Los asteroides son cuerpos rocosos, carbonáceos o metálicos más pequeños que un planeta y mayores que los meteroides, que orbitan alrededor del Sol en una órbita interior a la de Neptuno.
Vistos desde la Tierra tienen aspecto de estrellas. También se denominan planetoides o planetas menores y se los engloba en una misma categoría con los cometas y con aquellos cuerpos con órbitas mayores que las de Neptuno (objetos transneptunianos).
La mayoría de los asteroides de nuestro sistema solar poseen órbitas semiestables entre Marte y Júpiter, conformando el llamado cinturón de asteroides, pero algunos son desviados a órbitas que cruzan la de los planetas mayores.
Desde la redefinición de planeta de 2006 llevada a cabo por la Unión Astronómica Internacional el término clásico asteroide se incluye dentro de los denominados cuerpos menores del sistema solar (excepto Ceres, planeta enano), junto con los cometas, la mayoría de los objetos transneptunianos y cualquier otro sólido que orbite en torno al Sol y sea más pequeño que un planeta enano.
En una próxima entrada nos dedicaremos al denominado cinturón de asteroides, una agrupación entre Marte y Júpiter, a una distancia del Sol entre 2 y 2,5 UA con períodos de revolución de 3 a 6 años.
Existe un especial interés en identificar asteroides cuyas órbitas interseccionan la órbita de la Tierra. Los tres grupos más importantes de asteroides cercanos a la Tierra son los de Amor, Apolo y Atón.
GRUPOS DE ASTEROIDES
Asteroides Troyanos:
Se denominan así a un grupo de asteroides que se mueven sobre la órbita de Júpiter.
Están situados, L4 (precediendo a Júpiter en su órbita) y por detrás de Júpiter, L5 (siguiéndolo en su órbita).
También el planeta Marte tiene por lo menos un asteroide tipo troyano, (5261) Eureka.
Igualmente, Neptuno tiene al menos 5 asteroides troyanos.
Asteroides Centauros:
Son aquellos que se encuentran en la parte exterior del sistema solar orbitando entre los grandes planetas.
Asteroides coorbitantes con la Tierra:
Al acercarse a nuestro planeta, estos asteroides permanecen capturados por la gravedad terrestre durante algunos años para luego alejarse nuevamente. Actualmente se conocen dos de este tipo, el 2003 YN107 y el 2004 GU9.
TAMAÑO, NÚMERO Y CURIOSIDADES
Sus tamaños son tan grandes como el número de ellos. El más grande descubierto es Ceres con 952,4 Km. de diámetro. Los más pequeños son como pequeñas piedras, motas de polvo, guijarros y pelotas. Se estima en unos 2 millones los asteroides mayores de 1 Km. Hay unos 150 millones que miden más de 100 metros, billones que miden más de 10 metros y cientos de billones que miden más de 1 metro.
Algunos asteroides tienen satélites a su alrededor como (243) Ida y su satélite Dacty. El (87) Silvia tiene 2 grandes satélites a su alrededor, uno es Rómulo con 18 Km. de diámetro y el otro Remo con 7 km de diámetro.
RIESGO DE IMPACTO CON LA TIERRA
Los asteroides cercanos a la Tierra se dividen en 3 categorías: Atenas, Apolos y Amores.
Bajo ciertas condiciones sería posible un impacto con nuestro planeta. Unidos a los cometas (menos masivos pero con gran poder destructor) forman un grupo denominado Near Eart Objects (NEO).
Existen unos 4.000 objetos catalogados como NEO. Cuando un NEO está a menos de 7,5 millones de la Tierra se le denomina PHA (asteroide potencialmente peligroso). Actualmente hay clasificados unos 800 PHA.
Los cálculos de sus trayectorias de aproximación a la Tierra tienen grandes incertidumbres y cualquier predicción está sujeta a considerables márgenes de error.
Hace unos años el PHA 1950 DA, era el que representaba el mayor peligro de impacto con nuestro planeta, pero el refinamiento de los elementos orbitales ha concluido que tal impacto no ocurrirá. Otros PHA conocidos tienen pocas probabilidades de chocar con la Tierra, aunque no es descartable una mayor probabilidad de impacto tras calcular de forma más precisa su trayectoria.
Son muy importantes los grandes proyectos que coordinen observaciones sistemáticas del cielo y el mantenimiento de bases de datos actualizadas. En España hay un centro dedicado en exclusiva a este tema y está ubicado en el Observatorio Astronómico de La Sagra, en plena montaña, en la provincia de Granada, miembro de la asociación internacional Speceward.
METEOROS
Según la terminología adoptada en nuestros días se define como Meteroide a partículas de polvo y hielo o rocas de hasta decenas de metros que están en el espacio producto del paso de algún cometa o restos de la formación del sistema solar.
Se define como Meteoro al fenómeno luminoso producido en la alta atmósfera por la ionización del aire causada por los meteoritos interceptados por la Tierra en sus mutuas órbitas alrededor del Sol.
Se define como Meteorito a los meteroides que alcazan la superficie de la Tierra debido a que no se desintegran por completo en la atmósfera.
La aparición de meteoros es un hecho muy frecuente y generalmente se pueden detectar a simple vista a excepción de los llamados meteoros telescópicos.
Más raro es un fenómeno más deslumbrante: el de un bólido, que son meteoros que atraviesan rápidamente el cielo y dejan tras si una estela luminosa y a veces estallan de forma análoga a un disparo de artillería.
Las fechas más notables para observar meteoros son aproximadamente el 12 de Agosto (Perseidas) y el 13 de Diciembre (Gamínidas).
Las lluvias de meteoros más importantes llevan el nombre de las constelaciones en que se encuentra el radiante.
Un meteroide que no se consume en su paso por la atmósfera y se estrella en la superficie terrestre, dada su energía, puede producir un impacto.
El origen extraterrestre de los meteroides no se demostró hasta 1.800.
Se ha comprobado que los meteoros visibles en el transcurso de una nueva noche van siendo más numerosos a medida que avanza la noche.
La Tierra solo recibirá en la tarde los que van a su encuentro y viajan más rápidamente que ella, mientras que por la mañana encontrará aquellas que haya en su camino.
Al penetrar en la atmósfera terrestre, su energía cinética se transforma en calor por rozamiento y el material meteórico sublima, se producen las llamadas estrellas fugaces, que representan el 1% de la energía inicial del meteroide.
ORIGEN Y MECANISMOS DE FORMACIÓN
Los enjambres de meteoros están asociados a los cometas. Después de la gran lluvia con radiante de las Leónidas de 1833 Olmsted y Twlning de Newhaven reconocieron, en 1834, que la existencia de un radiante podía explicarse suponiendo que un enjambre de corpúsculos se movían alrededor del Sol en una órbita regular, análoga a la de un cometa, y que dicha órbita era atravesada por la Tierra.
En 1861 Kirkwood afirmó que estos corpúsculos eran restos de cometas.
Observaciones y estudios posteriores desde esta fecha hasta la actualidad, relacionan el origen de los meteoros con los cometas.
La causa de que los enjambres estén más o menos alargados y difusos está en que los corpúsculos que los constituyen se extienden por grandes espacios.
Las distancias de los corpúsculos del Sol, están lejos de ser iguales y por lo tanto la duración de las revoluciones alrededor del Sol, con arreglo a las leyes de Képler son diferentes. Según esto, el enjambre se dispersará a lo largo de toda la órbita y cada año tendrá una lluvia análoga a las anteriores.
Si por contra, el enjambre es joven, de reciente formación, se presentará en bloque compacto y solamente habrá una lluvia de estrellas en caso de encontrarse la Tierra en el mismo punto.
Si bien, es relativamente fácil trazar un catálogo de los radiantes conocidos, apenas es posible confeccionar uno que prevea con certeza las grandes apariciones de meteoros
De entre los enjambres de meteoros más importantes, solamente hay unos pocos cuya actividad se remonta a un pasado lejano como las Leónidas, señaladas en 902, las Perseidas señaladas en 865 y las Líridas desde el siglo V antes de Cristo.
Por el día hay meteoros, pero es difícil observarlos, y sólo son detectables con técnicas de radioastronomía.
Os dejamos con un vídeo de corta duración donde apreciamos meteoritos y meteoros, dando así por finalizada esta entrada.
Bibliografía:
Morbidelli, Alessandro (2005). «Origin and Dynamical Evolution of Comets and their Reservoirs». Emel'yanenko, V.V.; Asher, D .J. y Bailey, M.E. (2007). «The fundamental role of the Oort cloud in determining the flux of comets through the planetary system». Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.Morbidelli, A. y Levison H. F. (2004). «The Origin of Halley-Type Comets: Probing the Inner Oort Cloud». The Astronomical Journal.Slotten, Na tional Academy of Sciences (1991). Planetary Sciences: American and Soviet Research/Proceedings from the U.S.-U.S.S.R. Workshop on Planetary Sciences. National Academies Press. Fernández, Julio A. (2002). «The Formation of the Oort Cloud and the Primitive Galactic Environment».Paul R. Weissman (1998). «The Oort Cloud». Scientific American. Scientific American, Inc..Weissman, P. R. (1983). «The mass of the Oort cloud». Astronomy and Astrophysics .Buhai, Sebastian. «On the Origin of the Long Period Comets: Competing theories». Utrecht University College.Gibb, E. L.; Mumma, M. J.; Russo, N. D.; Di Santi, M. A . y Magee-Sauer, K. (2003). «Methane in Oort cloud comets». «The Oort cloud as a remnant of the protosolar nebula». Astronomy and Astrophysics .Ootsubo, T.; Watanabe, J.; Kawakita, H.; Honda M. y Furusho R. (2007). «The scattered disk population as a source of Oort cloud comets: evaluation of its current and past role in populating the Oort cloud». Wikipedia, la enciclopedia libre.



