viernes, 28 de enero de 2011

TRASTORNO DE PÁNICO (1)


El trastorno de pánico se enmarca dentro de los trastornos de ansiedad según el DSM-IV-TR, y puede darse con o sin agorafobia. Se caracteriza por la presencia de ataques de pánico y el temor a experimentar nuevos ataques.

1. Un ataque de pánico es una reacción de miedo o malestar intenso que se presenta de forma repentina y alcanza su máxima intensidad en cuestión de dos o tres minutos, diez como máximo, acompañado de al menos cuatro de trece síntomas somáticos o cognitivos: palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca, sudoración, temblores o sacudidas, sensación de ahogo o falta de aliento, sensación de atragantarse, opresión o malestar en el pecho, náuseas o molestias abdominales, inestabilidad, mareo o desmayo, sensación de irrealidad o de estar separado de uno mismo (despersonalización), miedo a perder el control o volverse loco, miedo a morir, sensación de entumecimiento u hormigueo, escalofríos o sofoco.

2. La agorafobia suele ir asociada al trastorno de pánico, aunque no siempre. Se puede definir como el miedo a estar en lugares o situaciones de los cuales pueda ser difícil o embarazoso escapar o en los cuales pueda no disponerse de ayuda en el caso de tener un ataque de pánico o síntomas similares a los del pánico (mareo, caída, despersonalización, desrealización, pérdida del control de esfínteres, vómito, molestias cardíacas). Como consecuencia de este miedo, la persona evita las situaciones temidas, las soporta con gran ansiedad o necesita ser acompañada. Otro elemento fundamental del cuadro agorafóbico es el "miedo al miedo".

Características del trastorno de pánico:

- Crisis de Pánico Recurrente: las cuales constituyen la principal manifestación de trastorno. Se caracterizan por ser episodios de angustia de intensidad extrema, inicialmente de comienzo brusco y sin motivo aparente, con intensos síntomas físicos, asociados a sensaciones de muerte, terror o descontrol. Con el curso de la enfermedad también se presentan crisis de intensidad limitada, y que el paciente siente que puede controlar. Estas crisis leves tienen gran importancia en la evolución de la enfermedad, ya que suelen pasar desapercibidas, y de esta forma favorecer la persistencia de síntomas residuales y seguida de recaídas.

- Ansiedad Anticipatoria: estado de preocupación casi permanente, por temor a que las crisis se repitan. Pudiendo llegar a ser el síntoma que más sufrimiento produce, ya que acompaña a la persona de un modo continuo.

- Conductas de Evitación (Agorafobia): Se intenta evitar situaciones o lugares que se asocian con nuevos episodios, o bien, con la dificultad de huir o recibir ayuda oportuna en caso de una nueva crisis (por ejemplo, evitar salir o viajar solo, espacios cerrados, muy concurridos o aislado, reuniones sociales, usar transporte público, pasar por un túnel…

Por tanto, la esencia del trastorno de pánico es que el paciente teme que los síntomas inofensivos sean la señal de un peligro real… la interpretación catastrófica de esos síntomas inofensivos genera un estado de miedo que produce, de manera natural, que dichos síntomas aumenten en intensidad produciendo una espiral de ansiedad rápidamente creciente que desemboca en la crisis de pánico.

Las personas que sufren crisis de pánico se preocupan de una forma característica en relación con las implicaciones o consecuencias que aquéllas pueden tener en su vida. Algunas personas temen que las crisis de pánico anuncien la aparición de una enfermedad no diagnosticada que puede poner en peligro su vida (p. ej., enfermedad coronaria…), a pesar de controles médicos repetidos que descarten esta posibilidad. Otros creen que están volviéndose locos, que están perdiendo el control, o que están al borde de la muerte…

La preocupación por la posible aparición de nuevas crisis de angustia o sus posibles consecuencias suele asociarse al desarrollo de comportamientos de evitación que pueden reunir los criterios de la agorafobia, en cuyo caso debe efectuarse el diagnóstico de trastorno de angustia con agorafobia.

La edad de inicio del trastorno de pánico tiene lugar entre el final de la adolescencia y la mitad de la cuarta década de la vida, con un pico de incidencia al final de la adolescencia y otro pico de menor entidad en la mitad de la cuarta década de la vida. Un número reducido de casos puede iniciarse en la segunda infancia, y el trastorno también puede aparecer en mayores de 45 años, aunque es muy poco frecuente.

Causas del trastorno de pánico
- Psicológicas: Las personas con trastorno de pánico parecen tolerar con mayor dificultad situaciones en las que se ven amenazadas sus relaciones interpersonales importantes. Suele existir el antecedente de un estilo familiar aprensivo y sobreprotector. Además, al presentar crisis de pánico, produce gran inseguridad y dependencia, incluso en personas previamente muy bien adaptadas.


- Biológicas: Existen numerosas evidencias que apoyan la existencia de una desregulación de funciones de Sistemas Nervioso Central, concretamente de la amígdala, la cual regula la respuesta al miedo. Asimismo, existe una predisposición familiar a presentar el problema, lo que significa que la enfermedad no se hereda sino que existe una mayor susceptibilidad a enfermar.

- Ambientales: La mayor parte de las personas que sufren trastorno de pánico han experimentado situaciones de vida relacionadas con pérdidas, abandono, separaciones, u otros eventos de la vida significativos, previas al inicio de los síntomas. Estos mismos antecedentes se pueden identificar en la infancia o adolescencia de las personas afectada.

Diagnóstico diferencial
- El diagnóstico de trastorno de angustia no debe efectuarse si las crisis de angustia se consideran secundarias a los efectos fisiológicos directos de una enfermedad médica, en cuyo caso el diagnóstico adecuado es trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica (por ejemplo, crisis hipoglucémicas, hipertiroidismo, feocromocitoma, síndrome de Cushing, etc).

- Tampoco debe diagnosticarse un trastorno de angustia si las crisis de angustia se consideran secundarias a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos), en cuyo caso el diagnóstico adecuado es trastorno de ansiedad inducido por sustancias.

- Debe diferenciarse de otros trastornos mentales (p. ej., otros trastornos de ansiedad y trastornos psicóticos) que también pueden asociarse a crisis de angustia. En la fobia social, en el trastorno obsesivo compulsivo, en las fobias específicas, en el trastorno por estrés agudo o el trastorno por estrés postraumático, el miedo esta desencadenado por un estímulo externo (aunque no siempre es fácil de identificar), se temen unas pocas situaciones específicas y se da menos ansiedad anticipatoria. En el trastorno de ansiedad generalizada los síntomas son menos intensos y más duraderos, y las preocupaciones no son por estos síntomas.

- Hipocondría: Tanto en el pánico como en la hipocondría se malinterpretan señales corporales. Pero en la hipocondría no son sólo señales propias de la ansiedad (palpitaciones, sudoración, mareo...) sino de otro tipo, por ejemplo un pequeño lunar se interpreta como un tumor maligno. Además en la hipocondría se cree que la amenaza se dará pasado un tiempo, mientras que en el pánico uno cree que se morirá o perderá el control inmediatamente. También pueden darse ambos diagnósticos.

- Trastorno de despersonalización: experiencia persistente y recurrente de sentirse un observador externo de los propios actos físicos o mentales, que puede acompañarse de sensación de extrañeza respecto al mundo real (desrealización). En el pánico también puede estar presente, pero junto con otros síntomas. Es frecuente la "anestesia" sensorial y la falta de respuesta afectiva, y no se suelen dar episodios de gran ansiedad tan delimitados como en el pánico.

- Trastorno de ansiedad por separación: Se inicia en la infancia y tanto ansiedad como evitación se centran en problemas relacionados con la separación de figuras con las que se han establecido lazos afectivos.

En la siguiente entrada continuaremos con la agorafobia sin historia de pánico y el trastorno de pánico con agorafobia así como con el tratamiento.

Fuentes: Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 4° Edition Revised (DSM-IV TR). American Psychiatric Association; Manual de Psicopatología (Belloch, Sandín y Ramos, 2004); wikipedia, enciclopedia libre...

 
 

domingo, 23 de enero de 2011

PLANETA ENANO, PLUTÓN


Plutón es un planeta enano del sistema solar, que forma parte de un sistema planetario doble con su satélite Caronte.

Es cierto que durante mucho tiempo se le consideró un planeta más del sistema solar, pero en la Asamblea General de la UAI (Unión Astronómica Internacional) celebrada en Praga el 24 de agosto de 2006 se le pasó a incluir en una nueva categoría llamada plutoide.

Plutón, posee una órbita excéntrica y altamente inclinada con respecto a la eclíptica, que recorre acercándose en su perihelio hasta el interior de la órbita de Neptuno.

Fue descubierto el 18 de febrero de 1930 por el astrónomo estadounidense Clyde William Tombaugh (1906-1997) desde el observatorio Lowell en Flagstaff, Arizona.


Como decíamos, fue considerado planeta hasta 2006 en que la UAI lo reclasificó como planeta enano, y el motivo es que un planeta debe "despejar el entorno de su órbita".

Su gran distancia al Sol y a la Tierra, unida a su reducido tamaño, impide que brille por debajo de la magnitud 13,8 en sus mejores momentos, por lo cual sólo puede ser apreciado con telescopios a partir de los 200 mm de abertura, fotográficamente o con cámara CCD.

Incluso en sus mejores momentos aparece como un astro puntual de aspecto estelar, amarillento, sin rasgos distintivos.

ÓRBITA
Es muy excéntrica y, durante 20 de los 249 años que tarda en recorrerla, se encuentra más cerca del Sol que Neptuno.

Es también la más inclinada con respecto al plano en el que orbitan los demás planetas del sistema solar, siendo su inclinación de 17 grados. Por eso no hay peligro alguno de que se encuentre con Neptuno. Cuando las órbitas se cruzan lo hacen cerca de los extremos de manera que, en sentido perpendicular a la eclíptica, les separa una enorme distancia.

Plutón llegó por última vez a su perihelio (el punto más cercano de su órbita alrededor del Sol) en septiembre de 1989, y continuó desplazándose por el interior de la órbita de Neptuno hasta marzo de 1999.

Actualmente se aleja del Sol, y no volverá a estar a menor distancia que Neptuno hasta septiembre de 2226.

SATÉLITES
Existen tres lunas conocidas de Plutón. El satélite más grande de Plutón es Caronte que es de todas las lunas del sistema solar la más grande en comparación con su planeta huésped.

El tamaño tan parecido que tienen Plutón y Caronte hace que ambos provoquen el efecto de planeta doble.

Hidra y Nix son los otros dos satélites de Plutón, pero no son tan grandes como Caronte.
El nombre provisional que se les dio era S/2005 P 1 y S/2005 P 2 respectivamente.

CARONTE
Es el primer satélite descubierto de Plutón en el año 1978 por el astrónomo estadounidense James W. Christy.

Tiene 1.192 Km. de diámetro y está a 19.640 Km. de Plutón.

A ambos se les ha considerado como un planeta doble, pues sus masas son similares y el baricentro queda fuera de Plutón que es el cuerpo de mayor masa. De esta manera ambos orbitan en torno a dicho punto.

Tras la asamblea general de la UAI de 2006, la categoría de Caronte es aún un incierto. Se le considera posible candidato a planeta enano, pero la definición no deja clara cómo realizar la distinción entre satélite o sistema binario aún no definido. Por ello sigue siendo un satélite del planeta enano Plutón.

Con el tiempo, la gravedad ha frenado las rotaciones de Caronte y Plutón, por lo que ahora presentan siempre la misma cara el uno al otro.

La rotación de esta pareja es única en el sistema solar. Parece como si estuvieran unidos por una barra invisible y girasen alrededor de un centro situado en esta barra, más cercana a Plutón, que tiene 7 veces más masa que Caronte.

A continuación se muestra la imagen de la comparación de la Tierra y la Luna con Plutón y Caronte.
 HIDRA Y NIX
Estas lunas fueron observadas gracias al Telescopio Espacial Hubble en mayo de 2005 y su existencia se confirmó en junio de 2006.

Las observaciones preliminares son consistentes con ambos cuerpos orbitando en el mismo plano que Caronte y a distancias dos y tres veces superiores.

Ambos aparentan tener entre 100 y 150 Km. de diámetro.

Sus órbitas son muy exteriores, por lo que son satélites del sistema Plutón-Caronte, y sus órbitas son estables.

ATMÓSFERA DE PLUTÓN
Plutón posee una atmósfera extremadamente tenue, formada por nitrógeno, metano y monóxido de carbono que se congela y colapsa sobre su superficie a medida que el planeta se aleja del Sol.

Es esta evaporación y posterior congelamiento lo que causó las variaciones en el albedo del planeta, detectadas por medio de fotómetros fotoeléctricos en la década de 1950 (Kuiper y otros).

A medida que el planeta se aproximó, los cambios se fueron haciendo menores, disminuyendo cuando se encontró en el perihelio orbital (1989).

Se espera que estos cambios de albedo se repitan, pero a la inversa, a medida que el planeta se aleje del Sol rumbo a su afelio (punto más alejado del Sol).

Generalmente, se podría decir que la función de su atmósfera sería proteger la superficie, pero en este caso la atmósfera de Plutón sólo sirve para evitar impactos de pequeños meteoros.

Finalizamos aquí esta entrada y lo referido a Plutón con un vídeo de imágenes obtenidas por el telescopio espacial Hubble, cortesía de la NASA&ESA.




Fuentes:
Datos de los planetas según la NASA, Observaciones preliminares sobre dos satélites adicionales, Propuesta de Brian Marsden, Definición de planeta, Redefinición de planeta de 2006. Objeto transneptuniano. Eris (planeta enano), Ceñida, Quaoar. New Horizons, Wikimedia Commons Datos sobre Plutón - Asociación Larense de Astronomía (ALDA), El planeta Plutón - Astronomía Online, Plutón Actividad educativa: El Sistema Solar. Plutón, cada vez más rojo. Wikipedia, la enciclopedia libre.

 

miércoles, 19 de enero de 2011

PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO INFANTIL


Las conductas infantiles inadecuadas pueden mostrar cierta "normalidad" en determinadas etapas del ciclo vital. Sin embargo, cuando la magnitud, frecuencia o persistencia en el tiempo de las mismas se suceden más allá de lo esperable y resultan excesivas, quedará determinada la conducta como problemática; pudiendo necesitar la intervención de un Psicólogo para subsanarlas a tiempo.

Nos vamos a detener en algunas formas de conductas, en concreto, en la desobediencia, las rabietas y el negativismo... siendo unos de los trastornos de conducta más habituales durante la infancia. Estos problemas pueden resultar muy angustiosos para los padres ya que suelen suponer un reto a su autoridad y control, llegándose incluso a establecer un vínculo relacional coercitivo con los hijos.

Hay que indicar que gracias a los avances de la genética se puede saber, que en algunos casos concretos de comportamientos disruptivos, éstos pueden ser consecuencia de un trastorno genético subyacente, como por ejemplo, el Síndrome de X Frágil. Con lo que no siempre todo puede explicarse en términos de educación. Sin embargo, una adecuada educación temprana, puede influir en gran medida en la expresión final de esta conducta.

Rabietas
Se podrían calificar como explosiones emocionales (gritos, llantos, pataletas...) con las que algunos niños muestran su desacuerdo u enfado con alguna situación concreta y normalmente durante la interacción con algún adulto significante (padres, abuelos, etc...).

Las rabietas constituyen un fenómeno normal en un determinado estadio evolutivo del niño, concretamente alrededor de los 2 ó 3 años de edad, las cuales deberían ir remitiendo a medida que el niño/a se hace mayor para desaparecer completamente hacia los 5 ó 6 seis años de edad. Sin embargo, algunos niños, ya con cierta edad, saben que tener rabietas supone una forma rápida y eficaz para alcanzar sus deseos o caprichos.
Por otra parte, los padres saben que complaciendo al niño, éste se calma rápidamente y se evita el sofoco de la rabieta, sobre todo si se produce en algún lugar público. Obviamente, esta actuación por parte de los padres lo único que consigue es prolongar el problema.

Como recomendación ante las rabietas:

- Hacer caso omiso en cuando se produce la rabieta y retirarle la atención de forma inmediata, siendo muy importante que los padres en ese momento, no pierdan la calma, actúen con firmeza, nieguen el capricho o demanda del niño, sin alterarse (ni gritar, ni reñir...) En caso de que los padres se alteren, griten, etc... el niño percibirá que sigue teniendo el control sobre la conducta de sus padres.

- Si la rabieta es de cierta magnitud se puede utilizar la técnica del "Coste de Respuesta" o "Tiempo Fuera", en la que el niño recibe una consecuencia negativa por su acto (retirada de algún reforzador o se le aparta por un corto espacio de tiempo, por ejemplo, a su dormitorio).
Después, una vez calmado, se puede hablar con el niño y explicarle que de esa forma no va a conseguir nada, al mismo tiempo que se establecen las situaciones en las que sí podrá recibir sus demandas, por ejemplo, cuando efectúe ciertas tareas o comportamientos adecuados...

- Es muy importante que los padres y familiares cercanos actúen de igual forma ante las demandas excesivas del niño.

Cómo prevenir las rabietas:

- Tratar que el niño no llegue a situaciones extremas de hambre, sed o cansancio.

- Permitir que el niño haga pequeñas elecciones, por ejemplo, qué cuento leer...

- Evitar la ambivalencia a la hora de ponerle límites y normas, estando de acuerdo ambos padres.


- Explicarle lo que esperamos que haga, disminuyendo las ocasiones en las que le decimos que “no”.


Comportamiento desobediente
El niño se niega a cumplir una orden en un tiempo determinado; desobedece cuando se le pide que interrumpa una conducta sin que él haga caso, o cuando el niño realiza conductas que se le han prohibido.

La desobediencia puede estar relacionada con problemas escolares, estrés familiar o conflictos entre los padres... Aunque la causa más frecuente para la desobediencia infantil es que las órdenes no se han dado de forma adecuada.

Las órdenes, instrucciones, o peticiones de los padres, deben ser: claras y sencillas, comprensibles y razonables para su edad, no deben contradecir las anteriores, deben ser reducidas en número y darse de una en una y suficientemente espaciadas en el tiempo, no deben ir acompañadas de contacto físico para forzar al niño a realizar la tarea solicitada, ya que se ha demostrado que la instigación física potencia el incumplimiento.

Qué hacer para que los niños obedezcan:

- Enseñar al niño la forma correcta de comportarse y explicarles exactamente qué es lo que queremos que hagan. A veces los niños no se comportan adecuadamente porque no se les ha enseñado, no conocen las normas y no distinguen lo correcto de lo que no lo es.

- El ejemplo de los padres, profesores y personas importantes para los niños es un arma muy eficaz.

- Darles órdenes que sabemos son capaces de hacer y además les resulte agradable hacer, alabarlos por ello, y progresivamente ir introduciendo niveles de exigencias más altos.

- Resaltar sus habilidades y cualidades. Ser generosos en alabanzas y premiar las buenas conductas. Es importante, sobre todo, ser concretos en los elogios, es decir, los niños deben saber que conducta concreta está siendo elogiada y por qué.

- Es importante también que los padres se pongan de acuerdo a la hora de establecer normas y coincidir en lo que se le pide al niño.

- Motivar a los niños, ya que no sólo es importante que sepan qué tienen que hacer, sino también que conozcan las consecuencias positivas de hacerlo bien.

Comportamiento negativista
 Se trata del niño que muestra una oposición activa pero no agresiva. Sería el niño que siempre dice "no". Seguramente el negativismo sea una forma segura de llamar y mantener la atención de los otros sobre uno mismo.

Una de las posibles causas de dicho comportamiento, reside en el hecho de que el niño ha aprendido a que negándose a colaborar o a obedecer ordenes puede evitar la realización de tareas que no son de su agrado. El niño se da cuenta de que sólo se trata de ser más persistente en su conducta (negativismo) que los mayores.


El resultado de su conducta, no hace más que reforzar dicho comportamiento, aumentando su probabilidad de ocurrencia y por tanto la cronificación del problema.

Bibliografía:
Psicología Infantil (Ross Vasta, Scott A. Miller). 
Manual de Terapia de Conducta (Miguel A. Vallejo Pareja)
Manual de Evaluación Psicológica (Buela Casal, Carlos Sierra)