El trastorno de ansiedad por separación (TAS) es una alteración psicopatológica, caracterizada por la incapacidad del niño de quedarse y estar a solas. Definido por la existencia de ansiedad excesiva relacionada con la separación del hogar o de las personas unidas afectivamente al niñ@ o adolescente.
La ansiedad por separación es una respuesta emocional en la cual el niñ@ experimenta angustia al separarse físicamente de la persona con quién está vinculado (normalmente su madre). A medida que se desarrolla el sistema de apego afectivo, los niños comienzan a evitar a los extraños y a buscar protección y bienestar acercándose a las personas significativas afectivamente (madre, padre, etc). Paralelamente, el niñ@ comienza a desarrollar sentimientos de malestar (preocupación, aprensión, miedos, etc) y reacciones conductuales (apego, llantos, etc) al anticipar posibles situaciones de separación de dichas figuras afectivas, es decir, empieza a desarrollar ansiedad de separación.
Es un fenómeno normal y esperable del desarrollo infantil, el cual comienza a manifestarse alrededor de los 6-8 meses de edad.
El DSM-IV, establece que para que pueda efectuarse el diagnóstico del TAS:
- La ansiedad debe ser excesiva e inapropiada a la que cabría esperar para el nivel de desarrollo de la persona.
- Debe haber estado presente durante un período de al menos cuatro semanas.
- Debe causar elevado malestar subjetivo o deterioro manifiesto a nivel social, académico u otras áreas de funcionamiento del niño o adolescente.
De los siguientes ocho síntomas de ansiedad, al menos tres deben estar presentes para el diagnóstico del TAS, según el DSM-IV:
Indicar que los síntomas deben ser excesivos y persistentes o recurrentes.
1. Diestrés (estrés desagradable) tras la ocurrencia o anticipación de separación en el hogar o de las principales personas vinculadas afectivamente.
2. Preocupación por perder o porque le ocurra algún daño a las figuras afectivas.
3. Preocupación porque alguna desgracia le separe de las figuras afectivas (por ejemplo, perderse, ser raptado…)
4. Resistencia o rechazo a ir al colegio o a otro lugar por miedo a la separación.
5. Miedo o resistencia a estar en el hogar sol@ o sin las figuras afectivas, o a estar en otros lugares sin personas adultas significativas, afectivamente.
6. Resistencia o rechazo a irse a dormir si no es cerca de la figura afectiva, o a irse a dormir fuera del hogar.
7. Pesadillas sobre el tema de la separación.
8. Quejas físicas (por ejemplo, dolor de cabeza, dolor de estómago, náuseas o vómitos), asociadas a la separación.
El diagnóstico clínico de un TAS puede ser difícil de realizar, ya que muchas veces no es fácil diferenciar formas normativas de formas patológicas de ansiedad por separación.
La sintomatología del TAS, puede sufrir ciertas variaciones en función de la edad; diversos estudios han señalado algunas diferencias debidas a la edad, por ejemplo:
- Niñ@s de 5-8 años: los síntomas más prevalentes eran la preocupación de que le ocurriese algo malo a las figuras afectivas y la resistencia a ir al colegio.
- Niñ@s de 9-12 años: predominando el diestrés excesivo.
- Adolescentes 13-16 años: siendo los síntomas más comunes las quejas físicas durante los días de colegio.
Se ha sugerido que los niñ@s con TAS poseen mucha imaginación y fantasía, referido a temores relacionados con posibles sucesos y experiencias que podrían separarles del hogar o de las figuras afectivas. Por ejemplo, pueden predominar en sus pensamientos los miedos asociados a monstruos, ladrones, animales peligrosos… que atentan contra ellos o contra sus padres. También pueden asociarse estos miedos a pesadillas y otras dificultades del sueño…
Etiología
Son varios los factores familiares, que pueden potenciar el riesgo de que los hijos sufran TAS:
Que los padres (en particular la madre) sufran o hayan sufrido algún trastorno de ansiedad (en concreto trastorno de pánico), depresivo, o ansiedad de separación durante la infancia constituyen factores de riesgo importantes para los hijos. Unido a la interacción de esta predisposición y la ocurrencia de determinados agentes estresantes, como estar precedido por la pérdida de algún familiar, cambio de colegio, cambio de casa, inicio del curso después de largas vacaciones, experiencia de una enfermedad crónica… etc.
También puede jugar un papel relevante la falta de afecto y cuidados maternales, por pérdida de la madre, por una comunicación afectiva inadecuada, asociada a veces a un exceso de protección y control…
El hecho de que en los estudios familiares se haya observado que el TAS se asocia más fuertemente a la presencia de trastornos de ansiedad (principalmente trastorno de pánico) en la madre que en el padre, sugiere que la transmisión familiar podría estar determinada en gran medida por la experiencia en el vínculo o apego entre la madre y el hij@.
Tratamiento
Los tratamiento del TAS normalmente incluyen programas conductuales dirigidos a incrementar la conducta independiente del niñ@, promoviendo las actividades que suponen separación de los padres y del hogar; por ejemplo mediante el manejo de contingencias, la exposición, reforzamiento positivo…
- Manejo de contingencias: tras una minuciosa evaluación sobre las circunstancias que preceden y siguen a la ocurrencia de ansiedad de separación y que pueden estar implicadas en el mantenimiento del TAS.
- Exposición: se aplica para eliminar ciertas consecuencias que refuerzan negativamente (por ejemplo, evitación del colegio…) o positivamente (por ejemplo, prestar atención…) la conducta de evitación del niñ@, tales como la atención que prestan los padres a éste al no asistir al colegio… etc.
- Reforzamiento positivo: para reforzar conductas sustitutivas positivas (por ejemplo, reforzar al niñ@ cuando se separa de los padres, cuando asiste al colegio…etc.)
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