jueves, 10 de marzo de 2011

TRASTORNO DE IDENTIDAD DISOCIATIVO


El trastorno de identidad disociativo, (anteriormente llamado trastorno de personalidad múltiple), se caracteriza por la existencia de dos o más identidades o estados de personalidad en un solo individuo y en la que se producen episodios de amnesia, la cual consiste en la incapacidad de recordar información personal relevante debido a que se trata de acontecimientos que han ocurrido cuando otra de las identidades tenía el control. Estos lapsos de memoria pueden ser de memoria remota o de memoria reciente.

Las identidades más pasivas tienden a mostrar recuerdos más limitados, mientras que las más hostiles, controladoras y protectoras son capaces de mostrar recuerdos más completos. Sin embargo, una identidad que no esté actuando puede llegar a la conciencia (mediante alucinaciones visuales y auditivas; p. Ej., una voz que da órdenes...) La forma de confirmar la amnesia se produce mediante explicación dada por sus familiares y amigos, a través de los comportamientos observados o por los propios descubrimientos del individuo (p. Ej., encontrar un objeto que él no recuerda haber comprado)... Puede existir pérdida de memoria no sólo durante períodos de tiempo recurrentes, sino también una pérdida total de la memoria correspondiente a gran parte de la infancia.

En ocasiones, el estrés psicosocial produce la transición de una identidad a otra. El tiempo que se requiere para pasar de una identidad a otra es normalmente de unos segundos, pero algunas veces este cambio se realiza gradualmente.

El trastorno de identidad disociativo refleja un fracaso en la integración de varios aspectos de la identidad, la memoria y la conciencia. Cada personalidad se vive como una historia personal, una imagen, una identidad e incluso un nombre distintos.

Normalmente, hay una identidad primaria con el nombre del individuo, que es pasiva, dependiente, culpable y depresiva. Las identidades alternantes poseen usualmente diferentes nombres y rasgos que difieren o desentonan con la identidad primaria (p. Ej., son hostiles, dominantes y autodestructivas).

En situaciones muy concretas el individuo puede asumir determinadas identidades que pueden diferenciarse en la edad, el sexo, el vocabulario, los conocimientos generales y el estado de ánimo. Las identidades alternantes se presentan como si se controlaran secuencialmente, una a expensas de la otra, pudiendo negar el conocimiento entre ellas, ser críticas unas con otras e incluso entrar en conflicto abierto. De forma ocasional, una o algunas de las identidades más poderosas pueden planificar el tiempo ocupado por las otras...

El trastorno de identidad disociativo parece estar causado por la interacción de varios factores:
- Estrés insoportable, como el haber sufrido abusos físicos o psicológicos durante la niñez.
- Habilidad para separar los propios recuerdos, percepciones o identidades del conocimiento consciente (capacidad disociativa).
- Antes de tener una visión unificada del yo y de los otros se puede consolidar sólidamente un desarrollo anormal.
- Una deficiente protección y atención durante la niñez.

Por lo general las personas con trastorno de identidad disociativo narran haber padecido abusos físicos y sexuales durante la infancia, cometido por uno de los padres u otro miembro de la familia... utilizando dicho trastorno como mecanismo de defensa para poder sobrellevar el dolor y el miedo provocado por estos hechos. Siendo más grave aún, en aquellos niños cuyo padre / madre... además de abusar sexualmente de ellos, es capaz de mostrarles amor y protección de manera simultánea, con lo que una forma de escapar del abuso continuado es a través de la disociación (como hemos dicho anteriormente como mecanismo de defensa), estas personas suelen ser hipnotizables y especialmente vulnerables a todo lo que pueda provocar sugestión...

Indicando que, no todas las personas son capaces de disociar, y éstas en concreto, siendo víctimas de abuso continuado, pueden desarrollar un trastorno de estrés postraumático (este trastorno suele ser la respuesta a un único episodio de abuso), depresión recurrente, ideación suicida (ambos como indicios de abuso sexual recurrente...) o psicosis.

Hay que señalar, que el haber tenido un episodio disociativo como respuesta a un trauma, no se tiene por qué desarrollar un trastorno de identidad disociativo, para lo cual es necesario que dicho trauma sea repetido a lo largo del tiempo.

Es un trastorno que aparece en la infancia, nunca en la edad adulta, aunque persiste durante la edad adulta.

El trastorno de identidad disociativo parece tener un curso clínico variable, que tiende a ser crónico y recidivante. Es un trastorno del desarrollo con una base postraumática, que generalmente comienza después de los 6 años de edad. Se han descrito tanto cursos episódicos como continuos. El trastorno puede ser menos manifiesto cuando los individuos tienen más de 40 años, pero puede volver a aparecer durante los episodios de estrés, durante los acontecimientos traumáticos o durante el abuso de sustancias...

Criterios diagnósticos según el DSM-IV del Trastorno de Identidad Disociativo
A. Presencia de dos o más identidades o estados de personalidad (cada una con un patrón propio y relativamente persistente de percepción, interacción y concepción del entorno y de sí mismo).
B. Al menos dos de estas identidades o estados de personalidad controlan de forma recurrente el comportamiento del individuo.
C. Incapacidad para recordar información personal importante, que es demasiado amplia para ser explicada por el olvido ordinario.
D. El trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. Ej., comportamiento automático o caótico por intoxicación alcohólica) o a una enfermedad médica (p. Ej., crisis parciales complejas).

Nota: En los niños los síntomas no deben confundirse con juegos fantasiosos o compañeros de juego imaginarios.

Diagnóstico diferencial
El trastorno de identidad disociativo debe diferenciarse de:
- Los síntomas debidos a los efectos fisiológicos directos de una enfermedad médica (p. Ej., epilepsia).

- De síntomas disociativos debidos a crisis parciales complejas. Las crisis comiciales suelen ser generalmente breves (desde 30 seg. hasta 5 min.) y no presentan la estructura compleja y resistente de las identidades y del comportamiento que se observa en el trastorno de identidad disociativo, a pesar de que los dos trastornos pueden manifestarse al mismo tiempo. Siendo poco usual encontrar antecedentes de abusos físicos y sexuales en las personas con crisis parciales complejas.

- Los síntomas debidos a los efectos fisiológicos directos de una sustancia pueden diferenciarse del trastorno de identidad disociativo por el hecho de que la sustancia (p. Ej., drogas o fármacos) se considera etiológicamente relacionada con la alteración.

- El diagnóstico de trastorno de identidad disociativo debe prevalecer sobre el de amnesia disociativa, fuga disociativa y trastorno de despersonalización. Los individuos con trastorno de identidad disociativo puede diferenciarse de los individuos en trance o con síntomas «de posesión» que serían diagnosticados de trastorno disociativo no especificado) por el hecho de que éstos explican que espíritus y seres ajenos han entrado en su cuerpo y poseen el control absoluto de sus actos.

- Existe controversia a la hora de establecer el diagnóstico diferencial entre el trastorno de identidad disociativo y otros trastornos mentales, como la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, el trastorno bipolar, con ciclación rápida, los trastornos de ansiedad, los trastornos de somatización y los trastornos de la personalidad. Los factores que pueden facilitar el diagnóstico del trastorno de identidad disociativo son una clara sintomatología disociativa, con cambios de identidad repentinos, amnesia reversible y puntuaciones elevadas en los tests de disociación e hipnotizabilidad en individuos que no manifiestan síntomas propios de otro trastorno mental.

- El trastorno de identidad disociativo debe diferenciarse de la simulación en las situaciones en las que puede obtenerse un beneficio económico o legal y de los trastornos facticios (en los que se puede observar un comportamiento de búsqueda de ayuda).

Tratamiento
La evaluación se debe realizar con pruebas psicológicas, historia clínica personal y familiar, antecedentes médicos y evaluación física para descartar otros trastornos que pudieran dar síntomas similares.

El paciente con trastorno de identidad disociativo requiere psicoterapia, con frecuencia facilitada por la hipnosis (el médico utiliza la hipnosis con frecuencia para tener acceso a las personalidades, facilitar la comunicación entre ellas, estabilizarlas e integrarlas. La hipnosis también se usa para reducir el impacto doloroso de los recuerdos traumáticos).

Se pueden emplear un amplio rango de psicoterapias, incluso cognitiva-conductual, psicodinamica, de apoyo, hipnoterapia, para ayudar al paciente con estas tareas. Quizás sean necesarias las intervenciones familiares, matrimoniales, sociales y educativas. La terapia de grupo homogéneo para pacientes con este trastorno puede ser efectiva si se estructura de manera cuidadosa para enfocarse en la adaptación actual a la vida y no a los traumas pasados. Las terapias expresivas como la artística y la danza suelen ser de utilidad para los pacientes.

Los síntomas pueden ir y venir de modo natural, pero el trastorno no desaparece por sí mismo. El tratamiento puede aliviar algunos síntomas específicos pero no tiene efectos sobre el trastorno en sí mismo.

El tratamiento de estos pacientes en psicoterapia suele ser largo, siendo su objetivo final la integración de los datos que se han perdido u omitido dentro de las lagunas de olvidos.

En cuanto al tratamiento farmacológico, aún no cuenta con fármacos específicamente dirigidos a esta enfermedad, y muchos de los síntomas han sido relativamente resistentes al tratamiento. Por lo que, la medicación se dirige al apoyo con los síntomas depresivos, problemas de sueño, ansiedad, problemas alimenticios o síntomas psicóticos.

También resulta básico el apoyo del entorno familiar para el avance de éstos pacientes, ofreciéndoles apoyo terapéutico, comprensión y afecto.

El pronóstico depende de los síntomas y de las características del trastorno. Aquellas personas que tienen principalmente síntomas disociativos y características postraumáticas, es decir, que además de sus problemas de memoria e identidad, también experimentan ansiedad acerca de acontecimientos traumáticos y el hecho de revivirlos y recordarlos; suelen recuperarse por completo con el tratamiento.

Sin embargo, las que presentan de forma adicional trastornos psiquiátricos graves, como trastornos de la personalidad, afectivos, alimentarios y de abuso de drogas; el tratamiento puede tener menos éxito, la mejoría suele ser más lenta, debe ser más largo y pueden aparecer más crisis...


Damos por finalizada esta entrada con un interesante video sobre el trastorno de identidad disociativo.




BIBLIOGRAFÍA:
Bleichmar, H., "Mecanismos de Defensa". En: Vidal, G., Alarcón, R.,Lolas F. (Eds). Enciclopedia Iberoamericana de Psiquiatría. Tomo III. Argentina, Editorial Médica Panamericana, 1995.
González, A. (2004). Diagnóstico de los Trastornos Disociativos.
González, A. (2008). Tratamiento de los Trastornos Disociativos.
Sar, V. (2006). El ámbito de los trastornos disociativos: una perspectiva internacional. Psychiatr Clin N Am 29, 227-244. Publicado en castellano como parte del libro “Trastornos disociativos: una ventana abierta a la psicobiología de la mente”. 2007. Ed. Masson.
Van der Hart, O; Nijenhuis, E, Steele, K. (2008). El yo atormentado: La disociación estructural y el tratamiento de la traumatización crónica. Bilbao: Ed. Desclée de Brouwer.
Steinberg, M. (2002). ¿Quién soy yo realmente?. La disociación, un trastorno tan frecuente como la ansiedad y la depresión. Ed. Javier Vergara. (descatalogado). Versión inglesa: “The Strange in the Mirror”.
Wikipedia, enciclopedia libre...


domingo, 6 de marzo de 2011

ASTEROIDES Y METEOROS


Los asteroides son cuerpos rocosos, carbonáceos o metálicos más pequeños que un planeta y mayores que los meteroides, que orbitan alrededor del Sol en una órbita interior a la de Neptuno.

Vistos desde la Tierra tienen aspecto de estrellas. También se denominan planetoides o planetas menores y se los engloba en una misma categoría con los cometas y con aquellos cuerpos con órbitas mayores que las de Neptuno (objetos transneptunianos).

La mayoría de los asteroides de nuestro sistema solar poseen órbitas semiestables entre Marte y Júpiter, conformando el llamado cinturón de asteroides, pero algunos son desviados a órbitas que cruzan la de los planetas mayores.

Desde la redefinición de planeta de 2006 llevada a cabo por la Unión Astronómica Internacional el término clásico asteroide se incluye dentro de los denominados cuerpos menores del sistema solar (excepto Ceres, planeta enano), junto con los cometas, la mayoría de los objetos transneptunianos y cualquier otro sólido que orbite en torno al Sol y sea más pequeño que un planeta enano.

En una próxima entrada nos dedicaremos al denominado cinturón de asteroides, una agrupación entre Marte y Júpiter, a una distancia del Sol entre 2 y 2,5 UA con períodos de revolución de 3 a 6 años.

Existe un especial interés en identificar asteroides cuyas órbitas interseccionan la órbita de la Tierra. Los tres grupos más importantes de asteroides cercanos a la Tierra son los de Amor, Apolo y Atón.

GRUPOS DE ASTEROIDES
Asteroides Troyanos:
Se denominan así a un grupo de asteroides que se mueven sobre la órbita de Júpiter.
Están situados, L4 (precediendo a Júpiter en su órbita) y por detrás de Júpiter, L5 (siguiéndolo en su órbita).
También el planeta Marte tiene por lo menos un asteroide tipo troyano, (5261) Eureka.
Igualmente, Neptuno tiene al menos 5 asteroides troyanos.

Asteroides Centauros:
Son aquellos que se encuentran en la parte exterior del sistema solar orbitando entre los grandes planetas.

Asteroides coorbitantes con la Tierra:
Al acercarse a nuestro planeta, estos asteroides permanecen capturados por la gravedad terrestre durante algunos años para luego alejarse nuevamente. Actualmente se conocen dos de este tipo, el 2003 YN107 y el 2004 GU9.

TAMAÑO, NÚMERO Y CURIOSIDADES
Sus tamaños son tan grandes como el número de ellos. El más grande descubierto es Ceres con 952,4 Km. de diámetro. Los más pequeños son como pequeñas piedras, motas de polvo, guijarros y pelotas. Se estima en unos 2 millones los asteroides mayores de 1 Km. Hay unos 150 millones que miden más de 100 metros, billones que miden más de 10 metros y cientos de billones que miden más de 1 metro.

Algunos asteroides tienen satélites a su alrededor como (243) Ida y su satélite Dacty. El (87) Silvia tiene 2 grandes satélites a su alrededor, uno es Rómulo con 18 Km. de diámetro y el otro Remo con 7 km de diámetro.

RIESGO DE IMPACTO CON LA TIERRA
Los asteroides cercanos a la Tierra se dividen en 3 categorías: Atenas, Apolos y Amores.
Bajo ciertas condiciones sería posible un impacto con nuestro planeta. Unidos a los cometas (menos masivos pero con gran poder destructor) forman un grupo denominado Near Eart Objects (NEO).

Existen unos 4.000 objetos catalogados como NEO. Cuando un NEO está a menos de 7,5 millones de la Tierra se le denomina PHA (asteroide potencialmente peligroso). Actualmente hay clasificados unos 800 PHA.

Los cálculos de sus trayectorias de aproximación a la Tierra tienen grandes incertidumbres y cualquier predicción está sujeta a considerables márgenes de error.

Hace unos años el PHA 1950 DA, era el que representaba el mayor peligro de impacto con nuestro planeta, pero el refinamiento de los elementos orbitales ha concluido que tal impacto no ocurrirá. Otros PHA conocidos tienen pocas probabilidades de chocar con la Tierra, aunque no es descartable una mayor probabilidad de impacto tras calcular de forma más precisa su trayectoria.

Son muy importantes los grandes proyectos que coordinen observaciones sistemáticas del cielo y el mantenimiento de bases de datos actualizadas. En España hay un centro dedicado en exclusiva a este tema y está ubicado en el Observatorio Astronómico de La Sagra, en plena montaña, en la provincia de Granada, miembro de la asociación internacional Speceward.

METEOROS
Según la terminología adoptada en nuestros días se define como Meteroide a partículas de polvo y hielo o rocas de hasta decenas de metros que están en el espacio producto del paso de algún cometa o restos de la formación del sistema solar.

Se define como Meteoro al fenómeno luminoso producido en la alta atmósfera por la ionización del aire causada por los meteoritos interceptados por la Tierra en sus mutuas órbitas alrededor del Sol.

Se define como Meteorito a los meteroides que alcazan la superficie de la Tierra debido a que no se desintegran por completo en la atmósfera.

La aparición de meteoros es un hecho muy frecuente y generalmente se pueden detectar a simple vista a excepción de los llamados meteoros telescópicos.

Más raro es un fenómeno más deslumbrante: el de un bólido, que son meteoros que atraviesan rápidamente el cielo y dejan tras si una estela luminosa y a veces estallan de forma análoga a un disparo de artillería.

Las fechas más notables para observar meteoros son aproximadamente el 12 de Agosto (Perseidas) y el 13 de Diciembre (Gamínidas).

Las lluvias de meteoros más importantes llevan el nombre de las constelaciones en que se encuentra el radiante.

Un meteroide que no se consume en su paso por la atmósfera y se estrella en la superficie terrestre, dada su energía, puede producir un impacto.

El origen extraterrestre de los meteroides no se demostró hasta 1.800.

Se ha comprobado que los meteoros visibles en el transcurso de una nueva noche van siendo más numerosos a medida que avanza la noche.

La Tierra solo recibirá en la tarde los que van a su encuentro y viajan más rápidamente que ella, mientras que por la mañana encontrará aquellas que haya en su camino.

Al penetrar en la atmósfera terrestre, su energía cinética se transforma en calor por rozamiento y el material meteórico sublima, se producen las llamadas estrellas fugaces, que representan el 1% de la energía inicial del meteroide.

ORIGEN Y MECANISMOS DE FORMACIÓN
Los enjambres de meteoros están asociados a los cometas. Después de la gran lluvia con radiante de las Leónidas de 1833 Olmsted y Twlning de Newhaven reconocieron, en 1834, que la existencia de un radiante podía explicarse suponiendo que un enjambre de corpúsculos se movían alrededor del Sol en una órbita regular, análoga a la de un cometa, y que dicha órbita era atravesada por la Tierra.

En 1861 Kirkwood afirmó que estos corpúsculos eran restos de cometas.

Observaciones y estudios posteriores desde esta fecha hasta la actualidad, relacionan el origen de los meteoros con los cometas.

La causa de que los enjambres estén más o menos alargados y difusos está en que los corpúsculos que los constituyen se extienden por grandes espacios.
Las distancias de los corpúsculos del Sol, están lejos de ser iguales y por lo tanto la duración de las revoluciones alrededor del Sol, con arreglo a las leyes de Képler son diferentes. Según esto, el enjambre se dispersará a lo largo de toda la órbita y cada año tendrá una lluvia análoga a las anteriores.

Si por contra, el enjambre es joven, de reciente formación, se presentará en bloque compacto y solamente habrá una lluvia de estrellas en caso de encontrarse la Tierra en el mismo punto.

Si bien, es relativamente fácil trazar un catálogo de los radiantes conocidos, apenas es posible confeccionar uno que prevea con certeza las grandes apariciones de meteoros

De entre los enjambres de meteoros más importantes, solamente hay unos pocos cuya actividad se remonta a un pasado lejano como las Leónidas, señaladas en 902, las Perseidas señaladas en 865 y las Líridas desde el siglo V antes de Cristo.

Por el día hay meteoros, pero es difícil observarlos, y sólo son detectables con técnicas de radioastronomía.

Os dejamos con un vídeo de corta duración donde apreciamos meteoritos y meteoros, dando así por finalizada esta entrada.




Bibliografía:
Morbidelli, Alessandro (2005). «Origin and Dynamical Evolution of Comets and their Reservoirs». Emel'yanenko, V.V.; Asher, D .J. y Bailey, M.E. (2007). «The fundamental role of the Oort cloud in determining the flux of comets through the planetary system». Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.Morbidelli, A. y Levison H. F. (2004). «The Origin of Halley-Type Comets: Probing the Inner Oort Cloud». The Astronomical Journal.Slotten, Na tional Academy of Sciences (1991). Planetary Sciences: American and Soviet Research/Proceedings from the U.S.-U.S.S.R. Workshop on Planetary Sciences. National Academies Press. Fernández, Julio A. (2002). «The Formation of the Oort Cloud and the Primitive Galactic Environment».Paul R. Weissman (1998). «The Oort Cloud». Scientific American. Scientific American, Inc..Weissman, P. R. (1983). «The mass of the Oort cloud». Astronomy and Astrophysics .Buhai, Sebastian. «On the Origin of the Long Period Comets: Competing theories». Utrecht University College.Gibb, E. L.; Mumma, M. J.; Russo, N. D.; Di Santi, M. A . y Magee-Sauer, K. (2003). «Methane in Oort cloud comets». «The Oort cloud as a remnant of the protosolar nebula». Astronomy and Astrophysics .Ootsubo, T.; Watanabe, J.; Kawakita, H.; Honda M. y Furusho R. (2007). «The scattered disk population as a source of Oort cloud comets: evaluation of its current and past role in populating the Oort cloud». Wikipedia, la enciclopedia libre.


miércoles, 2 de marzo de 2011

TRASTORNOS FACTICIOS


El trastorno facticio se caracteriza por la invención, producción o falsificación de modo intencionado de síntomas físicos o psicológicos con el fin de asumir el papel de enfermo y/o la hospitalización.

El trastorno facticio debe diferenciarse de los actos de simulación. En la simulación, la motivación para la producción de síntomas es un incentivo externo; el objetivo es algo diferente a lograr el papel de enfermo (por ejemplo, evitar un trabajo, obtener drogas, obtener una compensación económica, etc). Bajo algunas circunstancias, la simulación puede representar un comportamiento adaptativo (por ejemplo, en situaciones hostiles...)
Sin embargo, en el trastorno facticio existe una necesidad psicológica de asumir el rol de enfermo e implica siempre un determinado grado de psicopatología. Estando ausentes los incentivos externos para la conducta (por ejemplo, ventajas económicas, evitar responsabilidad legal o el mejorar el bienestar físico, como en el caso de la simulación).

Los individuos con el trastorno facticio generalmente presentan su historia clínica de modo dramático, sin embargo, son extremadamente vagos e inconsistentes cuando se les cuestiona con más detalle. Pueden llegar a producir mentiras patológicas, acerca de cualquier parte de su historia o síntomas, de forma que llama la atención del entrevistador, (Ej.: pseudología fantástica).

Con frecuencia tienen conocimiento extenso de la terminología médica y de las rutinas hospitalarias. Las quejas por dolor y las solicitudes de analgésicos son muy comunes. Si se investiga a fondo, se puede observar que sus quejas principales no tienen fundamento. A menudo se quejan de otros problemas físicos o psicológicos y producen más síntomas facticios. Las personas con este trastorno pueden estar rápidamente dispuestas a someterse a múltiples procedimientos y cirugías invasivos.

Durante su permanencia en el hospital, suelen recibir pocas visitas. Puede llegarse al punto en que la naturaleza facticia de los síntomas de la persona es revelada (Ej.: la persona es reconocida por alguien que le recuerda de una admisión anterior; por la confirmación de otros hospitales de múltiples hospitalizaciones previas por sintomatología facticia…) Cuando se les confronta con evidencia de que sus síntomas son facticios, los individuos con este trastorno generalmente lo niegan o rápidamente se dan de alta en contra del consejo médico, y serán con frecuencia admitidos en otro hospital incluso en el mismo día. Sus repetidas hospitalizaciones a menudo les llevan a numerosas ciudades…

Subtipos
Trastornos facticios con predominio de signos y síntomas psicológicos.
Los síntomas facticios de tipo psicológico se parecen al fenómeno de seudosimulación, conceptualizado como la necesidad de mantener intacta la autoimagen, que puede verse dañada si se admiten problemas psicológicos que la persona es incapaz de controlar de forma consciente. Estas personas suelen ser extremadamente sugestionables y admiten tener la mayor parte de los síntomas que el entrevistador cita. Por el contrario, también puede ser que se trate de individuos extremadamente negativistas y poco colaboradores con la entrevista.

Pueden aparecer deprimidos, ofreciendo como causa el fallecimiento de un ser querido (no confirmado...). Los elementos de esta historia que pueden sugerir un duelo facticio son: muerte violenta o sangrienta bajo situaciones dramáticas, y muerte de jóvenes y niños. Otros pacientes pueden presentar pérdida de memoria, tanto reciente como remota, o alucinaciones auditivas o visuales. Otros síntomas, que también aparecen en los facticios de tipo somático son la seudología fantástica y la suplantación. En la seudología fantástica algunos hechos reales se entremezclan con fantasías muy elaboradas...

En los trastornos facticios con predominio de signos y síntomas psicológicos los sujetos tienden a contestar a las preguntas con respuestas aproximadas (p. Ej., si al individuo se le pide que multiplique 9 por 9, la respuesta puede ser 82). El individuo puede utilizar en secreto sustancias psicoactivas con el propósito de producir síntomas que sugieran un trastorno mental. Así, puede utilizar estimulantes para producir inquietud o insomnio, alucinógenos para producir alteraciones de la percepción, analgésicos para producir euforia e hipnóticos para provocar letargia). Las combinaciones de todas estas sustancias pueden producir cuadros muy extravagantes.

Trastornos facticios con predominio de signos y síntomas físicos
En este caso la vida entera del sujeto consiste en intentar ingresar o permanecer en los hospitales (conocido como el síndrome de Münchhausen...) Los cuadros clínicos más frecuentes son, por ejemplo, intenso dolor en el cuadrante inferior derecho, asociado a náuseas y vómitos, mareos y pérdidas de conciencia, hemoptisis masivas, erupciones generalizadas y abscesos, fiebres de origen indeterminado, hemorragias secundarias a la ingestión de anticoagulantes y síndromes parecidos al lupus.

Los pacientes en general demandan un tratamiento concreto, en especial con analgésicos. Suelen insistir en que se les practique cirugía. Suelen desaparecer súbitamente cuando creen que han sido descubiertos y se marchan a otro hospital y empieza de nuevo el ciclo.

Trastornos facticios con combinación de signos y síntomas psicológicos y físicos
Este subtipo consiste en un cuadro clínico en el que aparece una combinación de signos y síntomas psicológicos y físicos, pero ninguno de ellos predomina sobre los otros.

Diagnóstico diferencial
En los trastornos somatomorfos también existen molestias físicas no debidas a un trastorno físico verdadero, pero los síntomas no se han producido intencionadamente.
La hipocondría se diferencia del facticio en que el hipocondríaco no inicia de forma voluntaria la producción de síntomas y este trastorno edad de comienzo tardía. Como en el trastorno por somatización los hipocondríacos no suelen someterse a controles médicos agresivos.
La simulación se diferencia del trastorno facticio en que existe un objetivo externo claramente identificable cuando presentan sus síntomas...

Características generales...
Los trastornos facticios en general son más frecuentes en mujeres, pero el síndrome de Münchhausen es más frecuente en hombres. La edad de aparición más frecuente es en la edad media de la vida.
Generalmente evolucionan en forma intermitente, con empujes y remisiones. No es extraño que se inicien tras una internación por una enfermedad de causa identificable. 

Tratamiento
No se ha demostrado ninguna terapia eficaz en el tratamiento de estos pacientes. El tratamiento por tanto debe hacerse centrándose en el manejo de estos pacientes más que en su curación. El factor que más influye en el éxito de este manejo e que se identifiquen rápidamente este trastorno, y así el médico podrá evitarle al paciente gran cantidad de procedimientos diagnósticos.
Aunque el uso de la confrontación es un tema controvertido, en un determinado momento del tratamiento el paciente debe enfrentarse a la realidad. La mayoría de los pacientes simplemente abandonan el tratamiento cuando se ven descubiertos. En general trabajar en conjunción con el médico que atiende al paciente es más eficaz que trabajar únicamente con el sujeto...

Bibliografía:
American Psychiatric Association. DSM IV TR. Manual diagnóstico y estadístico
de los trastornos mentales.
Rumans L, Vosti K. Factitious and fraudulent fever. Am J Med 1978.
Henderson LM, Bell BA, Miller JD. A neurosurgical Münchhausen tale. J Neurol Neurosurg Psychiatry 1983.
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Fink P, Jensen J. Clinical characteristics of the M nchhausen syndrome. A review and 3 new case histories. Psychother Psychosom 1989.
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