Mostrando entradas con la etiqueta Trastornos Facticios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trastornos Facticios. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de noviembre de 2011

SÍNDROME DE MÜNCHAUSEN POR PODERES


Un subtipo de los trastornos facticios y de los cuales ya hicimos mención en una entrada anterior, es el "Síndrome de Münchausen" y concretamente dentro de los trastornos facticios con predominio de signos y síntomas físicos.

Los trastornos facticios se caracterizan por la invención, producción o falsificación de modo intencionado de síntomas físicos o psicológicos con el fin de asumir el papel de enfermo y/o la hospitalización.

El síndrome de Münchausen es una forma extrema, crónica y recurrente de trastorno facticio, en el que una persona se provoca de forma deliberada lesiones o enfermedades a sí misma con el fin de obtener atención y cuidados médicos, indicando que no lo hacen para obtener dinero u otros beneficios económicos, sino para asumir el rol de enfermo.

Por otro lado en el síndrome de Münchausen por poderes, la finalidad es la misma: obtener la atención del personal sanitario, pero el daño se inflinge al propio hij@ en vez de al propio cuerpo. En muchos casos, estas personas han padecido también un síndrome de Münchausen.

Otras formas clínicas serían:
- Síndrome de Polle (etapa escolar y preadolescencia), consiste en el padecimiento de un síndrome de Münchausen en la figura materna (habitualmente) y también en el hijo/a adolescente; son quejas reiteradas y bastante parecidas: "ya llevo así muchos años y le va a pasar como a mí", "así empecé yo", "debe ser de herencia"...

- Doctor shopping (etapa escolar); sería como una consecuencia de los beneficios secundarios originados por la presencia de somatizaciones: ir de médico en médico, los cuáles realizan un sin fin de pruebas complementarias, cuyos resultados son persistentemente normales...

- Síndrome Münchausen vero (adolescencia), mediante la provocación directa o indirecta de procesos de enfermar con el fin de desencadenar la intervención médica.
Síndrome de Münchausen por poderes
Meadow (1977) propuso el término de Síndrome de Münchausen por poderes para referirse a aquellos casos, en los cuales la simulación de la enfermedad se lleva a cabo por una persona distinta al enfermo, generalmente la madre.

El síndrome de Münchausen ocurre debido a problemas psicológicos del adulto, tratándose de un comportamiento que busca llamar la atención de los demás. Se trata de un síndrome raro, poco comprendido, difícil de diagnosticar y cuya causa es desconocida.

Constituye una forma de Maltrato Infantil de alto riesgo, el cuál conlleva escasa visibilidad, a menudo pasa desapercibido durante semanas, meses e incluso años, incluso presenta graves complicaciones y pueden derivar en la muerte.

En este trastorno uno de los padres (habitualmente la madre), provocan e inventan síntomas orgánicos o psicológicos en sus hij@s, lo cual induce a someterles a exploraciones, tratamientos e ingresos hospitalarios innecesarios e incluso a veces, aversivos. Pudiendo agravar en ocasiones enfermedades o síntomas preexistentes en el niñ@. Se muestra una escasa capacidad de las figuras parentales para asegurar una crianza y educación adaptadas a las necesidades del niñ@.

La finalidad de estas conductas, puede ser el de asumir el rol de paciente a través de otra persona; se ha sugerido que uno de los incentivos de los padres al realizar este tipo de comportamientos es provocar atención y apoyo por parte del personal sanitario.

La madre puede simular síntomas de enfermedad en su hij@ añadiendo sangre a su orina o heces, dejando de alimentarlo, falseando fiebres, administrándole fármacos (en secreto) que le produzcan vómito o diarrea o empleando otros trucos como por ejemplo, infectar las vías intravenosas (a través de una vena) para que el niño aparente o en realidad resulte enfermo.

Estos niñ@s suelen ser hospitalizados por presentar grupos de síntomas que no encajan en ninguna enfermedad conocida. Asimismo, la madre normalmente es muy colaboradora en el marco del hospital y, a menudo, es muy apreciada por el personal de enfermería por el cuidado que le prodiga a su hijo. Se la ve como una persona dedicada y abnegada, lo que hace menos probable que el personal médico sospeche el diagnóstico del síndrome de Münchausen.

Sus frecuentes visitas, desafortunadamente, también le dan fácil acceso al niñ@ para poder inducirle más síntomas. Los cambios en la condición del niñ@ casi nunca son presenciados por el personal del hospital y casi siempre ocurren sólo en presencia de la madre.


Una vez reconocido el síndrome, es necesario proteger al niño y retirarlo del cuidado directo de la madre o padre, se debe notificar del síndrome a las autoridades por tratarse de una forma de maltrato infantil, así mismo se les debe ofrecer ayuda psiquiátrica.

Estas madres se caracterizan por:
- Gran destreza para manipular al personal (médicos, enfermeras, trabajadoras sociales).
- Madres con edad promedio de 30 años.
- Sobreprotectoras con el hijo.
- Relación simbiótica con el hijo.
- Con trastornos disociativos atípicos.
- Depresivas, ansiosas.
- Con gran capacidad de invención.
- Con trastorno límite de la personalidad.
- Agresividad.
Señales de alerta, que deben ser tenidas en cuenta:
- Un niño que tiene uno o más problemas médicos que no responden al tratamiento o que siguen un curso inusual que es persistente, inexplicable y desconcertante.

- Exámenes físicos o de laboratorio que son altamente inusuales, discrepantes en forma ostensible con la historia clínica.

- Un padre/madre que parece un médico por sus conocimientos y / o se encuentra fascinado con los detalles médicos y hospitalarios. Parece disfrutar el ambiente hospitalario, y expresa su interés en los problemas de otros pacientes.

- Un padre/madre muy atento que se resiste a dejar solo a su hij@ y que parecen requerir una atención constante.

- Un padre/madre que se ve llamativamente calmado, frente a graves dificultades que su hij@ puede estar cursando. Por otro lado es muy alentador con el médico, pero si se contraría, descalifica al personal, y exige más intervención, más procedimientos, una segunda opinión, y transferencias a otras instalaciones más sofisticadas.

- Los padres pueden centrar su atención en su propia salud o preguntar acerca de los posibles desequilibrios que puede generarle su trabajo.

- Los signos y síntomas de la enfermedad del niñ@ no se producen en ausencia de los padres.

- Una historia familiar similar o con enfermedades inexplicables o la muerte en un herman@.

- Un padre/madre con síntomas similares a los del propio niñ@, o con problemas médicos que hacen que la historia de la enfermedad sea sorprendente y poco habitual.

- Se sospecha una relación emocionalmente distante entre ambos padres. El cónyuge no visita a menudo el paciente y tiene poco contacto con los médicos, incluso cuando el niñ@ está hospitalizado con una enfermedad grave.

- Un padre/madre que está rodeado de situaciones dramáticas, con acontecimientos negativos; como pueden ser el incendio de su casa, robos o accidentes de coche, que le afectan a él y a su familia mientras el hij@ está en tratamiento.

- Un padre/madre que parece tener una necesidad ansiosa de adulación o que se esfuerza por lograr el reconocimiento público de sus capacidades.

Se pueden presentar con signos o síntomas:
- Genitourinarios (dolor, sangrados, infecciones).
- Digestivos (dolor, vómitos, diarrea, sangrados).
- Neurológicos (convulsiones, trastornos del sensorio-motores y del comportamiento).
Tratamiento
No se ha demostrado ninguna terapia eficaz en el tratamiento de estos pacientes. El tratamiento por tanto debe hacerse centrándose en el manejo de estos pacientes más que en su curación. El factor que más influye en el éxito de este manejo e que se identifiquen rápidamente este trastorno, y así el médico podrá evitarle al paciente gran cantidad de procedimientos diagnósticos.

Existe poca información disponible sobre los mejores tipos de tratamiento y el pronóstico. Generalmente, requiere años de apoyo psiquiátrico.

Los niños pueden requerir atención médica para tratar las lesiones infligidas por su progenitor/a, al igual que atención psiquiátrica para hacerle frente a la depresión, la ansiedad y otras afecciones que puedan ser provocadas por el maltrato infantil. Y como ya hemos indicado, algunos niñ@s pueden morir por infecciones u otras lesiones infligidas por padres que sufren el síndrome de Münchaussen por poderes.
Meadow: Quien genera un trastorno facticio por poderes no responde a un cuadro psicótico ni alucina mientras enferma a su/s hij@/s.
"Los padres y sobre todo la madre, inventan, falsifican o producen de manera voluntaria síntomas al niño, con la finalidad de gratificar las necesidades psicológicas de atención y dependencia de ellos mismos".
Fuentes:
American Psychiatric Association. DSM IV TR. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales.
Rumans L, Vosti K. Factitious and fraudulent fever. Am J Med 1978.
Henderson LM, Bell BA, Miller JD. A neurosurgical Münchhausen tale. J Neurol Neurosurg Psychiatry 1983.
Levy NB, Rajapaksa T. A case of chronic factitious illness. Int J Psychiatry Med 1976-77.
Fink P, Jensen J. Clinical characteristics of the M nchhausen syndrome. A review and 3 new case histories. Psychother Psychosom 1989.
Gheis S, Mayer R. Münchhausen syndrome. Clin Ter 2000.
Escudero Fernández B, Zapatero M, Arizmendi MC, et al. Síndrome Munchausen por poderes. Actuación médica. Ac Ped Esp 1993.
Meadow R. Different interpretations of Munchausen syndrome by proxy. Child abuse & neglect 2002.
Wikipedia, enciclopedia libre... ...


 

miércoles, 2 de marzo de 2011

TRASTORNOS FACTICIOS


El trastorno facticio se caracteriza por la invención, producción o falsificación de modo intencionado de síntomas físicos o psicológicos con el fin de asumir el papel de enfermo y/o la hospitalización.

El trastorno facticio debe diferenciarse de los actos de simulación. En la simulación, la motivación para la producción de síntomas es un incentivo externo; el objetivo es algo diferente a lograr el papel de enfermo (por ejemplo, evitar un trabajo, obtener drogas, obtener una compensación económica, etc). Bajo algunas circunstancias, la simulación puede representar un comportamiento adaptativo (por ejemplo, en situaciones hostiles...)
Sin embargo, en el trastorno facticio existe una necesidad psicológica de asumir el rol de enfermo e implica siempre un determinado grado de psicopatología. Estando ausentes los incentivos externos para la conducta (por ejemplo, ventajas económicas, evitar responsabilidad legal o el mejorar el bienestar físico, como en el caso de la simulación).

Los individuos con el trastorno facticio generalmente presentan su historia clínica de modo dramático, sin embargo, son extremadamente vagos e inconsistentes cuando se les cuestiona con más detalle. Pueden llegar a producir mentiras patológicas, acerca de cualquier parte de su historia o síntomas, de forma que llama la atención del entrevistador, (Ej.: pseudología fantástica).

Con frecuencia tienen conocimiento extenso de la terminología médica y de las rutinas hospitalarias. Las quejas por dolor y las solicitudes de analgésicos son muy comunes. Si se investiga a fondo, se puede observar que sus quejas principales no tienen fundamento. A menudo se quejan de otros problemas físicos o psicológicos y producen más síntomas facticios. Las personas con este trastorno pueden estar rápidamente dispuestas a someterse a múltiples procedimientos y cirugías invasivos.

Durante su permanencia en el hospital, suelen recibir pocas visitas. Puede llegarse al punto en que la naturaleza facticia de los síntomas de la persona es revelada (Ej.: la persona es reconocida por alguien que le recuerda de una admisión anterior; por la confirmación de otros hospitales de múltiples hospitalizaciones previas por sintomatología facticia…) Cuando se les confronta con evidencia de que sus síntomas son facticios, los individuos con este trastorno generalmente lo niegan o rápidamente se dan de alta en contra del consejo médico, y serán con frecuencia admitidos en otro hospital incluso en el mismo día. Sus repetidas hospitalizaciones a menudo les llevan a numerosas ciudades…

Subtipos
Trastornos facticios con predominio de signos y síntomas psicológicos.
Los síntomas facticios de tipo psicológico se parecen al fenómeno de seudosimulación, conceptualizado como la necesidad de mantener intacta la autoimagen, que puede verse dañada si se admiten problemas psicológicos que la persona es incapaz de controlar de forma consciente. Estas personas suelen ser extremadamente sugestionables y admiten tener la mayor parte de los síntomas que el entrevistador cita. Por el contrario, también puede ser que se trate de individuos extremadamente negativistas y poco colaboradores con la entrevista.

Pueden aparecer deprimidos, ofreciendo como causa el fallecimiento de un ser querido (no confirmado...). Los elementos de esta historia que pueden sugerir un duelo facticio son: muerte violenta o sangrienta bajo situaciones dramáticas, y muerte de jóvenes y niños. Otros pacientes pueden presentar pérdida de memoria, tanto reciente como remota, o alucinaciones auditivas o visuales. Otros síntomas, que también aparecen en los facticios de tipo somático son la seudología fantástica y la suplantación. En la seudología fantástica algunos hechos reales se entremezclan con fantasías muy elaboradas...

En los trastornos facticios con predominio de signos y síntomas psicológicos los sujetos tienden a contestar a las preguntas con respuestas aproximadas (p. Ej., si al individuo se le pide que multiplique 9 por 9, la respuesta puede ser 82). El individuo puede utilizar en secreto sustancias psicoactivas con el propósito de producir síntomas que sugieran un trastorno mental. Así, puede utilizar estimulantes para producir inquietud o insomnio, alucinógenos para producir alteraciones de la percepción, analgésicos para producir euforia e hipnóticos para provocar letargia). Las combinaciones de todas estas sustancias pueden producir cuadros muy extravagantes.

Trastornos facticios con predominio de signos y síntomas físicos
En este caso la vida entera del sujeto consiste en intentar ingresar o permanecer en los hospitales (conocido como el síndrome de Münchhausen...) Los cuadros clínicos más frecuentes son, por ejemplo, intenso dolor en el cuadrante inferior derecho, asociado a náuseas y vómitos, mareos y pérdidas de conciencia, hemoptisis masivas, erupciones generalizadas y abscesos, fiebres de origen indeterminado, hemorragias secundarias a la ingestión de anticoagulantes y síndromes parecidos al lupus.

Los pacientes en general demandan un tratamiento concreto, en especial con analgésicos. Suelen insistir en que se les practique cirugía. Suelen desaparecer súbitamente cuando creen que han sido descubiertos y se marchan a otro hospital y empieza de nuevo el ciclo.

Trastornos facticios con combinación de signos y síntomas psicológicos y físicos
Este subtipo consiste en un cuadro clínico en el que aparece una combinación de signos y síntomas psicológicos y físicos, pero ninguno de ellos predomina sobre los otros.

Diagnóstico diferencial
En los trastornos somatomorfos también existen molestias físicas no debidas a un trastorno físico verdadero, pero los síntomas no se han producido intencionadamente.
La hipocondría se diferencia del facticio en que el hipocondríaco no inicia de forma voluntaria la producción de síntomas y este trastorno edad de comienzo tardía. Como en el trastorno por somatización los hipocondríacos no suelen someterse a controles médicos agresivos.
La simulación se diferencia del trastorno facticio en que existe un objetivo externo claramente identificable cuando presentan sus síntomas...

Características generales...
Los trastornos facticios en general son más frecuentes en mujeres, pero el síndrome de Münchhausen es más frecuente en hombres. La edad de aparición más frecuente es en la edad media de la vida.
Generalmente evolucionan en forma intermitente, con empujes y remisiones. No es extraño que se inicien tras una internación por una enfermedad de causa identificable. 

Tratamiento
No se ha demostrado ninguna terapia eficaz en el tratamiento de estos pacientes. El tratamiento por tanto debe hacerse centrándose en el manejo de estos pacientes más que en su curación. El factor que más influye en el éxito de este manejo e que se identifiquen rápidamente este trastorno, y así el médico podrá evitarle al paciente gran cantidad de procedimientos diagnósticos.
Aunque el uso de la confrontación es un tema controvertido, en un determinado momento del tratamiento el paciente debe enfrentarse a la realidad. La mayoría de los pacientes simplemente abandonan el tratamiento cuando se ven descubiertos. En general trabajar en conjunción con el médico que atiende al paciente es más eficaz que trabajar únicamente con el sujeto...

Bibliografía:
American Psychiatric Association. DSM IV TR. Manual diagnóstico y estadístico
de los trastornos mentales.
Rumans L, Vosti K. Factitious and fraudulent fever. Am J Med 1978.
Henderson LM, Bell BA, Miller JD. A neurosurgical Münchhausen tale. J Neurol Neurosurg Psychiatry 1983.
Levy NB, Rajapaksa T. A case of chronic factitious illness. Int J Psychiatry Med 1976-77.
Fink P, Jensen J. Clinical characteristics of the M nchhausen syndrome. A review and 3 new case histories. Psychother Psychosom 1989.
Gheis S, Mayer R. Münchhausen syndrome. Clin Ter 2000... ... ...