viernes, 27 de mayo de 2011

LA LUNA (3)

ATMÓSFERA
La Luna tiene una atmósfera insignificante dada su baja gravedad, incapaz de retener moléculas de gas en su superficie.
Se desconoce la totalidad de su composición.

El programa Apolo identificó átomos de helio y argón, y más tarde (en 1988), observaciones desde la Tierra añadieron iones de sodio y potasio.
La mayor parte en su superficie provienen de su interior.

La agitación térmica de las moléculas de gas viene inducida por la radiación solar y por las colisiones aleatorias entre las propias partículas atmosféricas.

Si la Luna tuvo antaño una atmósfera, las moléculas más rápidas pudieron escapar de ella para, inducir a las restantes a aumentar su velocidad, acelerando así el proceso de pérdida atmosférica. Se calcula que la desaparición completa de la hipotética atmósfera lunar debió realizarse a lo largo de centenares de millones de años.

Para que la tenue atmósfera lunar cualquier pequeño cambio puede ser importante. La sola presencia de astronautas altera localmente su presión y composición al enriquecerla con los gases expirados por ellos.
La atmósfera lunar recibe aportaciones de partículas solares durante el día, que cesa al llegar la noche.

La ionosfera que rodea a nuestro satélite tiene un escaso número de partículas ionizadas, así como presencia de electrones poco energéticos.
También se ha determinado una cola de sodio compuesta por vapores que se desprenden de nuestro satélite de forma similar a como lo hacen los gases de los cometas.

La ausencia de aire y vientos, impide que se erosione la superficie y que transporte tierra y arena, alisando y cubriendo sus irregularidades.
Al no haber aire, no se transmite sonido. Al no tener atmósfera, la superficie lunar no tiene ninguna protección con respecto al bombardeo esporádico de cometas y asteroides.

ORIGEN DE LA LUNA
La mejor explicación de su formación es que ésta se originó a partir de los pedazos que quedaron tras una cataclísmica colisión con un protoplaneta del tamaño de Marte en los albores del sistema solar.

La enorme energía suministrada por el choque fundió la corteza terrestre al completo y arrojó gran cantidad de restos incandescentes al espacio.

Con el tiempo, se formó un anillo de roca alrededor de nuestro planeta hasta que por acreción (crecimiento por agregación de cuerpos menores) se formó la Luna.

Inicialmente, su órbita era mucho más cercana que la actual y el día terrestre era mucho más corto ya que la Tierra rotaba más deprisa.

Durante cientos de millones de años, la Luna ha estado alejándose lentamente de la Tierra.

Tras su formación, la Luna experimentó un período cataclísmico, datado en torno a hace 3.800-4000 millones de años, en el que la Luna y los otros cuerpos del sistema solar interior sufrieron impactos de grandes asteroides. Dicho período, se conoce como bombardeo intenso tardío, y formó la mayor parte de los cráteres observados en la Luna.

GEOLOGÍA LUNAR
El conocimiento de la geología lunar aumentó significativamente a partir de los años sesenta con misiones tripuladas y automatizadas.
De todas maneras, quedan muchas preguntas por responder y que serán contestadas con la instalación de futuras bases permanentes.

El paisaje lunar está caracterizado por la presencia de cráteres de impacto, el material eyectado por estos, algunos volcanes, depresiones rellenadas por el océano de magma, colinas y las marcas dejadas por los flujos de lava.

El aspecto más distintivo de la Luna es el contraste de zonas claras y oscuras.
Las zonas claras son las tierras altas y reciben el nombre de terrae y las planicies más oscuras llamadas maría.

Las tierras altas presentan la mayor cantidad de cráteres de impacto desde un diámetro de cerca de 1 metro hasta 1.000 km.

Los mares (maría) cubren cerca del 16% de la superficie lunar y fueron formados por coladas de lava que principalmente llenaron las enormes cuencas de impacto.

Aunque se piensa que en la actualidad la Luna no posee ninguna actividad volcánica, sí la tuvo en el pasado.
Quedan muchas dudas, como el saber porqué desaparecieron los volcanes y solamente se pueden apreciar conos de ceniza con depósitos de manto oscuro.
Otra duda es que si no existieron los volcanes ¿de dónde fue erupcionada la lava?.

La superficie lunar es de color gris y presenta una gran cantidad de fino sedimento producto de los innumerables impactos de meteoritos. Dicho polvo recibe el nombre de regolito lunar y su espesor varía de 2 metros en los mares más jóvenes hasta unos 20 metros en las superficies más antiguas de las tierras altas.
EL INTERIOR LUNAR Y LOS LUNAMOTOS

La Luna no posee tectónica de placas y por lo tanto no se renueva constantemente como la Tierra. Los temblores lunares (lunamotos) son mínimos y los más grandes (de magnitud 5) ocurren cerca de una vez por año.

La corteza lunar tiene un espesor de unos 70 km en el lado visible a unos 150 km en el lado oculto.
Los mares tienen cerca de 1 km de espesor.

Si bien la Luna no posee un campo magnético como la Tierra, sí lo tuvo en el pasado.
Las rocas lunares están magnetizadas, siendo las más antiguas las que presentan el mayor magnetismo.

Dejamos aquí esta entrada. En la próxima finalizaremos esta serie dedicada a la Luna, con lo referido a su observación y exploración.

Os dejamos con un vídeo-documental que nos habla de nuestro satélite.


BIBLIOGRAFÍA:
Spudis, P.D. (2004). «Moon». World Book Online Reference Center, NASA. «Space Topics: Pluto and Charon». The Planetary Society. «Planet Definition Questions & Answers Sheet». International Astronomical Union (2006).Kleine, T.; Palme, H.; Mezger, K.; Halliday, A.N. (2005). «Hf–W Chronometry of Lunar Metals and the Age and Early Differentiation of the Moon». Science Binder, A.B. (1974). «On the origin of the Moon by rotational fission». The Moon .Stroud, Rick (2009). The Book of the Moon. Walken and Company. Mitler, H.E. (1975). «Formation of an iron-poor moon by partial capture, or: Yet another exotic theory of lunar origin». Icarus Stevenson, D.J. (1987). «Origin of the moon–The collision hypothesis». Annual Review of Earth and Planetary Sciences.Taylor, G. Jeffrey (31 de diciembre de 1998). «Origin of the Earth and Moon». Planetary Science Research Discoveries. Canup, R.; Asphaug, E. (2001). «Origin of the Moon in a giant impact near the end of the Earth's formation». Comellas, José Luis. (1996). Guía del Firmamento. "Sexta edición". Editorial Rialp. Chong, S. M.; Lim, A. C. H.; Ang, P. S.; Galadí-Enríquez, David; (2003). Atlas fotográfico de la Luna. Cambridge University Press.(Recomendable para observadores aficionados de la Luna)Rükl, Antonin. (1991). Atlas of the Moon. Paul Hamlyn Publishing. (El libro más recomendable para observadores aficionados que desean conocer la cartografía lunar).Ben Bussey y Paul Spudis. (2004). The Clementine Atlas of the Moon. Cambridge University Press.Patrick Moore. (2001). On the Moon, Sterling Publishing Co.Paul D. Spudis. (1996). The Once and Future Moon. Smithsonian Institution Press. Wikipedia, la enciclopedia libre.


lunes, 23 de mayo de 2011

ENCOPRESIS


La encopresis funcional consiste en la evacuación en la ropa o en otros lugares inapropiados, tanto si es involuntario como intencionado y siempre que no se deba a una afección física, en cuyo caso se denominaría "incontinencia fecal", la cuál puede ser debida a lesiones anatómicas o enfermedades médicas como: malformación anal, traumatismos de ano, mielomeningocele,... etc.

Dicho patrón conductual debe estar presente al menos una vez al mes durante un mínimo de tres meses y la edad evolutiva del niño no debe ser inferior a los 4 años.

La encopresis puede ser primaria o continua (se considera que la edad normal de control se extiende hasta los 4 años); o puede ser secundaria o discontinua cuando aparece después de un tiempo de continencia; normalmente, entre los 4 y los 8 años de edad; siendo encopresis retentiva cuando va asociada a estreñimiento, el cual puede ser de intensidad variable (en unos casos intermitente y en otros llega a ser grave); y cuando no va asociada a estreñimiento, se denomina no retentiva.


Subtipos de encopresis

Encopresis retentiva
Está asociada a estreñimiento. Puede ser debida a una causa física que provoque dolor o bien dificultades para un adecuado vaciamiento de las heces del intestino grueso. Una fisura anal provoca una defecación dolorosa, el niño intentará evitar el dolor reteniendo las heces y esto puede desencadenar un estreñimiento.

También puede ser debida a enfermedades menos frecuentes como a enfermedad de Hirschsprung (es una obstrucción del intestino grueso debido al movimiento muscular impropio en el intestino), malformaciones anales, mielomeningocele (esta afección es un tipo de espina bífida; siendo unos de sus síntomas la pérdida del control de esfínteres), etc. Los factores emocionales están peor perfilados que los físicos, pero también están relacionados con el estreñimiento y con la encopresis.

Son factores importantes: el modo de entrenamiento de la defecación y la calidad de las relaciones con los padres; se considera que una mala relación paternofilial puede provocar que se viva el entrenamiento del control de esfínteres como coercitivo provocando en el niño una respuesta oposicionista que le conduce a evitar defecar cuando se le dice, reteniendo las heces. En las formas retentivas, el niño se mancha por igual tanto en su casa como en el colegio.

Encopresis no retentiva
No está asociada a estreñimiento. Las heces suelen ser de consistencia normal. Sobre las ropas hacen todo o parte de la deposición. Se puede encontrar en niños deficientemente cuidados y atendidos, que no han sido educados en el control de los esfínteres. En niños escolares puede asociarse a alteraciones en el aprendizaje. En niños con retraso mental moderado y grave pueden no alcanzar nunca el control de la defecación.

Cuando un niño lleva poco tiempo controlando esfínteres, una situación que le provoque una tensión en las emociones puede provocar un fallo en el control de esfínteres.

También puede haber episodios aislados de pérdida del control de la defecación que se encuadrarían dentro de una reacción adaptativa a un estrés agudo.

Los niños con formas agresivas de encopresis pueden ser de subtipo retentivo o no. Utilizan de forma deliberada las deposiciones como instrumento hostil dirigido a padres o educadores; se asocia a conducta oposicionista y desafiante. La interacción familiar también puede influir, ocurre bien en familias desorganizadas o caóticas, o bien en familias con funcionamientos obsesivos y excesivamente rígidos. Otro aspecto a investigar es si el niño puede estar siendo objeto de abuso sexual o violencia por parte de los iguales.

Se estima que aproximadamente el 1% de los niños de 5 años de edad presentan encopresis y que el trastorno es más frecuente en varones que en mujeres.

Causas de la encopresis
La encopresis es de causa funcional pero una serie de factores ambientales pueden estar presentes y promover el desarrollo de la misma así como su perduración, por tanto se trata de una complicada interrelación entre los factores psicológicos y fisiológicos.
- Escasa o inadecuada adquisición de hábitos higiénicos.
- Control de intestinos inadecuado.
- Ira, ansiedad, miedo y/o la combinación de todos.
- Problemas neurológicos: distractibilidad, atención breve, baja tolerancia a la frustración, hiperactividad, escasa coordinación.
- Miedo al inodoro y miedo a la defecación dolorosa.

Son muy frecuentes las causas de origen emocional, un niño bajo muchas presiones familiares puede expresar dicha disfunción con encopresis. El niño en este caso puede percibir la evacuación como una experiencia negativa y retener las heces por temor a las consecuencias de ensuciarse y lógicamente mientras más retenga peor serán las consecuencias.Es usual en niños autistas o con severos desórdenes emocionales.



Para realizar el diagnóstico se investigará acerca de antecedentes personales (ritmo intestinal desde el nacimiento, edad de aparición del problema, efecto de las medicaciones usadas anteriormente, problemas familiares, tensión psicosocial).
Antecedentes familiares de constipación (la constipación consiste en la eliminación de heces mediante deposiciones escasas, difíciles de expulsar o demasiado infrecuentes), diarrea, encopresis, otros antecedentes familiares.
Esquema de actuación ante un niño con encopresis:

Menores de 4 años:
1º. Descartar factores sociales.
2º. Tratamiento preventivo = tratamiento del estreñimiento (en caso de que exista) + tratamiento conductual + apoyo psicológico.
A. Si hay mejoría = continuación del tratamiento.
B. Falta de respuesta = reevaluar y descartar causas orgánicas.


Mayores de 4 años:
Tratamiento preventivo = tratamiento del estreñimiento (en caso de que exista) + tratamiento conductual + apoyo psicológico.
A. Si hay mejoría = continuación del tratamiento.
B. Falta de respuesta = reevaluar y descartar causas orgánicas.

Tratamiento
La terapia va dirigida a encontrar la causa y a utilizar técnicas para que el niño aprenda a controlar los esfínteres. La duración del tratamiento depende del niño y de su familia. Si además de la encopresis los niños sufren estreñimiento, deben seguir un tratamiento dietético.

Se les entrena en hábitos defecatorios y se utiliza una estrategia de recompensa, reforzamiento positivo y sobrecorrección.

En algunos casos en los que los niños experimentan algún tipo de miedo a defecar, se utilizan técnicas para disminuir la ansiedad, en cuyo caso, es muy normal que en el momento que desaparece la ansiedad, la encopresis también desaparece.
Para enseñar al niño a relajar el esfínter se utilizan técnicas de biofeedback.

En caso de recaídas, puede deberse a que no se ha acertado en las causas que los desencadenan, con lo que se trataría de buscar de nuevo la causa de la conducta afectada, revisarla y volver a comenzar el tratamiento.

Para que la encopresis no se constituya en demanda de atención, habría que considerar las siguientes dos normas necesarias, las cuales también permiten corregir el beneficio secundario:

1. No prestarle al niño atención en el momento de la encopresis, ni por causa de ella. No hacerle caso; ni siquiera para reconvenirle. Mostrarle una actitud de serena indiferencia y de neutralidad afectiva.

2. Imponerle, como norma inamovible, la obligación de responsabilizarse de la limpieza de su ropa cuando tenga problemas encopréticos. Ni siquiera será necesario que avise: simplemente, debe ir al lavabo o al fregadero y lavarse la ropa interior sucia después de haberse limpiado en el bidé y de haberse mudado.

Hay que tener en cuenta que la encopresis puede ser el síntoma de una depresión infantil. En muchas ocasiones, la sintomatología depresiva infantil incluye elementos acompañantes, aparentemente no depresivos, y que a veces son los más evidentes en la clínica; pudiendo ser la encopresis uno de ellos. Siempre, ante un caso de encopresis, es necesario evaluar el estado de ánimo y/o validar el diagnóstico explorando la respuesta a la medicación.

Bibliografía:
Howe AC, Walter CE. Tratamiento de la conducta para control de esfínteres, enuresis y encopresis. Clínicas Pediátricas de Norteamérica (ed esp) 1992.
Rodrigo M, Hernández R. Trastorno funcional del control de esfínteres: enuresis y encopresis. Monografías de Pediatría 2003.
Adel Abi-Hanna, Lake AM. Constipación y encopresis en la infancia. Pediatrics in Review (ed esp) 1998.
Wikipedia, enciclopedia libre... ...
 

jueves, 19 de mayo de 2011

LA LUNA (2)

ÓRBITA
Describe alrededor de la Tierra una elipse, por lo que la distancia entre ambos astros varía y también la velocidad en la órbita.

La órbita de la Luna es especialmente compleja. La razón es que la Luna está suficientemente lejos de la Tierra (384.400 km en promedio) que la fuerza de gravedad ejercida por el Sol es significativa.

Dada la complejidad del movimiento, los nodos de la Luna, no están fijos, sino que dan una vuelta cada 18,6 años.

Para calcular la posición de la Luna con exactitud hace falta tener en cuenta por lo menos varios cientos de términos.

La Luna, se aleja unos 4 cm al año de la Tierra a la vez que va frenando la rotación terrestre.

En teoría, dicha separación debería prolongarse hasta que la Luna tardara 47 días en completar una órbita alrededor de nuestro planeta.

Pero, la evolución futura de nuestro Sol puede trastocarlo y es posible que al convertirse en una estrella gigante roja dentro de varios miles de millones de años, la proximidad de su superficie al sistema Tierra-Luna haga que la órbita Lunar se vaya cerrando hasta que la Luna esté alrededor de 18.000 km de la Tierra, momento en el que la gravedad terrestre destruirá la Luna convirtiéndola en unos anillos similares a los de Saturno.

De todas formas, el fin del sistema Tierra-Luna es incierto y depende de la masa que pierda el Sol en los estadios finales de su evolución.

ECLIPSES SOLARES Y LUNARES
Son una extraordinaria casualidad. El diámetro del Sol es 400 veces más grande que el de la Luna y está 400 veces más lejos, de forma que ambos abarcan aproximadamente el mismo ángulo sólido si se observan desde la Tierra.

La Luna en un eclipse Lunar puede contener hasta tres veces su diámetro dentro del cono de sombra causado por la Tierra.

Por contra, en un eclipse solar la Luna apenas tapa al Sol (eclipse total) y en determinada parte de su órbita, cuando está más distante, no llega a ocultarlo del todo, dejando una franja anular (eclipse anular).

LAS MAREAS
En realidad, la Luna no gira en torno a la Tierra, sino que la Tierra y la Luna giran en torno al centro de masas de ambos.
Pero, al ser la Tierra un cuerpo grande, la gravedad que sobre ella ejerce la Luna es distinta en cada punto.

El punto más próximo es mucho mayor que el centro de masas de la Tierra, y mayor en este que en el punto más alejado de la Luna.

Mientras la Tierra gira en torno al centro de gravedad del sistema Tierra-Luna, aparece a la vez una fuerza que intenta deformarla, dándole el aspecto de un huevo.
Este fenómeno se llama "gradiente gravitatorio", el cual produce mareas.

Al ser la Tierra sólida la deformación afecta más a las aguas y a la atmósfera y es lo que da el efecto de que suban y bajen dos veces al día (sube en los puntos más cercano y más alejado de la Luna).

AGUA EN LA LUNA
Hasta el año 2009 se debatió en la comunidad científica la posible existencia de agua en la Luna.
El ambiente selenita hace casi imposible la presencia de agua; a no ser en forma cristalizada microscópica en las rocas, la existencia de agua líquida es prácticamente imposible, ya que en la mayor parte de la superficie Lunar las temperaturas suelen superar holgadamente los 100 grados centígrados.

Unido a una falta de atmósfera, implica que toda agua expuesta al ambiente Lunar típico se sublime y que sus moléculas se fuguen al espacio.
Pero dos decubrimientos, uno en 1996 por parte de la sonda Clementine y otro en 1998 del Lunar Prospector detectaron imprevistas presencias de hidrógeno en los polos Lunares.

Una hipótesis explicativa de este fenómeno es que ese hidrógeno esté en forma de agua y que algunos cometas, al impactar en las zonas polares, puedan haber creado cráteres donde no llega la luz solar. En tales cráteres quizás pudiera encontrarse agua congelada de origen cometario (exógena).

El 13 de noviembre de 2009, la Agencia espacial de EE.UU (NASA) anunció el hallazgo de agua en la Luna.

Ocurrió que el 9 de octubre la NASA estrelló la sonda LCROSS y su cohete Centauro en el fondo del cráter Cabeus en el polo sur de la Luna, en una operación que buscaba confirmar la presencia de agua en el satélite natural de la Tierra.

La colisión levantó una columna de material desde el fondo de un cráter que no ha recibido luz del Sol en miles de millones de años.

El agua que se levantó por el impacto de la sonda podría llenar una decena de baldas de 8 litros, dijo el científico Anthony Colaprete.
Los datos preliminares obtenidos del análisis de esos materiales "indican que la misión descubrió, exitosamente, agua y este descubrimiento abre un nuevo capítulo en nuestro conocimiento de la Luna" afirmó NASA.

"La concentración y distribución de agua y de otras sustancias requieren más análisis, pero podemos decir con seguridad que (el cráter) Cabeus contiene agua" afirmó Anthony Colaprete.

Damos por finalizada aquí esta entrada. En la próxima de astronomía, entre otros aspectos, veremos la atmósfera y el relieve lunar.

Os dejamos con un pequeño vídeo-documental que muestra la misión de la NASA buscando agua en la Luna.


BIBLIOGRAFÍA:
Spudis, P.D. (2004). «Moon». World Book Online Reference Center, NASA. «Space Topics: Pluto and Charon». The Planetary Society. «Planet Definition Questions & Answers Sheet». International Astronomical Union (2006).Kleine, T.; Palme, H.; Mezger, K.; Halliday, A.N. (2005). «Hf–W Chronometry of Lunar Metals and the Age and Early Differentiation of the Moon». Science Binder, A.B. (1974). «On the origin of the Moon by rotational fission». The Moon .Stroud, Rick (2009). The Book of the Moon. Walken and Company. Mitler, H.E. (1975). «Formation of an iron-poor moon by partial capture, or: Yet another exotic theory of lunar origin». Icarus Stevenson, D.J. (1987). «Origin of the moon–The collision hypothesis». Annual Review of Earth and Planetary Sciences.Taylor, G. Jeffrey (31 de diciembre de 1998). «Origin of the Earth and Moon». Planetary Science Research Discoveries. Canup, R.; Asphaug, E. (2001). «Origin of the Moon in a giant impact near the end of the Earth's formation». Comellas, José Luis. (1996). Guía del Firmamento. "Sexta edición". Editorial Rialp. Chong, S. M.; Lim, A. C. H.; Ang, P. S.; Galadí-Enríquez, David; (2003). Atlas fotográfico de la Luna. Cambridge University Press.(Recomendable para observadores aficionados de la Luna)Rükl, Antonin. (1991). Atlas of the Moon. Paul Hamlyn Publishing. (El libro más recomendable para observadores aficionados que desean conocer la cartografía lunar).Ben Bussey y Paul Spudis. (2004). The Clementine Atlas of the Moon. Cambridge University Press.Patrick Moore. (2001). On the Moon, Sterling Publishing Co.Paul D. Spudis. (1996). The Once and Future Moon. Smithsonian Institution Press. Wikipedia, la enciclopedia libre.