SU FORMACIÓN Y EVOLUCIÓN
En este sentido las teorías son complejas y variadas, involucrándose varias disciplinas de la ciencia como astronomía, física, geología y ciencia planetaria.
Sería en el siglo XVIII cuando el desarrollo de la teoría moderna tomó forma.
Al llegar la era espacial las imágenes y estructuras de los diferentes mundos del sistema solar ayudaron a retocar nuestra comprensión, a la vez que los avances en física nuclear nos daban un primer vistazo a los procesos sostenidos de las estrellas y nos llevaban hacia las primeras teorías sobre sus procesos desde la formación a la destrucción.
Actualmente la hipótesis nebular es la que se considera la más adecuada para explicar la formación del sistema solar.
Primeramente, dicha teoría, fue propuesta por Emanuel Swedenborg (científico, teólogo y filósofo sueco). Posteriormente en 1775, Inmanuel Kant la desarrolla con más amplitud.
Esta teoría sostiene que hace 4,6 millones de años el sistema solar se formó por un colapso gravitacional de una nube molecular gigante. Dicha nube inicial tenía probablemente varios años luz de largo y fue lugar de nacimiento de varias estrellas.
El ambiente en que se formó el sol estaba dentro del alcance de algunas supernovas cercanas y la onda de choque de dichas supernovas pudo desencadenar en la formación del sol con la creación de regiones de sobre densidad en la nebulosa circundante, causando el colapso de ellas.
En 2009 se sugirió que el sol nació formando parte de un cúmulo estelar con una masa entre 500 y 3.000 mil masas solares y un radio de entre 1 y 3 pársecs.
Una región de éstas de gas colapsante, la nebulosa protosolar pudo formar lo que llegó a ser el sol. Dicha región tenía una masa apenas mayor que la del sol.
Después de 100 millones de años, la temperatura y la presión en el núcleo del sol se hizo tan grande que su hidrógeno comenzó a fundirse, creando una fuente interna de energía que contrarrestó la fuerza de contraacción gravitacional hasta que se alcanzó el equilibrio hidrostático. En este punto, nuestro sol, se convirtió en una estrella totalmente nueva.
FORMACIÓN DE LOS PLANETAS
Asimismo, de la nube de gas y polvo denominada nebulosa solar, se cree que se formaron varios planetas.
Parece ser que los planetas se formaron comenzando como granos de polvo en órbita alrededor de la protoestrella central, formándose por el contacto directo entre grupos de entre 1 y 10kms de diámetro, los cuáles a su vez colisionaron para formar cuerpos más largos denominados planetesimales de aproximadamente 5kms de tamaño, gradualmente incrementados por colisiones de 15cms por año, durante el transcurso de los siguientes millones de años.
El sistema solar interior, era demasiado cálido para la condensación de moléculas volátiles como las del agua y el metano, por lo que los planetesimales que se formaron ahí fueron relativamente pequeños (0,6 de la masa del disco) y compuestos principalmente por componentes con altos puntos de fundición, como los metales y silicatos. Dichos cuerpos rocosos terminaron convirtiéndose en planetas terrestres. Más lejos, los efectos gravitacionales de Júpiter hicieron imposible que se unieran los objetos protoplanetarios presentes, dejando atrás el cinturón de asteroides.
Todavía más lejos, (donde compuestos volátiles de hielo pudieron permanecer sólidos), Júpiter y Saturno juntaron más material que los planetas terrestres. Así se convirtieron en gigantes gaseosos, mientras que Neptuno y Urano capturaron mucho menos material y se les conoce como gigantes de hielo.
El viento solar, del recién formado sol, esparció el gas y el polvo en el disco protoplanetario y lo diseminó en el espacio interestelar, poniendo así final al crecimiento de los planetas.
Hemos dicho que la edad del sistema solar se estima en 4600 millones de años de antigüedad, y ello se ha calculado utilizando el fechado radiométrico (procedimiento técnico para determinar la edad absoluta de rocas, minerales y restos orgánicos).
Originalmente se pensó que los planetas se formaron en o cerca de las órbitas en que ahora los vemos. Pero, actualmente se cree que el sistema solar era muy diferente en su formación inicial, con cinco objetos por lo menos tan masivos como Mercurio estando presentes en el sistema solar interior (en lugar de los cuatro actuales), el sistema solar exterior siendo mucho más compacto de lo que es ahora y el cinturón de Kuiper empezando mucho más adentro que lo hace ahora.
En la formación del sistema solar han influido, aunque no con mucha frecuencia, los impactos. Además del impacto que formó la Luna, se cree que el sistema Plutón-Caronte resultó de una colisión entre objetos del cinturón de Kuiper.
Está demostrado que siguen ocurriendo colisiones como la del cometa Shoemaker-Levy 9 con Júpiter en 1994 y por la huella del impacto de Meteor Cráter en el estado americano de Arizona.
Para finalizar esta entrada dedicada al sistema solar, dejando un video-documental referido al tema.
Fuentes: Willian K. Hartman and Donald R. davis (satellite-sized planetesimals and lunar origin). Alfred G. W. Cameron and Willian R. Ward (The origin of the Moon).
K. Tsiganis, R. Gomes, A. Morbidelli and H.F. Levison (Mayo 2005) "Origin of the orbital architecture of the giant planets of the solar System."
Adrian Brunini (April 2006) "origin of the obliquies of the giant planets in mutual interactions in the early Solar System."
López Cayetano, (Universo sin fin) ediciones Taurus, 1999. Wikipedia, la enciclopedia libre.










