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miércoles, 23 de marzo de 2011

EL CINTURÓN DE ASTEROIDES (2)

COMPOSICIÓN
La mayoría de los asteroides del cinturón están clasificados, según su composición en tres categorías: carbonáceos (tipo-C), de silicatos (tipo-S) y metálicos ( tipo-M).

Los asteroides más cercanos al Sol suelen ser rocosos, compuestos de silicatos y exentos de agua, los más alejados del Sol son en su mayoría carbonáceos, con minerales arcillosos y agua.

Los tipo-C o carbonáceos son los más abundantes del cinturón y componen el 75% del total, reflejan poca luz, son muy oscuros y suelen presentar un tono ligeramente azulado.

Los tipo-S, compuestos por silicatos representan un 15%, son los más cercanos al Sol y su color es ligeramente rojizo.

Los tipo-M, poseen importantes cantidades de hierro y níquel y son un 10%. Se encuentran situados en la mitad del cinturón de asteroides a 2,7 UA del Sol.

ÓRBITAS
Orbitan en el mismo sentido que los planetas, con períodos orbitales desde 3,5 hasta 6 años.

Pueden observarse los llamados huecos de Kirkwood que son regiones vacías donde no hay ninguno.
Estos huecos no pueden ser observados directamente, pues los asteroides poseen excentricidades muy variadas y por lo tanto están continuamente cruzando a través de ellos.

En un primer momento se postuló que las colisiones aleatorias entre asteroides podrían provocar que cayeran dentro de los huecos de Kirkwood, pero los modelos computacionales les han mostrado que deben ser más importantes otros efectos.

El efecto Yarkovsky, propuesto a finales del siglo XIX postula que la luz solar provoca alteraciones en las órbitas de los asteroides.
Algunos científicos han desarrollado una variación denominada efecto YORP que predice cambios en las rotaciones y velocidades debido al efecto Yarskovsky y hasta ahora las predicciones concuerdan plenamente con las observaciones.

OBJETOS PRINCIPALES
Ceres:
Es el cuerpo más grande del cinturón, y el único clasificado como planeta enano.

Su gravedad lo ha moldeado de una forma casi esférica (con un diámetro de 940 km aproximadamente).

Es un cuerpo muy oscuro con una estructura interna formada por un núcleo compuesto de silicatos y una capa de agua en forma de hielo rodeada por una fina corteza.

Una parte muy pequeña del hielo se convierte en vapor de agua debido a la radiación solar, lo que le confiere una tenue atmósfera. Su masa es casi un tercio del total del cinturón.

Vesta:
El segundo asteroide de mayor masa, el tercero en tamaño y el más brillante de todos.

Equivale al 9% de la masa total del cinturón y su diámetro es de 530 km.

Posee un núcleo metálico bastante denso de hierro y níquel, un manto compuesto de olivino y una corteza muy fina de unos 2 km. de grosor.

Palas:
El segundo objeto de mayor tamaño del cinturón, y es el equivalente al 7% de la masa total de éste. Posee la órbita más excéntrica de los cuatro.

Higia:
El cuarto mayor objeto del cinturón de asteroides, con un diámetro medio de 431 km, con forma bastante alargada y equivale a un 3% de la masa total del cinturón.

Es carbonáceo (tipo-C). Tarda 5,5 años en completar su órbita.

LOCALIZACIÓN
La mayor parte de los asteroides se encuentran en el cinturón principal, también existen otros grupos de asteroides.
Según su distancia al Sol se pueden diferenciar tres regiones de asteroides.

Destaca el cinturón principal, situado entre 2,06 y 3,65 UA en una región entre Marte y Júpiter.

Otra región, son los asteroides próximos a la Tierra (NEAS) a menos de 1,3 UA del Sol, muy próximos a la órbita de nuestro planeta, subdivididos en 3 grupos (asteroides Atón, asteroides Apolo y asteroides Amor).

La otra región son los Troyanos, situados cerca de los puntos de Lagrange de Júpiter, de los que se conocen unos 4.000.

FAMILIAS DE ASTERIODES
Existen 20-30 asociaciones que con certeza pueden considerarse familia de asteroides.
Las asociaciones con menos miembros que las familias, se denominan cúmulos.
Algunas de las familias son: Flora, Eunoma, Koronis, Eos y Themis.

Flora es una de las más numerosas y podría tener su origen en una colisión acontecida hace menos de mil millones de años.
El asteroide más grande que forma parte de una familia es Vesta.

Se han encontrado tres bandas de polvo dentro del cinturón principal. Es posible que estén asociadas a las familias Eos, Koronis y Themis, debido a que sus órbitas son similares a la de estas bandas.

Bordeando el límite interior del cinturón de asteroides se encuentra la familia de asteroides Hungaria.
Otro grupo de asteroides con órbitas inclinadas en la parte interior del cinturón es la familia Focea.
En el límite exterior del cinturón destacan la familia Cibeles e Hilda.

COLISIONES
Las colisiones entre asteroides ocurren de manera frecuente, en escalas de tiempo astronómicas. Se estima que cada 10 millones de años se produce una colisión entre asteroides cuyos radios exceden los 10 km.

El cinturón también contiene bandas de polvo formados de partículas con radios de unos pocos cientos de micrómetros. Dicho material se produce, al menos en parte, por colisiones entre asteroides.

La combinación de este polvo con el material eyectado de los cometas produce luz zodiacal y su brillo puede apreciarse por la noche en dirección al Sol.

Los escombros que se originan en las colisiones pueden formar meteroides que finalmente alcancen la atmósfera terrestre.

Se cree que los impactos de estos fragmentos crearon los cráters Tycho y Chicxulub, situados en la Luna y en México respectivamente, y este último pudo provocar la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años.

EXPLORACIÓN
La Pioneer 10 fue la primera nave espacial en atravesar el cinturón de asteroides el 16 de julio de 1972.
También pasaron por el cinturón sin tomar imágenes las sondas Pioneer 11, Voyager 1 y 2 y Ulisses.

La misión Galileo tomó imágenes de (951) Gaspra, de (243) Ida y su satélite Dactyl, en 1991 y 1993 respectivamente.
Otras sondas que han tomado imágenes han sido NEAR Shoemaker, Cassini- Huygens y News Horizons.

La misión Hayabusa, que regresó a la Tierra en junio del pasado año 2010 fotografió y aterrizó la superficie de (25143) Itowaka en 2005.

La misión Dawn fue lanzada en 2007, y se espera que orbite alrededor de (4) Vesta y Ceres en 2011 y 2015 respectivamente.

Mencionamos la misión Wise lanzada el 14 de diciembre de 2009 y la misión Osiris que está previsto tenga lugar en 2015 y que va a traer a la Tierra muestras de material de la superficie de un asteroide.

Los asteroides son los cuerpos más accesibles del sistema solar. Se ha sugerido que en un futuro el material de los asteroides cercanos a la Tierra (NEAS) podría ser aprovechable. Los materiales más importantes económicamente son el agua, hierro, níquel, cobalto o platino.

Damos por finalizada aquí esta entrada y lo referido al cinturón de asteroides.

Bibliografia:
Blair, Edward C. (2002) (en inglés). Asteroids: overview, abstracts, and bibliography. Nova Publishers. Britt, Daniel T.; Colsolmagno, Guy; Lebofsky, Larry (2007). «Main-Belt Asteroids». En McFadden, L.A.; Weissman, P.R.; Johnson, T.V. (en inglés). Encyclopedia of the solar system (2ª edición). Academic Press. Kovács, József (2004). «The discovery of the first minor planets». En Balázs, L.G. et ál. (en inglés). The European scientist: symposium on the era and work of Franz Xaver von Zach (1754-1832). 24, Acta Historica Astronomiae. Harri Deutsch Verlag. Lang, Kenneth R. (2003). «13. Asteroids and meteorits» (en inglés). The Cambridge Guide to the Solar System. Cambridge University Press. Lewis, John S. (2004). «Meteorites and Asteroids» (en inglés). Physics and chemistry of the solar system (2ª edición). Academic Press. Martínez, V.J.; Miralles, J.A.; Marco, E.; Galadí-Enríquez, D. (2005). Astronomía fundamental (1ª edición). Universitat de Valencia. Marvin, Ursula B. (2006). «Meteorites in history: an overview from the Renaissance to the 20th century». En McCall, G.J.H. et ál. (en inglés). The history of meteoritics and key meteorite collections: fireballs, falls and finds. Geological Society.
Gibilisco, Stan (1991). Cometas, meteoros y asteroides: cómo afectan a la Tierra (1ª edición). McGraw-Hill / Interamericana de España, S.A..
López de Lacalle, Silbia (2008). «El complejo cinturón de asteroides» (pdf). Revista Información y Actualidad Astronómica.Bachiller, Rafael (2009). elmundo.es (ed.): «1801. El descubrimiento de los 'planetas' diminutos».ALDA (ed.): «Asteroides» (2009).Wikipedia, la enciclopedia libre.



lunes, 14 de marzo de 2011

EL CINTURÓN DE ASTEROIDES (1)


Es una región del sistema solar comprendida aproximadamente entre las órbitas de Marte y Júpiter.

Alberga multitud de objetos irregulares denominados asteroides o planetas menores.
Más de la mitad de la masa total del cinturón está contenida en los cuatro objetos de mayor masa: Ceres, Palas, Vesta e Higia.

El cinturón de asteroides se formó en la nebulosa protosolar junto con el resto del sistema solar.
Los fragmentos de material contenidos en la región del cinturón hubieran formado un planeta, pero las perturbaciones gravitacionales de Júpiter, produjeron que estos fragmentos colisionaran entre sí a grandes velocidades y no pudieran agruparse, resultando en el residuo rocoso que se observa en la actualidad.

Una consecuencia de estas perturbaciones son los huecos de Kirkwood, zonas donde no se encuentran asteroides, debido a resonancias orbitales con Júpiter, y sus órbitas se tornan inestables.

Si algún asteroide pasa a ocupar esta zona es expelido en la mayoría de los casos fuera del sistema solar, aunque en ocasiones puede ser enviada hacia algún planeta interior, como la Tierra, y colisionar con ella.

HISTORIA DE SU OBSERVACIÓN
En 1766, Johann Daniel Titius descubrió un supuesto patrón de distancia de los planetas al Sol, que sería acreditado por el astrónomo Johann Elert Bode en 1784.

Se conoce dicho patrón como la Ley de Titius-Bode que predice en aquel momento el semieje mayor de los 6 planetas que se conocían por entonces (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, y Saturno).
Cuando en 1781 William Herschel descubrió Urano, coincidió casi perfectamente con lo predicho en esta ley.

La ley de Titius- Bode, mediante cálculos matemáticos se aproxima de manera casi exacta en su prediccion a la distancia en UA al Sol de Mercurio, Venus, Marte, Saturno, y Urano, a la vez que predice con exactitud las distancias de la Tierra y Júpiter.

Faltaba para completar la secuencia, un planeta a 2,8 UA del Sol, y en su búsqueda se formó un grupo de astrónomos denominados la "policia celestial" donde se encontraban, entre otros, William Herschel, Charles Messier, Johann Elert Bode.
Sin embargo, sería un astrónomo no perteneciente a este grupo ( Giuseppe Piazzi) quien descubriera dicho planeta buscado el 1 de Enero de 1801, al que llamó Ceres.

Quince meses después, el 28 de Marzo de 1802, Heirich Olbers descubrió un segundo objeto en la región al que llamó Palas, cuyo semieje mayor también coincidia con la ley de Titius-Bode aunque con excentricidad e inclinación distintas a Ceres.

Surgió el desconcierto porque tanto Palas como Ceres se ajustaban a a lo predicho por la ley de Titius-Bode, cuando dicha ley no permitía dos objetos en el mismo sitio.
Así las cosas, William Herschel propuso denominar asteroides a Ceres y Palas.
En pocos años, los astrónomos descubrieron dos nuevos objetos más (Juno y Vesta).

Ya en 1845 en la misma zona se descubrió Astrea, y a partir de entonces, comenzaron a descubrirse multitud de estos objetos a medida que los telescopios se hacían más potentes.

Con el descubrimiento del planeta Neptuno en 1846, la ley de Titius-Bode comenzó a perder fuerza entre comunidades de astrónomos, pues este planeta no la cumplia.
En la actualidad dicha ley se toma por una mera casualidad sin ninguna justificación teórica, aunque algunos trabajos muestran que las leyes de Képler podrian tener cierta correlación con la ley de Titius-Bode.

El término " cinturón de asteroides" se comenzó a utilizar para 1850.

En 1868 se conocian un centenar de asteroides, en 1923 el número descubierto sobrepasaba los 1000, en 1981 los 10.000, en 2.000 los 100.000, y en la actualidad se habla de cerca de 400.000.

Destaca el astrónomo español José Comás y Solá que descubrió 11 asteroides, entre los que se encuentran (804) Hispania, y (945) Barcelona.

ORIGEN, FORMACIÓN Y EVOLUCIÓN
En general, se cree que el sistema solar se formó a partir de una nebulosa primitiva, compuesta por gas y polvo, que colapsó bajo influencia gravitatoria formando un disco de material en rotación.

Mientras, en el centro donde se formaría el Sol, la densidad aumentaba con rapidez, en las regiones externas del disco se formaron granos sólidos de pequeño tamaño que, con el tiempo, fueron agrupándose mediante procesos de acreción y colisión para formar los planetas.

Los planetesimales que se encontraban en la región donde actualmente se encuentra el cinturón de asteroides fueron perturbados gravitacionalmente por Júpiter.

Dicho planeta provocó que una determinada parte de los planetesimales adquiriera excentridades e inclinaciones muy elevadas, acelerándose a altas velocidades, lo que causó que colisionaran entre ellos, y por tanto, en vez de agruparse para formar un planeta se disgregaron en multitud de residuos rocosos; los asteroides.

Una gran parte fueron eyectados fuera del sistema solar, sobreviviendo solamente el 1% de los asteroides iniciales.

Se cree que el cinturón de asteroides actual contiene solamente una fracción de la masa del cinturón primitivo.

Debido principalmente a perturbaciones gravitatorias, la mayoría del material fue expelido del cinturón durante los primeros años de formación.

Se cree que parte del material expulsado podría encontrarse en la nube de Oort. Desde su formación, el tamaño típico de los asteroides ha permanecido relativamente estable y no ha habido aumentos o disminuciones significativas.

En cuanto a sus características, está en su mayor parte vacío.
Aunque actualmente se conocen cientos de miles de estos cuerpos celestes, se calcula que el cinturón alberga varios millones de asteroides.

TAMAÑOS
La masa total del cinturón de asteroides se estima en un equivalente a un 4% la masa de nuestra Luna (un 0,06 de la masa terrestre).

Los cuatro cuerpos principales del cinturón suman la mitad de la masa..
Ceres, el más grande, equvale a un tercio de la masa total con un radio de 475 km.
Le sigue Vesta que es la mitad del tamaño de Ceres.

Se conocen unos 1.000 asteroides con un radio mayor de 15 km, y se estima que el cinturón podría albergar cerca de medio millón de asteroides con radios mayores a 1,6 km.


Dejamos aquí esta entrada, dedicada al cinturón de asteroides con un vídeo-documental.




La próxima entrada continuaremos con el cinturón de asteroides y entre otros apartados analizaremos su composición, órbitas y objetos principales.


Bibliografia:
Blair, Edward C. (2002) (en inglés). Asteroids: overview, abstracts, and bibliography. Nova Publishers. Britt, Daniel T.; Colsolmagno, Guy; Lebofsky, Larry (2007). «Main-Belt Asteroids». En McFadden, L.A.; Weissman, P.R.; Johnson, T.V. (en inglés). Encyclopedia of the solar system (2ª edición). Academic Press. Kovács, József (2004). «The discovery of the first minor planets». En Balázs, L.G. et ál. (en inglés). The European scientist: symposium on the era and work of Franz Xaver von Zach (1754-1832). 24, Acta Historica Astronomiae. Harri Deutsch Verlag. Lang, Kenneth R. (2003). «13. Asteroids and meteorits» (en inglés). The Cambridge Guide to the Solar System. Cambridge University Press. Lewis, John S. (2004). «Meteorites and Asteroids» (en inglés). Physics and chemistry of the solar system (2ª edición). Academic Press. Martínez, V.J.; Miralles, J.A.; Marco, E.; Galadí-Enríquez, D. (2005). Astronomía fundamental (1ª edición). Universitat de Valencia. Marvin, Ursula B. (2006). «Meteorites in history: an overview from the Renaissance to the 20th century». En McCall, G.J.H. et ál. (en inglés). The history of meteoritics and key meteorite collections: fireballs, falls and finds. Geological Society.
Gibilisco, Stan (1991). Cometas, meteoros y asteroides: cómo afectan a la Tierra (1ª edición). McGraw-Hill / Interamericana de España, S.A..
López de Lacalle, Silbia (2008). «El complejo cinturón de asteroides» (pdf). Revista Información y Actualidad Astronómica.Bachiller, Rafael (2009). elmundo.es (ed.): «1801. El descubrimiento de los 'planetas' diminutos».ALDA (ed.): «Asteroides» (2009).Wikipedia, la enciclopedia libre. 

 

domingo, 6 de marzo de 2011

ASTEROIDES Y METEOROS


Los asteroides son cuerpos rocosos, carbonáceos o metálicos más pequeños que un planeta y mayores que los meteroides, que orbitan alrededor del Sol en una órbita interior a la de Neptuno.

Vistos desde la Tierra tienen aspecto de estrellas. También se denominan planetoides o planetas menores y se los engloba en una misma categoría con los cometas y con aquellos cuerpos con órbitas mayores que las de Neptuno (objetos transneptunianos).

La mayoría de los asteroides de nuestro sistema solar poseen órbitas semiestables entre Marte y Júpiter, conformando el llamado cinturón de asteroides, pero algunos son desviados a órbitas que cruzan la de los planetas mayores.

Desde la redefinición de planeta de 2006 llevada a cabo por la Unión Astronómica Internacional el término clásico asteroide se incluye dentro de los denominados cuerpos menores del sistema solar (excepto Ceres, planeta enano), junto con los cometas, la mayoría de los objetos transneptunianos y cualquier otro sólido que orbite en torno al Sol y sea más pequeño que un planeta enano.

En una próxima entrada nos dedicaremos al denominado cinturón de asteroides, una agrupación entre Marte y Júpiter, a una distancia del Sol entre 2 y 2,5 UA con períodos de revolución de 3 a 6 años.

Existe un especial interés en identificar asteroides cuyas órbitas interseccionan la órbita de la Tierra. Los tres grupos más importantes de asteroides cercanos a la Tierra son los de Amor, Apolo y Atón.

GRUPOS DE ASTEROIDES
Asteroides Troyanos:
Se denominan así a un grupo de asteroides que se mueven sobre la órbita de Júpiter.
Están situados, L4 (precediendo a Júpiter en su órbita) y por detrás de Júpiter, L5 (siguiéndolo en su órbita).
También el planeta Marte tiene por lo menos un asteroide tipo troyano, (5261) Eureka.
Igualmente, Neptuno tiene al menos 5 asteroides troyanos.

Asteroides Centauros:
Son aquellos que se encuentran en la parte exterior del sistema solar orbitando entre los grandes planetas.

Asteroides coorbitantes con la Tierra:
Al acercarse a nuestro planeta, estos asteroides permanecen capturados por la gravedad terrestre durante algunos años para luego alejarse nuevamente. Actualmente se conocen dos de este tipo, el 2003 YN107 y el 2004 GU9.

TAMAÑO, NÚMERO Y CURIOSIDADES
Sus tamaños son tan grandes como el número de ellos. El más grande descubierto es Ceres con 952,4 Km. de diámetro. Los más pequeños son como pequeñas piedras, motas de polvo, guijarros y pelotas. Se estima en unos 2 millones los asteroides mayores de 1 Km. Hay unos 150 millones que miden más de 100 metros, billones que miden más de 10 metros y cientos de billones que miden más de 1 metro.

Algunos asteroides tienen satélites a su alrededor como (243) Ida y su satélite Dacty. El (87) Silvia tiene 2 grandes satélites a su alrededor, uno es Rómulo con 18 Km. de diámetro y el otro Remo con 7 km de diámetro.

RIESGO DE IMPACTO CON LA TIERRA
Los asteroides cercanos a la Tierra se dividen en 3 categorías: Atenas, Apolos y Amores.
Bajo ciertas condiciones sería posible un impacto con nuestro planeta. Unidos a los cometas (menos masivos pero con gran poder destructor) forman un grupo denominado Near Eart Objects (NEO).

Existen unos 4.000 objetos catalogados como NEO. Cuando un NEO está a menos de 7,5 millones de la Tierra se le denomina PHA (asteroide potencialmente peligroso). Actualmente hay clasificados unos 800 PHA.

Los cálculos de sus trayectorias de aproximación a la Tierra tienen grandes incertidumbres y cualquier predicción está sujeta a considerables márgenes de error.

Hace unos años el PHA 1950 DA, era el que representaba el mayor peligro de impacto con nuestro planeta, pero el refinamiento de los elementos orbitales ha concluido que tal impacto no ocurrirá. Otros PHA conocidos tienen pocas probabilidades de chocar con la Tierra, aunque no es descartable una mayor probabilidad de impacto tras calcular de forma más precisa su trayectoria.

Son muy importantes los grandes proyectos que coordinen observaciones sistemáticas del cielo y el mantenimiento de bases de datos actualizadas. En España hay un centro dedicado en exclusiva a este tema y está ubicado en el Observatorio Astronómico de La Sagra, en plena montaña, en la provincia de Granada, miembro de la asociación internacional Speceward.

METEOROS
Según la terminología adoptada en nuestros días se define como Meteroide a partículas de polvo y hielo o rocas de hasta decenas de metros que están en el espacio producto del paso de algún cometa o restos de la formación del sistema solar.

Se define como Meteoro al fenómeno luminoso producido en la alta atmósfera por la ionización del aire causada por los meteoritos interceptados por la Tierra en sus mutuas órbitas alrededor del Sol.

Se define como Meteorito a los meteroides que alcazan la superficie de la Tierra debido a que no se desintegran por completo en la atmósfera.

La aparición de meteoros es un hecho muy frecuente y generalmente se pueden detectar a simple vista a excepción de los llamados meteoros telescópicos.

Más raro es un fenómeno más deslumbrante: el de un bólido, que son meteoros que atraviesan rápidamente el cielo y dejan tras si una estela luminosa y a veces estallan de forma análoga a un disparo de artillería.

Las fechas más notables para observar meteoros son aproximadamente el 12 de Agosto (Perseidas) y el 13 de Diciembre (Gamínidas).

Las lluvias de meteoros más importantes llevan el nombre de las constelaciones en que se encuentra el radiante.

Un meteroide que no se consume en su paso por la atmósfera y se estrella en la superficie terrestre, dada su energía, puede producir un impacto.

El origen extraterrestre de los meteroides no se demostró hasta 1.800.

Se ha comprobado que los meteoros visibles en el transcurso de una nueva noche van siendo más numerosos a medida que avanza la noche.

La Tierra solo recibirá en la tarde los que van a su encuentro y viajan más rápidamente que ella, mientras que por la mañana encontrará aquellas que haya en su camino.

Al penetrar en la atmósfera terrestre, su energía cinética se transforma en calor por rozamiento y el material meteórico sublima, se producen las llamadas estrellas fugaces, que representan el 1% de la energía inicial del meteroide.

ORIGEN Y MECANISMOS DE FORMACIÓN
Los enjambres de meteoros están asociados a los cometas. Después de la gran lluvia con radiante de las Leónidas de 1833 Olmsted y Twlning de Newhaven reconocieron, en 1834, que la existencia de un radiante podía explicarse suponiendo que un enjambre de corpúsculos se movían alrededor del Sol en una órbita regular, análoga a la de un cometa, y que dicha órbita era atravesada por la Tierra.

En 1861 Kirkwood afirmó que estos corpúsculos eran restos de cometas.

Observaciones y estudios posteriores desde esta fecha hasta la actualidad, relacionan el origen de los meteoros con los cometas.

La causa de que los enjambres estén más o menos alargados y difusos está en que los corpúsculos que los constituyen se extienden por grandes espacios.
Las distancias de los corpúsculos del Sol, están lejos de ser iguales y por lo tanto la duración de las revoluciones alrededor del Sol, con arreglo a las leyes de Képler son diferentes. Según esto, el enjambre se dispersará a lo largo de toda la órbita y cada año tendrá una lluvia análoga a las anteriores.

Si por contra, el enjambre es joven, de reciente formación, se presentará en bloque compacto y solamente habrá una lluvia de estrellas en caso de encontrarse la Tierra en el mismo punto.

Si bien, es relativamente fácil trazar un catálogo de los radiantes conocidos, apenas es posible confeccionar uno que prevea con certeza las grandes apariciones de meteoros

De entre los enjambres de meteoros más importantes, solamente hay unos pocos cuya actividad se remonta a un pasado lejano como las Leónidas, señaladas en 902, las Perseidas señaladas en 865 y las Líridas desde el siglo V antes de Cristo.

Por el día hay meteoros, pero es difícil observarlos, y sólo son detectables con técnicas de radioastronomía.

Os dejamos con un vídeo de corta duración donde apreciamos meteoritos y meteoros, dando así por finalizada esta entrada.




Bibliografía:
Morbidelli, Alessandro (2005). «Origin and Dynamical Evolution of Comets and their Reservoirs». Emel'yanenko, V.V.; Asher, D .J. y Bailey, M.E. (2007). «The fundamental role of the Oort cloud in determining the flux of comets through the planetary system». Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.Morbidelli, A. y Levison H. F. (2004). «The Origin of Halley-Type Comets: Probing the Inner Oort Cloud». The Astronomical Journal.Slotten, Na tional Academy of Sciences (1991). Planetary Sciences: American and Soviet Research/Proceedings from the U.S.-U.S.S.R. Workshop on Planetary Sciences. National Academies Press. Fernández, Julio A. (2002). «The Formation of the Oort Cloud and the Primitive Galactic Environment».Paul R. Weissman (1998). «The Oort Cloud». Scientific American. Scientific American, Inc..Weissman, P. R. (1983). «The mass of the Oort cloud». Astronomy and Astrophysics .Buhai, Sebastian. «On the Origin of the Long Period Comets: Competing theories». Utrecht University College.Gibb, E. L.; Mumma, M. J.; Russo, N. D.; Di Santi, M. A . y Magee-Sauer, K. (2003). «Methane in Oort cloud comets». «The Oort cloud as a remnant of the protosolar nebula». Astronomy and Astrophysics .Ootsubo, T.; Watanabe, J.; Kawakita, H.; Honda M. y Furusho R. (2007). «The scattered disk population as a source of Oort cloud comets: evaluation of its current and past role in populating the Oort cloud». Wikipedia, la enciclopedia libre.


viernes, 25 de febrero de 2011

COMETAS


Los cometas son cuerpos celestes constituidos por hielo y rocas que orbitan el Sol siguiendo diferentes trayectorias elípticas, parabólicas o hiperbólicas. Junto con los asteroides, planetas y satélites, forman parte del sistema solar.

La mayoría de estos cuerpos celestes describen órbitas elípticas de gran excentricidad, lo que produce su acercamiento al Sol con un período considerable.

A diferencia de los asteroides, los cometas son cuerpos sólidos compuestos de materiales que se subliman en las cercanías del Sol.

A gran distancia (5-10 UA) desarrollan una atmósfera que envuelve al núcleo, llamada coma o cabellera que está formada por gas y polvo.
Conforme el cometa se acerca al Sol, el viento solar azota la coma y se genera la cola característica que está formada por polvo y el gas de la cola ionizado.

Los astrónomos advirtieron que la mayoría de los cometas tienen apariciones periódicas.
Edmund Halley fue el primero en darse cuenta de ello y pronosticó en 1.705 la aparición del cometa Halley en 1758, para el cuál calculó que tenía un período de 76 años.

Debido a su pequeño tamaño y órbita muy alargada, solo es posible ver los cometas cuando están cerca del Sol y por un período corto de tiempo.
Son generalmente descubiertos visual o fotográficamente usando telescopios de campo ancho u otros medios de magnificación óptica.

En los años recientes el observatorio Rasante Virtual de David J. Evans (DVSO) ha permitido a muchos astrónomos aficionados del mundo, descubrir nuevos cometas usando las imágenes del Telescopio Espacial SOHO.

ORIGEN
Provienen principalmente de la nube de Oort y el cinturón de Kuiper.
Se cree que los cometas se originaron en la nube de Oort, a enormes distancias del Sol, y que consisten de restos de la condensación de la nébula solar.

Los cometas muy viejos han perdido todos sus materiales volátiles y pueden devenir en algo muy parecido a los asteroides.
La palabra cometa viene del griego Kome (cabello de cabeza). Aristóteles utilizó la derivación Kometes para referirse a estos astros como "estrellas con cabello".

Si su órbita es elíptica y de período largo o muy largo, proviene de la nube de Oort, pero si su órbita es de período corto o medio-corto, proviene del cinturón de Kuiper, aunque hay excepciones como el Halley, con un período de 76 años (corto) que proviene de la nube de Oort.

COMPOSICIÓN
Los cometas están compuestos de agua, hielo seco, amoníaco, metano, hierro, magnesio, sodio y silicatos. Debido a las bajas temperaturas de los lugares donde se hallan, estas sustancias que componen al cometa se encuentran congeladas.

Llegan a tener diámetros de algunas decenas de kilómetros.

Algunas investigaciones apuntan que los materiales que componen los cometas son materia orgánica determinante para la vida, y que esto dio lugar para que en la temprana formación de los planetas estos impactaran contra la Tierra y dieran origen a los seres vivos.

Los fotones que provienen del Sol (viento solar) hacen que las sustancias que forman el cometa se empiecen a calentar y se sublimen, pasando directamente de hielo a gas.

Los gases del cometa se proyectan hacia atrás, lo que motiva que la formación de la cola apunte en dirección opuesta al Sol y se extienda millones de kilómetros.

Los cometas presentan diferentes tipos de colas. Las más comunes son las de polvo y gas. La cola de gas se dirige siempre en el sentido perfectamente contrario al de la luz del Sol, mientras que la cola de polvo retiene parte de la inercia orbital, alineándose entre la cola principal y la trayectoria del cometa.

El choque de los fotones que recibe el cometa como una lluvia, aparte de calor, aporta luz, siendo visible al ejercer el cometa de pantalla; reflejando así cada partícula de polvo la luz solar.

En el cometa Hale-Bopp se descubrió un tercer tipo de cola compuesto por iones de sodio.

Las colas de los cometas llegan a extenderse de forma considerable, alcanzando millones de Kms.

En promedio, un cometa pasa unas 2.000 veces cerca del Sol antes de sublimarse completamente.

A lo largo de la trayectoria de un cometa, éste va dejando grandes cantidades de pequeños fragmentos de material.

Cuando la Tierra atraviesa la órbita de un cometa, estos fragmentos penetran en la atmósfera en forma de estrellas fugaces o también llamadas lluvia de meteoros. En mayo y octubre se pueden observar las lluvias de meteoros producidas por el material del cometa Halley.

Los astrónomos sugieren que los cometas retienen, en forma de hielo y polvo, la composición de la nebulosa primitiva con la que se formó el sistema solar y de la cual se condensaron luego los planetas y sus lunas.

Por esta razón el estudio de los cometas puede dar indicios de las características de aquella nube primordial.

HISTORIA DEL ESTUDIO DE LOS COMETAS
Sería en el siglo XVI cuando Tycho Brahe realizó estudios que revelaron que los cometas provenían fuera de atmósfera terrestre.

En el siglo XVII, Edmund Halley utilizó la teoría de la gravitación, desarrollada por Newton, para intentar calcular el número de órbitas de los cometas, y esto le permitió descubrir que uno de ellos volvía a la cercanía del Sol cada 76-77 años aproximadamente y se le comenzó a llamar cometa Halley.

El segundo cometa al que se le descubrió una órbita periódica fue el cometa Encke en 1821.

Tiene el más corto período de un cometa (3,3 años) y por lo tanto el mayor número de apariciones registradas.

Es un cometa muy tenue para ser visible a simple vista, pudo haber sido un cometa brillante algunos miles de años atrás, antes que su superficie de hielo fuera evaporada.

En cuanto al estudio de las características físicas de los cometas no fue hasta el período de la era espacial en que la composición de los cometas fue probada.

A principios del siglo XIX, el matemático alemán, Friedrich Bessel originó la teoría de que había objetos sólidos en estado de evaporación : del estudio de su brillosidad, Bessel expuso que los movimientos no gravitacionales del cometa Encke fueron causados por fuerzas de chorro creadas como material evaporado de la superficie del objeto.

Esta idea sería propuesta en 1950 por Fred Lawrence Whipple. Para Wipple un cometa es un núcleo rocoso mezclado con hielo y gases, es decir, una bola de nieve sucia.
Este modelo fue confirmado por la comunidad científica.

INFLUENCIA CULTURAL DE LOS COMETAS
Han llamado la atención de los humanos en todas las civilizaciones. Generalmente eran considerados un mal augurio. Se ha relacionado la súbita aparición de cometas con hechos históricos, como batallas, nacimientos (Jesucristo) o muertes.

Estas creencias perduran hasta nuestros días, aunque tienen mucho menos predicamento que en la antigüedad.

En la antigüedad, su aparición venía acompañada de malos presagios. Los astrólogos le atribuían el augurio de muerte inminente a algún rey o emperador. Pero lo cierto es que, si bien este tipo de creencias ha sido superado en la mayoría de las personas, existe todavía el temor de un posible impacto de efectos apocalípticos sobre la superficie de la Tierra.

Como viene siendo nuestra costumbre, finalizamos la entrada, ampliando la información con un video-documental que nos habla sobre cometas.


Bibliografía:
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