martes, 2 de febrero de 2010

13 líneas para vivir



1. Te quiero no por quien eres, sino por quien soy cuando estoy contigo.

2. Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien se las merezca no te hará llorar.

3. Sólo porque alguien no te ame como tú quieres, no significa que no te ame con todo su ser.

4. Un verdadero amigo es quien te toma de la mano y te toca el corazón.

5. La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener.

6. Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa.

7. Puedes ser solamente una persona para el mundo, pero para una persona tú eres el mundo.

8. No pases el tiempo con alguien que no esté dispuesto a pasarlo contigo.

9. Quizá Dios quiera que conozcas mucha gente equivocada antes de que conozcas a la persona adecuada, para que cuando al fin la conozcas sepas estar agradecido.

10. No llores porque ya se terminó, sonríe porque sucedió.

11. Siempre habrá gente que te lastime, así que lo que tienes que hacer es seguir confiando y sólo ser más cuidadoso en quien confías dos veces.

12. Conviértete en una mejor persona y asegúrate de saber quién eres antes de conocer a alguien más y esperar que esa persona sepa quién eres.

13. No te esfuerces tanto, las mejores cosas suceden cuando menos te las esperas.

Recuerda:"TODO LO QUE SUCEDE, SUCEDE POR UNA RAZÓN"

Gabriel García Márquez


La timidez



La timidez es una forma atenuada de fobia social(1), y que habitualmente tenemos... solo que algunos lo disimulan mejor que otros. Se trata de un sentimiento que la mayoría de las personas podemos sentir a lo largo de nuestra vida, y no por ello representar un problema. Sin embargo en algunas personas es tan intensa, que puede evitar la interacción con los demás, lo que conduce a problemas en las relaciones y en el trabajo.

La principal característica de la timidez, es que se forma durante nuestra infancia y se manifiesta de forma más clara durante la adolescencia. La infancia juega un papel decisivo para el desarrollo de lo que es un carácter tímido.

Los niños que son sobreprotegidos por sus padres o tutores, aquellos que han tenido una educación rígida, aquellos que tienen problemas de relación con sus propios padres, los niños que son exhibidos por sus progenitores, los que han sufrido malos tratos o han sido expuestos a la ridiculización, tienen muchisima más facilidad para desarrollar una personalidad tímida.

La timidez es la tendencia a sentirse incómodo, preocupado o tenso durante los encuentros sociales, sobre todo con personas desconocidas; la baja autoestima y el miedo a la inseguridad respecto a lo que uno interpreta sobre lo que pueden pensar las otras personas respecto a uno mismo. Son factores que influyen de forma decisiva en la timidez.

Hay personas, que además pueden tener una serie de síntomas fisiológicos como ruborizarse, sudoración fría sobretodo en manos y frente, tartamudeo, nudo en la garganta, temblor en voz o en las extremidades… que añaden al sentimiento de timidez el de vergüenza, ya que no hacen más que poner de manifiesto ante las personas que se tiene delante, la ansiedad que siente la persona ante dicha situación. Muchas veces la ansiedad y las sensaciones corporales son las que llevan a la persona tímida a tratar de evitar las situaciones sociales.

La persona tímida es una persona muy cautelosa, que no se arriesga a equivocarse, a ser rechazada o resultar inadecuada. Tiende a creer que no tiene mucho valor o capacidad, pero la realidad demuestra lo contrario, de hecho grandes tímidos han sido grandes genios científicos o escritores). El tímido suele boicotearse con pensamientos de mal agüero tales como 'lo mio no tiene importancia' 'mis cosas aburren' 'mi interés no coincide con el de los demás' 'podría ofender, aburrir o molestar a alguien' ...

En aquellos casos en que la timidez sea un problema, ya que la persona lo vive como una interferencia en algún ámbito importante de su vida: personal, social o laboral, es recomendable que se busque ayuda psicológica.

En la actualidad existe, un amplio abanico de entrenamientos en habilidades sociales y especialmente en técnicas asertivas, que pueden ayudar a la persona a aumentar su competencia ante las situaciones sociales y conseguir así que se pueda desenvolver con más facilidad y conseguir aquellos objetivos que a causa de la timidez le pueden resultar difícil, y como consecuencia también, mejorar la seguridad en uno mismo y la autoestima.
 Las habilidades sociales, como cualquier otra habilidad humana, se pueden aprender y mejorar, solo requiere afrontamiento y práctica.
Consejos
No huir, se puede sentir aliviado en el momento, pero si no se resuelve, el problema persistirá.
Ponerse metas asequibles, darse tiempo y asumir que habrá fracasos.
No asustarse por los síntomas fisiológicos que surjan (taquicardia, sudoración...), respirar profundamente, compartir el miedo con alguien de confianza, tratar de relativizarlo, aplicar una dosis de humor... con la práctica tales síntomas irán atenuándose.
Aprender a tranquilizarse, por ejemplo con técnicas de relajación... 
Quererse más y no compararse con los demás.
Tratar de sustituir los pensamientos negativos ("nada me sale bien" "soy un desastre"...) por otros más positivos y racionales ("nada es imposible" "todo va a salir bien...).
Pensar en las virtudes de uno mismo y dejar de pensar en las supuestas razones por las que cree que le van a rechazar.
Reconocer el problema, buscar soluciones...

(1) Una fobia social es un tipo especial de miedo. Hablamos de fobias cuando la intensidad con la que experimentamos el miedo frente a los distintos peligros es: injustificado por la objetividad del peligro. inoportuno (no lo sentimos en el momento apropiado). desmesurado (sentimos más de lo que deberíamos). interfiere nuestra vida normal de forma innecesaria, y nos reduce nuestra capacidad de acción y goce... Lo ampliaré más adelante...



domingo, 31 de enero de 2010

Síndrome del "Boreout"



El boreout es lo contrario del burnout. Se compone de bajos niveles de exigencia laboral, aburrimiento y desinterés. La premisa de que sería genial no dar golpe en el trabajo es muy popular. Sin embargo, la verdad es que las horas en las que no hay nada más que hacer que esperar a que llegue la hora de volver a casa, pasan muy lentamente, con un terror mudo. El empleado a quien le ocurre esto termina basando en esa insatisfacción, por paradójico que parezca, el resto de estrategias de su vida. Y esas estrategias, seguirán dejando a un lado toda creatividad.

El síndrome del boreout consiste en tres elementos, totalmente opuestos al estrés en el trabajo:
Infraexigencia: describe el sentimiento ante la capacidad de poder rendir más en el trabajo de aquello que exige la empresa.
Aburrimiento: expresa un estado de desgana y de duda, porque el empleado no sabe qué hacer durante todo el día.
Desinterés, desmotivación: se detecta una ausencia de identificación con el trabajo.

Algunas señales que pueden llevar a concluir que un funcionario, empleado u obrero padece de boreout son:
La persona está privada de tareas en el trabajo.
El empleado se siente aburrido y poco comprometido.
El sujeto finge tener trabajo.
La persona se siente cansada y apática después del trabajo.
Se siente insatisfecho en el trabajo.
No le encuentra sentido a su trabajo.
La persona tarda mucho en terminar un trabajo que se podría realizar en corto tiempo.
Siente miedo a que lo despidan.
Utiliza internet y envía mails sin razón en horas de trabajo.
Tiene poco o ningún interés en el trabajo.
Situaciones por las que el boreout puede aparecer.
En términos de procesos del grupo, es muy posible que el jefe, o ciertos miembros del equipo, asuman todo el trabajo interesante, delegando solo aquellas rutinarias y aburridas para el resto de los integrantes.
También podría ser que el jefe suele extender esta estrategia en el tiempo, evitando delegar y haciendo que los pedidos por tareas más interesantes por parte del equipo comiencen a disminuir. El resultado es desastroso para ambas partes: jefe y empleados, y a medio plazo.
Consecuencias
Un jefe estresado por sobrecarga (burnout) y un grupo de empleados con la autoestima baja (boreout).
Pasar gran parte del día simulando que uno se encuentra trabajando genera aún más efectos negativos que el estrés por exceso de tareas.

El resultado es la depresión grave, pero el empleado siente temor a que se den cuenta en la oficina. A pesar del odio de la situación, se experimenta la sensación de ser incapaz de pedir tareas más desafiantes.

A medida que pasa el tiempo, la persona se va acostumbrando a esa situación de no tener trabajo y ocupa sus horas laborales con temas particulares. Esa comodidad superficial es el enemigo silencioso. “Es cuando la persona comienza a tener aversión al trabajo”.

Alternativas contra el síndrome
1.Hablar de manera honesta y sincera con el jefe apenas se comienza a padecer los síntomas, planteando las ganas de desempeñar tareas más desafiantes.
2.En el caso de que el jefe sea la causa de esta situación, plantearle la situación, y si no hay un cambio, acudir, personalmente y por correo electrónico, al jefe de tu jefe.  
3.Por último, perder el miedo a cambiar de trabajo, ya que en general suele ser la mejor acción. (aunque esta hipótesis del cambio de trabajo, no es la mejor en estos momentos de crisis).
Alternativas por parte de la empresa
1.Al contratar una persona, se le deben aclarar cuáles son sus funciones, quién es su superior directo y comunicarle las reglas de la empresa.
2.Ayuda mucho elaborar el organigrama de la empresa y realizar el cronograma semanal, mensual y anual.
3.La comunicación permanente es primordial para que los empleados rindan al máximo en su puesto laboral.