viernes, 5 de febrero de 2010

Drogadicción. Alucinógenos: La Fenciclidina.



Conocido coloquialmente como, polvo de ángel, Ozono, Combustible de cohete, Zombi, Píldora de la paz… se refieren a la Fenciclidina o PCP. Droga ilegal que comenzó a desarrollarse en los años 50 del siglo XX como anestésico general. A veces se consume junto con marihuana y a esta mezcla se les llama en la calle “porros asesinos”. También se fuma con orégano, perejil o menta-poleo.

El PCP se clasifica dentro del grupo de los ‘anestésicos disociativos’, debido a que el consumidor se encuentra “desconectado” de su entorno: sabe dónde está, pero no siente que forme parte de ese sitio.
Efectos del PCP.
La acción de la droga varía según la persona. Su efecto puede ser estimulante, depresor, analgésico (calmando el dolor) o alucinógeno, dependiendo tanto de la dosis como de la vía de administración.

El PCP se puede tragar, esnifar, inyectar o fumar. Dependiendo de la forma en la que se tome la droga, los efectos se hacen notar en pocos minutos o al cabo de una hora. El PCP puede persistir en el organismo mucho tiempo; su vida media en el cuerpo humano abarca de 11 a 51 horas.

El PCP es una sustancia claramente adictiva. Su consumo produce dependencia psicológica y su retirada un deseo intenso de volver a consumir y la búsqueda compulsiva de esta droga. En algunos sujetos produce reacciones muy adversas hasta el punto de que no vuelven nunca más a consumirla. Y otros por el contrario la consumen regularmente.

El síndrome de abstinencia contempla diarreas, escalofríos, temblores...

Entre sus efectos se encuentra: producción de euforia y sensación de fortaleza extraordinaria, de invulnerabilidad y de poder. Si llegan a ser detenidos o llevados a un hospital se manifiestan extremadamente violentos y son muy peligros para ellos mismos y para quienes les rodean. Deben ser mantenidos en ambientes de calma y siempre deben estar acompañados.

Efectos a dosis bajas.
Euforia (bienestar), relajación, entumecimiento, distorsión sensorial, sensación de separarse del propio cuerpo, ansiedad, confusión, amnesia, discurso irracional, visión borrosa, mirada en blanco...

Efectos a dosis medias.
Confusión, agitación, analgesia, fiebre, salivación excesiva, comportamiento de tipo esquizofrénico...

Efectos a dosis altas.
Calambres, fiebre, fallo respiratorio, infarto, coma, incluso la muerte...


Importante:
El uso anestésico del PCP se detuvo cuando se manifestaron brotes psicóticos por parte de los pacientes, y la droga se ilegalizó. Ahora el PCP se ha abierto camino en las calles, a menudo como añadido sobre otras drogas sintéticas. A menudo se vende en lugar del LSD y la mescalina, aunque lo cierto es que los efectos del PCP son diferentes: además de actuar como un alucinógeno, también desgasta la constitución física.

En cualquier caso los efectos dependen de la cantidad administrada. Si a esto ha de sumarse la condición ilegal de la droga, el PCP está fuera de control; hasta tal punto que la persona que lo consume no sabe nunca en qué cantidad lo está haciendo realmente. Todo lo cual ha hecho del PCP una droga especialmente peligrosa.
Tratamientos:
Existen muy pocos datos publicados sobre los resultados de tratamientos para la intoxicación por PCP. Los médicos deben tomar en cuenta que las reacciones adversas agudas pueden ser el resultado de una sinergia con el alcohol. Aunque no haya un tratamiento específico para el abuso y la adicción a la PCP, los tratamientos hospitalarios o las terapias conductuales suelen ayudar a pacientes con una variedad de adicciones, entre ellas, al PCP.

Curiosidad:
Los usuarios de PCP se caracterizan a menudo como violento o suicidio. Sin embargo, este retrato de un usuario de PCP puede no ser exacta. El Dr. Jaime Díaz, profesor en el Departamento de Psicología de la Universidad de Washington, revisó muchos de los informes publicados de uso de la PCP en su libro, "Cómo las drogas influyen en el comportamiento. Prentice Hall, 1997". Afirma que: "La fenciclidina no causa agresión o comportamiento criminal. "

El Dr. Díaz considera que el comportamiento violento no se informó, debido al efecto farmacológico de la PCP, sino que más bien es el resultado de la manera como la gente bajo la influencia de PCP percibe las cosas y como son tratados posteriormente en dicha situación. Las personas bajo la influencia de PCP no puede sentir dolor y su percepción de los estímulos sensoriales pueden ser alterados, lo que podría producir en los agentes de policía a utilizar métodos más fuertes para controlar a estas personas.


Drogadicción. Alucinógenos: el LSD



La dietilamida de ácido lisérgico, conocida como LSD y más coloquialmente como ácido, tripi, sello, ajo, micropunto..., es un compuesto químico alterante del pensamiento, humor y percepción del individuo que lo toma. Por ello el LSD se agrupa dentro de las drogas conocidas como alucinógenas o psicodélicas, caracterizadas por inducir a estados de alucinación audiovisual o somatosensorial, ensoñación y paranoia.

El LSD es incoloro, inodoro e insípido, y tan poderoso que una dosis equivalente a un grano de sal produce ya algún efecto. Las alucinaciones comienzan a partir de dosis entre 0,050 y 0,100 Mg. Los efectos del LSD dependen del estado de ánimo y la predisposición del consumidor.

Los efectos fisiológicos son: pupilas dilatadas, aumentos de la temperatura corporal y de la temperatura cardiaca y presión sanguínea, sudoración, pérdida de apetito, activación general, sequedad de la boca y temblores.

Los efectos psicológicos son mucho más cambiantes. El sujeto siente varias sensaciones y sentimientos al mismo tiempo o los nota pasando rápidamente de una a otra. Si la dosis es suficientemente alta, aparecen las ilusiones y alucinaciones; se oyen colores y se ven sonidos. La sensación personal del tiempo, del espacio y sí mismo cambia, incluso de manera amenazadora.

El efecto del LSD es profundo y prolongado, en ocasiones dura hasta 12 horas. Siendo por tanto, una experiencia violenta para el cerebro. Muchas veces se manifiestan comportamientos desesperados y aterradores, propios de enfermedades mentales como la psicosis o la esquizofrenia. Si a esto sumamos, además, el desconocimiento acerca de los efectos completos del LSD, se puede decir que no está garantizado el viaje de vuelta.

Coloquialmente a estos efectos se les llama “viaje”, y a las sensaciones adversas, amenazadoras y de pánico “mal viaje”.

En consumidores crónicos es frecuente la aparición súbita de las sensaciones vividas sin que se haya consumido la droga. A este fenómeno se llama flashback, se producen incluso después de que el usuario no ha tomado LSD durante meses o años.

La tolerancia a los efectos del LSD se desarrolla rápidamente y los usuarios deben aumentar su consumo para conseguir los mismos efectos.

Su cese no produce una búsqueda compulsiva de esta droga como ocurre con otras. Pero produce tolerancia con el consumo repetido y ello conlleva la elevación progresiva de la dosis que puede tener efectos impredecibles en los sujetos.

Su patrón de consumo es ocasional, produciéndose fenómenos de tolerancia sin síndrome de abstinencia.

El tratamiento usualmente es más de apoyo, por ejemplo, proveer un cuarto sin mucho ruido ni estimulación sensorial. Ocasionalmente se utilizan las benzodiacepinas para controlar la agitación extrema o las convulsiones.

Curiosidades:
El LSD fue sintetizado a partir de un hongo que crece en el centeno y otros cereales. En 1938, Albert Hofmann trabajando en la empresa farmacéutica suiza llamada Sandoz, produce el LSD por primera vez. Era la esperanza de que este nuevo fármaco podría utilizarse para estimular la circulación y la respiración. Sin embargo, las pruebas que se realizaron produjo los fallos y se olvidó el LSD durante 5 años. En 1943, Hofmann ingiere accidentalmente (o de alguna manera absorbida) un poco de LSD y experimentó algunos de los efectos psicodélicos de esta sustancia química: mareos, distorsiones visuales y la inquietud...


Drogadicción. Psicoestimulantes: la Nicotina.



La nicotina es un alcaloide encontrado en la planta del tabaco (Nicotiana tabacum), con alta concentración en sus hojas. Está demostrado que la nicotina es una de las sustancias más adictivas.

La nicotina es estimulante y sedante al mismo tiempo (dependiendo del estado de ánimo y la dosis de nicotina). Afecta al sistema nervioso periférico y central.

La nicotina se absorbe fácilmente hacia el torrente sanguíneo, llega al cerebro en pocos segundos y sus efectos se mantienen durante 30 minutos. Con cada cigarrillo, el fumador absorbe 1 Mg. de nicotina. En el caso del tabaco para mascar, la nicotina tarda de 3 a 5 minutos en alcanzar el sistema nervioso central.

Sus efectos inmediatos incluyen: Aumento de la presión arterial y del ritmo cardiaco, respiración acelerada, constricción de las arterias y estimulación del sistema nervioso central.

El consumo prolongado de tabaco deriva en dependencia y adicción a la nicotina. El estudio de los mecanismos que despiertan la adicción no está cerrado, pero se contemplan varias teorías. El sistema límbico del cerebro, que emplea los neurotransmisores de dopamina, se ve afectado por la nicotina, lo que puede ser una explicación de la adicción.

El estrés y la ansiedad influyen en el desarrollo de la tolerancia y dependencia de la nicotina. Con el estrés se libera la hormona cortisol que reduce los efectos de la nicotina, por ello se necesita consumir más nicotina para alcanzar el mismo efecto.

La ausencia de nicotina en el organismo produce un síndrome de retirada caracterizado por irritabilidad y agresividad creciente y una pérdida de colaboración social. También tienen más dificultades para reequilibrarse emocionalmente después de situaciones de estrés.

Los síntomas de abstinencia que acompañan a aquel que intenta dejar de fumar son: ansiedad, depresión, dolores de cabeza, fatiga.

Algunos exfumadores tienen disminuciones cognitivas y motoras que afectan a numerosas funciones como por ejemplo la comprensión del lenguaje... etc.

Además de la nicotina, en el humo hay otros gases, el más preocupante es el monóxido de carbono (que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares) y el alquitrán (que aumenta las enfermedades de cáncer de pulmón, enfisema y bronquiales).
Tratamientos:
Para aquellas personas motivadas a dejar de fumar, una combinación de tratamientos conductuales y farmacológicos puede aumentar la tasa de éxito aproximadamente al doble que la de tratamientos con placebos. Además, dejar de fumar puede tener un impacto positivo inmediato en la salud de la persona.
En general, los métodos conductuales se utilizan para aumentar la motivación, el apoyo extratratamiento, el reconocimiento de las situaciones de riesgo, el entrenamiento en habilidades para poder enfrentarse a ellas, crear una aversión al hábito de fumar, establecer respuestas adaptivas competitivas...

Otros factores claves en un tratamiento exitoso incluyen evitar a los fumadores y los ambientes donde se fuma y recibir el apoyo de la familia y los amigos. Sin embargo, quizás el factor individual más importante sea el aprender a usar las habilidades para prevenir las recaídas de corto y largo plazo. Los fumadores no sólo tienen que aprender las herramientas conductuales y cognitivas para prevenir una recaída sino que también tienen que estar listos para utilizar esas habilidades en una crisis.

Importante:
Progresivamente sendos estudios médicos han ido probando la relación causa-efecto que hay latente entre el tabaco y el cáncer. Y no sólo en el caso del cáncer de pulmón, los últimos resultados relacionan su consumo con hasta 11 tipos diferentes de cáncer. Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) la desaparición del consumo de tabaco reduciría un 25% los casos de cáncer y aumentaría un 20% el nivel de supervivencia de los ciudadanos.

Curiosidades:
El consumo de tabaco supone el consumo de una peligrosa droga con una fuerte carga de veneno, que ha sido utilizada incluso como insecticida (desde 1746).
Los primeros europeos que consumieron tabaco formaban parte de la tripulación de Cristóbal Colón, en su viaje a las Indias. Aunque la nicotina debe su nombre a Jean Nicot, que la introdujo en Francia en 1560.
"Dejar de fumar es la cosa más fácil que he hecho. Yo lo sé, porque lo he hecho miles de veces". - Cita de Mark Twain