jueves, 29 de abril de 2010

¿Qué hay detrás de las siguientes expresiones...? (2)


MI HIJO TIENE UN CARÁCTER FUERTE
Es una frase muy utilizada por aquellas madres que se quejan del comportamiento de sus hijos, a lo cuales califican de tener un carácter fuerte; por el hecho de ser impulsivos, dominantes, caprichosos... Todo tiene que ser como ellos quieren en el momento que lo desean. Y... por estos rasgos del carácter se les atribuye la supuesta fortaleza.
Sin embargo, se trata de todo lo contrario; estas personas tienen un carácter muy débil, ya que son presas de sus emociones, de sus impulsos, de sus caprichos... El carácter débil es excitable, manipulable, con facilidad se le saca de sus casillas... También puede ser pasivo, dependiente, indeciso, tímido, poco tolerante a las frustraciones, impresionable, sugestionable, emocionable, etc. Además, reaccionan desproporcionadamente a los estímulos. Si se les ofende, pueden tener crisis de llanto desconsolado, desmayarse, salir corriendo del lugar en que se encuentran, realizar un acto suicida...

Las personas de carácter débil tratan de demostrar que no lo son, mediante rasgos del carácter que esconden esa debilidad entre los que se puede encontrar el autoritarismo, la violencia... Ellos quieren tener autoridad pero no saben cómo obtenerla sin ser autoritarios, violentos, dominantes, caprichosos, tercos...

Por otro lado, el carácter fuerte, es aquel que cuenta con diversas posibilidades adaptativas..., hace en cada momento lo debido, es capaz de inhibir sus impulsos si la situación lo requiere, es dueño de sí mismo y no una víctima de sus emociones, no es violento en sus manifestaciones de ira, reconoce sus limitaciones y su fortaleza, y tiene en cuenta las opiniones de los demás aun cuando no muestren puntos de coincidencia con las suyas...

Frente a una ofensa no se dejan provocar, meditan sus posibles consecuencias, valoran las diversas respuestas a la misma y eligen la más adecuada... Ellos no necesitan demostrar su autoridad la cual emana de su propio comportamiento, de su serenidad al enfrentar situaciones complejas, de su sabiduría; de su manera de dirigirse a los demás con respeto, de sus actitudes ante el estudio, el trabajo, la familia y la sociedad...

Después de todo lo dicho... la expresión a pronunciar debiera ser: “Mi hijo tiene un carácter débil”...

EL PROBLEMA ES QUE YO NO SÉ DECIR QUE NO

La persona que “no sabe decir que no” es un individuo con buenísimos atributos personales: puntual, disciplinado, cumplidor, confiable, obediente, permeable a la crítica y a la presión del grupo, etc. Además, también goza del respeto y la consideración de los compañeros de trabajo, de familiares y amigos.

Entre sus características se encuentra la incapacidad para evitar que sobre sí mismo se multipliquen las responsabilidades y obligaciones. Y no sabe evitar nuevas tareas impuestas, a pesar de tener muchas más que el resto de sus compañeros. Así, es jefe del colectivo de estudio o de trabajo, además de monitor de varias asignaturas o dirigente sindical; con cargos en alguna organización de vecinos, política, fraternal o religiosa; con una familia a la que atiende de forma esmerada...

Sin embargo, como su vida se sumerge entre innumerables obligaciones, cada una de las cuales le demanda determinada cantidad de energía física y mental y la mayor parte de su tiempo, él, que no sabe decir que no, comienza a agotarse y a pensar que tiene alguna enfermedad física, generalmente anemia o hepatitis..., causante de su decaimiento y la somnolencia durante el día, hasta que, después de un chequeo de rutina en el cual los exámenes habituales arrojan resultados negativos, es enviado a la consulta de psiquiatría...

Y uno de los primeros consejos a este tipo de personas es el deber de aprender a decir No, como mecanismo defensivo para evitar el exceso de responsabilidades y tareas. Este recurso le permitirá hacer un uso más racional de sus potencialidades, conservar su capacidad laboral, conocer sus limitaciones por las experiencias pasadas, etc. Y lo más importante, evitar las manifestaciones neurasténicas (cansancio físico y mental, dificultades para concentrarse...)

Decir No le permitirá brindar una oportunidad a otro individuo para desarrollar sus capacidades, demostrar sus habilidades y contribuir al buen funcionamiento del colectivo de estudios o de trabajo.
Decir No le protegerá contra quienes no desean tener responsabilidad alguna ni tampoco desean asumir una actitud de compañerismo hacia aquel que está abarrotado de obligaciones.

Hay situaciones en las que no se puede decir No; otras en las que no se debe decir No; algunas en las que no es prudente o no conviene decir No. Pero hay un gran número de oportunidades en las que sí podrá decir claramente No y esa negativa no le ocasionará problema alguno.

LA GENTE NO ME ENTIENDE

A este tipo de personas nadie les entiende ni les comprende. Hablan sobre la incomprensión de sus familiares, de sus compañeros de estudio o de trabajo, de sus amistades, en fin, de cuantas personas se relacionan con ellos.
Estas personas “incomprendidas” no se han llegado a preguntar: ¿No será que soy yo el que no se deja comprender? Es muy difícil que ellas se hagan esta pregunta, ya que les resulta más fácil asumir el papel de incomprendidas que el de incomprensibles.
No desean darse cuenta de que si son incomprendidas por los familiares, los compañeros de estudio o de trabajo, los amigos, el factor común a todos ellos..., son ellas mismas. Es demasiada casualidad que todos sean poco comprensivos. En la mayoría de las ocasiones se auto-nombran así porque sus criterios, opiniones, conductas..., son impropias en el contexto en que se manifiestan, no son todo lo realistas que debieran ser, no guardan la coherencia que la situación requiere...

ÉL NO ME DEJA...

En “Él no me deja...” los puntos suspensivos pueden ser sustituidos por diferentes actividades, como por ejemplo: trabajar, quedar con los amigos, cortar el pelo, poner determinada prenda de vestir, visitar algunos lugares, etc.

En realidad debieran decir “Yo permito que él no me...” ya que son conscientes, toleran, permiten, acceden..., desean ser tratadas con este tipo de imposiciones que las limitan. Habiendo excepciones, que son las menos, que permiten este tipo de limitaciones sin una conciencia cabal de los perjuicios ocasionados en su desarrollo personal; pero la mayoría de ellas participa conscientemente de estas conductas anómalas en su relación matrimonial: si el esposo no le deja trabajar es porque a ella le hace sentir bien no tener obligaciones laborales, si el esposo le maltrata verbal o físicamente y no responde, tiene evidentes rasgos masoquistas en el carácter...

Si la mujer no trabaja tiene que depender económicamente de su pareja, y se cumplirá el principio administrativo “el que paga manda”. Si ella permite que él no comparta las distracciones, puede ocasionarle síntomas neurasténicos (como el cansancio físico y mental, irritabilidad, peso en el cerebro, disminución de la productividad, dificultades con la atención, la concentración y la memoria, poca o ninguna satisfacción sexual, los ruidos le resultarán insoportables y la llevará a pegarle a sus hijos, a no dejar que oigan música y ni siquiera que jueguen o le hablen...)

Al permitir a su esposo el maltrato físico o verbal, estará iniciando una relación sadomasoquista, es decir, cuando una persona siente placer en ocasionar dolor, sea físico o moral y la otra persona lo siente al recibirlos.

YO VIVO PARA MIS HIJOS

Expresión poco educativa... Los hijos son una responsabilidad social contraída por los padres de manera voluntaria. Sin embargo, existen hijos no deseados o deseados unilateralmente, no planificados...
En la situación en la que se puede escuchar esta frase con más frecuencia es cuando los hijos se convierten en el centro de la vida de sus padres, pero no a las necesidades de los hijos sino por las necesidades de los propios padres. (Por ejemplo, si a los padres les hace falta alguna prenda de vestir y los hijos desean que se les compre alguna cosa, por muy inútil que parezca, ellos tomarán la decisión de renunciar a su proyecto para satisfacer el de los hijos....)

Esta postura y otras constituyen un grave error, ya que se le transmite a los hijos un mensaje distorsionado, una enseñanza equivocada..., al subordinar constantemente los intereses de los progenitores a los de los hijos, obligándolos a despreocuparse de sus propios intereses.

Si una persona no se siente realizada como ser humano, es muy difícil que pueda hacer sentir realizados a los demás; si se olvida de sus necesidades, es paradójico querer enseñar a sus hijos que sean preocupados por ellos mismos. Si les enseña a limitarse la vida, cuando ellos sean padres y madres, también lo harán. Con lo que sería más adecuado pronunciar “Yo vivo con mis hijos”.

Fuente: "Psicoterapia para aprender a vivir"

CONSTELACIONES (1)


En astronomía se considera una constelación, una agrupación convencional de estrellas con posición en el cielo nocturno, en apariencias cercanas, vinculadas con líneas imaginarias, adoptando formas de figuras.

En la realidad, en lo que es la enorme extensión espacial no se asocian localmente, llegando a estar a cientos de años luz, unas de otras. Son grupos de estrellas creados por la imaginación humana, de forma arbitraria, de hecho han variado de unas culturas a otras a lo largo de la historia.

No obstante, algunos conjuntos de estrellas son lo peculiarmente llamativos, que se han considerado de la misma forma en distintas culturas. Este es el caso de la constelación de el escorpión.
Las que son muy antiguas, fueron ideadas por los pueblos de medio oriente y mediterráneo hace muchos siglos.

En tiempos más recientes se idearon otras constelaciones, a raiz de la llegada de navegantes europeos a lugares anteriormente desconocidos como los mares del sur, si bien es cierto que los pueblos que ya habitaban en las regiones australes (hemisferio sur), habían nombrado sus propias constelaciones.

Si consideramos la esfera del cielo, tenemos un ecuador en el mismo plano que el de la tierra, perpendicular a su eje de rotación. Nos queda así el hemisferio norte o boreal y el hemisferio sur o austral. Los hemisferios son importantes en las coordenadas horarias, pues proporcionan el signo de la declinación de un objeto terrestre.

(A continuación, mostramos un planisferio francés del siglo XVII, con constelaciones conocidas en aquella época)












La UAI (Unión Astronómica Internacional) a partir de 1928, reagrupó oficialmente la esfera celeste en 88 constelaciones con límites precisos, para que todo punto del cielo quedase dentro de los límites de una figura.

El astrónomo belga Eugéne Joseph Delporte (1882-1955), descubridor de múltiples asteroides, fue fundamentalmente en el trabajo de delimitar definitivamente las constelaciones.
HISTORIA
Respecto a la antigüedad, dado el tiempo que ha pasado y la carencia de registros históricos, hace que resulte muy difícil conocer el origen preciso de las constelciones más antiguas del mundo occidental.

Unos 4.000 años antes de cristo, en la cultura de Mesopotamia, aunque posiblemente con otros nombres, existían las de Taurus, Leo, y Scorpion.

Estos pueblos antiguos parece ser, tenían un interés fundamentalmente práctico por la disposición de las estrellas. Era por propósitos agrícolas, viajes y religiosos: ayuda para medir el tiempo y las estaciones, orientación para mercaderes y navegantes cuando hacían travesías nocturnas tanto por desierto como por mar.

De las 88 constelaciones adoptadas por la UAI, prácticamente la mitad son producto de la imaginación de astrónomos griegos.

El zodíaco, con su división en 12 constelaciones, surgió el siglo VI a. de C. en Babilonia, vinculado a las 12 lunaciones anuales. La cultura griega lo adoptaría dándole a las constelaciones los nombres actuales.

Claudio Ptolomeo en el siglo II a de C., realizó la compilación más exahustiva conocida de la antigüedad, con un catálogo de 1022 estrellas agrupadas en 48 constelaciones, en una obra titulada Almagesto. Este catálogo fue utilizado en occidente hasta finalizar la edad media. Sólo incluía las estrllas visibles desde Alejandría, que es desde donde Ptolomeo realizó sus observaciones.

En la historia de las constelaciones, hay que mencionar las chinas, hindúes e incas.

De las constelaciones chinas, decir que es uno de los agrupamientos estelares más antiguos del mundo, y muy diferentes de las reconocidas por la UAI. Los astrónomos chinos dividieron el cielo en 31 regiones denominados los 3 recintos y 28 mansiones. Los chinos desconocían el polo sur celeste.Los tres recintos ocupan la zona del zodíaco.

Las constelaciones hindúes, eran 27 divisiones del cielo identificadas por las estrellas más destacadas por las que la luna pasa en su ciclo mensual.

En la civilización inca, identificaron diversas áreas oscuras de la Vía Láctea como animales y los asociaron con la temporada de lluvias, por lo cual se les conoce como constelaciones oscuras.

Los incas conocían la revolución sinódica de los planetas, e igualmente construyeron un calendario lunar para fiestas religiosas y uno solar para la agricultura.

Dejando aquí esta breve mención histórica, os ponemos aquí un video-documental que trata sobre constelaciones.




En nuestra próxima entrada completaremos este tema, viendo el zodíaco, las constelaciones modernas, en la actualidad y daremos los consejos básicos para su observación e identificación.

Fuentes:Wikipedia, la enciclopedia libre, BBC documentales, Enciclopedia de la astronomia y del espacio.


martes, 27 de abril de 2010

TRATAMIENTO DEL TDAH

Tratamiento Farmacológico.
Cuando a un niño se le ha diagnosticado de TDAH, se comienza un tratamiento combinado de fármacos y terapia psicológica. 
Los síntomas de desatención podrían indicar una disfunción dopaminérgica y/o noradrenérgica en áreas críticas de la corteza cerebral que controlan la cognición. Los pacientes con tales síntomas parece como si necesitaran una potenciación de sus acciones dopaminérgicas/noradrenérgicas (DA/NE), y de hecho, cuando se les administran agentes que potencian dichos sistemas, sus síntomas de desatención pueden mejorar.
Los síntomas de hiperactividad e impulsividad no parecen estar mediados por las mismas vías DA/NE, sino que media la vía dopaminérgica nigroestriada, que es la vía que controla la actividad motora.

Los agentes más comúnmente utilizados son los estimulantes: como metilfenidato (Ritalin o Rubifen) es el principal estimulante prescrito debido a la rapidez con la que aparecen los efectos y el control de los efectos secundarios. Otros estimulantes dos son la dextroanfetamina (Dexedrina) o la pemolina (Cylert), los cuales no se utilizan tan ampliamente, debido el primero a su mayor potencial de abuso y el segundo debido a su toxicidad hepática.

A pesar de resultar paradójico recetar estimulantes a niños con un alto nivel de actividad, la mejoría suele ser evidente. Los principales efectos son la mejora de la atención, incrementar el tiempo de trabajo que dedican a una actividad concreta y a reducir la hiperactividad motriz. Como contrapartida, estos fármacos van a presentar numerosos efectos secundarios como la pérdida de apetito, dolores de cabeza y abdominales y posibles alteraciones del estado de ánimo. Por lo que es, sumamente importante que se sigan las prescripciones del médico que supervisa la medicación y que va a controlar los efectos no deseados.

No todos los niños con un TDAH van a notar mejoría con la prescripción de estimulantes. El médico realizará unas pruebas previas para determinar si es el fármaco que más le conviene al niño y cual es la dosis necesaria y adecuada.

Otros fármacos utilizados son los ansiolíticos o tranquilizantes como alternativa frecuente a los estimulantes. Estos fármacos relajan al niño consiguiendo que disminuya su actividad y que duerma mejor.
También se utilizan fármacos antidepresivos y sales de litio aunque en menor medida que los anteriores.

Es importante tener en cuenta que el tratamiento farmacológico es muy útil en las primeras fases del tratamiento, sin embargo, es necesario combinarlo con un adecuado abordaje psicológico con el fin de retirar el fármaco en el futuro y no convertirlo en un problema crónico.
Tratamiento cognitivo-conductual.
La aplicación de las técnicas cognitivo-conductuales a niños con TDAH se focaliza en cinco dominios:
- La conducta desobediente en casa y en la escuela.
- El desarrollo de las habilidades socio-cognitivas.
- Mejora del autocontrol.
- Mejora de las habilidades sociales.
- Mejora en la relación familiar y escolar.

Las estrategias de intervención se dirigen al niño o adolescente y a los adultos que conviven con él, principalmente padres y/o profesores.

Las intervenciones dirigidas al niño o adolescente se basan en la combinación de entrenamiento en resolución de problemas, autoinstrucciones, modelamiento, autoobservación, autorrefuerzo y coste de respuesta.

Los tratamientos en los que participan los padres de forma activa giran en torno a los principios generales del aprendizaje social, poniendo especial atención en las conductas disruptivas del niño y en los procedimientos encaminados a controlar dichas conductas y fomentar la aparición de conductas más adaptativas.

Las intervenciones desarrolladas en el ámbito escolar se basan, como en el caso de padres, en procedimientos de control de contingencias, en las que se combina la economía de fichas, el coste de respuesta, los contratos de contingencias y el tiempo fuera (Anastopoulos, DuPaul y Barkley, 1991).

Todo ello encaminado a reducir tanto los déficits cognitivos y atencionales (toma de decisiones entre alternativas, toma de perspectiva social, amplitud de estrategias de solución de problemas, percepción de emociones, etc...) como los déficits conductuales (movimientos fuera de tarea, ira incontenida, desobediencia, comportamientos sociales negativos, etc). (McMahon, 1994; Detweiler, Hicks y Hicks, 1995).

El tratamiento combinado de los tratamientos farmacológicos con los cognitivo-conductuales son la potenciación de los efectos obtenidos por separado en cada uno de estos tratamientos, el mantenimiento de los resultados obtenidos a largo plazo y las ganancias terapéuticas, la reducción de costes, etc.

Puede ser la alternativa terapéutica más eficaz en aquellos casos en que la hiperactividad sea severa, de forma que la medicación reduzca inicialmente los problemas más alterados, para introducir luego las técnicas cognitivo-conductuales con las que se intentará enseñar al niño mejorar su capacidad de autocontrol.

Pasamos a comentar brevemente algunas técnicas de intervención:

Autoinstrucciones:  
Sirven para romper las secuencias de pensamientos incorrectos que el niño impulsivo elabora, momentos antes de resolver cualquier problema. Ejemplo de aplicación del procedimiento de autoinstrucciones (Meichembaum y Goodman, 1971):
- Modelado cognitivo: el terapeuta actúa como modelo realizando una tarea con autoverbalizaciones en voz alta.
- Guía externa en voz alta: el niño lleva a cabo la misma tarea bajo las instrucciones de el terapeuta.
- Autoinstrucciones en voz alta: el niño lleva a cabo la tarea mientras se dirige a sí mismo en voz alta.
- Autoinstrucciones enmascaradas: el niño lleva a cabo la tarea mientras cuchichea las intrucciones para sí mismo.
- Autoinstrucciones encubiertas: el niño guía su propio comportamiento a través de autoinstrucciones internas mientras va desarrollando la tarea.

Entrenamiento en solución de problemas: (D'Zurrilla y Goldfried 1971)
Es una técnica dirigida a entrenar a los niños a resolver problemas para mejorar su competencia social. Comprende cinco fases: reconocer la existencia de un problema; comprender, especificar la naturaleza del problema y los objetivos que garantizan su solución; generar alternativas factibles y adecuadas para resolver el problema; determinar cuál de estas alternativas es la mejor solución; y evaluar la eficacia de la solución y plantear qué hacer después.

El modelado:
Es un proceso de aprendizaje observacional en el que el terapeuta actúa como estímulo para generar conductas, pensamientos o actitudes semejantes en los niños que observan su actuación. El modelado es utilizado tanto para adquirir conductas o habilidades como para inhibir o desinhibir conductas determinadas.

Economía de fichas:
Es un procedimiento dirigido a establecer un control sobre un determinado ambiente. Sirve para eliminar conductas desadaptivas y controlar las conductas de una persona o grupo.
El uso de fichas como refuerzo se basa en los siguientes aspectos: 1) pueden administrarse inmediatamente después de que el niño realice un comportamiento que el terapeuta quiere reforzar, para posteriormente canjear los puntos obtenidos por reforzadores de apoyo; 2) las fichas hacen que sea más fácil administrar refuerzos en grupo, de manera coherente y eficaz; 3) el refuerzo está presente hasta que el niño lo sustituye por el refuerzo final; 4) permite cuantificar la entrega de refuerzos, la emisión de conductas adecuadas y la selección de los refuerzos finales por parte del niño...

Coste de respuesta:
Consiste en retirar un reforzador positivo de manera contingente a la emisión de una conducta. Con ello se consigue una rápida y relativa reducción de la conducta con efectos duraderos parecidos a los del castigo.
Las conductas por las cuales los niños podían ser penalizados con la pérdida de puntos podían ser: ir demasiado deprisa y equivocarse en los ejercicios; comportarse inadecuadamente durante la sesión (patalear, chillar, correr en la clase, etc.); negarse a realizar los deberes; molestar a otros compañeros, etc.

Tiempo fuera o time out:
Consiste en retirar al menor del lugar en el que está siendo reforzada su conducta durante unos minutos, después de haber presentado conductas de desobediencia, agresividad y/o oposición...

Entre otras técnicas cabe citar: los contratos de contingencia, técnica de la tortuga, técnicas de autocontrol (autoevaluación, autorrefuerzo y castigo, autoatribuciones...), programas cognitivos (pensar en voz alta, párate y piensa, control de la ira y desarrollo de habilidades prosociales...) etc...

Adjunto para terminar un enlace sobre orientaciones psicoeducativas para los padres.

Damos por finalizado este tema, pero quedamos a vuestra disposición para cualquier consulta al respecto.


Fuentes: Psicopatología del niño y del adolescente, Rita Wicks Nelson y Allen C. Israel; Psicofarmacología esencial, Stephen M. Stahl; Déficit atencional e hiperactividad, C. López Soler y M. Martínez Núñez...