Los excesos de comida que después se trata de compensar con conductas anómalas como vómitos o abuso de laxantes o dietas restrictivas, junto a la gran preocupación por el cuerpo y toda una serie de alteraciones físicas y consecuencias emocionales negativas constituyen el trastorno llamado "bulimia nerviosa".
A veces puede presentarse una anorexia o una bulimia aislada y claramente diferenciadas. Pero otras veces coexisten ambos trastornos.
Por otra parte, en algunos casos la bulimia se deriva de una anorexia, y en otros es al revés, se pasa de la bulimia a la anorexia. Ambos trastornos tienen muchos puntos en común, son trastornos del comportamiento alimentario y en ellos está muy implícita una gran preocupación por la imagen corporal.
Los criterios clínicos actuales para el diagnóstico de la bulimia son:
- El bulímico tiene "crisis" en que ingiere grandes cantidades de alimentos, es decir, se da atracones.
- Estos atracones se repiten con cierta frecuencia, al menos dos veces a la semana, y durante tres meses.
- El bulímico tiene la sensación de que estos atracones están fuera de su control, y de que durante los mismos no puede dominarse.
- Para evitar el aumento de peso se provoca el vómito, recurre al abuso de laxantes o diuréticos, o bien restringe comida o hace ejercicio físico.
- Está muy preocupado por su silueta y peso corporal.
TIPOS DE BULIMIA
Se diferencian dos tipos de bulimia: la purgativa y la no purgativa.
En ambos grupos hay siempre una preocupación exagerada por la imagen corporal, la silueta y el peso.
El peso no señala diferencias, ya que las personas con bulimia pueden tener un peso dentro de los límites de la normalidad o estar por debajo o por encima de él.
En la bulimia purgativa, los atracones van seguidos de los vómitos autoinducidos o abuso de laxantes, diuréticos o enemas.
En la bulimia no purgativa, los atracones van seguidos de otras conductas compensatorias, tales como el ayuno, dieta restrictiva y el exceso de ejercicio físico.
Al comparar ambos grupos, se observa que los bulímicos de tipo purgativo tienen mayor ansiedad, más preocupación por su imagen corporal y, en general, presentan más trastornos psicopatológicos.
CRITERIOS DIAGNÓSTICOS PARA LA BULIMIA NERVIOSA ( DSM IV)
a) Presencia de atracones. Un atracón se caracteriza por :
Ingesta de alimento en un corto espacio de tiempo y sensación de pérdida de control sobre dicha ingesta.
b) Conductas compensatorias inapropiadas, de manera repetida, con el fin de no ganar peso, como son, provocación del vómito, uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos; ayuno y ejercicio excesivo.
c) Los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas tienen lugar, como promedio, al menos dos veces a la semana durante un período de tres meses.
d) La autoevaluación está exageradamente influída por el peso y la silueta corporales.
e) La alteración no aparece exclusivamente en el trascurso de la anorexia nerviosa.
PREVALENCIA Y CURSO
El trastorno ha aumentado en los últimos años. Los estudios realizados en Europa señalan índices de 1 a 3 bulímicos por cada 100 personas jóvenes (de entre 15 y 30 años).
En Estados Unidos se mencionan índices entre el 5 y 10% en estas mismas edades.
Vemos que el número de bulímicos es más alto que el de anoréxicos.
La relación varones/mujeres sigue la misma proporción que en el caso de la anorexia. Es decir, 1 varón por cada 9-10 mujeres. Pero esta proporción es discutible
La edad de inicio de la bulimia suele ser más tardía que la de la anorexia. Suele aparecer ya terminada la adolescencia, en general cerca de los veinte años.
La mayoría de los bulímicos tienen un peso dentro de los límites de la normalidad, pero puede haberlos con peso excesivo, normal o bajo. Las diferencias de peso no indican diversidad en la causa del trastorno, sino diferencias en el comportamiento bulímico.
En muchos casos los bulímicos han sufrido antes una anorexia nerviosa, y siguen manteniendo muchas de las obsesiones y actitudes propias del anoréxico.
Otras veces estaban inmersos en hábitos alimentarios incorrectos que les llevaron a la obesidad o al sobrepeso.
El curso puede ser crónico o intermitente, con períodos de remisión que se alternan con atracones. Se desconoce la evolución a largo plazo.
MANIFESTACIONES EN LOS SISTEMAS DE RESPUESTA
Trastornos somáticos:
Algunos son: dilatación gástrica, dilatación de las glándula salivales, reflujo gastrointestinal y dolor de estómago...
Otros son debidos al vómito: erosión dental, úlceras en la boca, trastornos metabólicos.
Debido al abuso de laxantes y diuréticos: estreñimiento crónico y problemas de motilidad intestinal.
En mujeres aparecen con cierta frecuencia irregularidades en la menstruación debidas a las deficiencias nutritivas o a las fluctuaciones de peso. También puede causarlas la situación de estrés crónico a que están sometidas las bulímicas.
Trastornos emocionales:
No se gustan. A veces se odian. Tienen un alto sentimiento de culpabilidad. Esto les ocurre a todos los bulímicos. Se dan atracones porque experimentan una gran ansiedad, pero cuando acaban de hacerlo se sienten culpables por no haberlo controlado. Se ven sin voluntad, y como consecuencia tienen una autoimagen muy negativa.
Trastornos cognitivos:
Tienen de sí una imagen corporal errónea. Distorsionan las dimensiones de su cuerpo y se ven más voluminosos y corpulentos de lo que realmente son.
Piensan permanentemente en la comida, de forma obsesiva. Suelen tener una autoestima negativa. Ponen excesivo énfasis en el cuerpo olvidando otros aspectos de su persona. A menudo se equivocan en los juicios sobre sí mismos y tienen errores frecuentes en su pensamiento.
Su rendimiento desciende porque tienen muchas dificultades de concentración y fallos de memoria.
Trastornos conductuales:
Atracones, vómitos, uso de laxantes o diuréticos, son el patrón fundamental de la bulimia.
Además, empeoran las relaciones familiares pues están más irritables y agresivos.
Suelen ser más impulsivos, lo que implica que a menudo actúan sin prever las consecuencias de sus actos.
La bulimia lleva a comportamientos, antes inexistentes, como mentiras y robos.
Con frecuencia se exceden en el consumo de alcohol o abuso de drogas.
Sexualmente suelen ser más promiscuos, teniendo relaciones íntimas con cambio frecuente de pareja.
DOS PREMISAS
La primera, es que la bulimia es funcionalmente similar al trastorno obsesivo-compulsivo, en donde el episodio de ingesta desenfrenada o atracón, ansiedad y pensamientos de preocupación obsesivos con respecto a la ganancia de peso. El purgarse, al igual que las compulsiones del obsesivo-compulsivo, cumple la función de reducir la ansiedad.
La segunda, es que la conducta de purga induce más hambre, al eliminar energía y nutrientes esenciales, aumentando así la probabilidad de que se presente otro episodio de ingesta desenfrenado o atracón.
Este ciclo de atracón y purga, se autoperpetúa y constituye la base de los síntomas de la bulimia.
Fuentes: Centro de psicología Béckelis; Wikipedia, la enciclopedia libre.
Calvo R. Trastornos de la alimentación (I): análisis. En: Avances en el tratamiento de los trastornos de ansiedad. Madrid. Ediciones Pirámides.
Abraham, S y Llewellyn-Jones,D (1994). Anorexia y Bulimia. Madrid: Alianza.Willianson y col (1989). Slade,1982.








