domingo, 21 de agosto de 2011

EL DUELO EN LA INFANCIA (2)


Formas de presentación del duelo normal
Sentimientos normales durante el duelo, solo el grado de intensidad elevado y la prolongación en el tiempo los hacen disfuncionales:
– La tristeza.
– El enfado (inmediatamente tras la pérdida); frustración ante el hecho de “no haber podido hacer nada” y una cierta experiencia regresiva de rabia por el sentimiento de desamparo cuando se quiere a alguien y se le pierde.
– La culpa y el autorreproche;“no haber hecho todo lo posible” para evitar esa pérdida.
– La ansiedad; creencia de no poder cuidar de sí mismos y sensación de incrementar la conciencia de muerte personal.
– La soledad.
– La fatiga.
– La impotencia.
– Estados de shock, siendo más frecuentes ante las pérdidas repentinas, accidentales, atentados, catástrofes naturales...
– La emancipación; positivo cuando la pérdida representa una liberación (personas autoritarias y rígidas, exigentes).
– El alivio; por ejemplo, en el caso de afecciones graves y de larga evolución, suele acompañarse de fuertes sentimientos de culpa.
– La insensibilidad.

Sensaciones físicas; ante cualquier somatización de la infancia y la adolescencia hay que explorar la posible existencia de un duelo en, al menos, los 6 meses precedentes. Quejas frecuentes son:
- Alteración del sueño (por ejemplo, pesadillas con la persona desaparecida, insomnio de conciliación)
- Trastornos esfinterianos, como conducta regresiva somatizada, sensación de “vacío” gástrico.
- Opresión en el pecho con sensación de ahogo.
- Sensación de falta de aire.
- Debilidad muscular y astenia, cansancio fácil.
- Sensación y vivencia de falta de energía.
- Sequedad de boca.
- Abdominalgias, náuseas y vómitos, acompañados con otros síntomas vegetativos.
- Sensación vertiginosa.

Alteraciones cognitivas:
- Incredulidad (accidental, catástrofe, atentado).
- Confusión, dificultad para concentrarse en los estudios, olvido de cosas.
- Preocupaciones excesivas.
- Sentimiento de presencia, en los momentos posteriores a la muerte.
- Alucinaciones, tanto visuales como auditivas, que suelen ser experiencias ilusorias pasajeras en las semanas posteriores a la desaparición del ser querido. No son pronósticas, pero no es raro que desconcierten a los familiares y a algun@s profesionales.

Comportamientos, con una amplia variedad e intensidad en su manifestación; en muchas ocasiones, los niñ@s exhiben este tipo de conductas como respuesta a los que muestra la figura parental presente. El tiempo de permanencia y la intensidad de los comportamientos desviados nos darán el pronóstico de estas alteraciones.
- Trastornos del sueño.
- Trastornos alimentarios.
- Facilidad para la distracción y falta de atención.
- Aislamiento social, incluyendo la pérdida de interés por el mundo externo (por ejemplo, aficiones, deportes...)
- Sueños con la persona desaparecida.
- Evitar actos o sitios que pudieran recordar a la persona desaparecida.
- Buscar y llamar en voz alta a la persona desaparecida.
- Hiperactividad con desasosiego.
- Llanto.
- Visitar lugares o llevar consigo objetos que recuerdan al desaparecido. La figura parental presente induce esos comportamientos en los niñ@s y los acompaña de comentarios de altísimo contenido disfuncional.
- Atesorar objetos del desaparecido, sobre todo se hace con la ropa o con utensilios de uso cotidiano.

Duelo y depresión
La depresión es diferente al duelo tanto en la forma de presentación de la tristeza como de la culpa, la autoestima y de la dirección de la agresividad. Según Sidmung Freud, en el duelo el mundo parece pobre y vacío, mientras en la depresión es la propia persona la que se siente pobre y vacía.
Las investigaciones aportan datos acerca que cuándo aparece una depresión mayor en el curso de un duelo:
- En personas con algún trastorno o funcionamiento premórbido de la personalidad o con cursos subclínicos de alteraciones depresivas y, sobre todo, existen antecedentes familiares de algún tipo de trastorno mental.


La forma de presentación del duelo es propia de cada niñ@. Para entender el duelo en la infancia hay que identificar la forma de expresión del duelo en la figura parental presente. Las somatizaciones en la infancia deben hacer presagiar la presencia de un duelo en los últimos 6-12 meses.
Elaboración en el duelo infantil. Cómo ayudar a un niñ@ a afrontar la muerte de un ser querido
- Ayudar a identificar sentimientos del duelo, en relación con lo que sucede en la familia.
- Ayudar a la elaboración del duelo en la figura parental presente.
- Objetivo: dirigirse hacia los que están presentes.
- El duelo lleva su tiempo.
- Resituar al ausente… en el recuerdo… en el corazón… pero no con presencia activa.
- Identificar e interpretar las conductas “normales” del duelo.
- Permitir las diferencias individuales.
- Saber acompañar a lo largo del tiempo que dure el duelo.
- Identificar factores de riesgo para remitir a psiquiatría infantil.

Cómo y cuándo dar la noticia
Lo mejor es hacerlo lo antes posible, aunque resulta doloroso y difícil hablar de ello con el niñ@; es necesario buscar el momento y lugar adecuado y explicarles con palabras sencillas y sinceras, (por ejemplo: "Ha ocurrido algo muy triste. Papá ha muerto. Ya no estará más con nosotros porque ha dejado de vivir. Le queríamos mucho y sabemos que él también nos quería. Lo vamos a echar mucho de menos, muchísimo").

Explicar cómo ocurrió la muerte, lo haremos con pocas palabras. Por ejemplo: "Ya sabes que ha estado MUY enfermo durante mucho tiempo. La enfermedad que tenía le ha causado la muerte". El niño puede tener miedo de morir ante cualquier enfermedad banal, por lo que es importante recalcarles que las personas sólo se mueren cuando están MUY enfermas, y tienen una enfermedad que muy poca gente coge.

Si la muerte fue por un suicidio, de nada sirve ocultarlo, ya que se enterarán igualmente por alguien ajeno a la familia, siendo preferible explicarle al niñ@ qué es el suicidio y responder a sus preguntas.

¿Qué decir a un niñ@ si nos pregunta por qué ha muerto?
No pasa nada por decirles que nosotros también nos hacemos las mismas preguntas, o que simplemente no sabemos la respuesta. Son preguntas complejas de responder. Es bueno se sepan que todos los seres tienen que morir algún día y que le ocurre a todo el mundo. Los niños en su fantasía pueden creer que algo que pensaron, dijeron o hicieron causó la muerte. Por ejemplo, si un niño dice: "me hubiera gustado ser más bueno con mamá, así ella no habría muerto", debemos decirle con calma pero con firmeza que no ha sido culpa suya.

¿Qué se debe hacer?
Mantenerse física y emocionalmente cerca del niñ@. Permitirle estar cerca, sentarse a su lado, sostenerlo en brazos, abrazarlo, escucharle, llorar con él…
Puede ser adecuado también buscar momentos para estar separados: dejarle sólo en su habitación, dejarle salir a jugar con un amigo…

El niñ@ presiente enseguida que la muerte va a tener muchas consecuencias en la familia. Es bueno decirle que, aunque estamos muy tristes por lo ocurrido, vamos a seguir ocupándonos de él lo mejor posible.

También puede temer ser abandonado por el familiar sobreviviente. Asegurarle que, aunque está muy afectado por la pérdida, se encuentra bien y no le va a pasar lo mismo. Con frecuencia, lo que más ayuda a los niños frente a las pérdidas, es reencontrar el ritmo cotidiano de sus actividades: el colegio, sus amigos, sus juegos familiares, las personas que quiere. También es importante garantizarle el máximo de estabilidad posible (S. Weis).

¿Se debe permitir que participe en los ritos funerarios?
Después de los 6 años los niños pueden asistir a funerales y no debe preocupar a los padres que vean gente llorando... Tomar parte en estos actos puede ayudarle a comprender qué es la muerte y a iniciar mejor el proceso de duelo. Si es posible, es aconsejable explicarle con antelación qué verá, qué escuchará y el porqué de estos ritos.
Si los padres intentan distraerlo de cualquier forma producirán el efecto de que la tragedia no ha ocurrido. A no ser que el niño no quiera ir de ninguna manera al funeral, en cuyo caso no hay que forzarlo. De todas formas, no se debe negar la posibilidad de participar en épocas de tristeza porque se le están negando también los efectos curativos del dolor.

Animarle a expresar lo que siente
Los niñ@s viven emociones intensas tras la pérdida de una persona querida, aunque no siempre lo expresen. Si perciben que estos sentimientos (rabia, miedo, tristeza…) son aceptados por su familia, los expresarán más fácilmente, y esto les ayudará a vivir de manera más adecuada la separación.

Frases como: "no llores", "no estés triste", "tienes que ser valiente", "tienes que ser razonable y portarte como un niñ@ mayor", pueden interrumpir la libre expresión de emociones e impiden que el niño se desahogue. Hay que tener en cuenta que su manera de expresar el sufrimiento por la pérdida, no suele ser un estado de tristeza y abatimiento como el de los adultos. Lo más habitual es apreciar cambios en el carácter y en el humor, disminución del rendimiento escolar, alteraciones en la alimentación y el sueño…

Por tanto, debemos estar atentos ante la aparición de algunos signos de alerta como:
- Llorar en exceso durante periodos prolongados
- Rabietas frecuentes y prolongadas
- Apatía e insensibilidad
- Un periodo prolongado durante el cual el niño pierde interés por los amigos y por las actividades que solían gustarle.
- Frecuentes pesadillas y problemas de sueño.
- Pérdida de apetito y de peso.
- Miedo de quedarse solo.
- Comportamiento infantil (hacerse pis, hablar como un bebé, pedir comida a menudo…) durante tiempo prolongado. Frecuentes dolores de cabeza solos o acompañados de otras dolencias físicas.
- Imitación excesiva de la persona fallecida, expresiones repetidas del deseo de reencontrarse con el fallecido.
- Cambios importantes en el rendimiento escolar o negativo de ir al colegio. 

Bibliografía:
Blog Psikorey & Galán: 15-marzo-2010 "EL DUELO (1)".
Blog Psikorey & Galán: 15-marzo-2010 "EL DUELO (2)".
Bowlby John (1993) El vínculo afectivo. Barcelona. Ed. Paidós.
Bowlby John (1986) Formación y pérdida de vínculos afectivos. Madrid. Ed. Morata.
Bowlby John (1983) La pérdida afectiva. Buenos Aires. Ed. Paidós.

 

miércoles, 17 de agosto de 2011

SATÉLITES DE SATURNO (TETIS Y DIONE)

TETIS
Hablamos del quinto satélite más grande de Saturno, con un diámetro de 1060 km, situado a una distancia de 249.619 km del planeta y en un período orbital de 1,888 días, el mismo que su rotación.

Fue descubierto en 1684 por Giovani Domenico Cassini ( 1625-1712).

Es un satélite helado, densamente cubierto de cráteres con una densidad de 1,21 g/cm cúbico, la cual es próxima a la del agua, por lo que se piensa que está compuesto principalmente de ella.

Su superficie contiene numerosas hendiduras causadas por fallas en la superficie congelada. La temperatura de su superficie es de -187 grados centígrados.

Tetis tiene 2 tipos de superficie, la primera se compone de alta densidad de craterización, y la segunda es un anillo difuso con pocos cráteres y un color ligeramente oscuro que se extiende por este satélite.

El bajo nivel de craterización de esta segunda región indica que Tetis estuvo geológicamente activo alguna vez.

Otra característica física de Tetis es un enorme valle llamado Ithaca Chasma, de 100 km de profundidad, con una longitud de 2000 km, lo que viene a ser aproximadamente 3/4 de la circunferencia de Tetis.

Se piensa que Ithaca Chasma se formó cuando el agua líquida dentro de Tetis se solidificó y provocó la explosión de esta luna, con la consiguiente fracturización de la superficie congelada.

La nave Cassini pasó muy cerca (1.500 km de la superficie) de Tetis el 24 de septiembre de 2005 y con sus cámaras se confirmó que Ithaca Chasma es muy viejo, pues se encuentran muchos cráteres en su interior.

DIONE

Fue descubierto en 1684 por Giovanni Cassini.
Está compuesto principalmente de agua congelada. Pero, como es la luna más densa se Saturno (aparte de Titán) seguramente debe tener materiales más densos en su interior, como por ejemplo, rocas de silicio su hemisferio delantero está muy craterizado y es uniforme y brillante.

Su hemisferio trasero contiene una red de líneas brillantes aunque no muy bien definidas sobre un mar de fondo oscuro. Gracias a las imágenes de mayor resolución de la sonda Cassini, ahora se sabe que estas líneas en realidad son grandes acantilados de hielo.

En su superficie se reconocen los siguientes tipos de características geológicas: Chasmata, Lineae (acantilados de hielo) y cráteres.

Lineae, son líneas finas y tienen un alto albedo. Las imágenes de alta resolución de Cassini han demostrado que estas líneas difusas son acantilados de hielo brillante, creada por fracturas de hielo tectónico.

Estas enormes fracturas se encuentran en el hemisferio trasero del satélite. Cassini tomó imágenes detalladas desde unos 500 km el 11 de octubre de 2005 que demostraron que los acantilados tenían varios cientos de metros de altura.

En cuanto a los cráteres, la superficie de Dione incluye regiones de alta y moderada craterización; llanos ligeramente craterizados; y áreas de fracturas tectónicas. Las regiones altamente craterizadas tienen numerosos cráteres mayores de 100 km de diámetro.
El área de los llanos tiene cráteres menores de 30 km de diámetro. Una fracción del área altamente craterizada se encuentra en el hemisferio de atrás.

Según E. Shoemaker y Wolfe en 1982, durante el período de bombardeo pesado, Dione estaba en una orientación opuesta a la de hoy y dado que es relativamente pequeño, un impacto capaz de causar un cráter de 35 km o más habría podido reorientar al satélite.

Dado que hay muchos cráteres mayores de 35 km, Dione se habría podido reorientar en varias ocasiones durante el período de bombardeo pasado temprano ("Late Heavy Bombardment"). Se sugiere que Dione ha permanecido en la orientación actual por varios miles de millones de años.

Los cráteres de Dione carecen de las alturas características del relieve de la Luna y Mercurio, y esto se debe probablemente a la deformación de la débil corteza de Dione a través de escalas de tiempo geológico.

Gracias a la misión Cassini se ha descubierto que Dione está expulsando chorros de partículas al espacio, lo cual indica cierta actividad geológica presente.

Finalizamos esta entrada y lo referido a Dione y Tetis. Os dejamos con un vídeo de corta duración que muestra imágenes de Tetis.


Bibliografía:
Cassini Data Show Ice and Rock Mixture Inside Titan. Sondas Espaciales - Cassini Descubre Un Posible Océano Subterraneo En Titán.Cassini-Huygens: Science. Astronomy.com - Huygens lands on Titan.Titan: Dead or Alive (Archivo PDF; ver páginas 45 y 46) Surprise Hidden in Titan's Smog: Cirrus-Like CloudsSondas Espaciales - Ingredientes para la vida en Titán.
SPACE.com - New Images of Titan Baffle Astronomers Cassini-Huygens: Multimedia-Images. Cassini Equinox Mission: Spring on Titan Brings Sunshine and Patchy Clouds.
Cassini Equinox Mission: Spring on Titan Brings Sunshine and Patchy CloudsSondas Espaciales - Titán supera las reservas de hidrocarburos de la Tierra.
http://www.ajax.ehu.es/grupo/Nature.Cassini Equinox Mission: Tropics of Saturn's Moon No Tropical Paradise On Some DaysCaltech Scientists Discover Storms in the Tropics of Titan. Cassini Equinox Mission: Cassini Provides Virtual Flyover of Saturn's Moon Titan. Tortola Facula.South Polar Basin on Titan.
New.Theory: Titan Shaped By Weather, Not Ice Volcanoes. Titan and Callisto. Cassini-Huygens: Multimedia-Images. Cassini-Huygens: News. Raisin' Mountains on Saturn's Moon Titan.Is That Saturn's Moon Titan or Utah?Cassini-Huygens: News-Features-Titan's Smoggy Sand Grains.Cassini cartografía el patrón global de las dunas de TitánUn destello de luz que proviene de Titán.Glint of Sunlight Confirms Liquid in Northern Lake District of Titan.Cassini-Huygens: News-Features-Titan Flyby. http://saturn.jpl.nasa.gov/multimedia/images/image-details.cfm?imageID.
Cassini-Huygens: News-Features-Titan Has Liquid Lakes, Scientists Report in Nature.Sondas Espaciales - Cassini confirmó lagos líquidos en Titán.Un destello de luz que proviene de Titán.Reflection of Sunlight off Titan Lake Cassini-Huygens: Multimedia-ImagesPIA12281: Disappearing Lakes.Caltech Scientists Measure Changing Lake Depths on Titan.
Scientists Explain Puzzling Lake Asymmetry on Titan.Buscan señales de vida en Titán.¿Qué consume el hidrógeno y el acetileno en Titán? Imágenes del Titán en 2005.
Wikipedia, la enciclopedia libre.

sábado, 13 de agosto de 2011

EL DUELO EN LA INFANCIA (1)


El duelo se entiende como un estado de pensamiento, sentimiento y actividad, asociado a síntomas físicos y emocionales; que puede tener lugar tras cualquier clase de pérdida, aunque suele ser más intenso tras el fallecimiento de algún ser querido.

En el duelo en la infancia el sistema de pensamiento y el proceso de tales cogniciones no se llevan a cabo de la misma forma que en el adulto, y es por ello, que los adultos debemos acompañar y ayudar al niño a comprender esta pérdida de una manera que no signifique un hecho traumático que dure toda su vida.  

El proceso de duelo es lo que le permite al niñ@ un reajuste emocional, social, físico y psicológico de poder continuar su vida sin este vínculo afectivo.

Fases del duelo
Fase 1ª: Periodo de insensibilidad, en momentos cercanos a la pérdida.
Fase 2ª: Anhelo: se anhela que la persona perdida retorne y se tiende a  negar la permanencia de esa pérdida, es la fase en que la rabia domina la escena relacional y emocional.
Fase 3ª: Desorganización y desesperanza, la persona siente una gran dificultad para funcionar en su medio.
Fase 4ª: Conducta reorganizada, se empieza a recuperar el sentido de su vida.

La percepción de la muerte en la infancia
1ª fase: Una ausencia: Desde los 2-3 años los niñ@s observan que hay personas en sus círculos familiares que “se marchan”, que “ya no están”, lo dan escaso valor aún y piensan que puede existir un retorno, aunque fuera lejano.
2ª fase: Ausencia sin retorno: Equivale a un “viaje sin retorno”.
3ª fase: Ansiedad y desorientación o la época de querer saber más: Aparece hacia los 7-9 años y se expresa como preguntas inagotables hacia el sentido de la muerte, cuándo se van a morir las figuras parentales, quién se morirá primero, si ell@s se van a morir y cuándo, donde se va después de la muerte, qué pasa después de morirse.
4ª fase: Percepción realista de la muerte: A partir de esos 9-11 años los niñ@s son capaces de percibir un concepto y sentido de la muerte realmente cercano al de los mayores. Saben de lo irrecuperable de la muerte, la desaparición es “para siempre” y el destino resulta ser “indeterminado”, además lo unen a un acontecimiento que ocurrirá en un tiempo lejano para ellos porque la gente que muere es “vieja”.

Reacciones emotivas de los niñ@s ante la muerte de una persona querida
Tales reacciones son similares a las del adulto, aunque se expresan de otra forma. Las más comunes son:
- Tristeza por lo que ha pasado.
- Rabia por haber sido abandonado.
- Miedo a que le dejen solo.
- Temor a que también pueda morir el progenitor superviviente.
- Sentimiento de culpa por haber provocado la muerte.

Otras reacciones pueden ser:
- Ira como reacción normal y esperada, si la persona que ha fallecido era esencial para la estabilidad del mundo del niño. La cual se puede manifestar en juegos violentos, pesadillas, irritabilidad, etc...

- Ansiedad de separación, la cuál se manifiesta por un gran temor a sufrir otra pérdida, lo que le hará especialmente sensible a toda separación de la figura que cumple con las funciones de maternidad, haciendo que busque consuelo en algún juguete viejo o manta. Algunos niños experimentan una regresión a etapas anteriores de desarrollo, lo que hace que actúen de manera más infantil, exigiendo comida, atención, cariño e incluso hablan como un bebé.

- Miedos por la supervivencia propia, desesperanza, problemas de control propio, pérdida de autoestima, pesimismo y sentimiento de inutilidad.

Haciendo referencia por edades:

Antes de los 3 años no hay ninguna idea sobre la muerte, ésta se asocia al abandono, al temor de quedarse sólo. La palabra “muerte” no les dice nada puesto que a esta edad todavía están pendientes de cómo nacen y se desarrollan los humanos. Suele vivir la desaparición de un adulto como “castigo” por algo que cree que él hizo. Por lo que conviene dejarles claro que ellos no tienen culpa de nada. Otro concepto que manejan es la muerte como inmovilidad y también creen que los adultos son omnipotentes. El hecho de un fallecimiento les lleva a preguntarse por qué “no pueden” superarlo y consecuentemente la confianza incondicional en los padres se ve quebrantada.

De los 4 a los 5 años su concepto es aún bastante limitado. Entre los 3 y los 5 años, los niñ@s suelen considerar a la muerte como algo reversible y temporal. Es una etapa de vivo interés hacia la muerte y todavía no la entienden como un suceso irreparable y definitivo. Como el niñ@ de 4 o 5 años atribuye vida a todas las cosas que existen creen que los muertos acabarán por vivir. Relacionan la muerte con la vejez y enfermedad, así como con la guerra y sucesos violentos.

La experiencia de la muerte a esta edad les ocasionará miedos enormes: como dormir solo... En esta edad, no comprenden la muerte como despedida definitiva. Aún no ha podido asimilar los tres criterios delimitadores:
1. La muerte afecta a todos los humanos.
2. La muerte es inevitable.
3. La muerte es definitiva.


Algunas respuestas que pueden manifestar a esta edad:

Perplejidad; parecen totalmente confusos sobre lo que ha ocurrido o se niegan a creerlo. Es posible que pregunten reiterativamente: "Dónde está .....?". Desean saber cuándo va a volver la persona fallecida, o la buscan activamente.

Regresión; se pegan al padre superviviente, se quejan, se hacen pipí en la cama, piden un biberón, se chupan el dedo...

Ambivalencia; a algunos niñ@s parece no afectarles en absoluto la muerte. Responden ante la noticia con preguntas o afirmaciones inadecuadas. Aunque sea una reacción desconcertante, es bastante común. Significa que no ha aceptado o afrontado la muerte, pero comprende lo que ha sucedido. Lo más habitual, es que el niñ@ elabore el duelo alternando fases de preguntas y expresión emocional, con intervalos en que no menciona para nada el asunto. Expresan su dolor a través de los juegos; pueden jugar con sus amigos a morirse, al entierro… estos comportamientos son absolutamente normales y tienen que ser respetados como necesarios para que el niñ@ realice de forma adecuada el duelo.

Toman a sus padres como modelo.

Miedo a morir u a otra pérdida; los niños más pequeños creen que la muerte es contagiosa y pueden pensar que pronto le llegará su turno. Explicarles que no tienen nada que temer. Les preocupa que el padre o la madre superviviente también les abandone. Se preguntan qué les ocurriría y cómo sobrevivirían.


De los 6 años en adelante, los niñ@s captan la muerte como un acontecimiento definitivo que les sucede a los demás, pero no a ellos. Hasta los 10 años, no creen que pueda pasarles a ellos. Para las personas que tienen fe y educan en ella a sus hij@s, es más fácil la cuestión ya que al pensar que existe la vida eterna, esta separación se transforma en esperanza de reunirse con el familiar amado en presencia de Dios. Si la familia no es creyente (desde el punto de vista cristiano) se puede decir a los hij@s que no sabemos lo que ocurre después de la muerte pero lo importante es vivir una vida digna.

Algunas respuestas que pueden presentar:

La negación; una respuesta muy común es negar que la muerte haya ocurrido. En su negación pueden mostrarse muy agresivos o más contentos y juguetones que de costumbre, como si la pérdida nos les hubiera afectado. Los adultos pueden malinterpretar esta conducta y reaccionar con cólera o simplemente ignorar a los niñ@s. Pero en realidad esta negación indica que los niñ@s sienten un dolor tan profundo que intentan levantar un muro para que la muerte no les afecte. Estos niñ@s necesitan oportunidades para llorar la pérdida y es posible que también necesiten permiso para hacerlo.


La idealización; insistir en que "mamá era la persona más lista o perfecta del mundo", por ejemplo, les permite mantener una relación imaginaria con la persona fallecida.

La culpabilidad; es una respuesta normal, sobretodo si no pueden expresar la tristeza que sienten. Comentarios en vida como "vas a matarme", pueden hacer creer al niñ@ que su mala conducta ha contribuido a la muerte. Si además la niegan y fingen ser valientes como parte de la negación, los adultos pueden aumentar el sentimiento de culpa al corregirlo o enfadarse con él al parecer que la muerte no le importe.

El miedo y la vulnerabilidad; es normal que los niñ@s de estas edades se sientan asustados y vulnerables. Intentan ocultar sus sentimientos, sobretodo a los niñ@s de su edad, porque no quieren que sus amigos les consideren diferentes...



Algunos mitos para entender y confrontar nuestras experiencias relacionadas con la muerte y el sufrimiento


“Los niñ@s pequeñ@s, no son capaces de sufrir o experimentar el duelo”.
Al contrario, los niñ@s experimentan estas emociones intensamente. Sin embargo, la expresión no verbal de estas emociones no es reconocida por los adultos.


“El sufrimiento y el duelo infantil son de corta duración”.
En realidad, este dolor nunca termina, mientras los niñ@s crecen y se desarrollan, van descubriendo e incorporando nuevos factores relacionados con la pérdida.


“El trauma causado por la muerte de un ser querido siempre ocasiona trastornos emocionales a largo plazo”.
El sufrimiento es una respuesta normal a la muerte de un ser querido. La mayoría de los niñ@s que reciben apoyo y sienten que sus sentimientos y sus experiencias son validadas, tienden a desarrollarse normalmente.


“Para ayudar a los niñ@s que han perdido a un ser querido, se debe de tener como objetivo “terminar” con su sufrimiento y duelo”.
Lo dicho anteriormente, el duelo y el dolor nunca terminan, son procesos y como tales reaparecen a lo largo de toda la vida. El cariño y la compresión ayudan a procesar esta experiencia.

Damos por finalizada esta entrada, para continuar con este interesante tema en una segunda parte.


Fuentes:
Blog Psikorey & Galán, 15-marzo-2010 "EL DUELO (1)".
Blog Psikorey & Galán, 16-marzo-2010 "EL DUELO (2)".
Bowlby John (1993) El vínculo afectivo. Barcelona. Ed. Paidós.
Bowlby John (1986) Formación y pérdida de vínculos afectivos. Madrid. Ed. Morata.
Bowlby John (1983) La pérdida afectiva. Buenos Aires. Ed. Paidós.
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