miércoles, 23 de marzo de 2011

EL CINTURÓN DE ASTEROIDES (2)

COMPOSICIÓN
La mayoría de los asteroides del cinturón están clasificados, según su composición en tres categorías: carbonáceos (tipo-C), de silicatos (tipo-S) y metálicos ( tipo-M).

Los asteroides más cercanos al Sol suelen ser rocosos, compuestos de silicatos y exentos de agua, los más alejados del Sol son en su mayoría carbonáceos, con minerales arcillosos y agua.

Los tipo-C o carbonáceos son los más abundantes del cinturón y componen el 75% del total, reflejan poca luz, son muy oscuros y suelen presentar un tono ligeramente azulado.

Los tipo-S, compuestos por silicatos representan un 15%, son los más cercanos al Sol y su color es ligeramente rojizo.

Los tipo-M, poseen importantes cantidades de hierro y níquel y son un 10%. Se encuentran situados en la mitad del cinturón de asteroides a 2,7 UA del Sol.

ÓRBITAS
Orbitan en el mismo sentido que los planetas, con períodos orbitales desde 3,5 hasta 6 años.

Pueden observarse los llamados huecos de Kirkwood que son regiones vacías donde no hay ninguno.
Estos huecos no pueden ser observados directamente, pues los asteroides poseen excentricidades muy variadas y por lo tanto están continuamente cruzando a través de ellos.

En un primer momento se postuló que las colisiones aleatorias entre asteroides podrían provocar que cayeran dentro de los huecos de Kirkwood, pero los modelos computacionales les han mostrado que deben ser más importantes otros efectos.

El efecto Yarkovsky, propuesto a finales del siglo XIX postula que la luz solar provoca alteraciones en las órbitas de los asteroides.
Algunos científicos han desarrollado una variación denominada efecto YORP que predice cambios en las rotaciones y velocidades debido al efecto Yarskovsky y hasta ahora las predicciones concuerdan plenamente con las observaciones.

OBJETOS PRINCIPALES
Ceres:
Es el cuerpo más grande del cinturón, y el único clasificado como planeta enano.

Su gravedad lo ha moldeado de una forma casi esférica (con un diámetro de 940 km aproximadamente).

Es un cuerpo muy oscuro con una estructura interna formada por un núcleo compuesto de silicatos y una capa de agua en forma de hielo rodeada por una fina corteza.

Una parte muy pequeña del hielo se convierte en vapor de agua debido a la radiación solar, lo que le confiere una tenue atmósfera. Su masa es casi un tercio del total del cinturón.

Vesta:
El segundo asteroide de mayor masa, el tercero en tamaño y el más brillante de todos.

Equivale al 9% de la masa total del cinturón y su diámetro es de 530 km.

Posee un núcleo metálico bastante denso de hierro y níquel, un manto compuesto de olivino y una corteza muy fina de unos 2 km. de grosor.

Palas:
El segundo objeto de mayor tamaño del cinturón, y es el equivalente al 7% de la masa total de éste. Posee la órbita más excéntrica de los cuatro.

Higia:
El cuarto mayor objeto del cinturón de asteroides, con un diámetro medio de 431 km, con forma bastante alargada y equivale a un 3% de la masa total del cinturón.

Es carbonáceo (tipo-C). Tarda 5,5 años en completar su órbita.

LOCALIZACIÓN
La mayor parte de los asteroides se encuentran en el cinturón principal, también existen otros grupos de asteroides.
Según su distancia al Sol se pueden diferenciar tres regiones de asteroides.

Destaca el cinturón principal, situado entre 2,06 y 3,65 UA en una región entre Marte y Júpiter.

Otra región, son los asteroides próximos a la Tierra (NEAS) a menos de 1,3 UA del Sol, muy próximos a la órbita de nuestro planeta, subdivididos en 3 grupos (asteroides Atón, asteroides Apolo y asteroides Amor).

La otra región son los Troyanos, situados cerca de los puntos de Lagrange de Júpiter, de los que se conocen unos 4.000.

FAMILIAS DE ASTERIODES
Existen 20-30 asociaciones que con certeza pueden considerarse familia de asteroides.
Las asociaciones con menos miembros que las familias, se denominan cúmulos.
Algunas de las familias son: Flora, Eunoma, Koronis, Eos y Themis.

Flora es una de las más numerosas y podría tener su origen en una colisión acontecida hace menos de mil millones de años.
El asteroide más grande que forma parte de una familia es Vesta.

Se han encontrado tres bandas de polvo dentro del cinturón principal. Es posible que estén asociadas a las familias Eos, Koronis y Themis, debido a que sus órbitas son similares a la de estas bandas.

Bordeando el límite interior del cinturón de asteroides se encuentra la familia de asteroides Hungaria.
Otro grupo de asteroides con órbitas inclinadas en la parte interior del cinturón es la familia Focea.
En el límite exterior del cinturón destacan la familia Cibeles e Hilda.

COLISIONES
Las colisiones entre asteroides ocurren de manera frecuente, en escalas de tiempo astronómicas. Se estima que cada 10 millones de años se produce una colisión entre asteroides cuyos radios exceden los 10 km.

El cinturón también contiene bandas de polvo formados de partículas con radios de unos pocos cientos de micrómetros. Dicho material se produce, al menos en parte, por colisiones entre asteroides.

La combinación de este polvo con el material eyectado de los cometas produce luz zodiacal y su brillo puede apreciarse por la noche en dirección al Sol.

Los escombros que se originan en las colisiones pueden formar meteroides que finalmente alcancen la atmósfera terrestre.

Se cree que los impactos de estos fragmentos crearon los cráters Tycho y Chicxulub, situados en la Luna y en México respectivamente, y este último pudo provocar la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años.

EXPLORACIÓN
La Pioneer 10 fue la primera nave espacial en atravesar el cinturón de asteroides el 16 de julio de 1972.
También pasaron por el cinturón sin tomar imágenes las sondas Pioneer 11, Voyager 1 y 2 y Ulisses.

La misión Galileo tomó imágenes de (951) Gaspra, de (243) Ida y su satélite Dactyl, en 1991 y 1993 respectivamente.
Otras sondas que han tomado imágenes han sido NEAR Shoemaker, Cassini- Huygens y News Horizons.

La misión Hayabusa, que regresó a la Tierra en junio del pasado año 2010 fotografió y aterrizó la superficie de (25143) Itowaka en 2005.

La misión Dawn fue lanzada en 2007, y se espera que orbite alrededor de (4) Vesta y Ceres en 2011 y 2015 respectivamente.

Mencionamos la misión Wise lanzada el 14 de diciembre de 2009 y la misión Osiris que está previsto tenga lugar en 2015 y que va a traer a la Tierra muestras de material de la superficie de un asteroide.

Los asteroides son los cuerpos más accesibles del sistema solar. Se ha sugerido que en un futuro el material de los asteroides cercanos a la Tierra (NEAS) podría ser aprovechable. Los materiales más importantes económicamente son el agua, hierro, níquel, cobalto o platino.

Damos por finalizada aquí esta entrada y lo referido al cinturón de asteroides.

Bibliografia:
Blair, Edward C. (2002) (en inglés). Asteroids: overview, abstracts, and bibliography. Nova Publishers. Britt, Daniel T.; Colsolmagno, Guy; Lebofsky, Larry (2007). «Main-Belt Asteroids». En McFadden, L.A.; Weissman, P.R.; Johnson, T.V. (en inglés). Encyclopedia of the solar system (2ª edición). Academic Press. Kovács, József (2004). «The discovery of the first minor planets». En Balázs, L.G. et ál. (en inglés). The European scientist: symposium on the era and work of Franz Xaver von Zach (1754-1832). 24, Acta Historica Astronomiae. Harri Deutsch Verlag. Lang, Kenneth R. (2003). «13. Asteroids and meteorits» (en inglés). The Cambridge Guide to the Solar System. Cambridge University Press. Lewis, John S. (2004). «Meteorites and Asteroids» (en inglés). Physics and chemistry of the solar system (2ª edición). Academic Press. Martínez, V.J.; Miralles, J.A.; Marco, E.; Galadí-Enríquez, D. (2005). Astronomía fundamental (1ª edición). Universitat de Valencia. Marvin, Ursula B. (2006). «Meteorites in history: an overview from the Renaissance to the 20th century». En McCall, G.J.H. et ál. (en inglés). The history of meteoritics and key meteorite collections: fireballs, falls and finds. Geological Society.
Gibilisco, Stan (1991). Cometas, meteoros y asteroides: cómo afectan a la Tierra (1ª edición). McGraw-Hill / Interamericana de España, S.A..
López de Lacalle, Silbia (2008). «El complejo cinturón de asteroides» (pdf). Revista Información y Actualidad Astronómica.Bachiller, Rafael (2009). elmundo.es (ed.): «1801. El descubrimiento de los 'planetas' diminutos».ALDA (ed.): «Asteroides» (2009).Wikipedia, la enciclopedia libre.



sábado, 19 de marzo de 2011

TRASTORNOS DELIRANTES


Los criterios diagnósticos para el trastorno delirante, según el DSM-IV-TR son:

A. Ideas delirantes no extrañas (p. ej., que implican situaciones que ocurren en la vida real, como ser seguido, envenenado, infectado, tener una enfermedad…) de por lo menos un mes de duración.

B. Nunca se ha cumplido el Criterio A para la esquizofrenia.
Nota: En el trastorno delirante puede haber alucinaciones táctiles u olfatorias si están relacionadas con el tema delirante.

C. Excepto por el impacto directo de las ideas delirantes o sus ramificaciones, la actividad psicosocial no está deteriorada de forma significativa y el comportamiento no es raro ni extraño.

D. Si se han producido episodios afectivos simultáneamente a las ideas delirantes, su duración total ha sido breve en relación con la duración de los períodos delirantes.

E. La alteración no es debida a los efectos fisiológicos directos de alguna sustancia (p. Ej., una droga o un medicamento) o a enfermedad médica.

Características diagnósticas
La sintomatología del trastorno de ideas delirantes se caracteriza por la presencia de un sistema delirante, bien estructurado. No suelen estar presentes los fenómenos pseudoperceptivos, aunque a veces, pueden presentarse ilusiones auditivas, algunas alucinaciones en forma de voces externas insultantes; sin embargo, nunca son centrales en el cuadro clínico.

Los trastornos formales del pensamiento están ausentes, como la disgregación/incoherencia, observándose un pensamiento lógico y bien construido.

La afectividad está bien conservada, con ausencia de la sintomatología negativa propia de los pacientes esquizofrénicos. Caracterizada, por una carga emocional intensa en la dirección de la desconfianza y suspicacia.

La personalidad se mantiene integrada, no aparecen comportamientos extravagantes, conservando la capacidad de adaptación al entorno sociolaboral.

El síntoma fundamental del trastorno son las ideas delirantes, cuyas características se describen a continuación:

- El sistema delirante surge como una continuidad en la biografía del sujeto, es decir, se trata de un “desarrollo”. El delirio surge a partir de unos rasgos de personalidad, tales como suspicacia, desconfianza, sentimientos de inseguridad y tendencia a emitir juicios erróneos.

- Se acompañan de una carga emocional intensa, responsable de la deformación de sus interpretaciones y juicios sobre la realidad.

- Se trata de ideas delirantes secundarias y no primarias, como las propias de la esquizofrenia.

- Las ideas delirantes tienden a constituirse en un sistema delirante bien estructurado. Se construye sobre un sistema lógico de pensamiento, lo que hace aún más difícil la crítica del mismo.

- En su proceso evolutivo tiende a seguir activo, enriqueciéndose con nuevas interpretaciones erróneas sobre la realidad.

- Generalmente tienen un contenido autorreferencial (p. Ej., que acontecimientos casuales tienen un significado especial).

Formas clínicas
El DSM-IV-TR incluye en el apartado de trastorno de ideas delirantes los siguientes subtipos:

- Erotomaníaco: Descrito por Clérambault dentro de las psicosis pasionales, junto al delirio de celos y el de reivindicación. La peculiaridad del tema delirante reside en que el paciente, generalmente una mujer, desarrolla repentinamente la creencia delirante de que un hombre, con el que nunca ha tenido relación, está enamorado de ella. Suele ser de un rango social superior a la paciente y se encuentra en estrecha comunicación con ella.

- Grandiosidad: El paciente se atribuye facultades especiales que le hacen sentirse por encima de los demás seres humanos. La asociación con estado anímico expansivo, consecuencia de sus vivencias delirantes, hace que este cuadro pueda ser confundido con un trastorno bipolar. Sin embargo, la estructura de las ideas delirantes, la ausencia de los trastornos del curso de pensamiento (aceleración, fuga de ideas), el inicio tardío y la evolución crónica, sin crítica de sus contenidos delirantes, son datos para el diagnóstico diferencial.

- Celotípico: También denominado síndrome de Otelo. El tema central de la temática delirante es la infidelidad de la pareja. Se basa en inferencias erróneas y pruebas minuciosas que la paciente trata de reunir para argumentarlas frente a su pareja como prueba de la infidelidad.

- Persecutorio: Se trata del subtipo más frecuente en los trastornos de ideas delirantes. El paciente se cree perseguido por personas y objeto de conspiraciones ocultas. Llegan a establecer una verdadera sistemática delirante a partir de las pruebas e indicios, que recogen de cualquier acontecimiento banal, que se produce en su entorno. Se han descrito en estos pacientes rasgos de personalidad premórbida caracterizados por sentimientos de baja autoestima.

- Somático o hipocondríaco: Existe la convicción delirante en estos pacientes de padecer una enfermedad física, frente a toda evidencia de lo contrario. Pueden tomar diferentes temas, como el delirio de dermatozoos (estar invadido de parásitos en la piel), dismorfofobias (deformidad física), etc.

Evolución y pronóstico
La literatura sobre el tema ha venido defendiendo el buen pronóstico de la paranoia frente a la esquizofrenia, en el sentido de una mejor recuperación funcional y social. Sin embargo, es puesta en duda la buena evolución de los trastornos delirantes por algunos autores…

Como factores de buen pronóstico se señalan:

- El sexo femenino.

- La buena adaptación social y laboral premórbida.

- El inicio antes de los 30 años.

- Un comienzo agudo, con presencia de factores precipitantes y breve duración del episodio.

- En cuanto al tipo de delirio parece que el persecutorio es el de mejor pronóstico.

- La intervención precoz parece relacionarse también con un mejor pronóstico.

Epidemiología
La estimación sobre la prevalencia del trastorno delirante es de escasa fiabilidad. La heterogeneidad de los criterios utilizados en distintos países hace que queden a veces solapados con la esquizofrenia o con las psicosis delirantes crónicas.

Generalmente, la edad de inicio del trastorno delirante es a mediados de la edad adulta o algo después, pero puede aparecer a una edad más temprana.

El curso es muy variable. El trastorno suele ser crónico, especialmente en el tipo persecutorio, aunque a menudo se producen oscilaciones en cuanto a la intensidad de las creencias delirantes.

En otros casos puede haber largos períodos de remisión, seguidos de recaídas. No obstante, también el trastorno puede remitir en unos pocos meses, a menudo sin recaídas.

Algunos estudios han encontrado que el trastorno delirante es más frecuente en familiares de sujetos con esquizofrenia de lo que sería esperable por azar, mientras que otros estudios no han encontrado una relación familiar entre el trastorno delirante y la esquizofrenia. Hay datos que indican que los trastornos paranoide y por evitación de la personalidad pueden ser especialmente frecuentes entre los familiares biológicos de primer grado de los sujetos con trastorno delirante.

Tratamiento
La mayor dificultad en el tratamiento de los trastornos delirantes radica en la escasa conciencia de enfermedad de quienes los padecen. En consecuencia, suelen ser reacios a pedir ayuda médica y, cuando acceden a los servicios sanitarios de forma involuntaria, su tendencia es mantener una escasa adherencia al tratamiento.

Los datos sobre eficacia del tratamiento farmacológico en estos trastornos son escasos. El clínico tiene que recurrir a la extrapolación de las evidencias sobre tratamiento de la esquizofrenia. En este sentido, parece que los antipsicóticos, en general, pueden ser eficaces en la reducción de la sintomatología delirante.

No hay datos que demuestren la eficacia de ninguna modalidad de psicoterapia. En principio, lo más recomendable es iniciar una relación terapéutica, con el objetivo de conseguir la confianza y colaboración del enfermo.


Bibliografía:
Munro A. Trastornos y síntomas delirantes. En: Gelder MG, López-Ibor JJ, Andreasen N. Editores. Tratado de Psiquiatría. Barcelona: Ars Medica; 2005.
Alonso-Fernández F. Fundamentos de la psiquiatría actual. Madrid: Paz Montalvo; 1977.
Sánchez P, Elizagárate E, Eguíluz I. Trastorno delirante crónico. En: Roca M. Coordinador. Trastornos psicóticos. Barcelona: Ars Médica; 2007.
Bleuler E. Demencia precoz. El grupo de las esquizofrenias. Buenos Aires: Paidós; 1960.
Jaspers K. Psicopatología general. 4ª ed. Buenos Aires: Beta; 1975.
Chinchilla A. Las esquizofrenias. Sus hechos y valores clínicos y terapéuticos. Barcelona: Elsevier Doyma S.L.; 2007.
Krestchmer E. El delirio sensitivo de referencia. Fundación Archivos de Neurobiología. Madrid: Triacastela; 2000.
E y H. Estudios sobre los delirios. Madrid: Triacastela; 1998.
Wikipedia, enciclopedia libre...

 

lunes, 14 de marzo de 2011

EL CINTURÓN DE ASTEROIDES (1)


Es una región del sistema solar comprendida aproximadamente entre las órbitas de Marte y Júpiter.

Alberga multitud de objetos irregulares denominados asteroides o planetas menores.
Más de la mitad de la masa total del cinturón está contenida en los cuatro objetos de mayor masa: Ceres, Palas, Vesta e Higia.

El cinturón de asteroides se formó en la nebulosa protosolar junto con el resto del sistema solar.
Los fragmentos de material contenidos en la región del cinturón hubieran formado un planeta, pero las perturbaciones gravitacionales de Júpiter, produjeron que estos fragmentos colisionaran entre sí a grandes velocidades y no pudieran agruparse, resultando en el residuo rocoso que se observa en la actualidad.

Una consecuencia de estas perturbaciones son los huecos de Kirkwood, zonas donde no se encuentran asteroides, debido a resonancias orbitales con Júpiter, y sus órbitas se tornan inestables.

Si algún asteroide pasa a ocupar esta zona es expelido en la mayoría de los casos fuera del sistema solar, aunque en ocasiones puede ser enviada hacia algún planeta interior, como la Tierra, y colisionar con ella.

HISTORIA DE SU OBSERVACIÓN
En 1766, Johann Daniel Titius descubrió un supuesto patrón de distancia de los planetas al Sol, que sería acreditado por el astrónomo Johann Elert Bode en 1784.

Se conoce dicho patrón como la Ley de Titius-Bode que predice en aquel momento el semieje mayor de los 6 planetas que se conocían por entonces (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, y Saturno).
Cuando en 1781 William Herschel descubrió Urano, coincidió casi perfectamente con lo predicho en esta ley.

La ley de Titius- Bode, mediante cálculos matemáticos se aproxima de manera casi exacta en su prediccion a la distancia en UA al Sol de Mercurio, Venus, Marte, Saturno, y Urano, a la vez que predice con exactitud las distancias de la Tierra y Júpiter.

Faltaba para completar la secuencia, un planeta a 2,8 UA del Sol, y en su búsqueda se formó un grupo de astrónomos denominados la "policia celestial" donde se encontraban, entre otros, William Herschel, Charles Messier, Johann Elert Bode.
Sin embargo, sería un astrónomo no perteneciente a este grupo ( Giuseppe Piazzi) quien descubriera dicho planeta buscado el 1 de Enero de 1801, al que llamó Ceres.

Quince meses después, el 28 de Marzo de 1802, Heirich Olbers descubrió un segundo objeto en la región al que llamó Palas, cuyo semieje mayor también coincidia con la ley de Titius-Bode aunque con excentricidad e inclinación distintas a Ceres.

Surgió el desconcierto porque tanto Palas como Ceres se ajustaban a a lo predicho por la ley de Titius-Bode, cuando dicha ley no permitía dos objetos en el mismo sitio.
Así las cosas, William Herschel propuso denominar asteroides a Ceres y Palas.
En pocos años, los astrónomos descubrieron dos nuevos objetos más (Juno y Vesta).

Ya en 1845 en la misma zona se descubrió Astrea, y a partir de entonces, comenzaron a descubrirse multitud de estos objetos a medida que los telescopios se hacían más potentes.

Con el descubrimiento del planeta Neptuno en 1846, la ley de Titius-Bode comenzó a perder fuerza entre comunidades de astrónomos, pues este planeta no la cumplia.
En la actualidad dicha ley se toma por una mera casualidad sin ninguna justificación teórica, aunque algunos trabajos muestran que las leyes de Képler podrian tener cierta correlación con la ley de Titius-Bode.

El término " cinturón de asteroides" se comenzó a utilizar para 1850.

En 1868 se conocian un centenar de asteroides, en 1923 el número descubierto sobrepasaba los 1000, en 1981 los 10.000, en 2.000 los 100.000, y en la actualidad se habla de cerca de 400.000.

Destaca el astrónomo español José Comás y Solá que descubrió 11 asteroides, entre los que se encuentran (804) Hispania, y (945) Barcelona.

ORIGEN, FORMACIÓN Y EVOLUCIÓN
En general, se cree que el sistema solar se formó a partir de una nebulosa primitiva, compuesta por gas y polvo, que colapsó bajo influencia gravitatoria formando un disco de material en rotación.

Mientras, en el centro donde se formaría el Sol, la densidad aumentaba con rapidez, en las regiones externas del disco se formaron granos sólidos de pequeño tamaño que, con el tiempo, fueron agrupándose mediante procesos de acreción y colisión para formar los planetas.

Los planetesimales que se encontraban en la región donde actualmente se encuentra el cinturón de asteroides fueron perturbados gravitacionalmente por Júpiter.

Dicho planeta provocó que una determinada parte de los planetesimales adquiriera excentridades e inclinaciones muy elevadas, acelerándose a altas velocidades, lo que causó que colisionaran entre ellos, y por tanto, en vez de agruparse para formar un planeta se disgregaron en multitud de residuos rocosos; los asteroides.

Una gran parte fueron eyectados fuera del sistema solar, sobreviviendo solamente el 1% de los asteroides iniciales.

Se cree que el cinturón de asteroides actual contiene solamente una fracción de la masa del cinturón primitivo.

Debido principalmente a perturbaciones gravitatorias, la mayoría del material fue expelido del cinturón durante los primeros años de formación.

Se cree que parte del material expulsado podría encontrarse en la nube de Oort. Desde su formación, el tamaño típico de los asteroides ha permanecido relativamente estable y no ha habido aumentos o disminuciones significativas.

En cuanto a sus características, está en su mayor parte vacío.
Aunque actualmente se conocen cientos de miles de estos cuerpos celestes, se calcula que el cinturón alberga varios millones de asteroides.

TAMAÑOS
La masa total del cinturón de asteroides se estima en un equivalente a un 4% la masa de nuestra Luna (un 0,06 de la masa terrestre).

Los cuatro cuerpos principales del cinturón suman la mitad de la masa..
Ceres, el más grande, equvale a un tercio de la masa total con un radio de 475 km.
Le sigue Vesta que es la mitad del tamaño de Ceres.

Se conocen unos 1.000 asteroides con un radio mayor de 15 km, y se estima que el cinturón podría albergar cerca de medio millón de asteroides con radios mayores a 1,6 km.


Dejamos aquí esta entrada, dedicada al cinturón de asteroides con un vídeo-documental.




La próxima entrada continuaremos con el cinturón de asteroides y entre otros apartados analizaremos su composición, órbitas y objetos principales.


Bibliografia:
Blair, Edward C. (2002) (en inglés). Asteroids: overview, abstracts, and bibliography. Nova Publishers. Britt, Daniel T.; Colsolmagno, Guy; Lebofsky, Larry (2007). «Main-Belt Asteroids». En McFadden, L.A.; Weissman, P.R.; Johnson, T.V. (en inglés). Encyclopedia of the solar system (2ª edición). Academic Press. Kovács, József (2004). «The discovery of the first minor planets». En Balázs, L.G. et ál. (en inglés). The European scientist: symposium on the era and work of Franz Xaver von Zach (1754-1832). 24, Acta Historica Astronomiae. Harri Deutsch Verlag. Lang, Kenneth R. (2003). «13. Asteroids and meteorits» (en inglés). The Cambridge Guide to the Solar System. Cambridge University Press. Lewis, John S. (2004). «Meteorites and Asteroids» (en inglés). Physics and chemistry of the solar system (2ª edición). Academic Press. Martínez, V.J.; Miralles, J.A.; Marco, E.; Galadí-Enríquez, D. (2005). Astronomía fundamental (1ª edición). Universitat de Valencia. Marvin, Ursula B. (2006). «Meteorites in history: an overview from the Renaissance to the 20th century». En McCall, G.J.H. et ál. (en inglés). The history of meteoritics and key meteorite collections: fireballs, falls and finds. Geological Society.
Gibilisco, Stan (1991). Cometas, meteoros y asteroides: cómo afectan a la Tierra (1ª edición). McGraw-Hill / Interamericana de España, S.A..
López de Lacalle, Silbia (2008). «El complejo cinturón de asteroides» (pdf). Revista Información y Actualidad Astronómica.Bachiller, Rafael (2009). elmundo.es (ed.): «1801. El descubrimiento de los 'planetas' diminutos».ALDA (ed.): «Asteroides» (2009).Wikipedia, la enciclopedia libre.