sábado, 3 de julio de 2010

AGRESIONES SEXUALES (3) "Ofensores sexuales"


Los agresores sexuales son un grupo heterogéneo con perfiles de personalidad y modos de agredir diferentes. Se han descrito también algunos mecanismos neurobiológicos y neuroendocrinos comunes aunque no muy específicos. Es difícil diferenciar la desviación de la agresión sexual, entre otras razones porque su consideración ha sido distinta en diferentes momentos y culturas (Stompe, 2007).


Hay que distinguir lo que puede considerarse como la desviación del objeto de deseo propia de las “parafilias” (por ejemplo en la paidofilia, el exhibicionismo...) sin que se llegue a actuar; de la impulsión irrefrenable al abuso sexual que es lo que presentan la mayoría de los agresores sexuales de los que hablamos.

Según Sánchez (2003), la mayoría de los agresores sexuales son varones (85-95%) y de todas las clases sociales. Los agresores sexuales tienden a ocultar su actividad delictiva y a llevar una doble vida. Algunas de las experiencias que contribuyen al desarrollo de su comportamiento desviado están presentes en la etiología de otras conductas antisociales.

Urra (2003) define a los agresores sexuales como: “seres con inmadurez psicosexual que agreden para autoafirmar un Yo inseguro, y se caracterizan por poseer un elevado grado de hedonismo y muy baja resonancia emocional,... que suelen ser delincuentes en otras áreas, son proclives a todo tipo de violencia sobre las mujeres y emplean la racionalización como instrumento de minimizar la responsabilidad delictiva...”

Echeburúa (2000) y Urra (2003): además de coincidir en que mayoritariamente son varones, encuentran que la mayor frecuencia de su actividad delictiva se produce entre los 35 y los 50 años, aunque la mayoría se inicia como agresor en la adolescencia.

Echeburúa (2000): entre el 65-85% de los agresores sexuales a menores son personas cercanas al menor; de ellos un 32% son sus padres; un 36% otros familiares; y un 28% allegados a la familia.

Los abusadores sexuales tienen características impulsivas que los hacen parecerse a pacientes con otros tipos de patologías como los trastornos de personalidad asocial (“los psicópatas”) y algunas conductas agresivas y suicidas repetitivas de tipo impulsivo.

Los factores causales de las ofensas sexuales al igual que de las parafilias son en gran parte desconocidos... No obstante, la existencia de trastornos de personalidad, sobre todo los referidos al control de impulsos, y el desarrollo de una autoimagen deficiente en relación con una educación sexual culpabilizadora y negativa o con unos modelos familiares inadecuados parecen desempeñar un papel importante.

Un factor de interés lo constituyen las experiencias y el aprendizaje observacional habidos en la infancia y adolescencia. En concreto, las primeras fantasías y excitaciones eróticas, si están asociadas casualmente o por alguna inducción o coacción externa a estímulos atípicos, pueden configurar la orientación sexual futura... la asociación reiterada de las fantasías parafílicas con el valor reforzante de la masturbación, especialmente en los períodos críticos del desarrollo, da lugar a un proceso de condicionamiento que puede ser responsable de la atracción sexual parafílica en la vida adulta (Echeburúa y Corral, 1993).

Tipos de violadores
Ocasionales:
- Jóvenes con aspecto normal.
- No planifican su conducta.
- Conducta impulsiva e incontrolada debido al alcohol y/o drogas.
- Son violentos sólo hasta lograr su objetivo sexual.

Psicopáticos:
- Impulsivos.
- Fríos emocionalmente.
- Violentos.
- Sin escrúpulos y sin remordimientos.

Con una desviación sexual específica:
- planifican su conducta y reinciden.
- Fantasías sexuales y ensayos cognitivos de agresión sexual.
- la resistencia de la víctima les estimula a nivel sexual y agresivo.


Con conductas asociales y criminales:
- Delincuente que agrede sexualmente en un contexto de robo.
- No tiene déficits sexuales.
- Posible trastorno de personalidad antisocial.


Oligofrénicos:
- Movidos por impulsos sexuales y no por la violencia. Buscan a la mujer para dar salida a sus impulsos y se ceban habitualmente en menores, ya que las perciben más accesibles.
- No planifican su conducta.
- Impulsivos.
- Muchos son o han sido víctimas de abuso sexual.


Pseudovioladores:
Acusados de violadores sin serlo por:
- Venganza.
- Fantasías histéricas.
- Chantaje económico.

Reincidencia:
La predicción de la reincidencia depende de diversos factores. A partir de los perfiles de agresores sexuales Urra (2003) ha establecido una serie de factores de riesgo / reincidencia de las agresiones sexuales:


Edad (mayor riesgo cuanto menor es la edad), existencia de delitos anteriores (no necesariamente sexuales), múltiples víctimas, víctimas desconocidas, desviaciones sexuales múltiples, abuso de drogas, uso de la violencia al realizar el delito, poner en riesgo físico a las víctimas, victimización preferente de menores, acciones excéntricas y/o rituales, psicopatología, no reconocimiento del delito, mala historia laboral, inestabilidad en las relaciones personales, recursos personales deficientes, no estar motivado para el tratamiento.
Tratamiento de los agresores sexuales
Uno de los principales problemas en el tratamiento es la escasa motivación para el cambio de la conducta y, en consecuencia, para la terapia. Los programas de intervención deben referirse tanto a la supresión de conductas sexuales ofensivas como a la reinstauración de impulsos eróticos “normales”.

Así mismo, en la sexualidad conviene analizar tres aspectos: la excitación sexual en sí misma, las habilidades sociales del sujeto y la identidad sexual del mismo (Carrobles y Santacreu, 1985). Una modalidad de tratamiento de amplio espectro debe centrarse en los siguientes puntos:

A). Supresión o reducción de los impulsos sexuales ofensivos, mediante:


Técnicas aversivas, con las que se asocian repetidamente fantasías y conductas sexuales de erección y/o acercamiento suscitadas por estímulos inadecuados (niños, personas sin su consentimiento, etc) a una estimulación aversiva. Y entre ellas:

- Aversión “de vergüenza”. Que consiste en hacer que el paciente lleve a cabo la conducta sexual indeseada, por ejemplo, el exhibicionismo, delante de los miembros del equipo terapéutico. De esta forma, la vergüenza o humillación experimentadas pueden actuar como un estímulo punitivo para el sujeto (Wickramasekera, 1980).

- Sensibilización encubierta. Que consiste en la asociación de imágenes de conductas sexuales inadecuadas con estímulos punitivos imaginados.

Fármacos antiandrógenos. Como el acetato de medroxiprogesterona y acetato de ciproterona, que bloquean la síntesis de testosterona y reducen el impulso sexual y las fantasías del sujeto cuando se encuentran patológicamente exaltados (Bradford, 1990; McConaghy, Kidson..., 1988).

B). Aumento de la excitación heterosexual adecuada:

Mediante la utilización de la técnica del recondicionamiento masturbatorio, que consta de recondicionamiento orgásmico (Marquis, 1970) y de la saciación de la masturbación (Marshall, 1979). En muchos casos problemáticos como el voyeurismo, el frotteurismo o el exhibicionismo, la masturbación –una conducta muy gratificante- aparece asociada reiteradamente a dichas ofensas sexuales y tiende, por ello, a perpetuarlas.

C). Desarrollo de habilidades sociales heterosexuales y/o reducción de la ansiedad social:

Mediante entrenamiento en solución de problemas, teniendo como objetivo adquirir medios efectivos para enfrentarse con éxito a los problemas que cada sujeto se encuentra en la vida cotidiana: búsqueda de empleo, control de la ira, uso del tiempo libre, uso del dinero, consumo de alcohol, etc.

El procedimiento utilizado es el análisis adecuado de dichos problemas, la generación de soluciones posibles y análisis de sus ventajas e inconvenientes y la toma de decisiones (Becoña, 1993).


D). Modificación de las conductas inapropiadas respecto al rol sexual asumido por el paciente.


Mediante la utilización de técnicas similares al entrenamiento de habilidades sociales, con cierto énfasis en las instrucciones, el modelado de conductas apropiadas al rol masculino, los ensayos de conducta y la modificación de fantasías y cogniciones... ...



A continuación hemos adjuntado enlaces de algunos artículos que consideramos interesantes:
Sintomatología asociada a agresores sexuales en prisión (Redalyc, sistema de información científica).


Fuentes: Tratamiento de las agresiones sexuales (E. Echeburúa, P. Corral, P.J.Amor); Tratamiento cognitivo-conductual de los abusadores sexuales intrafamiliares: estudio de un caso (Zubizarreta, Echeburúa, Sarasua y Corral, 1998); Departamento de psicología de la salud de la Universidad de Alicante; Manual de violencia familiar (Echeburúa y Corral 1998); Agresor sexual (Javier Urra 2003)...


miércoles, 30 de junio de 2010

EL SISTEMA SOLAR ( 2)

SU FORMACIÓN Y EVOLUCIÓN
En este sentido las teorías son complejas y variadas, involucrándose varias disciplinas de la ciencia como astronomía, física, geología y ciencia planetaria.

Sería en el siglo XVIII cuando el desarrollo de la teoría moderna tomó forma.

Al llegar la era espacial las imágenes y estructuras de los diferentes mundos del sistema solar ayudaron a retocar nuestra comprensión, a la vez que los avances en física nuclear nos daban un primer vistazo a los procesos sostenidos de las estrellas y nos llevaban hacia las primeras teorías sobre sus procesos desde la formación a la destrucción.

Actualmente la hipótesis nebular es la que se considera la más adecuada para explicar la formación del sistema solar.

Primeramente, dicha teoría, fue propuesta por Emanuel Swedenborg (científico, teólogo y filósofo sueco). Posteriormente en 1775, Inmanuel Kant la desarrolla con más amplitud.


Esta teoría sostiene que hace 4,6 millones de años el sistema solar se formó por un colapso gravitacional de una nube molecular gigante. Dicha nube inicial tenía probablemente varios años luz de largo y fue lugar de nacimiento de varias estrellas.

El ambiente en que se formó el sol estaba dentro del alcance de algunas supernovas cercanas y la onda de choque de dichas supernovas pudo desencadenar en la formación del sol con la creación de regiones de sobre densidad en la nebulosa circundante, causando el colapso de ellas.

En 2009 se sugirió que el sol nació formando parte de un cúmulo estelar con una masa entre 500 y 3.000 mil masas solares y un radio de entre 1 y 3 pársecs.

Una región de éstas de gas colapsante, la nebulosa protosolar pudo formar lo que llegó a ser el sol. Dicha región tenía una masa apenas mayor que la del sol.

Después de 100 millones de años, la temperatura y la presión en el núcleo del sol se hizo tan grande que su hidrógeno comenzó a fundirse, creando una fuente interna de energía que contrarrestó la fuerza de contraacción gravitacional hasta que se alcanzó el equilibrio hidrostático. En este punto, nuestro sol, se convirtió en una estrella totalmente nueva.
FORMACIÓN DE LOS PLANETAS
Asimismo, de la nube de gas y polvo denominada nebulosa solar, se cree que se formaron varios planetas.

Parece ser que los planetas se formaron comenzando como granos de polvo en órbita alrededor de la protoestrella central, formándose por el contacto directo entre grupos de entre 1 y 10kms de diámetro, los cuáles a su vez colisionaron para formar cuerpos más largos denominados planetesimales de aproximadamente 5kms de tamaño, gradualmente incrementados por colisiones de 15cms por año, durante el transcurso de los siguientes millones de años.

El sistema solar interior, era demasiado cálido para la condensación de moléculas volátiles como las del agua y el metano, por lo que los planetesimales que se formaron ahí fueron relativamente pequeños (0,6 de la masa del disco) y compuestos principalmente por componentes con altos puntos de fundición, como los metales y silicatos. Dichos cuerpos rocosos terminaron convirtiéndose en planetas terrestres. Más lejos, los efectos gravitacionales de Júpiter hicieron imposible que se unieran los objetos protoplanetarios presentes, dejando atrás el cinturón de asteroides.


Todavía más lejos, (donde compuestos volátiles de hielo pudieron permanecer sólidos), Júpiter y Saturno juntaron más material que los planetas terrestres. Así se convirtieron en gigantes gaseosos, mientras que Neptuno y Urano capturaron mucho menos material y se les conoce como gigantes de hielo.

El viento solar, del recién formado sol, esparció el gas y el polvo en el disco protoplanetario y lo diseminó en el espacio interestelar, poniendo así final al crecimiento de los planetas.

Hemos dicho que la edad del sistema solar se estima en 4600 millones de años de antigüedad, y ello se ha calculado utilizando el fechado radiométrico (procedimiento técnico para determinar la edad absoluta de rocas, minerales y restos orgánicos).

Originalmente se pensó que los planetas se formaron en o cerca de las órbitas en que ahora los vemos. Pero, actualmente se cree que el sistema solar era muy diferente en su formación inicial, con cinco objetos por lo menos tan masivos como Mercurio estando presentes en el sistema solar interior (en lugar de los cuatro actuales), el sistema solar exterior siendo mucho más compacto de lo que es ahora y el cinturón de Kuiper empezando mucho más adentro que lo hace ahora.


En la formación del sistema solar han influido, aunque no con mucha frecuencia, los impactos. Además del impacto que formó la Luna, se cree que el sistema Plutón-Caronte resultó de una colisión entre objetos del cinturón de Kuiper.

Está demostrado que siguen ocurriendo colisiones como la del cometa Shoemaker-Levy 9 con Júpiter en 1994 y por la huella del impacto de Meteor Cráter en el estado americano de Arizona.

Para finalizar esta entrada dedicada al sistema solar, dejando un video-documental referido al tema.



 
Fuentes: Willian K. Hartman and Donald R. davis (satellite-sized planetesimals and lunar origin). Alfred G. W. Cameron and Willian R. Ward (The origin of the Moon).
K. Tsiganis, R. Gomes, A. Morbidelli and H.F. Levison (Mayo 2005) "Origin of the orbital architecture of the giant planets of the solar System."
Adrian Brunini (April 2006) "origin of the obliquies of the giant planets in mutual interactions in the early Solar System."
López Cayetano, (Universo sin fin) ediciones Taurus, 1999. Wikipedia, la enciclopedia libre.



jueves, 24 de junio de 2010

AGRESIONES SEXUALES (2)


Muchas víctimas de violación sufrirán el Trastorno de Estrés Postraumático descrito en el DSM-IV (APA, 1994), el cual se manifestará con matices diferentes según se trate de víctimas agudas o crónicas y presenta los siguientes aspectos:

- Las víctimas suelen revivir intensamente la agresión sufrida o la experiencia vivida en forma de pesadillas, de imágenes y recuerdos constantes y voluntarios.

- Las víctimas tienden a evitarse o a escaparse de los lugares o situaciones asociados al hecho traumático e incluso rechazan pensar voluntariamente y dialogar con sus seres queridos sobre lo ocurrido.

- Las víctimas muestran una respuesta de sobresalto exagerada, que se manifiesta en dificultades de concentración, en irritabilidad y en problemas para conciliar el sueño.

También es muy importante resaltar que el Trastorno de Estrés Postraumático no remite espontáneamente con el paso del tiempo, lo que lleva a que muchas víctimas de violación no tratadas manifiesten una sintomatología intensa, al menos a los 4 años de haberse producido el suceso (Kilpatrick et al., 1983).

Víctimas recientes
El abordaje de víctimas recientes es evitar la cronificación del trastorno de estrés postraumático, mediante programas breves. Señalamos a continuación el siguiente estudio:
Echeburúa, Corral, Sarasua y Zubizarreta (1996) evalúan por vez primera un programa de intervención en víctimas de agresiones sexuales recientes aquejadas de trastorno de estrés pos-traumático agudo y con un seguimiento a largo plazo (1 año). El tratamiento propuesto consta de 5 sesiones individuales de 1 hora de duración durante 5 semanas e incluye los siguientes puntos:

a) Expresión y apoyo emocional.
b) Reevaluación cognitiva.
c) Entrenamiento en habilidades específicas de afrontamiento:
-   Relajación y respiraciones profundas.
-   Habilidades de afrontamiento en situaciones específicas: asertividad ante la policía y el juez, comunicación de la confidencia al entorno íntimo de la víctima, recuperación de las habilidades cotidianas. 
-  Superación de los pensamientos intrusivos mediante: parada de pensamiento, aserción encubierta y técnicas de distracción cognitiva.

Víctimas no recientes
Con víctimas no recientes, en líneas generales, el tratamiento consistirá en abordar la sintomatología del Trastorno de Estrés Postraumático. Se parte de Análisis Funcional del trastorno que nos indicará cómo se establecieron los síntomas y cómo se están manteniendo en la actualidad.

Los tratamientos psicológicos que se aplican suelen utilizar los siguientes componentes: entrenamiento en inoculación de estrés, terapia de exposición, reestructuración cognitiva, etc.
Cuando se trata de abordar otra sintomatología relacionada con la agresión como los trastornos sexuales, depresión, etc. se utilizan técnicas apropiadas para esa sintomatología, Ej. terapia sexual, incremento de actividades, reestructuración cognitiva para la depresión, entrenamiento en asertividad, etc.

VICTIMAS DE ABUSO SEXUAL EN LA INFANCIA
El inicio de la investigación sobre maltrato infantil se dirigió, casi en exclusiva, al análisis de los malos tratos de tipo físico. No obstante, cuando se abusa sexualmente de un menor no sólo hay un daño físico, sino que generalmente existe también una secuela psicológica. Debido en numerosas ocasiones a la ausencia, de un daño físico visible y/o la no existencia de un conjunto de síntomas psicológicos que permitan su detección y diagnóstico explícito, el abuso sexual infantil ha sido una tipología difícil de estudiar.

Por otro lado, se añaden las dificultades relacionadas con el tabú del sexo y, en especial, al relacionar éste con infancia, así como el escándalo social que implica su reconocimiento.

En la definición de abuso sexual infantil la mayoría de autores siguen los criterios de coerción y asimetría de edad propuestos por Finkelhor y Hotaling y corroborados por López.
La coerción se refiere al contacto sexual mantenido con un menor mediante el uso de la fuerza física, la amenaza, la presión, la autoridad o el engaño, y ha de ser considerada criterio suficiente para etiquetar una conducta de abuso sexual, independientemente de la edad del agresor.
Por su parte, la asimetría de edad impide la verdadera libertad de decisión del niño/a e imposibilita una actividad sexual compartida, ya que los participantes tienen experiencias, grado de madurez biológica y expectativas muy diferentes...
Las formas más comunes de abusos sexuales a menores son: el incesto, la violación, la vejación y la explotación sexual (Gallardo 1997).

Respecto al agresor, éste pertenece mayoritariamente al entorno cercano de la víctima, bien sean familiares o persona relacionadas con ella (profesores, entrenadores, etc), en ambos casos son las situaciones más frecuentes y duraderas y no suelen darse conductas violentas asociadas.
En otros casos los agresores son desconocidos, este tipo de abuso se limita a ocasiones aisladas, sin embargo, puede estar ligado a conductas violentas o amenazas de ellas al menos en un 10-15% de los casos (Lanyon, 1986).

Las víctimas de abuso sexual suele ser más frecuentemente mujeres que hombres en una franja de edad entre los 6 y 12 años. Hay un mayor número de niñas en el abuso intrafamiliar (incesto), con una de dad de inicio anterior (7-8 años), y un mayor número de niños en el abuso extrafamiliar (paidofilia) con una edad de inicio posterior (11-12 años). Entre los agresores también se han encontrado mujeres agresoras (López, 1995).

Tratamiento del abuso sexual infantil
El abuso sexual presenta diferentes formas y por tanto también el tratamiento ha de ser diferente: no es lo mismo si ha existido o no contacto físico íntimo, vaginal o anal; si ha consistido en exhibicionismo o inducción al menor a realizar actividades sexuales.

Arruabarrena (1996) distingue el tipo de intervención según su grado de urgencia. No es igual una intervención en el momento de la crisis que una intervención a medio o largo plazo. El tipo de intervención depende también de las necesidades específicas del menor y de la severidad de sus problemas (Arruabarrena y de Paúl, 1994).
Según Peterson y Urquiza (1993) deben tenerse en cuenta además, las características del niño: edad, capacidad verbal, madurez emocional, etc.
Según Jiménez (1997) la familia, debe incluirse en la medida en que tenga un papel directo en la etiología y mantenimiento del problema.

Objetivos del tratamiento
El primer objetivo de cualquier programa de tratamiento del abuso sexual en la infancia es el de proporcionar seguridad a la víctima y evitar la ocurrencia de futuros nuevos abusos (Brenner, 1987).

Se centran en ayudar al menor a entender, integrar y resolver aquellas experiencias que afectan a su desarrollo, a sus pautas de interacción con el entorno y, a su seguridad. En el contexto de la psicoterapia individual, el terapeuta ejerce hacia el niño el rol de un adulto con el que se puede relacionar de manera sana y segura. De esta manera se pretende que el niño recupere la confianza básica en sí mismo y aprenda a relacionarse de manera adaptativa con otros adultos y con sus iguales (Urquiza y Winn, 1994).

Gallardo (1997) indica además que el tratamiento debe ir encaminado a optimizar aquellas potencialidades que han quedado afectadas y a eliminar aquellas que favorecen el descontrol. Distingue tres niveles de intervención: a nivel físico, emocional y comportamental.

Echeburúa y Guerricaechevarría (2000) proponen como objetivos de las intervenciones, los siguientes:
- Como objetivo de la terapia psicoanalítica sería la “catarsis emocional” que consiste en favorecer la comunicación del paciente de las experiencias vividas.
- Objetivos de la psicoterapia cognitiva serían: la reestructuración cognitiva y el entrenamiento en habilidades específicas de afrontamiento de estrés.
- Objetivos del tratamiento conductual serían aumento o implantación de conductas deseables y reducción o eliminación de las indeseables.

Fuentes: Avances en el tratamiento cognitivo conductual del Trastorno de Estrés Postraumático, Enrique Echeburúa y Paz de corral; Tratamiento de las agresiones sexuales, Enrique Echeburúa, Paz de Corral y Pedro. J. Amor; ICEV, revista de estudios de violencia; Asociación FADA para el asesoramiento y prevención de abusos sexuales a menores...