Según el DSM-IV, el síndrome de pica está incluido dentro del apartado de trastornos de la ingestión y de conducta alimentaria de la infancia o la niñez y se caracteriza por la ingesta recurrente de sustancias no nutritivas (sustancias como tierra, papeles, pelo, heces de animales... etc).
Los trastornos específicos incluidos dentro de dicho apartado son: la pica, trastorno por rumiación y trastorno por ingestión.
Al síndrome de pica también se le conoce con el nombre de alotriofagia, término derivado de "alotrio" que significa extraño y "fagia", comer.
La pica no es un comportamiento exclusivo de los seres humanos, sino también de los animales (caballos, perros, gatos, ovejas... etc) los cuales ingieren sustancias como tierra, huesos, papel, madera... etc, que les sirve para calmar problemas digestivos, suplir carencias de minerales, como desintoxicante, etc.
La sustancia ingerida tienen a variar con la edad:
- Los niños pequeños suelen comer pintura, yeso, cuerdas, cabellos o ropas.
- Los niños de más edad pueden comer excrementos de animales, arena, insectos, hojas...
- Adolescentes y adultos pueden ingerir tierra o estiércol. No hay aversión hacia los alimentos.
Este síndrome puede producir serias complicaciones y daños a la salud como: envenenamiento por exposición o consumo de plomo, obstrucciones intestinales, infecciones por parásitos y lesiones dentales.
El síndrome de pica puede tomar un nombre específico, que dependerá del tipo de sustancia ingerida, algunos de ellos son:
- Pagofagia: comer hielo.
- Cautopifofagia: comer fósforos quemados.
- Amilofagia: comer harina.
- Coniofagia: comer polvo de persianas.
- Litofagia: comer piedras.
- Tricofagia: comer pelos.
- Geofagia: comer tierra.
- Xilofagia: comer maderas.
- Onicofagia: comer uñas.
- Stachtofagia: ingerir cenizas de cigarro.
- Coprofagía: ingesta de heces (siendo más usual en pacientes psiquiátricos).
- Foliofagia: ingesta de hojas (también más frecuente en pacientes psiquiátricos).
Criterios diagnósticos
A. Ingestión persistente de sustancias no nutritivas durante un período de por lo menos un mes.
B. La ingestión de sustancias no nutritivas es inapropiada para el nivel de desarrollo.
C. La conducta ingestiva no forma parte de prácticas sancionadas culturalmente.
D. Si la conducta ingestiva aparece exclusivamente en el transcurso de otro trastorno mental (por ejemplo, retraso mental, trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia) es de suficiente gravedad como para merecer atención clínica independiente.
A diferencia del DSM-IV que perfite efectuar el diagnóstico de pica en presencia de otro trastorno mental si es de suficiente gravedad como para merecer una atención clínica de forma independiente (Criterio D), en la CIE-10 esta coexistencia con otro trastorno mental, exceptuando si se trata de un retraso mental, excluye el diagnóstico de pica.
Causas
La pica, desde el punto de vista psicológico se ha interpretado como un retraso madurativo en el que persistiría la conducta de llevarse cosas a la boca y también como una variante en personas incapaces de discriminar lo comestible de lo que no lo es. La evidencia sugiere que, en la mayoría de los casos, las personas con pica discriminan y buscan expresamente lo que ingieren.
Siendo la explicación psicológica más aceptada, que la pica es una conducta aprendida, reforzada ambientalmente, con la finalidad de conseguir atención, evitar situaciones desagradables, conseguir cosas concretas o autoestimularse. Pudiendo ser el aprendizaje de este trastorno por imitación de otros individuos o incluso de mascotas.
Por otro lado, puede ser provocado por deficiencias nutricionales, factores culturales o razones psicológicas. Por ejemplo, se sabe, que algunas culturas aceptan la pica como una forma de tratar las náuseas matinales o para incrementar la espiritualidad.
También puede ser desencadenada por enfermedades mentales y traumas psicológicos. El estrés, el temor o los abusos, son características distintivas de la presencia de este síndrome.
Síntomas y trastornos asociados
La pica se asocia frecuentemente a retraso mental. Aunque en algunos casos se observan niveles anormales de vitaminas o minerales, habitualmente no se hallan anormalidades biológicas específicas.
Indicando que todos aquellos que comen comida con escasas proteínas y con excesivas grasas y carbohidratos, podrían ser diagnosticados de pica, sin embargo, la diferencia estriba en que las sustancias ingeridas no nutritivas (pica) no son consideradas como comestibles por la cultura e incluso son prácticas catalogadas como socialmente repugnantes.
A veces la pica sólo llega a la consulta clínica cuando el sujeto experimenta alguna de las distintas complicaciones médicas que pueden resultar (p. ej., envenenamiento por plomo a consecuencia de ingerir pintura o yeso pintado, problemas mecánicos intestinales, obstrucción intestinal a consecuencia de tumoraciones producidas por bolas de cabello, perforación intestinal... etc). Aumentando el riesgo de adquirir el trastorno el abandono, la ausencia de supervisión por parte de los padres y el retraso del desarrollo.
Síntomas dependientes de la cultura, la edad y el sexo
En algunas culturas la ingestión sustancias aparentemente no nutritivas es considerada de forma positiva. La pica suele ser más frecuente en niños pequeños y ocasionalmente en mujeres embarazadas.
Prevalencia
Son muy escasos los datos epidemiológicos sobre la pica. El trastorno no suele diagnosticarse, sin embargo, no es raro entre niños preescolares. En sujetos con retraso mental la prevalencia del trastorno parece aumentar con la gravedad del retraso.
Curso
La pica puede tener su inicio en la infancia. En muchos casos, el trastorno probablemente persiste durante varios meses y a continuación remite. De forma ocasional, puede prolongarse hasta la adolescencia y con menos frecuencia, hasta la edad adulta. En sujetos con retraso mental este comportamiento puede disminuir durante la vida adulta.
Diagnóstico diferencial
Antes de los 18-24 meses de edad, es relativamente frecuente la masticación y a veces la ingestión de sustancias no nutritivas, lo que no implica la presencia de pica.
Solamente se diagnostica la pica cuando el comportamiento es realmente persistente, es decir, que permanece por lo menos durante un mes) y resulta inapropiado dado el nivel de desarrollo del sujeto.
La ingestión de sustancias no nutritivas puede ocurrir en el transcurso de otros trastornos mentales (por ejemplo, en un trastorno generalizado del desarrollo, en la esquizofrenia como resultado de creencias delirantes, y en el síndrome de Kleine-Levin). En estos casos sólo debe establecerse un diagnóstico adicional de pica si el comportamiento ingestivo es de suficiente gravedad como para merecer una atención clínica independiente.
La pica puede distinguirse de otros trastornos de la conducta alimentaria (por ejemplo, trastorno de rumiación, trastorno de la ingestión alimentaria de la infancia o la niñez, anorexia nerviosa y bulimia nerviosa) por consumo de sustancias no nutritivas.
Tratamiento
Aquellos que padecen o creen estar padeciendo el síndrome de pica, debe recibir tratamiento médico inmediato. En determinados casos el tratamiento es tan difícil que se requiere una vigilancia continua del paciente.
Siendo los tratamientos más comunes para tratar esta patología:
- La administración de suplementos nutricionales.
- Medicación para controlar los antojos, el estrés o la depresión.
- Asesoramiento psicológico.
- Terapia conductual.
Señalar que el tratamiento que mejor resultado ha tenido es la terapia leve de aversión, que consiste en asociar al comportamiento de pica un castigo acompañado de un refuerzo positivo, relacionado con una adecuada alimentación.
Bibliografía:
Ruiz-Gil, W. (2001) Pica: un enigma aún por resolver. Boletín de la Sociedad Peruana de Medicina interna, 14.
Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, DSM-IV.
Mahan K L, Arlin M T. Nutrición en la adolescencia En: Mahan K L, Arlin M T, Krause nutrición y dietoterápia 8ª. México D.F.:Interamericana Mc. Graw-Hill, 1995.
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