el grupo familiar manteniéndolo dependiente de él...
Alteraciones psicológicas y psiquiátricas asociadas al asma
Un grado aceptable de ansiedad se considera bueno, porque motiva a los pacientes asmáticos a ser conscientes de su enfermedad y de su tratamiento, pero cuando la ansiedad traspasa unos límites y es incontrolada, interfiere tanto con la sensación de enfermedad como con el cumplimiento del tratamiento.
Varios estudios demuestran que existe una prevalencia aumentada de ansiedad subclínica y de trastornos de ansiedad, según los parámetros del DSM-IV, en los pacientes asmáticos respecto a la población general. Algunos de estos estudios muestran una tasa del doble de frecuencia de ansiedad en niños asmáticos que en niños normales, siendo los trastornos de ansiedad más frecuentes la angustia de separación, los ataques de pánico y la agorafobia. Los pacientes con ansiedad reconocen peor los síntomas iniciales del ataque de asma, lo que les hace más propensos a tener crisis de mayor gravedad...
La relación entre los ataques de pánico y las crisis de asma tiene una base fisiológica. Por un lado, los ataques de pánico producen hiperventilación, lo que puede conducir a broncoespasmo, y, por otro, una de las características de estos pacientes es que interpretan de forma diferente y amenazante los síntomas corporales, lo que puede conducir en el inicio de una crisis asmática a un ataque de pánico. Es muy difícil ajustar la medicación de los pacientes asmáticos con ataques de pánico.
Depresión
Diversos trabajos ponen de manifiesto que la depresión es más frecuente en los pacientes asmáticos que en la población general. Los niños con una enfermedad crónica tienen un riesgo aumentado de síntomas depresivos, pero los niños con asma tienen mayor incidencia que los niños con otras enfermedades crónicas, como el cáncer o la fibrosis quística.Los factores que pueden estar relacionados con el desarrollo de una depresión son la necesidad de medicación crónica, las restricciones a la actividad habitual y la imprevisibilidad de las crisis de asma.
La comorbilidad entre la depresión y el asma lleva a un peor pronóstico de la enfermedad respiratoria. La falta de estímulo emocional implica una dificultad de adaptación a la enfermedad crónica y a los cambios del desarrollo, así como al incumplimiento terapéutico. La depresión aumenta la morbilidad y la mortalidad de los pacientes asmáticos.
Trastornos del comportamiento
Los trastornos del comportamiento son más frecuentes en los niños asmáticos que en niños con otras enfermedades crónicas. Existe una relación entre los problemas de comportamiento de los niños y las alteraciones familiares, así como con la presencia de patología psicológica-psiquiátrica en los padres. Los padres con niños asmáticos en edad preescolar tienen que superar muchos momentos educativos difíciles. Si los padres saben que una negativa o un castigo puede motivar una crisis de llanto y de asma en el niño, pueden alterar las pautas educativas para evitar esta situación. Por otro lado, los niños pueden aprender a exagerar los síntomas para conseguir ganancias positivas de los padres. Las conductas de sobreprotección también son más marcadas cuando el asma aparece en los niños pequeños.
Otro factor es la restricción de la actividad física, que puede dar lugar a tensión y frustración, lo que lleva a la aparición de conductas alteradas en las relaciones sociales y a conductas agresivas. Por eso, y no sólo porque fisiológicamente el ejercicio desarrolla la capacidad pulmonar de los niños asmáticos, se debe potenciar que estos niños practiquen deporte de manera regular.
Tratamiento Psicológico
T. Cognitivo-Conductual
Según la TCC, las crisis asmáticas podrían funcionar como un reflejo condicionado, aunque en principio hubieran sido desencadenadas por un alérgeno. A lo largo de la experiencia vital se irán formando una serie de respuestas condicionadas, fundamentalmente miedo, asociadas a experiencias negativas relacionadas con la enfermedad.
Los principales objetivos son proporcionar al paciente de una mejor comprensión del trastorno, corregir conductas desadaptadas y creencias erróneas, entrenarlo en estrategias que hagan disminuir la frecuencia e intensidad de las crisis y su repercusión a nivel conductual y emocional.Técnicas utilizadas:
Según la TCC, las crisis asmáticas podrían funcionar como un reflejo condicionado, aunque en principio hubieran sido desencadenadas por un alérgeno. A lo largo de la experiencia vital se irán formando una serie de respuestas condicionadas, fundamentalmente miedo, asociadas a experiencias negativas relacionadas con la enfermedad.
Los principales objetivos son proporcionar al paciente de una mejor comprensión del trastorno, corregir conductas desadaptadas y creencias erróneas, entrenarlo en estrategias que hagan disminuir la frecuencia e intensidad de las crisis y su repercusión a nivel conductual y emocional.Técnicas utilizadas:
- La inoculación del estrés se ha mostrado eficaz para la disminución de la ansiedad, la frecuencia de las crisis y las visitas a urgencias.
- La desensibilización sistemática elimina la ansiedad vinculada a determinados estímulos, utilizando la relajación. Disminuye significativamente la ansiedad y los pacientes consiguen un mejor control para el logro de tareas.
- La terapia racional-emotiva trata de reducir la atención del paciente sobre la enfermedad, los niveles de ansiedad y el excesivo consumo de medicación.
Los programas de educación en el comportamiento se han mostrado eficaces para disminuir la ansiedad de los pacientes asmáticos...T. Sistémica
El objetivo del tratamiento es cambiar el papel que juega el niño como acaparador de la atención, desplazando las tensiones parentales hacia él. Superadas las crisis iniciales, el síntoma remite al no ser reforzado por los padres.
La terapia familiar debe complementarse a veces con la terapia individual al niño, aunque en otros casos bastaría con la terapia de pareja. Hay que modificar la dinámica familiar, pero en algunas situaciones hay que corregir la patología en el niño.El objetivo del tratamiento es cambiar el papel que juega el niño como acaparador de la atención, desplazando las tensiones parentales hacia él. Superadas las crisis iniciales, el síntoma remite al no ser reforzado por los padres.
En la terapia familiar hay que desligar las tensiones de la pareja de la enfermedad del niño. Muchas veces la enfermedad cumple el papel de atraer la atención sobre sí y desviar el verdadero foco del conflicto. La base terapéutica de la intervención es la toma de conciencia del vínculo que existe entre el síntoma del niño y la problemática de los padres... ...
Bibliografía:
Bibliografía:
Sperling M. Asthma in children. J Am Acad Child Psychiatry. 1968.
Benedito MC, Botella C, López JJ. Influencia de tres tratamientos psicológicos sobre dimensiones de personalidad en niños asmáticos. An Psicol. 1996. ATSDR en Español - Estudios de Caso en Medicina Ambiental: Factores ambientales que provocan asma Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.



