domingo, 15 de mayo de 2011

MUTISMO SELECTIVO


El mutismo selectivo queda enmarcado en el DSM-IV-TR dentro de “Otros trastornos de la infancia, la niñez o la adolescencia”, siendo su característica principal, la incapacidad persistente del habla en situaciones sociales específicas (p. Ej., en la escuela, con compañeros de juego) cuando lo esperable sea hablar, pese a hacerlo en otras situaciones.

La alteración interfiere el rendimiento escolar o laboral, o la comunicación social, y dicha alteración debe durar por lo menos 1 mes y no limitándose al primer mes de escolaridad, durante el cual muchos niños pueden estar vergonzosos y reacios a hablar... lo que conlleva altos niveles de sufrimiento personal, además de importantes problemas de adaptación al entorno.

Su inicio se produce frecuentemente en los primeros años de vida y suele manifestarse, durante la etapa de educación infantil.

Síntomas del mutismo selectivo
Los niñ@s con mutismo selectivo suelen presentar algunos rasgos de personalidad característicos como, timidez excesiva, retraimiento y aislamiento social, perfeccionismo, dependencia, rasgos compulsivos, negativismo, comportamiento controlador, pataletas… (en especial en casa). Pudiendo existir un grave deterioro de la actividad social y escolar.

Aunque los niños con este trastorno suelen poseer unas habilidades lingüísticas normales, ocasionalmente tienen asociado un trastorno de la comunicación (p. ej., trastorno fonológico, trastorno del lenguaje expresivo o trastorno mixto del lenguaje expresivo-receptivo) o una enfermedad médica que cause anormalidades de la articulación. También pueden asociarse trastornos de ansiedad (especialmente fobia social), retraso mental, hospitalización, o estrés psicosocial grave.

Modelo explicativo del origen y desarrollo del mutismo selectivo
Factores predisponentes, es decir, las condiciones personales, familiares y/o escolares que lo hacen más vulnerable y tendente a desarrollar el mutismo selectivo.
- Contexto familiar: estilo educativo (sobreprotector, autoritario…), características de personalidad del padre/madre, modelado de evitación de las relaciones sociales.
- Contexto personal: déficits de aprendizaje (problemas en el lenguaje oral, en las habilidades sociales…), características de personalidad (vulnerabilidad, inhibición…)
- Contexto escolar: competencia y estilo relacional del profesor, estilo educativo (autoritario, variable…)

Factores precipitantes, es decir, las circunstancias y condiciones negativas y puntuales que aparecen en la vida del niñ@, que en interacción con los factores predisponentes, pueden desencadenar la aparición del mutismo selectivo.
- Vivencia de acontecimientos vitales, traumáticos o estresantes (separación de la madre, cambios de domicilio, inicio de la escolaridad, circunstancias familiares adversas…)

Factores reforzadores y mantenedores, es decir, las consecuencias que el mutismo del niñ@ genera en sí mismo y en los entornos habituales, que refuerzan y mantienen el mutismo.
- Expectativas, cogniciones y comentarios de aceptación del problema…
- Acomodación del entorno a la conducta del niño.
- Exceso de atención recibida.
- Vivencia de disminución de la ansiedad al evitar situaciones de exigencia del habla…
- Aceptación de respuestas no orales…

Diagnóstico y evaluación
El diagnóstico del mutismo selectivo requiere la presencia de todos los criterios que se indican a continuación (según el DSM-IV-TR), junto a los que se detallan algunos instrumentos que facilitan su evaluación.

A. Incapacidad persistente para hablar en situaciones sociales específicas (p. Ej., en el colegio y en general en situaciones en las que estén presentes personas desconocidas..) a pesar de hacerlo en otras situaciones (con los padres o con personas muy familiares...)
La evaluación de este criterio exige delimitar en qué situaciones y con qué personas habla y en cuáles y con quiénes no lo hace; mediante registros para la recogida de información en los ámbitos escolar, social y familiar, entrevista familiar...

B. La alteración interfiere en el rendimiento escolar, laboral o la comunicación social.
Tal interferencia es notable desde el principio. Suelen ser niñ@s que tienen pocos amig@s, tienden a aislarse y a jugar solos en el recreo e incluso no son invitados a cumpleaños de otros compañeros o simplemente no acuden...
En cuanto a la interferencia en el rendimiento escolar, no se hace patente hasta etapas posteriores. Siendo niñ@s con buenas capacidades intelectuales y sin dificultades de aprendizaje, sin embargo, la falta de comunicación y del uso del lenguaje oral, interfiere en el aprendizaje de otros contenidos más complejos.
La evaluación de este criterio requiere de una evaluación meticulosa de la competencia curricular y social del niñ@; mediante observación tanto en ambientes naturales como en situaciones diseñadas...

C. La duración de la alteración es de al menos 1 mes (no limitada al primer mes de escuela).
Siendo adecuado ampliar el criterio de duración de la alteración al primer trimestre de escolaridad, con el fin de evitar confundir un posible mutismo selectivo con el proceso gradual de adaptación al colegio.
Instrumentos de evaluación: registros de observación, entrevista al profesorado...

D. La incapacidad para hablar no se debe a una falta de conocimiento o de fluidez del lenguaje hablado requerido en la situación social.
La competencia lingüística de estos niñ@s es la correspondiente de su edad cronológica. No suelen hablar en el colegio, pero en casa se comunican verbalmente de forma normal.
Hay que tener en cuenta con este criterio, los niños procedentes de familias que han inmigrado a un país donde se habla un lenguaje diferente pueden rehusar hablar el nuevo idioma, para distinguir el mutismo de la falta de conocimiento.
Evaluación: registros de lenguaje espontáneo tanto en el ámbito familiar como en otros entornos, instrumentos de evaluación de la competencia comunicativa y lingüística (ITPA, ECO...)

E. El trastorno no se explica mejor por la presencia de un trastorno de la comunicación (p. Ej., tartamudeo) y no aparece exclusivamente en el transcurso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia u otro trastorno psicótico.
Hay que tener en cuenta la existencia de problemas emocionales graves derivados de hechos traumáticos como: duelos, rupturas familiares, abusos, malos tratos, estrés postraumático... etc, que pueden producir síntomas similares.
Instrumentos de evaluación: informes psicológicos y psiquiátricos, pruebas médicas (neurología, audición...), escala para el diagnóstico diferencial del mutismo selectivo...

Una vez realizado el diagnóstico sería preciso llevar a cabo una evaluación psicopedagógica, en la que hay que considerar los ámbitos personal, escolar y familiar, cuyo fin es:
- Precisar cuáles son los factores que predisponen, precipitan y refuerzan el mutismo.
- Definir el tipo y grado de ayudas que necesita.

Pautas generales a tener en cuenta
- Aumentar la autonomía personal del niño, respecto al vestido, higiene, comida... según su edad.
- Asignarle alguna responsabilidad fija en el hogar adecuada a su edad que iremos cambiando periódicamente.
- Eliminar actitudes como la sobreprotección, poca dedicación al niño, exigencia excesiva de perfección.
- Mejorar el ambiente familiar, sobre todo respecto al estrés las relaciones sociales de éste.
- Favorecer las actividades físicas y los juegos en común.
- No presionar al niño para que hable: no comparar, no forzarle, no amenazarle, no castigarle, no preguntar todos los días si ha hablado en el colegio...
- Participar, uno de los padres, en el juego con el hijo y otro niño con el que resulte más fácil la comunicación, por ejemplo, en el parque.
- Invitar a niños con los que mantiene más relación a casa. Comenzando por realizar actividades que requieren poca comunicación: jugar al parchís, las cartas...
- Si es pequeño (de 3 a 6 años) hacer juegos de simulación: jugar a los maestros, a los papás, a las tiendas...

Tratamiento
El tratamiento efectivo del mutismo selectivo consiste en actuar en los tres principales problemas:
- El elevado nivel de ansiedad que presenta el niño en las situaciones sociales.
- La limitada experiencia que ha tenido el niño en hablar con otras personas que no sean sus familiares.
- El elevado apoyo que ha tenido en la comunicación no verbal.

Dependiendo de la extensión y la duración del problema, se requerirá la utilización de un mayor o menor número de técnicas:
- Para reducir la ansiedad: mediante entrenamiento en relajación muscular profunda.
- Exposición gradual y desensibilización: la exposición gradual consiste en ir teniendo contacto, de manera progresiva, con situaciones que producen ansiedad, en el caso del mutismo, esto significa ir introduciendo a personas de manera gradual en situaciones en las que el niño habla cómodamente.
La desensibilización es el proceso por el cual se adquiere comodidad en presencia de situaciones crecientes de ansiedad.
- Modificación del comportamiento en la exposición gradual. Mediante la administración de recompensas, alabanzas sociales y otras formas de reforzamiento, para que el niño perciba que la familia esta deseando que él realice comportamientos sociales. Las recompensas sociales ayudan al niño a aprender que puede disfrutar de las sonrisas y los comentarios agradables de los demás.
- Auto modelado de las reacciones adecuadas. Es el procedimiento mediante el cual una persona se observa a ella misma actuando de la mejor manera posible.
- Grabar su voz o grabarlo en vídeo en situaciones en las que se mostraba calmado.
- Reestructuración cognitiva para que el niñ@ lo externalice.

Bibliografía:
American Psychiatric Association, DSM-IV-TR. Mutismo Selectivo, Características Diagnósticas.
Olivares Rodríguez, J. (1994). El Niño con Miedo a Hablar. Madrid: Pirámide.
Olivares Rodríguez, J., Rosa Alcázar, A. I. y Olivares Olivares, P. J. (2007). Tratamiento Psicológico del Mutismo Selectivo. Madrid: Pirámide.
CD: Ruiz Talavera M.A. (2007) ¿Qué es el miedo desproporcionado a hablar? Mutismo Selectivo. Háblame ediciones. Colección Didáctica.
Wikipedia, enciclopedia libre... ...
 

martes, 10 de mayo de 2011

LA LUNA (1)


Es el único satélite natural de la Tierra y el quinto satélite más grande del sistema solar, y el más grande en relación al tamaño de su planeta (un cuarto del diámetro de la Tierra).

Se encuentra en relación sincrónica con la Tierra, muestra siempre la misma cara; el hemisferio visible marcado por oscuros mares lunares de origen volcánico entre las brillantes montañas antiguas.
En realidad, su superficie es muy oscura, similar a la del carbón. 

Su prominencia en el cielo y su ciclo regular de fases han hecho que haya tenido una importante influencia cultural desde la antigüedad dentro del lenguaje, el calendario, el arte y la mitología.

Su influencia gravitatoria produce las corrientes marinas, las mareas y el aumento de la duración del día.

La Luna es el único cuerpo celeste en el que el hombre ha realizado un descenso tripulado.
Aunque el programa Luna de la Unión Soviética fue el primero en alcanzar la Luna con una nave espacial no tripulada, el programa Apolo de Estados Unidos consiguió las únicas misiones tripuladas hasta la fecha.

Desde la misión del Apolo 17 en 1972, ha sido visitada únicamente por sondas espaciales no tripuladas.
Dichas naves han confirmado el descubrimiento de agua helada fijada al regolito Lunar en cráteres que se encuentran a la sombra permanentemente y están ubicados en los polos.

La Luna se mantiene, bajo el tratado del espacio exterior, libre para la exploración de cualquier nación con fines pacíficos.

CARACTERÍSTICAS FÍSICAS

Es excepcionalmente extensa en relación con la Tierra. Su superficie es cerca de un cuarto continental de la Tierra.
La Tierra y la Luna son consideradas un sistema planeta-satélite, en lugar de un doble sistema planetario.

Respecto a su formación, varios mecanismos han sido propuestos para explicarla.
Tuvo lugar, aproximadamente hace 4.527 millones de años.

La hipótesis general hoy día es que el sistema Tierra-Luna se formó como resultado de un gran impacto: un cuerpo celeste del tamaño de Marte colisionó con la joven Tierra, volando material en órbita alrededor de ésta, que se fusionó para formar la Luna.

Se cree que impactos gigantescos eran comunes en el sistema solar primitivo.
La mayor parte de la Luna, proviene del impacto, no de la joven Tierra. Sin embargo, meteoritos demuestran que las composiciones isotópicas del oxígeno y el tugsteno de otros cuerpos del sistema solar interiores tales como Marte y (4) Vesta son muy distintas a la de la Tierra, mientras que la Tierra y la Luna poseen composiciones isotópicas prácticamente idénticas.

La importante cantidad de energía liberada en el gran impacto y la subsecuente fusión del material en la órbita de la Tierra pudo haber derretido la capa superficial terrestre, formando un océano de magma.
La recién formada Luna pudo también haber tenido su propio océano de magma lunar.

REVOLUCIONES DE LA LUNA
Tarda en dar una vuelta a la Tierra 27 días, 7 horas y 43 minutos si se considera el giro respecto al fondo estelar (revolución sideral), pero 29 días, 12 horas y 44 minutos si se considera respecto al Sol (revolución sinódica) y esto es porque la Tierra ha girado alrededor del Sol.
Esta última revolución rige las fases de la Luna, eclipses y mareas lunisolares.

Dado que la Luna tarda el mismo tiempo en dar la vuelta sobre sí misma que en torno a la Tierra, presenta siempre la misma cara.

El Sol ilumina siempre la mitad de la Luna (excepto los eclipses de ésta) que no tiene por qué coincidir con la cara visible, produciendo las fases de la Luna.

ALGUNOS CONCEPTOS
  • Revolución Sinódica:
El intervalo de tiempo necesario para que la Luna vuelva a tener una posición análoga con respecto al Sol y a la Tierra. Dura 29 días, 12 horas, 44 minutos, 2,78 segundos. También se le llama luminación lunar.

  • Revolución Sideral:
Intervalo de tiempo que le toma a la Luna volver a tener una posición análoga con respecto a las estrellas. Dura 27 días, 7 horas, 43 minutos y 11,5 segundos.

  • Revolución trópica:
Es el lapso necesario para que la Luna vuelva a tener igual longitud celeste. Dura 27 días, 5 horas 43 minutos y 36 segundos.

  • Revolución anomalística:
Es el intervalo de tiempo que transcurre entre dos pasos consecutivos de la Luna por el perigeo. Dura 27 días, 13 horas, 18 minutos y 33 segundos.

MOVIMIENTOS LUNARES
La Luna sale aproximadamente una hora más tarde cada día, lo cual se explica conociendo la órbita de la Luna alrededor de la Tierra.
Su movimiento orbital la llevará a un punto más hacia el este en el cielo en el crepúsculo cada día.

La Luna gira sobre un eje de rotación que tiene una inclinación de 88,3 grados con respecto al plano de la elíptica de traslación alrededor de la Tierra.
Dado que la duración de los dos movimientos es la misma, la Luna presenta a la Tierra constantemente el mismo hemisferio.

Al desplazarse en torno al Sol, la Tierra arrastra a su satélite y la forma de la trayectoria que ésta describe es una curva de tal naturaleza que dirige siempre su concavidad hacia el Sol.
La velocidad con que la Luna se desplaza en su órbita alrededor de la Tierra es de 1km/seg.

Debido a que la Luna es sólo 81 veces menor masa que la Tierra (3,6 veces) algunos científicos denominan planeta doble al sistema Tierra-Luna.

Cuando se dice que la Tierra describe una elipse en torno al Sol, en realidad se debe decir que la órbita la describe el centro del sistema Tierra-Luna. Ambos astros, unidos por un eje invisible.

Los movimientos de la Luna son mucho más complejos de lo que se supone, siendo necesario para determinar con exactitud los movimientos reales de la Luna tener en cuenta nada menos que 1475 irregularidades en los movimientos Lunares diferentes.

Dejamos aquí esta entrada y lo hacemos con imágenes explicativas de los movimientos de Tierra, Luna y Sol.




BIBLIOGRAFÍA:
Spudis, P.D. (2004). «Moon». World Book Online Reference Center, NASA. «Space Topics: Pluto and Charon». The Planetary Society. «Planet Definition Questions & Answers Sheet». International Astronomical Union (2006).Kleine, T.; Palme, H.; Mezger, K.; Halliday, A.N. (2005). «Hf–W Chronometry of Lunar Metals and the Age and Early Differentiation of the Moon». Science Binder, A.B. (1974). «On the origin of the Moon by rotational fission». The Moon . Stroud, Rick (2009). The Book of the Moon. Walken and Company. Mitler, H.E. (1975). «Formation of an iron-poor moon by partial capture, or: Yet another exotic theory of lunar origin». Icarus Stevenson, D.J. (1987). «Origin of the moon–The collision hypothesis». Annual Review of Earth and Planetary Sciences. Taylor, G. Jeffrey (31 de diciembre de 1998). «Origin of the Earth and Moon». Planetary Science Research Discoveries. Canup, R.; Asphaug, E. (2001). «Origin of the Moon in a giant impact near the end of the Earth's formation». Comellas, José Luis. (1996). Guía del Firmamento. "Sexta edición". Editorial Rialp. Chong, S. M.; Lim, A. C. H.; Ang, P. S.; Galadí-Enríquez, David; (2003). Atlas fotográfico de la Luna. Cambridge University Press.(Recomendable para observadores aficionados de la Luna)Rükl, Antonin. (1991). Atlas of the Moon. Paul Hamlyn Publishing. (El libro más recomendable para observadores aficionados que desean conocer la cartografía lunar).Ben Bussey y Paul Spudis. (2004). The Clementine Atlas of the Moon. Cambridge University Press.Patrick Moore. (2001). On the Moon, Sterling Publishing Co.Paul D. Spudis. (1996). The Once and Future Moon. Smithsonian Institution Press. Wikipedia, la enciclopedia libre.

viernes, 6 de mayo de 2011

TRASTORNO DE ANSIEDAD POR SEPARACIÓN


El trastorno de ansiedad por separación (TAS) es una alteración psicopatológica, caracterizada por la incapacidad del niño de quedarse y estar a solas. Definido por la existencia de ansiedad excesiva relacionada con la separación del hogar o de las personas unidas afectivamente al niñ@ o adolescente.

La ansiedad por separación es una respuesta emocional en la cual el niñ@ experimenta angustia al separarse físicamente de la persona con quién está vinculado (normalmente su madre). A medida que se desarrolla el sistema de apego afectivo, los niños comienzan a evitar a los extraños y a buscar protección y bienestar acercándose a las personas significativas afectivamente (madre, padre, etc). Paralelamente, el niñ@ comienza a desarrollar sentimientos de malestar (preocupación, aprensión, miedos, etc) y reacciones conductuales (apego, llantos, etc) al anticipar posibles situaciones de separación de dichas figuras afectivas, es decir, empieza a desarrollar ansiedad de separación.

Es un fenómeno normal y esperable del desarrollo infantil, el cual comienza a manifestarse alrededor de los 6-8 meses de edad.
El DSM-IV, establece que para que pueda efectuarse el diagnóstico del TAS:
- La ansiedad debe ser excesiva e inapropiada a la que cabría esperar para el nivel de desarrollo de la persona.
- Debe haber estado presente durante un período de al menos cuatro semanas.
- Debe causar elevado malestar subjetivo o deterioro manifiesto a nivel social, académico u otras áreas de funcionamiento del niño o adolescente.

De los siguientes ocho síntomas de ansiedad, al menos tres deben estar presentes para el diagnóstico del TAS, según el DSM-IV:
Indicar que los síntomas deben ser excesivos y persistentes o recurrentes.

1. Diestrés (estrés desagradable) tras la ocurrencia o anticipación de separación en el hogar o de las principales personas vinculadas afectivamente.
2. Preocupación por perder o porque le ocurra algún daño a las figuras afectivas.
3. Preocupación porque alguna desgracia le separe de las figuras afectivas (por ejemplo, perderse, ser raptado…)
4. Resistencia o rechazo a ir al colegio o a otro lugar por miedo a la separación.
5. Miedo o resistencia a estar en el hogar sol@ o sin las figuras afectivas, o a estar en otros lugares sin personas adultas significativas, afectivamente.
6. Resistencia o rechazo a irse a dormir si no es cerca de la figura afectiva, o a irse a dormir fuera del hogar.
7. Pesadillas sobre el tema de la separación.
8. Quejas físicas (por ejemplo, dolor de cabeza, dolor de estómago, náuseas o vómitos), asociadas a la separación.

El diagnóstico clínico de un TAS puede ser difícil de realizar, ya que muchas veces no es fácil diferenciar formas normativas de formas patológicas de ansiedad por separación.

La sintomatología del TAS, puede sufrir ciertas variaciones en función de la edad; diversos estudios han señalado algunas diferencias debidas a la edad, por ejemplo:

- Niñ@s de 5-8 años: los síntomas más prevalentes eran la preocupación de que le ocurriese algo malo a las figuras afectivas y la resistencia a ir al colegio.
- Niñ@s de 9-12 años: predominando el diestrés excesivo.
- Adolescentes 13-16 años: siendo los síntomas más comunes las quejas físicas durante los días de colegio.

Se ha sugerido que los niñ@s con TAS poseen mucha imaginación y fantasía, referido a temores relacionados con posibles sucesos y experiencias que podrían separarles del hogar o de las figuras afectivas. Por ejemplo, pueden predominar en sus pensamientos los miedos asociados a monstruos, ladrones, animales peligrosos… que atentan contra ellos o contra sus padres. También pueden asociarse estos miedos a pesadillas y otras dificultades del sueño…

Etiología
Son varios los factores familiares, que pueden potenciar el riesgo de que los hijos sufran TAS:

Que los padres (en particular la madre) sufran o hayan sufrido algún trastorno de ansiedad (en concreto trastorno de pánico), depresivo, o ansiedad de separación durante la infancia constituyen factores de riesgo importantes para los hijos. Unido a la interacción de esta predisposición y la ocurrencia de determinados agentes estresantes, como estar precedido por la pérdida de algún familiar, cambio de colegio, cambio de casa, inicio del curso después de largas vacaciones, experiencia de una enfermedad crónica… etc.

También puede jugar un papel relevante la falta de afecto y cuidados maternales, por pérdida de la madre, por una comunicación afectiva inadecuada, asociada a veces a un exceso de protección y control…

El hecho de que en los estudios familiares se haya observado que el TAS se asocia más fuertemente a la presencia de trastornos de ansiedad (principalmente trastorno de pánico) en la madre que en el padre, sugiere que la transmisión familiar podría estar determinada en gran medida por la experiencia en el vínculo o apego entre la madre y el hij@.

Tratamiento
Los tratamiento del TAS normalmente incluyen programas conductuales dirigidos a incrementar la conducta independiente del niñ@, promoviendo las actividades que suponen separación de los padres y del hogar; por ejemplo mediante el manejo de contingencias, la exposición, reforzamiento positivo…

- Manejo de contingencias: tras una minuciosa evaluación sobre las circunstancias que preceden y siguen a la ocurrencia de ansiedad de separación y que pueden estar implicadas en el mantenimiento del TAS.

- Exposición: se aplica para eliminar ciertas consecuencias que refuerzan negativamente (por ejemplo, evitación del colegio…) o positivamente (por ejemplo, prestar atención…) la conducta de evitación del niñ@, tales como la atención que prestan los padres a éste al no asistir al colegio… etc.

- Reforzamiento positivo: para reforzar conductas sustitutivas positivas (por ejemplo, reforzar al niñ@ cuando se separa de los padres, cuando asiste al colegio…etc.)

Bibliografía:
Thurber C, Walton E; American Academy of Pediatrics Council on School Health: Preventing and Treating Homesickness. Pediatrics 2007.
Freeman JB, García AM, Leonard HL: Anxiety disorders. En: Child and Adolescent Psychiatry: A Comprehensive Textbook (3rd ed.) Lewis M (Ed.), Williams & Wilkins, 2002.
Compton SN, Nelson AH, March JS: Social phofia and separation anxiety symptoms in community and clinical samples of children and adolescent. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 2000.
McGee R, Feehan M, Williams S, Partridge F, Silva P, Kelly J: DSM III disorders in a large sample of adolescents. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 1990.
Manicavasagar V, Silove D, Hadzi-Pavlovic D: Subpopulations of early separation anxiety: relevance to risk of adult anxiety disorders. J Affect Disord 1998.
American Psychiatric Association: Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales IV (DSM-IV). Ed. Masson, Barcelona 1995.
Hanna G, Fischer DJ, Fluent TE: Separation Anxiety Disorder and School Refusal in Children and Adolescents. Pediatr Rev 2006.
Strauss C, Lease C, Kazdin A, Dulcan M, Last C: Mutimethod assessment of the social competence of anxiety disordered children. J Clinical Child Psychology 1989.
Wikipedia, enciclopedia libre.