jueves, 24 de junio de 2010

AGRESIONES SEXUALES (2)


Muchas víctimas de violación sufrirán el Trastorno de Estrés Postraumático descrito en el DSM-IV (APA, 1994), el cual se manifestará con matices diferentes según se trate de víctimas agudas o crónicas y presenta los siguientes aspectos:

- Las víctimas suelen revivir intensamente la agresión sufrida o la experiencia vivida en forma de pesadillas, de imágenes y recuerdos constantes y voluntarios.

- Las víctimas tienden a evitarse o a escaparse de los lugares o situaciones asociados al hecho traumático e incluso rechazan pensar voluntariamente y dialogar con sus seres queridos sobre lo ocurrido.

- Las víctimas muestran una respuesta de sobresalto exagerada, que se manifiesta en dificultades de concentración, en irritabilidad y en problemas para conciliar el sueño.

También es muy importante resaltar que el Trastorno de Estrés Postraumático no remite espontáneamente con el paso del tiempo, lo que lleva a que muchas víctimas de violación no tratadas manifiesten una sintomatología intensa, al menos a los 4 años de haberse producido el suceso (Kilpatrick et al., 1983).

Víctimas recientes
El abordaje de víctimas recientes es evitar la cronificación del trastorno de estrés postraumático, mediante programas breves. Señalamos a continuación el siguiente estudio:
Echeburúa, Corral, Sarasua y Zubizarreta (1996) evalúan por vez primera un programa de intervención en víctimas de agresiones sexuales recientes aquejadas de trastorno de estrés pos-traumático agudo y con un seguimiento a largo plazo (1 año). El tratamiento propuesto consta de 5 sesiones individuales de 1 hora de duración durante 5 semanas e incluye los siguientes puntos:

a) Expresión y apoyo emocional.
b) Reevaluación cognitiva.
c) Entrenamiento en habilidades específicas de afrontamiento:
-   Relajación y respiraciones profundas.
-   Habilidades de afrontamiento en situaciones específicas: asertividad ante la policía y el juez, comunicación de la confidencia al entorno íntimo de la víctima, recuperación de las habilidades cotidianas. 
-  Superación de los pensamientos intrusivos mediante: parada de pensamiento, aserción encubierta y técnicas de distracción cognitiva.

Víctimas no recientes
Con víctimas no recientes, en líneas generales, el tratamiento consistirá en abordar la sintomatología del Trastorno de Estrés Postraumático. Se parte de Análisis Funcional del trastorno que nos indicará cómo se establecieron los síntomas y cómo se están manteniendo en la actualidad.

Los tratamientos psicológicos que se aplican suelen utilizar los siguientes componentes: entrenamiento en inoculación de estrés, terapia de exposición, reestructuración cognitiva, etc.
Cuando se trata de abordar otra sintomatología relacionada con la agresión como los trastornos sexuales, depresión, etc. se utilizan técnicas apropiadas para esa sintomatología, Ej. terapia sexual, incremento de actividades, reestructuración cognitiva para la depresión, entrenamiento en asertividad, etc.

VICTIMAS DE ABUSO SEXUAL EN LA INFANCIA
El inicio de la investigación sobre maltrato infantil se dirigió, casi en exclusiva, al análisis de los malos tratos de tipo físico. No obstante, cuando se abusa sexualmente de un menor no sólo hay un daño físico, sino que generalmente existe también una secuela psicológica. Debido en numerosas ocasiones a la ausencia, de un daño físico visible y/o la no existencia de un conjunto de síntomas psicológicos que permitan su detección y diagnóstico explícito, el abuso sexual infantil ha sido una tipología difícil de estudiar.

Por otro lado, se añaden las dificultades relacionadas con el tabú del sexo y, en especial, al relacionar éste con infancia, así como el escándalo social que implica su reconocimiento.

En la definición de abuso sexual infantil la mayoría de autores siguen los criterios de coerción y asimetría de edad propuestos por Finkelhor y Hotaling y corroborados por López.
La coerción se refiere al contacto sexual mantenido con un menor mediante el uso de la fuerza física, la amenaza, la presión, la autoridad o el engaño, y ha de ser considerada criterio suficiente para etiquetar una conducta de abuso sexual, independientemente de la edad del agresor.
Por su parte, la asimetría de edad impide la verdadera libertad de decisión del niño/a e imposibilita una actividad sexual compartida, ya que los participantes tienen experiencias, grado de madurez biológica y expectativas muy diferentes...
Las formas más comunes de abusos sexuales a menores son: el incesto, la violación, la vejación y la explotación sexual (Gallardo 1997).

Respecto al agresor, éste pertenece mayoritariamente al entorno cercano de la víctima, bien sean familiares o persona relacionadas con ella (profesores, entrenadores, etc), en ambos casos son las situaciones más frecuentes y duraderas y no suelen darse conductas violentas asociadas.
En otros casos los agresores son desconocidos, este tipo de abuso se limita a ocasiones aisladas, sin embargo, puede estar ligado a conductas violentas o amenazas de ellas al menos en un 10-15% de los casos (Lanyon, 1986).

Las víctimas de abuso sexual suele ser más frecuentemente mujeres que hombres en una franja de edad entre los 6 y 12 años. Hay un mayor número de niñas en el abuso intrafamiliar (incesto), con una de dad de inicio anterior (7-8 años), y un mayor número de niños en el abuso extrafamiliar (paidofilia) con una edad de inicio posterior (11-12 años). Entre los agresores también se han encontrado mujeres agresoras (López, 1995).

Tratamiento del abuso sexual infantil
El abuso sexual presenta diferentes formas y por tanto también el tratamiento ha de ser diferente: no es lo mismo si ha existido o no contacto físico íntimo, vaginal o anal; si ha consistido en exhibicionismo o inducción al menor a realizar actividades sexuales.

Arruabarrena (1996) distingue el tipo de intervención según su grado de urgencia. No es igual una intervención en el momento de la crisis que una intervención a medio o largo plazo. El tipo de intervención depende también de las necesidades específicas del menor y de la severidad de sus problemas (Arruabarrena y de Paúl, 1994).
Según Peterson y Urquiza (1993) deben tenerse en cuenta además, las características del niño: edad, capacidad verbal, madurez emocional, etc.
Según Jiménez (1997) la familia, debe incluirse en la medida en que tenga un papel directo en la etiología y mantenimiento del problema.

Objetivos del tratamiento
El primer objetivo de cualquier programa de tratamiento del abuso sexual en la infancia es el de proporcionar seguridad a la víctima y evitar la ocurrencia de futuros nuevos abusos (Brenner, 1987).

Se centran en ayudar al menor a entender, integrar y resolver aquellas experiencias que afectan a su desarrollo, a sus pautas de interacción con el entorno y, a su seguridad. En el contexto de la psicoterapia individual, el terapeuta ejerce hacia el niño el rol de un adulto con el que se puede relacionar de manera sana y segura. De esta manera se pretende que el niño recupere la confianza básica en sí mismo y aprenda a relacionarse de manera adaptativa con otros adultos y con sus iguales (Urquiza y Winn, 1994).

Gallardo (1997) indica además que el tratamiento debe ir encaminado a optimizar aquellas potencialidades que han quedado afectadas y a eliminar aquellas que favorecen el descontrol. Distingue tres niveles de intervención: a nivel físico, emocional y comportamental.

Echeburúa y Guerricaechevarría (2000) proponen como objetivos de las intervenciones, los siguientes:
- Como objetivo de la terapia psicoanalítica sería la “catarsis emocional” que consiste en favorecer la comunicación del paciente de las experiencias vividas.
- Objetivos de la psicoterapia cognitiva serían: la reestructuración cognitiva y el entrenamiento en habilidades específicas de afrontamiento de estrés.
- Objetivos del tratamiento conductual serían aumento o implantación de conductas deseables y reducción o eliminación de las indeseables.

Fuentes: Avances en el tratamiento cognitivo conductual del Trastorno de Estrés Postraumático, Enrique Echeburúa y Paz de corral; Tratamiento de las agresiones sexuales, Enrique Echeburúa, Paz de Corral y Pedro. J. Amor; ICEV, revista de estudios de violencia; Asociación FADA para el asesoramiento y prevención de abusos sexuales a menores...

lunes, 21 de junio de 2010

EL SISTEMA SOLAR (1)


Es un sistema planetario de la galaxia Vía Láctea que se encuentra en unos de los brazos conocidos de ésta, el brazo de Orión (un brazo menor de nuestra galaxia, próximo a la constelación de Orión entre los brazos de Sagitario y Perseo, los dos más grandes de nuestra galaxia).


Nuestro sistema solar se encuentra cercano al borde interno de la Burbuja Local, y está a unos 28.000 años luz del centro de nuestra Vía Láctea.


Los planetas y asteroides orbitan alrededor del Sol, en la misma dirección siguiendo ondas elípticas en sentido contrario a las agujas del reloj, si se observa desde encima del polo norte del sol. El plano aproximado en el que giran todos estos se llama eclíptica.

Según sus características, y avanzando del interior al exterior, los cuerpos que forman el sistema solar se clasifican en:
- Sol: La estrella central que contiene más del 99% de la masa del sistema.
- Planetas: Divididos en planetas interiores y planetas exteriores o gigantes. Todos los planetas gigantes tienen a su alrededor anillos.

En el año 2006, una convección de astronomía celebrada en Europa declaró a Plutón como planeta enano por no reunir las características necesarias para ser llamado planeta.

De hecho la UAI, en Agosto de 2006 creó la categoría planetas enanos (inferiores a planetas) que son cuerpos cuya masa les permite tener forma esférica, pero no es suficiente para haber atraído o expulsado todos los cuerpos a su alrededor. En esta categoría tenemos cuerpos como Plutón, Ceres, Makemake y Eris.

También forman parte de nuestro sistema solar los llamados satélites que son cuerpos mayores orbitando los planetas, siendo algunos de gran tamaño como la Luna en torno a la tierra, Ganímedes en torno Júpiter y Titán en torno a Saturno.

Los asteroides son cuerpos menores concentrados mayoritariamente en el cinturón de asteroides entre las órbitas de Marte y Júpiter, y otra más allá de Neptuno.

También están los objetos del cinturón de Kuiper, los cuales son objetos exteriores helados en órbitas estables.

Por último, destacar los cometas que son objetos helados pequeños provenientes de la Nube de Oort.

El espacio interplanetario en torno al sol contiene material disperso proveniente de la evaporación de cometas y del escape de material de los diferentes cuerpos masivos. El polvo interplanetario está compuesto de partículas microscópicas sólidas. El gas interplanetario es un tenue flujo de gas y partículas cargadas formando un plasma expulsado por el sol en el viento solar.

En cuanto al límite exterior del sistema solar, éste se define a través de la región de interacción entre el viento solar y el medio interestelar originado de la interacción con otras estrellas. La región de dicha interacción se llama heliopausa, y podemos decir que es hasta ahí donde llega la influencia de nuestro sol, a unos 15.000 kms de éste.

Respecto a la estructura del sistema solar, reseñar que las órbitas de los planetas mayores se encuentran ordenadas a distancias del sol crecientes de modo que la distancia de cada planeta es aproximadamente el doble que la del planeta inmediatamente anterior.
 
Si hacemos una escala sobre las distancias en que se hallan los astros de nuestro sistema solar, de manera muy reducida, podríamos tener al sol como una pelota de 220 mm de diámetro, la Tierra sería de 2mm y estaría a 23,6 metros de distancia. La Luna estaría a 5cms de la tierra y su diámetro sería de 0,5 mm. Júpiter y Saturno serían bolitas de 2 cms de diámetro y sus distancias del Sol serían 123 y 126 metros respectivamente. Plutón con 0,3 mm de diámetro estaría a 931 metros del Sol.

Siguiendo con las distancias a escala, suponiendo que viajáramos a una velocidad de 257 kms/hora, tardaríamos 1 hora y 15 minutos en ir a la Luna, 3 semanas en ir al Sol, 3 meses en ir a Júpiter, 7 meses en ir a Saturno, 2,5 años en llegar a Plutón y abandonar el sistema solar. A esa velocidad tardaríamos 17.600 años en llegar a la estrella más próxima.
OBJETOS DEL SISTEMA SOLAR
A modo de lista, tenemos aparte de la estrella central (nuestro Sol), desde el más próximo al más alejado de éste: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Ceres(planeta enano), Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, y los planetas enanos: Plutón, Haumea, Makemake y Eris.

A esta lista, hay que añadir los satélites como nuestra Luna, y las lunas asteroidales, las Jovianas (de Júpiter), Saturnianas (de Saturno), Uranianas (de Urano), Neptunianas (de Neptuno), Plutonianas (de Plutón), Haumeanas (de Haumea) y Eridiana.

Mención aparte, los cuerpos menores que son el cinturón de asteroides, los objetos transneptunianos, cinturón de Kuiper y la nube de Oort.

Para finalizar, os dejamos con el siguiente vídeo-documental que trata sobre nuestro sistema solar.


En próximas entradas veremos la formación, evolución, investigación y exploración del sistema solar y nos iremos centrando en las características del sol.

Fuentes: The New Solar System, J.K Beatty, C. Collins Petersen y A. Chaikin, Cambridge University Press (1999). Wikipedia, la enciclopedia libre.

martes, 15 de junio de 2010

AGRESIONES SEXUALES (1)


La agresión sexual es cualquier contacto o acto de índole sexual NO consentido, es decir, todo comportamiento de naturaleza sexual realizado sin el consentimiento válido de la otra persona. Incluye conductas como el exhibicionismo, palabras obscenas, tocamientos o violación.
Aunque afecta a ambos sexos, las mujeres son las víctimas más frecuentes y los hombres, los agresores.
Se pueden distinguir:
- Agresiones sexuales.
Que es cualquier acto contra la libertad sexual de otra persona utilizando para ello la violencia o la intimidación. La forma más grave de agresión sexual es la violación. En las víctimas de agresiones sexuales el grado de intensidad del trastorno de estrés postraumático es independiente del tipo de agresión sufrido (violación consumada vs. intento de violación) (Echeburúa, Corral, Sarasua y Zubizarreta, 1996).


- El abuso sexual.
Es un atentado contra la libertad sexual de la persona en el que no se utiliza la violencia o la intimidación pero sí el engaño, la coacción o la sorpresa. Se refiere a cualquier conducta sexual mantenida entre dos personas (al menos una de ellas menor), entre las que existe una situación de desigualdad (por razones de poder o de edad).
Las conductas abusivas incluyen un contacto físico (genital, anal o bucal) o suponen una utilización del menor como objeto de estimulación sexual del agresor o también de terceras personas, como cuando se utiliza a un niño para la producción de pornografía (Mandansky, 1996). A parte de menores se incluirían aquí los abusos cometidos sobre personas que no pueden prestar consentimiento válido por tener limitada su capacidad volitiva (como enfermos psíquicos, o personas con discapacidades psíquicas).


- El acoso sexual.
Es la exigencia de favores de naturaleza sexual, en que el acosador aprovecha una situación de superioridad, que puede ser laboral, docente o similar. La no aceptación supone castigos y amenazas para la víctima y tienen la peculiaridad de suponer una transgresión del libre consentimiento de otra persona. Lo excitante de estas conductas parafílicas reside precisamente en la transgresión, es decir, en la actuación sobre la otra persona en contra de su voluntad.
Las ofensas sexuales abarcan todo tipo de conductas sexuales que van en contra de la libertad o de la libre aceptación de las personas.
Se incluyen toda una serie de comportamientos sexuales que se pueden clasificar:


Según el destinatario de la conducta sexual:
- Incesto.
- Paidofilia.


Según la conducta sexual en sí misma:
- Acoso sexual en el trabajo.
- Exhibicionismo.
- Frotteurismo.
- Llamadas telefónicas obscenas.
- Violación y agresiones sexuales.
- Voyeurismo.

La agresión sexual es una experiencia altamente traumática que amenaza la integridad física y psíquica de la persona agredida. Aunque no haya tenido consecuencias serias para su salud física, su psiquismo responderá para defenderse de la agresión. Por tanto, durante las primeras semanas la persona puede experimentar sensaciones desagradables que son la respuesta adaptativa normal a una experiencia traumática anormal.

Reacciones psicológicas más frecuentes en mujeres que han sido agredidas sexualmente:
- Reexperimentación del trauma.
En la que una y otra vez aparece el recuerdo de la agresión en forma de pensamientos, imágenes, sensaciones o percepciones. Estos recuerdos aparecen involuntariamente, aunque no se deseen. A menudo, provocan sentimientos de miedo intenso, vulnerabilidad, indefensión, rabia, tristeza o culpa. A veces, se tienen recuerdos e imágenes muy reales como si se volviera atrás en el tiempo y se reviviera de nuevo la agresión (flashbacks), lo que produce una gran confusión y desorientación.
Otra forma de reexperimentar la agresión, de noche y durante el sueño, es a través de las pesadillas que reproducen de nuevo la agresión o que tienen un contenido simbólico de peligro, de amenaza o de sentirse atrapada.

Hay que tener en cuenta que tal reexperimentación corresponde a un intento de nuestro cerebro de dar sentido a la experiencia, de asimilar e integrar lo que ha pasado.


- Miedo y ansiedad.
Estas emociones son frecuentes en situaciones de peligro o de amenaza, son una reacción de defensa. Permiten protegerse y ser prudente. El miedo y la ansiedad pueden experimentarse también ante objetos o situaciones que le recuerden o se asocien a la agresión. Estímulos antes neutros o positivos pueden ahora desencadenar una intensa sensación de miedo o ansiedad al estar asociados al recuerdo de la agresión.


- Sensación de irrealidad.
Durante los primeros días se puede dudar sobre si la agresión ha ocurrido realmente, existe dificultad para aceptar lo sucedido, la persona evita cualquier ayuda, se retrae, no cuenta nada a nadie. A veces, en un intento de volver a la vida normal, se retoman las actividades previas a la agresión como «si nada hubiera pasado», «estoy bien, ya pasó todo», no se habla del tema, se rechaza la ayuda profesional y la de las personas cercanas. Esto es un intento de la mente para desconectarse de lo ocurrido, poner distancia y darse un respiro para la recuperación.


- Vivir en estado de alerta permanente (arousal).
Tras la agresión sexual el sistema de alarma o autoprotección del organismo se activa y permanece activado, como si el peligro pudiera volver a suceder en cualquier momento. Lo que produce la sensación de vivir en un estado de alarma sostenida y constante. No es extraño que la persona se sobresalte con facilidad, que esté impaciente e irritable o que experimente dificultades para concentrarse y conciliar el sueño, que experimente sensación de inseguridad, de intranquilidad y temores continuos, incluso en lugares seguros.
Son frecuentes los síntomas físicos de tensión muscular, temblores, sudoración, taquicardia o sensación de falta de aire. Todas estas reacciones nos permiten estar siempre a punto para responder a cualquier situación de peligro, pero resultan agotadoras si se prolongan en el tiempo y hacen difícil organizarse y tomar decisiones como lo hacía antes.

Cuando una mujer sufre una agresión sexual está atenta a todo y vigilante. Es una reacción de nuestro organismo que nos agota, pero que nos protege al mismo tiempo. Una vez pasada la amenaza ya no es necesario mantenerla, pero a veces nuestro organismo continúa en alerta aunque el peligro haya pasado.


- Evitación.
Evitar situaciones semejantes a la que nos produjo pánico o terror es una forma de manejar el miedo y la sensación de estar en peligro. Suele evitarse todo aquello que nos recuerda directa o indirectamente a la agresión sexual sufrida, como el lugar donde ocurrió, las personas parecidas al agresor...etc. También se evita pensar o hablar de lo ocurrido para no sentir dolor.
La necesidad de apartarse de las emociones y de los sentimientos tanto negativos como positivos hace que nos sintamos distantes, alejadas y aisladas de las personas queridas, de las cuales hemos de recibir apoyo y afecto.
Cuando los pensamientos y los sentimientos son muy dolorosos, la mente los bloquea, de manera que no se recuerdan algunos momentos de la agresión; se conoce con el nombre de amnesia traumática. El recuerdo traumático puede recuperarse espontáneamente o durante el proceso terapéutico.


- Tristeza, desánimo y rabia.
La tristeza puede fácilmente alternarse con sentimientos de rabia, no sólo hacia el agresor, sino también hacia otras personas cercanas. Si no está acostumbrada a sentirse rabiosa o enfadada, puede sentirse muy desconcertada ante su conducta hostil, irritable, e incluso agresiva hacia los demás, sobre todo hacia las personas más cercanas. No resulta fácil manejarla sin perder el control. La relación con los demás se vuelve tensa y es difícil conseguir intimidad. Esto puede confundir fácilmente a aquellas personas próximas que desean ayudarla.

El mundo que la rodea puede parecer distinto, más gris, menos amigable, y las personas ya no son de su confianza. Su concepción del mundo ha cambiado. Ahora vive en un mundo distinto, que ya no es predecible ni controlable. Ha perdido la sensación de seguridad y confianza y siente que después de la agresión es una persona más vulnerable e indefensa. La tristeza es la expresión de todo lo que siente que ha perdido tras la agresión.


- Culpa, vergüenza.
Muchas personas inocentes involucradas en una situación traumática se culpan por las cosas que hicieron o dejaron de hacer para sobrevivir. Por ejemplo, algunas mujeres se sienten culpables de no haberse defendido; otras, de haberlo hecho. Sentirse culpable significa responsabilizarse de lo que hizo el agresor.
Puede sentirse avergonzada y tener la necesidad de ocultar lo ocurrido a otras personas. Estos sentimientos de culpabilidad pueden permanecer incluso cuando otros síntomas ya han desparecido y dificultar la recuperación del ánimo, la autoestima y la búsqueda de ayuda.


- Cambios en la propia imagen.
Puede existir un antes y un después respecto a la imagen que la persona tiene de sí misma. Puede sentirse otra persona, distinta y con menos confianza en sí misma. Su cuerpo tampoco es el mismo, se ha convertido en el instrumento responsable de la agresión. Le disgusta verse en el espejo, arreglarse y cuidarse como lo hacía antes.
Hay mujeres que no necesitarán ayuda psicológica o farmacológica tras la agresión. El equilibrio emocional previo, el paso del tiempo, la atención prestada a las actividades cotidianas y la ayuda familiar y social contribuyen a asimilar y digerir esta experiencia. De esta forma, aun con altibajos emocionales y con recuerdos dolorosos, son capaces de continuar con el trabajo o con los estudios, relacionarse con los demás, disfrutar de la vida diaria e implicarse en proyectos futuros.


Sin embargo, otras mujeres se encuentran atrapadas. Viven con sufrimiento y temor constantes, tienen dificultades para controlar sus emociones y pensamientos, sufren pesadillas, se aíslan, les cuesta reiniciar la actividad sexual, sienten que su cuerpo ya no es como antes, se sienten incapaces de resolver las demandas cotidianas y adoptan conductas poco saludables como beber en exceso, comer compulsivamente, automedicarse o autolesionarse.


Estas mujeres van a precisar ayuda. Son especialmente vulnerables aquellas mujeres que han sufrido otros abusos emocionales y sexuales en la infancia, que no reciben el apoyo de sus familiares y amigos, que han sufrido una agresión muy violenta en la que temieron especialmente por su vida, aquellas que estaban en tratamiento psicológico o psiquiátrico antes de la agresión, las que reciben amenazas posteriores del agresor, o cuando éste pertenece al círculo social de la víctima (familiar, amigo, compañero de trabajo o estudio) y las mujeres inmigrantes, sobre todo si están en situación irregular.


Hemos postpuesto las entradas sobre demencias, y una vez terminados los post siguientes sobre agresiones sexuales, concretamente con el tratamiento de víctimas de agresiones sexuales, del tratamiento de abusos sexuales en la infancia y finalizando con los ofensores sexuales (tipos de violadores, tratamiento...); a partir de aquí continuaremos con las demencias.


Fuentes: Servicios de crisis para mujeres el Valle "Violencia sexual"; Tratamiento de las agresiones sexuales (Echeburúa, Corral..., 2010); Guía de autoayuda para mujeres víctimas de agresión sexual, Institut Clínic de Neurociències (ICN). Servei de Psiquiatria...