miércoles, 12 de octubre de 2011

TRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO (TEPT) EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

El Manual diagnóstico y estadístico de Trastornos Mentales DSM-IV, considera un hecho traumático como aquella experiencia humana extrema que constituye una amenaza grave para la integridad física de una persona y ante la que la persona ha respondido con temor, desesperanza u horror intensos.

Por otro lado la CIE-10, define el trauma como aquella situación (breve o duradera) de naturaleza excepcionalmente amenazante o catastrófica que causarían por sí mismos malestar generalizado en casi todo el mundo.

Hay una serie de etapas que se repiten en todos los traumas o desastres y que se relacionan directamente con las secuelas a nivel psicológico que acontecen en el transcurso de los mismos.

En la infancia estas fases son superponibles a las etapas del duelo en la infancia y la adolescencia descritas por Bowlby:

- Fase heroica; aparece durante o inmediatamente después del impacto. Se relaciona con las conductas filantrópicas y heroicas de la población (tanto a nivel individual como de servicios y estatal).
- Fase de Luna de miel; ocurre entre la semana posterior al acontecimiento y los 3-6 meses posteriores, y se caracteriza por la unidad de la población.
- Fase de desilusión; ocurre entre 1-2 meses e incluso los dos años posteriores. Se caracteriza por sentimientos de desesperanza, desilusión, rencor, resentimiento, amargura, en parte porque las expectativas individuales de apoyo y comprensión no se ven cumplidas ante la limitación temporal de la fase de luna de miel.
- Fase de reconstrucción; hasta varios años después del desastre, consiste en la reestructuración social, física y psicológica.

El TEPT se define como aquel síndrome que sobreviene después que una persona presencia o experimenta un acontecimiento traumático extremo, o escucha sobre este. La persona reacciona a esta experiencia con miedo e indefensión, revive persistentemente el suceso e intenta evitar que se lo recuerden. Estos síntomas deben persistir un mes después del suceso, o aparecer dentro de los seis primeros meses, y deben afectar significativamente áreas importantes de la vida (familia, escuela, trabajo).

A veces, los acontecimientos traumáticos no tienen por qué estar fuera de las experiencias normales de la vida. En la infancia la exposición a numerosos sucesos puede desembocar en un TEPT: secuestro, violencia doméstica, abuso, violencia en la comunidad, migraciones, guerras, separación de padres.

La reacción del niño debe incluir miedo intenso, horror o conducta desorganizada o agitada, agrupándose los síntomas en tres categorías:

1. El acontecimiento traumático reexperimentado persistentemente. Los síntomas de reexperimentación incluyen recuerdos del acontecimiento recurrentes e intrusos que provocan malestar, que en niños puede expresarse en juegos repetitivos donde aparecen temas o aspectos característicos del trauma: sueños terroríficos de contenido irreconocible y pueden reescenificar el acontecimiento traumático específico.

2. Evitación persistente de estímulos asociados al trauma y embotamiento de la reactividad general del individuo. La evitación no debe estar presente antes de someterse al trauma, y se manifiesta como esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático, esfuerzos para evitar recuerdos del trauma, incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma, reducción acusada del interés o la participación en actividades significativas, sensación de desapego o enajenación frente a los demás, restricción en la vida afectiva y sensación de un futuro desolador.

3. Síntomas persistentes de aumento de la activación. En niños pequeños puede expresarse en juegos repetitivos donde aparecen temas o aspectos características del trauma, sueños terroríficos, dificultades para conciliar o mantener el sueño, irritabilidad o ataques de ira, dificultades para concentrarse, hipervigilancia y respuestas exageradas de sobresalto y síntomas psicosomáticos.

El TPET en la infancia se puede diferenciar en subtipos:
1. Según el DSM-IV:
- Agudo, si los síntomas duran menos de tres meses.
- Crónico, si los síntomas duran más de tres meses.
- De inicio demorado, cuando entre el acontecimiento traumático y el inicio de los síntomas han pasado como mínimo seis meses.

2. Según Terr:
- Tipo I, o secundario a traumas agudos, y cuyos principales síntomas recogen la reexperimentación, la evitación y el aumento de activación.
- Tipo II, o secundario a traumas crónicos, y que cursa con síntomas de negación, disociación y furia.

Algunos estudios relacionan la severidad de los síntomas dependiendo de la exposición a traumas agudos o crónicos, demostrando mayor gravedad en aquellos niños expuestos a traumas agudos, sobre todo si son enfermedades médicas.

Factores de riesgo en niños expuestos a traumas
1. Factores demográficos:
- A menor edad mayor probabilidad de presentar semiología*, y semiología diferente dependiendo de los grupos de edad.
- El sexo femenino es más prevalente que el masculino.

2. Factores sociales:
- Ausencia de sistema de apoyo.
- Disfunción familiar crónica.
- Nivel socioeconómico, las cogniciones sociales y culturales.

3. Circunstancias vitales:
- Hechos traumáticos pasados.
- Enfermedades mentales previas.
- Historia psiquiátrica familiar de depresión, ansiedad y/o abuso de sustancias.
- Problemas físicos (sensoriales).
- Tratamiento farmacológico.
- Bajo rendimiento escolar.
- Habilidades limitadas para resolver problemas.

4. Características del trauma:
- Cantidad de destrucción observada
- Magnitud del trauma.
- Naturaleza del trauma.
- Tiempo de exposición al trauma.
- Distancia del trauma.
- Fallecimiento de un familiar y/o conocido.
- Heridas graves de familiares y/o amigos.
- La manera en la que el niño ve e interpreta la reacción de sus padres.
- TEPT en las figuras paternas.

Cuáles son las manifestaciones clínicas del TEPT
Indicar que primero debemos conocer las respuestas normales de los niños y adolescentes ante las situaciones estresantes; dependiendo de la severidad, duración y/o el grado de interferencia con el funcionamiento diario, los síntomas que son respuestas normales y necesarias ante el hecho traumático se convierten en respuestas mal adaptadas y disfuncionales.

Los niños experimentan una serie de reacciones y de sentimientos en respuesta a un desastre y necesitan atención especial para satisfacer sus necesidades. Los dos indicadores más comunes de estrés en los niños son los cambios conductuales y las conductas regresivas.

Existen una serie de síntomas en niños y adolescentes que se pueden agruparpe en:
1. Síntomas de pérdida de realidad:
- Anestesia afectiva.
- Bloqueo cognitivo.
- Incapacidad para recordar hechos.
- Incapacidad para recordar hechos directamente relacionados con el trauma.

2. Pensamientos egodistónicos:
- Escenas retrospectivas, flashbacks, sueños vívidos.
- Reexperimentación del trauma.
- Pesadillas relacionadas con el trauma.

3. Conductas de escape:
- Ansiedad ante hechos que recuerdan al trauma.
- Miedo irracional a sitios o lugares extraños.
- Aislamiento socio-familiar.
- Absentismo escolar.

4. Hiperexcitación:
- Hipersensibilidad al medio, con reacciones irracionales de sobresalto ante hechos mínimos.
- Reacciones explosivas, accesos de ira.
- Hipoprosexia.
- Alteraciones del sueño.
- Inquietud psicomotriz.
Dependiendo de los diferentes grupos de edad aparecen distintos tipos de síntomas:

1. Edad preescolar (2-5 años): Estos niños se envuelven en fantasías, desarrollan temores a la separación o al rechazo y presentan con frecuencia comportamientos regresivos. No asimilan el concepto de muerte:- Incontinencia urinaria nocturna (secundaria).

- Miedo a la oscuridad.
- Apegamiento a figuras materna / paterna y/o cuidadores.
- Sentimientos de culpa.
- Terrores nocturnos.
- Alteraciones en el lenguaje (tartamudeo secundario).
- Alteraciones del apetito.
- Terror injustificado.
- Inquietud psicomotriz.
- Miedo al abandono.
- Ansiedad de separación.

2. Edad escolar (5-11 años): Ya existe un entendimiento del concepto de muerte, aunque todavía no existe un pensamiento abstracto completo. Los miedos y la ansiedad predominan en este grupo, junto con las somatizaciones, y los síntomas se relacionarán con las ansiedades de sus figuras paternas:
- Somatizaciones (algias múltiples inespecíficas, cefaleas, abdominalgias, dolores musculares).
- Alteraciones del apetito.
- Trastornos del sueño (insomnio, terrores nocturno, pesadillas).
- Tristeza.
- Irritabilidad.
- Labilidad emocional.
- Aislamiento social.
- Conducta agresiva.
- Miedos irracionales.
- Actitud oposicionista-desafiante.
- Demandantes de atención (rivalidad con pares).
- Absentismo escolar (pérdida de interés y dificultades de concentración).
- Comportamiento regresivo (enuresis, chuparse el dedo, hablar como un bebé...).

3. Preadolescencia (11-14 años): el adolescente se guía por las reacciones del grupo de pares:
- Alteraciones del sueño.
- Trastornos de conducta alimentaria.
- Oposición a figuras paternas.
- Abandono en la realización de tareas.
- Problemas en la escuela (peleas, aislamiento social, pérdida de interés, llamadas de atención).
- Somatizaciones (dolores de cabeza, dolores leves, erupciones en la piel, problemas gástricas).
- Pérdida de interés en las actividades sociales de su grupo.

4. Adolescencia (14-18 años): En esta edad prevalece el sentimiento de independencia del grupo, y surgen sentimientos tales como la venganza y el temor a perder a familia y amigos. Para que los síntomas se consideren patológicos tienen que interferir con el normal funcionamiento del adolescente:
- Problemas físicos no específicos (algias múltiples).
- Trastornos de conducta alimentaria.
- Alteraciones del sueño.
- Tristeza.
- Aislamiento social.
- Irritabilidad, oposicionismo, actos dirigidos a llamar la atención.
- Apatía y anergia.
- Desilusión, desesperanza.
- Temores irracionales.
- Comportamiento temerario, búsqueda de situaciones de riesgo.
- Hipoprosexia.
- Minimización del problema, indiferencia.
- Anestesia afectiva.
- Sentimientos de minusvalía e inutilidad.
Evaluación
Aparte de la observación clínica, se necesitan instrumentos de medida. Algunas de las escalas validadas para la edad infanto-juvenil son:
- Para la evaluación comportamental en general;
Child Behavior Check-List de Achenbach & Edelbrock (validación española de Pedreira y Sardinero)

- Para síntomas de TEP:
Child-PTSD-Reaction Index.
Diagnostic Interview for Children and Adolescents.


- Para síntomas de ansiedad:
Revised Children´s Manifest Anxiety Scale (CMAS-R).
State-Trait Anxiety Inventory for Children (STAIC).


- Para síntomas de depresión:
The Birelson Depresión Inventory.


- Para la evaluación del estrés:
Indice de Reactividad al Estrés infanto-juvenil (IRE-IJ de González de Rivera y Pedreira).


- Para síntomas de sufrimiento tras pérdidas:
The Grief Reaction Inventory.


Tratamiento psicológico
Para una correcta intervención terapéutica se requiere un abordaje multidisciplinar.
Las técnicas cognitivo-conductuales incluirían la discusión directa del trauma, la desensiblización, las técnicas de relajación (control de respiración, relajación muscular progresiva...), análisis de distorsiones cognitivas, técnicas de resolución de problemas...
En otros casos se han usado terapias de corte dinámico no obteniendo resultados estadísticamente significativos.

La realización de grupos va a favorecer la exposición de síntomas y la identificación de los miembros de los grupos a través de las experiencias vividas. Estos grupos no se limitan a los niños-adolescentes expuestos, sino a los padres (pudiendo realizar grupos mixtos padres-hijos) y también a los profesores.

Por último la psicoeducación en los padres y profesorado será fundamental, sobre todo a la hora de tratar a niños menores de 5 años.

Tratamiento farmacológico
Se van a utilizar cuando los síntomas son incapacitantes y no son controlables a través de las intervenciones psicoterapéuticas, o cuando existían psicopatología previa al trauma. El control de los síntomas como la reexperimentación e hiperactivación va a ser menos complicado que el de la evitación. El uso se orienta dependiendo de los trastornos asociados:
- Benzodiacepinas, si el nivel de ansiedad es muy elevado. Se utilizan cómo medicación de rescate en ese momento y no de forma continuada. En ocasiones se usan beta-bloqueantes (propanolol).
- Carbamacepina, litio o clonidina si existen alteraciones conductuales, hiperactividad, obsesividad elevada, impulsividad, trastornos del sueño.
- Antidepresivos (ATDT, ISRS), si se asocian síntomas compatibles con un trastorno depresivo.
- Antipsicóticos atípicos, si asocian síntomas psicóticos o los trastornos conductuales son severos.


Fuentes:
DSM-IV, Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, Editorial Masson, 1997.
Pérez-Sales, Trauma y Resistencia, 2003.
Pataki GE, Stone JL, LeViness J, Guía de Consejería de crisis para Niños y Familias en Casos de Desastres, Office of Mental Health, New York State, 2001.
Pérez-Sales, Trauma y Resistencia, 2003.
Terr LC, Childhood Traumas: an outline and overview. AM J Psychiatry 1991.
Moreno, J.; Pedreira, J.L.: El Trastorno de Estrés postraumático en la infancia y la adolescencia: Clínica y tratamiento. Psiquis, 1999.
Pedreira, J.L. Protocolos de salud mental infantil para atención primaria. ARAN-ELA, Madrid, 1995.
Wikipedia, enciclopedia libre... ...  

viernes, 7 de octubre de 2011

SATÉLITES DE NEPTUNO (2)

FORMACIÓN
La distribución de la masa de los satélites de Neptuno es la más desigual de todos los grupos de satélites en el sistema solar. Un solo satélite, Tritón, representa casi la totalidad de la masa del sistema, con todos los otros satélites que juntos comprenden, sólo un tercio de un 1%.

Esto puede ser debido a que Tritón fue capturado después de la formación del sistema de satélites original de Neptuno, por lo que muchos satélites habrían sido destruídos por el proceso de captura.

La órbita de Tritón antes de la captura habría sido altamente excéntrica, y habría causado perturbaciones caóticas, en las órbitas de los satélites interiores de Neptuno, causando que ellos colapsen siendo reducidos a un disco de escombros, lo que significaría que los actuales satélites interiores de Neptuno no son los cuerpos originales que se formaron con el planeta.

Una teoría postula que el mecanismo de captura de Tritón, fue en un encuentro de tres cuerpos, siendo Tritón el miembro sobreviviente de un asteroide binario destruído en su encuentro con Neptuno.

PROTEO
Es el segundo satélite más grande de Neptuno, detrás de Tritón. Fue descubierto en 1989 por Stephen Synnot gracias a las imágenes tomadas por la Voyager 2. 


Es uno de los cuerpos más oscuros del sistema solar, ya que sólo refleja un 6% de la luz del Sol que recibe.

No pudo ser detectado desde la Tierra por los telescopios, porque está tan cerca del planeta, que se pierde en el resplandor de la luz solar reflejada.

Tiene un diámetro de 400 km y es el cuerpo irregular más grande del sistema solar incluso más grande que Febe y Nereida.
Posee muchos cráteres y no muestra ningún tipo de actividad geológica.

NEREIDA
Este satélite natural de Neptuno fue descubierto el 1 de mayo de 1949 por Gerard Kuiper.
Durante un tiempo se creyó que era el más exterior de los satélites de Neptuno, hasta que fue descubierto Psámata.

Nereida es también el tercero en tamaño con un diámetro de 340 km. Su órbita media alrededor de Neptuno tiene 5.513.400 km de radio y es muy excéntrica.

Dado su inusual órbita, podría ser un asteroide proviniente del cinturón de Kuiper capturado por la gravedad de Neptuno, o bien que se vio perturbada en el momento de su captura por Tritón.
Poco más se sabe de Nereida.

NESO
Es un satélite irregular ultraperiférico de Neptuno, descubierto por Matthew J. Holman y J. Brett Gladman, el 14 de agosto de 2002, aunque ha pasado inadvertido hasta 2003.

Orbita a Neptuno a una distancia de más de 48 millones de km, lo que le hace la luna más distante conocida de cualquier planeta.

Recorre una órbita de gran inclinación y alta excentridad. Tiene unos 60 km de diámetro y se supone que una densidad media de 1,5 g/ cm cúbico.

NAYADE
Es una pequeña e irregular luna de Neptuno que tiene aproximadamente 58 km de diámetro y es uno de los satélites más cercanos al gigante gaseoso, a tan sólo 48.227 km de su centro, lo que provoca que la pequeña luna tenga una rápida velocidad orbital alrededor de Neptuno: emplea 7 horas y 6 minutos para dar una vuelta.

Su órbita está en un proceso de desaceleración, que puede llegar a causar un posible impuesto con la atmósfera de Neptuno, o estrellarse contra uno de sus anillos o incluso convertirse en uno de ellos.

Fue descubierto por la sonda espacial Voyager 2 de la NASA en su paso por Neptuno en 1989. La composición de su superficie, es tierra rica en carbono y hielo.

TALASA
Otro satélite de Neptuno descubierto por la Voyager 2 en 1989. Su órbita sigue la misma dirección que el movimiento de rotación de Neptuno.

Al igual que Náyade está recibiendo una aceleración negativa, lo que le pude hacer impactar contra la atmósfera de Neptuno, o contra sus anillos. Tiene una forma irregular y alongada.

LARISA
Este pequeño satélite de Neptuno fue inicialmente descubierto por Harold J. Reitsema, William B. Hubbard, Larry A. Lebofsky y David J. Tholen el 24 de mayo de 1986.

Presenta un aspecto notablemente irregular y no muestra signos de actividad geológica; su superficie muestra una gran densidad de cráteres.

Tiene una órbita muy inestable y la fuerza de marea que tiene su origen en Neptuno está provocando un gradual descenso del satélite, que llevará previsiblemente en el futuro a la desintegración de Larisa y la probable formación de un nuevo anillo planetario, o a su impacto con Neptuno.

GALATEA
Se trata del cuarto satélite de Neptuno, descubierto en julio de 1989 gracias a las imágenes de la Voyager 2.

Su forma es irregular y no muestra ninguna señal de modificación geológica. Su órbita muy cercana al planeta hace que su destino sea convertirse en un anillo despedazado por la fuerza de marea del planeta o impactar contra Neptuno.

Galatea tiene a los anillos de Laverrier y de Galle como interiores y el anillo Adams como exterior. No debe confundirse con el asteroide (74) Galatea.

Aparte de estos 7 satélites que hemos mencionado, la lista de satélites de Neptuno la completan: Despina, Halimede, Laomedeia, Psámate, Sao y el ya mencionado Tritón, al que dedicaremos nuestra próxima entrada.


BIBLIOGRAFIA:
BBC News - Nuevas lunas para Neptuno (2004).Flammarion, Camille (1880).«Camile Flammarion». Hellenica. La vida de los planetas. Una historia natural del Sistema Solar. Richard Corfield. Basic Books (2007). NASA, Jet Propulsion Laboratory - Neptune Satellite and Moon Data.Cosmos, una guía de campo. Giles Sparrow. (2007) RBA Libros.La captura de Tritón. Jesus Canive (2010) astroseti.org.Amphitrite: A Twist on Triton’s Capture. Steve Desch, Simon Porter (2006).Goldreich, P.; Murray, N.; Longaretti, P. Y.; Banfield, D. (1989). «Neptune's story». Naeye, R. (September 2006). «Triton Kidnap Caper». Banfield, D.; Murray, N. (1992). «A dynamical history of the inner Neptunian satellites». Naeye, R. (September 2006). «How Moon Mass is Maintained». Agnor, C.B.; Hamilton, D.P. (2006). «Neptune's capture of its moon Triton in a binary-planet gravitational encounter». Holman, M.; Kavelaars, J. J.; Gladman, B.; et al., BJ; Fraser, WC; Milisavljevic, D; Nicholson, PD; Burns, JA et ál. (2004). «Discovery of five irregular moons of Neptune». Grav, Tommy; Holman, Matthew J. (2004). «Photometry of irregular satellites of Uranus and Neptune». Wikipedia, la enciclopedia libre.


 

lunes, 3 de octubre de 2011

PRESENTACIONES PSICOSOMÁTICAS Y SOMATIZACIONES EN LA ADOLESCENCIA


El niñ@ y/o adolescente puede presentar un trastorno psicosomático cuando estando sometido a una situación estresante responde simultáneamente a los siguientes niveles:
- Un nivel psicológico: La situación provoca una reacción emocional ansiedad, tristeza, cólera...)
- Un nivel somático: El estrés activa el sistema nervioso autónomo provocando un cambio en el funcionamiento (ejemplo espasmos, hipersecreciones..., etc). Si el estímulo estresante persiste puede ocasionar un cambio de estructura en los órganos (ejemplo, colitis..., etc).

El niño y/o el adolescente pueden ser o no conscientes de la relación existente entre la aparición de la sintomatología y los estímulos externos.

Los trastornos psicosomáticos aparecen:
Con relación a etapas definidas del desarrollo:
- Aprendizaje del control de los esfínteres (3 - 4 años) : constipación.
- Autonomía con relación a la madre (3 - 4 años): asma.
- Inicio de escolaridad (6 - 8 años): cefaleas.
- Pubertad (12 - 14 años): anorexia.

En relación a situaciones estresantes:
- Familiares: conflicto entre los padres.
- Sociales: dificultades para afrontar situaciones nuevas.

El concepto de organización psicosomática definiéndolo por unas características precisas no puede ser aplicado en la infancia (pensamiento operativo alexitimia), además en el niño los trastornos psicosomáticos suelen ser transitorios o pasajeros.

La presentación de somatizaciones en la adolescencia no solamente traduce un síntoma o un grupo de ellos, sino que remite a una forma de reaccionar y es una forma de expresión de los trastornos psicopatológicos en esta etapa de la vida.

Se ha demostrado dentro del campo de la Psicoinmunobiología, que factores psicosociales generarían reacciones emocionales, pudiendo dar lugar tanto a déficit como a incrementos de la respuesta inmunológica. De forma que las características cuantitativas y cualitativas de dichos factores psicosociales, determinarán el tipo de cambio y provocarían las anomalías.

La función corporal alterada es considerada como una "función diana" que implica tres tipos de contenidos:
1. Otorgar un valor de investimiento a esa función desde las etapas más precoces del desarrollo humano.
2. Uso cotidiano de la función por medio de juegos interactivos satisfactorios que mediatizan las necesidades en etapas precoces a través de la figura materna.
3. Y un escenario fantasmático en el que los investimientos de la madre y del niñ@ se puedan materializar a favor de esa función o de ese síntoma.

Estos aspectos adquieren toda su re-actualización en la adolescencia, cuando el proceso autonomía-dependencia está en toda su intensidad.

La clínica psicosomática en estas etapas o la clínica funcional son formas de expresión de las disfunciones y de los conflictos precoces del desarrollo humano. Por lo que, no puede ser devaluada ni infravalorada esta forma de expresión, ya que aunque en algunos casos pueda ser expresión de una alteración orgánica en unos casos, o de una disfunción relacional en otros; la mayoría de los casos remiten a: disfunciones precoces de la interacción madre-bebé, bien del lado materno (por hipo o hiper-excitación) o del lado del bebé (hiper o hipo-sensibilidad).

De cualquier forma; no es algo sin importancia ni pasajero, por el contrario, pueden ser las bases para que se instaure una "zona irritativa" de la que se origina una organización psicosomática o de otro tipo en etapas posteriores, tal y como sucede en la adolescencia.

Existe un efecto de simultaneidad, que condiciona la aparición de clínica psicosomática:

- El desvalimiento propio de los 8-16 meses de edad, en esta etapa el niñ@ se siente degradado, abandonado, relegado a un segundo plano por su objeto de amor y, como consecuencia de ello, tiene serias dificultades para encontrar una solución eficaz a sus problemas y carencias.

- La desesperanza entre los 3-6 años, aproximadamente, se relaciona con la sensación de frustración y futilidad ante la pérdida de gratificación por los actos conseguidos por sus propias fuerzas y que no es posible reparar.
La entrada en la adolescencia, reactiva este contenido que tiende a compensar en la competición que realiza con los pares, dándose el fenómeno denominado "desesperanza aprendida" que se trata de una inhibición conductual que se produce cuando una persona cree no poder controlar una situación por aprendizajes anteriores, la cual queda como paralizada siendo incapaz de aprender nuevas estrategias para evitarla, siendo un estado muy parecido a la depresión y puede decirse en algunos casos que ésta, la ansiedad y los síntomas psicosomáticos son consecuencia de la perturbación general, consecuencia de esta desesperanza.

- La inhibición del proceso de renuncia se expresa como un aferramiento (real o imaginario) persistente a algo o alguien que ya ha sido perdido (objeto de amor, personas queridas, etapas de vida pasadas...), existiendo una dificultad manifiesta en el proceso de simbolización del niñ@.

- El pensamiento operatorio es un factor que actúa al estilo de la argamasa, dando sentido a los factores anteriormente citados y realizando la lectura simultánea de todos ellos. El pensamiento operatorio, propio de la etapa infantil, se define por:
- Dificultades parciales en el proceso de simbolización.
- Se buscan soluciones tipo "prótesis" a las dificultades y, por fin, estas soluciones son operatorias. (Ejemplo de este tipo de pensamiento: ante una invitación a una fiesta, a la asistirán personas que no son muy gratas o divertidas, un sujeto puede sentir deseos de ir; pero el hecho de no ir supondría un desprecio hacia el que le ha invitado a la fiesta; por otro lado puede ir y marcharse rápido de la fiesta, lo cual le parecería de mala educación; con lo que en estas circunstancias solo queda... una jaqueca ¿qué ocurre entonces? El no asistir se debería a una causa real: el dolor de cabeza, todo el mundo lo comprende; y lo importante es señalar que tal dolor es "real" para el sujeto, acontece realmente y la jaqueca se siente como tal, el sujeto se encuentra francamente en un estado deplorable (vómitos y nauseas, fotofobia,...). La jaqueca aparece como expresión de un pensamiento operatorio ("no acudo por la jaqueca") y evita la confrontación con tener que tomar la decisión de no acudir a la fiesta porque era aburrida; el hecho "oculta" el valor emocional, lo hace “comprensible” para uno mismo y para los demás).

La consecuencia de todo lo anterior: es el comportamiento vacío, de forma que se llega al funcionamiento del complejo alexitímico:
1. Incapacidad para identificar y distinguir entre sentimientos y sensaciones corporales.
2. Gran dificultad para expresar verbalmente las emociones, tanto las propias como las ajenas.
3. Forma de pensar utilitaria, concreta, repetitiva en los detalles y orientada hacia el exterior.
4. Vida onírica empobrecida o nula y una gran escasez de ensueños y fantasías diurnas.
5. Tendencia a resolver los conflictos mediante la acción, actuando las situaciones conflictivas (p.e. fugas, agresiones).
6. Empatía alterada en cuanto a las relaciones interpersonales, ya que son incapaces de reconocer y usar sus propios sentimientos como señales internas.
7. Elevado conformismo social.

En muchas enfermedades psicosomáticas, el pensamiento del enfermo se caracteriza por funcionar de una manera operatoria; así no puede dar salida a sus pulsiones más que a través de los sistemas sensorio-motores y perceptivos, y no a través de elaboraciones mentales. Aparentemente son sujetos muy bien adaptados, representando los trastornos somáticos la única desviación de la norma. Sin embargo, una característica fundamental es la disminución o ausencia de ensoñaciones y actividad onírica y un empobrecimiento de los intercambios personales, dando la impresión de que están desconectados de su mundo interno.

Síntomas más frecuentes:
- Los síntomas de ahogo (Ejemplo: "se me pone como un nudo en la garganta que parece que no me deja respirar"...), se suele acompañar de síntomas cardio-circulatorios como sensación de taquicardia o de "vuelco" del corazón o de "sentir los latidos".

- Otra forma de presentación son los dolores, sobre todo las abdominalgias, las cafaleas y las artralgias; no es extraño que se acompañen de signos clínicos de tipo neurovegetativo como: sudoración, palidez, sensación de escalofríos, sensación de náuseas con o sin vómitos acompañantes.

- La somatización más sensible consiste en la alteración del sueño: dificultad para conciliar el sueño, despertarse a media noche, pesadillas, temores y miedos nocturnos; los motivos aducidos de temores a que se robe en la casa, a que entre alguien en la habitación, a que pase algo durante el sueño y no se den cuenta, fantasías de rapto, agresión y muerte son frecuentes y se suelen acompañar de alteraciones del humor, irritabilidad y sensación de desconcierto en el medio familiar y en ellos/as mismos, en ocasiones se suele calmar con la presencia y sensación de contacto de alguna figura de apego (casi siempre la figura materna o uno de los herman@s, que suelen aceptar acostarse, aún a regañadientes, para que se tranquilice la situación).

Las pruebas complementarias, suelen repetirse y sus resultados, se encuentran en los límites normales. La presencia de síntomas de ansiedad, con contenidos fóbicos, obsesivos o mixtos, no es extraña.

Cómo manejar la somatización de forma aguda
Las somatizaciones de forma aguda, consisten en manifestación que se presentan como su nombre indica de manera aguda por la presencia de un malestar de índole psicosocial, aunque pueden existir pacientes que tienen funciones en estado premórbido previas a la presentación del cuadro clínico. El manejo clínico sería:
- Identificar: acontecimientos vitales estresantes (AVE), temores a enfermedades...
- Evaluación física: Breve, asegura descartar una posible causa médica.
- Enlazar, de alguna forma, el síntoma con el malestar: lo más sencillo la coincidencia de la secuencia temporal, coincidencia y/o semejanza con padecimientos de otros miembros familiares.
- Reasegurar la inexistencia de afección médica demostrable, aunque nunca se niegue la existencia del malestar.
- Aproximación al malestar subyacente, con interés y comprensión, pero sin seducir ni dejarse seducir.

Cómo manejar la somatización de forma crónica
Las somatizaciones de forma crónica, consisten en manifestaciones somatizadas persistentes y/o de presentación recurrente a lo largo del tiempo, el paciente no desea trabajar intelectualmente otras alternativas en el desencadenamiento que no sea la búsqueda de causalidad somática o cuando las formas de ayuda que se establezcan pueden resultar contrarias al proceso interpersonal que se desarrolla con ese paciente. Manejo clínico:
- Saber trasmitir que nadie es tan injusto como para denegar ayuda a alguien que manifiesta un sufrimiento.
- Los síntomas que padece son de malestar y originados ante situaciones relacionales.
- No olvidar examinar situaciones de estrés agudo o crónico (p.e. no olvidar que ser objeto de malos tratos emocionales en al familia, de acoso escolar se asocia con somatizaciones de evolución crónica).

Bibliografía:
PEDREIRA, J.L. & KREISLER, L.: La psicosomática infantil. En J. Rodríguez-Sacristán, (Edt.): Psicopatología del niño y del adolescente. Sevilla: Ediciones Universitarias de Sevilla,1.995, tomo II.
PEDREIRA, J.L. & TOMAS, J.: La psicopatología de la adolescencia. Barcelona: Laertes, 2001.
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