domingo, 25 de septiembre de 2011

MIEDOS INFANTILES


Los miedos son frecuentes en la edad infantil, sentir miedo ante el peligro es saludable, cumple la función de evitar que los niñ@s corran riesgos innecesarios. Los miedos infantiles son inevitables y siempre habrá niños más sensibles que otros, pero la mayoría de ellos suele superar sus temores de forma natural.

Un miedo infantil pierde su utilidad y es motivo de preocupación cuando la reacción es excesiva, desproporcionada, o cuando está desadaptado, es decir, cuando la elevada intensidad de la respuesta produce un notable malestar, síntomas desagradables, (náuseas, diarrea, mareos, desmayos o dolores de cabeza) serias preocupaciones y comportamientos alterados.

Hay miedos que son comunes en casi todos los menores y que aparecen y se van en función de la edad, por ejemplo, a la oscuridad, a los animales, a los ruidos fuertes, a los seres imaginarios, a las tormentas, a separarse de sus padres, a la secuela...Pero, también hay otros propios de cada niñ@ y que están relacionadas con sus vivencias particulares y también con la educación que hayan recibido.
Lo que debe preocuparnos es si estos miedos perduran.

Curso evolutivo de los miedos
Primer año (0 - 12 meses): Según algunos autores, los bebés no comienzan a manifestar el sentimiento de miedo antes de los seis meses de vida. Es a partir de esa edad cuando empiezan a experimentar miedos a las alturas, a los extraños y otros. Estos tres tipos de miedo se consideran programados genéticamente y de un alto valor adaptativo. De hecho su presencia denota un cierto grado de madurez en el bebé.
El miedo a los extraños puede persistir como timidez y suele sumarse al miedo de separación. Ambos tipos de miedo se han observado en niños ciegos.
Miedos más comunes durante el primer año de edad:
- Pérdida de apoyo.
- Sonidos fuertes.
- Las alturas.
- Personas / objetos extraños.
- Separación.
- Objetos amenazadores (que aparecen súbitamente).

Inicio de la niñez (1 - 2,5 años): El miedo a la separación de los padres se intensifica hacia los dos años, a la que se le suma el temor hacia los compañeros extraños. Lo habitual es que vayan desapareciendo progresivamente a medida que el niño crece.
Miedos más comunes durante la niñez:
- Separación padres.
- Extraños.
- Tormentas, mar...
- Pequeños animales, insectos...
 
Preescolar (2,5 - 6 años): Se inicia una evolución de los miedos infantiles. Se mantienen los de la etapa anterior (extraños, ruidos, etc.) pero van incrementándose los posibles estímulos potencialmente capaces de generar miedo. Ello va en paralelo al desarrollo cognitivo del niño. Ahora pueden entrar en escena los estímulos imaginarios, los monstruos, la oscuridad, los fantasmas, o algún personaje del cine. La mayoría de los miedos a los animales empiezan a desarrollarse en esta etapa y pueden perdurar hasta la edad adulta.

Niñez media (6, 11 años): El niño alcanza la capacidad de diferenciar las representaciones internas de la realidad objetiva.
Adquieren relevancia los miedos tipo sangre-inyección-daño, y los miedos relacionados con el colegio (rendimiento académico, compañeros, aspectos sociales.
Miedos más comunes durante la niñez media:
- Sucesos sobrenaturales.
- Heridas corporales.
- Daño físico.
- Salud, muerte.
- Escolares.

Preadolescencia (11- 13 años): Se mantienen e incrementan los miedos sociales y escolares. Se inician los miedos sobre temas económicos y políticos. Aparecen los miedos relacionados con el auto concepto (autoestima, imagen personal, etc).
Miedos más comunes durante la preadolescencia:
- Escolares.
- Sociales.
- Económicos.
- Políticos.
- Auto imagen.

Adolescencia (13- 18 años): Continúan los tipos de miedos característicos de la preadolescencia y surgen con mayor fuerza los relacionados con el rendimiento personal, la auto identidad y las relaciones interpersonales (con amigos, personas de sexo opuesto, etc). Decaen los temores relacionados con el peligro, la muerte. La adolescencia es una etapa de “ruptura” con la barrera protectora familiar y la necesidad de búsqueda de la propia identidad. Es posible que el joven sienta la necesidad de probarse ante situaciones de riego potenciales como medio de autoafirmarse ante sus iguales y demostrar que ha dejado atrás ciertas etapas infantiles.
Miedos más comunes durante la adolescencia:
- Sexuales.
- Auto identidad.
- Rendimiento personal.
- Sociales.
- Académicos.
- Políticos.
- Económicos.

¿Cuál puede ser el origen de los miedos...?
Algunos factores que pueden incidir sobre el desarrollo de los miedos evolutivos normales de la infancia son:

- Los patrones familiares. Según algunos estudios, los padres con tendencia a ser miedosos y/o con más trastornos de ansiedad suelen tener hijos con miedos o ansiedad, en mayor proporción que los padres “normales”. Algunas teorías explican esta hipótesis en base a que los hijos buscan y captan la información sobre la reacción emocional de sus cuidadores ante situaciones de incertidumbre. A través del modelado (aprendizaje que efectúa el niño por observación de un modelo) una madre puede alterar o modelar los miedos de sus hijos en función de las emociones que manifieste o que el niño perciba.

- La información negativa (instrucciones verbales). Una información negativa sobre alguna situación o estímulo concreto puede ser una fuente que genere el temor. La capacidad de convicción vendrá condicionado por lo relevante que resulte para el niño la persona que emita la información.
En algunos casos, es correcto levantar temores, por ejemplo por parte de los padres, acerca de determinados riesgos que corren, en especial, los adolescentes. No obstante, también pueden darse informaciones erróneas por parte de personas ajenas a la familia que pueden provocar miedos injustificados.

- Aprendizaje directo, como por ejemplo el miedo a no poder respirar. Sería el caso de niños que han sufrido ataques de asma o se han despertado repentinamente por la noche con la sensación de no poder respirar.

- Otra forma de adquisición es por condicionamiento. Por ejemplo, el caso de un niño que de pequeño sufrió quemaduras importantes al jugar con un petardo que le explotó en las manos. Probablemente la simple visión de los mismos o su estruendo le provoquen miedo y rechazo, tanto más cuanto mayores fueron las consecuencias.

- Otros posibles generadores de miedos serían: experiencias desagradables o traumáticas, como por ejemplo presenciar malos tratos, peleas o situaciones que le impacten emocionalmente, como puede ser el caso de accidentes, muerte de algún ser querido, etc.
Algunos consejos para combatir el miedo infantil
- Vivir la situación del niñ@ con tranquilidad, , sin mostrar (al menos delante de él/ella) preocupación o angustia. Hay que recordar que el modelado, es decir, los comportamientos que el niñ@ observa de los padres son los patrones que interioriza. Padres excesivamente preocupados pueden ser un mal modelo y aumentar la tensión.

- Para vencer al miedo, hay que hacerle frente, sin sobreproteger al niñ@, hay que animarle para que poco a poco y sin forzarle a efectuar aquellas conductas que teme. La solución a los miedos no es evitarlos sino enfrentarnos a ellos. El miedo se siente de forma involuntaria. Nunca hay que reñir, ni castigar, ni ridiculizar al niñ@ porque no se atreve a hacer algo que le asusta (en especial delante de sus compañer@s). Por el contrario, hay que alabarle y felicitarle por cada pequeño acto e valentía que realice.

Tal y como indica Xavier Méndez en su manual "el niño miedoso", y aunque resulte contradictorio, el niño utiliza a veces el miedo para sentir el cariño de sus padres y librarse de algunas tareas domésticas, se gana por partida doble. Los padres adoptan una actitud comprensiva y tolerante, de modo que el niño, por un lado, obtiene más deferencias, mimos o concesiones, y, por otro, menos obligaciones, deberes o responsabilidades”. En general, tanto los padres como su hij@ no son conscientes de esta situación; además añade que “a menudo es complicado deslindar hasta donde llega el sentimiento real y dónde empieza el cuento, el miedo es una emoción, pero también el motivo para escapar de las situaciones temidas”.

Por tanto, lo conveniente sería realizar aproximaciones sucesivas, para ir avanzando paulatinamente, sin dar importancia a los retrocesos y celebrando los pequeños pasos.
Se puede utilizar la técnica de la escenificación emotiva, donde se suceden aproximaciones sucesivas del niñ@ a la situación u objeto temido, acompañadas de instrucciones previas en el que ha de adoptar el papel de ayudante o colaborador de algún héroe de ficción, que él/ella mism@ elija.

- Otra forma de ayudarle es mediante el modelado, donde uno de los padres puede efectuar la conducta temida, para enseñar al niñ@ que no ocurre nada. Indicando que el modelado es más eficaz cuando el modelo es de la misma edad del niñ@.

- También puede ser útil, dependiendo del caso, el uso de alguna técnica de relajación.

- Hay que evitar que vea películas, juegos o actividades que impliquen violencia, miedo o terror, sobre todo cuando el niñ@ aún no presenta una edad adecuada para separar nítidamente la ficción de la realidad. También hay que procurar que las personas de su entorno no lancen mensajes amenazadores (si no comes llamaré a....; si no te portas bien se lo diré a.....).

¿Cuándo es necesario el apoyo psicológico para superar los miedos?
Como ya hemos indicado al principio, los miedos son muy frecuentes durante la infancia, de forma que prácticamente todos los niños refieren al menos un temor importante. Sin embargo, cuando los miedos sean más severos y persistentes, y que alteren el estilo de vida cotidiano del niñ@, de forma que repercuta negativamente en su desarrollo personal, ambiente familiar, rendimiento académico, relaciones sociales, es cuando es necesario el apoyo psicológico, ya que puede llegar a constituir un trastorno fóbico, tal y como indican King, Hamilton y Ollendick (1994), afortunadamente los miedos desproporcionados y desadaptativos son menos habituales, aceptándose que el índice de fobias en la infancia no sobrepasa el 8%...

¿Cuándo es desproporcionado?
Cuando el objeto temido es inocuo y no entraña objetivamente ninguna amenaza. Es absurdo asustarse ante cosas inofensivas, como la oscuridad o los ratones. Otras situaciones pueden acarrear efectos negativos y es razonable experimentar ligero desasosiego, pero la reacción es excesiva, como el buen estudiante que se bloquea en los exámenes o el enfermo que se aterroriza al preparar el practicante la inyección...

¿Cuándo es desadaptativo?
Cuando la elevada intensidad de la respuesta produce notable malestar, serias preocupaciones y síntomas desagradables (náuseas, diarrea, vómitos, desmayos, etc), y como se hemos comentado anteriormente, altera el estilo de vida cotidiano del niño y repercute negativamente en su desarrollo personal, ambiente familiar, rendimiento académico o relaciones sociales...

Bibliografía:
Bonifacio Sandín: Ansiedad, miedos y fobias en niños y adolescentes. Ed. Dykinson.
Francisco Xavier Méndez: El niño miedoso. Ed. Pirámide.

Cuentos que tratan los temores infantiles (teniendo en cuenta que es muy importante que antes de leer un cuento de este estilo a un niñ@, nos aseguremos de que verdaderamente tiene ese determinado miedo, sino podemos inculcarle un miedo que antes era desconocido para él):
- “Edu, el pequeño lobo”. Grégoire Solotareff. Ed. Corimbo. Barcelona.
- “Una pesadilla en mi armario”. Mercer Mayer. Ed. Kalandraka.
- “Un monstruo debajo de mi cama”. Angélica Glitz- Imke Sönnichsen. Ed. Timun Mas.
- “Monstruos en la noche”. Pablo Muttini. Ed. Nicanitasantiago.
-“Monstruos queridos”. Sergi Cámara- Victor Escandell. Ed. Parenting. Tris Tras.
- “Misterio en la profundidad de mi cama”. Alejandra Gil- Carlos Magnasco. Ed. Nicanitasantiago.
- “Cuéntame algo alegre antes de ir a dormir”. Joyce Dunbar- Debi Gliori. Ed. Timus Mas.
- “Debajo de la cama”. Paul Bright- Ben Cart. Ed. Beascoa.
- “El miedo de Javier”. Joles Jennell- Montse Tobella. Ed. Lagalera Peripecias.
- “Nana Bunilda come pesadillas”. Merce Company- Agustín Asensio. Ed. SM.
- Huakalá a los miedos. Sérgio L. Suárez. Ed. Alfaguara infantil.

 

miércoles, 21 de septiembre de 2011

SATÉLITES DE URANO (UMBRIEL, ARIEL Y MIRANDA)

UMBRIEL
Umbriel, es el tercero en tamaño de los cinco satélites principales del planeta Urano y fue descubierto por Williamm Lassell el 24 de octubre de 1851. Es un cuerpo de forma esférica que mide 1.169 km de diámetro.

Sus cráteres de impacto son oscuros, haciendo que la superficie sólo refleje un 16% de la luz incidente, lo cual hace que sea el satélite de Urano con menor albedo.

En las fotografías tomadas por la Voyager 2, que visitó su superficie en 1986, se aprecia una superficie rocosa y llena de cráteres de impacto que se extienden por todo el satélite y que son fruto del bombardeo de los productos de desecho en la formación del sistema solar.
Se trata por tanto de una superficie muy vieja.

Está compuesto mayoritariamente por hielo de agua con partes de roca de carbono y metano congelado. La mayor parte de este metano se encuentra en la superficie. No parece que haya tenido actividad geológica desde hace mucho tiempo.

La característica más destacable de Umbriel es Wanda, en una zona blanca brillante con forma de anillo situada cerca del ecuador del satélite. Tiene 140 km de diámetro y no se sabe con seguridad qué es, pero probablemente sea un cráter cubierto con algún tipo de hielo.
También se conoce otro cráter llamado Skind, con un brillante pico central. Esto significa que la capa oscura no es muy profunda pues el material adyacente es blanco.

ARIEL
Es el cuarto mayor por tamaño, con más de 1000 km de diámetro. Fue descubierto el 24 de ctubre de 1851 por William Lassel al mismo tiempo que Umbriel.

La órbita de Ariel es casi circular y de muy baja inclinación respecto al ecuador de Urano. El radio de su órbita son 190.000 km, y se encuentra a unos 165.000 km de Urano, siendo su satélite más próximo.

Ariel tiene una rotación sincrónica, tardando lo mismo en girar sobre sí mismo que alrededor de Urano, empleando en ambos movimientos 2,52 días terrestres, presentando siempre la misma cara a Urano.

Es un objeto cuasi-esférico de 1.158 km de diámetro medio, sólo un poco más pequeño que Umbriel. Ariel es el más brillante de los grandes satélites de Saturno con un albedo en torno al 40%.
La superficie de Ariel es una de las más jóvenes y menos craterizadas del sistema de Urano. Sus cráteres son de 5 a 10 km.

Su historia geológica debe ser parecida a la de Titania pues sufrió de manera significativa el bombardeo con los restos de formación del sistema de satétlites de Urano y borró casi totalmente los grandes cráteres.

Su superficie presenta pruebas de tectónica global con estrechos valles limitados por fallas de estiramientos y cañones. Las fallas están mucho más desarrolladas que en Titania, llegando a alcanzar los valles de éstas decenas de km de profundidad.

Durante el bombardeo heliocéntrico, ya empezó el vulcanismo a cubrir grandes cráteres. La irradiación del calor interior enfrió este satélite desde fuera al interior, donde se congeló el agua, aumentó así el tamaño y se dilató la superficie.

También hay signos evidentes de expulsión de material desde el interior del satélite.

Su composición es similar a los otros grandes satélites de Urano (50% hielo, 30% silicatos y 20% de metano congelado).

En cuanto a su exploración, la voyager 2 en enero de 1986 fue la única que le sobrevoló, aproximándose como más cerca a 127.000 km, el 24 de enero del citado año. Solamente fotografió el hemisferio sur porque era el único sobre el que incidía luz solar.

MIRANDA
Es el menor de los cinco satélites principales de Urano y último en descubrirse, por Gerard Kuiper el 16 de febrero de 1948.
La inclinación de su órbita es muy alta.

La fricción provocada por las fuerzas de marea podría haber causado un calentamiento interior del satélite y ser el origen de la actividad geológica.

Miranda es un cuerpo cuasi-esférico de 472 km de diámetro.

Parece ser que este satélite nació de manera muy violenta, dada su extraordinaria orografía. Su superficie está formada en su mayoría por hielos de agua, con un interior posiblemente formado por rocas silicatadas y compuestos ricos en metano.

Geológicamente, Miranda ha sido el cuerpo más activo del sistema solar.
Su superficie está atravesada por grandes cañones de hasta 20 km de profundidad con regiones de terreno resquebrajado, lo que indica una muy intensa actividad geológica en el pasado.

Parece ser que Miranda, en el pasado sufrió un fuerte impacto que estuvo a punto de destruirlo.

Bibliografia:
«Planetary Satellite Mean Orbital Parameters». Jet Propulsion Laboratory, California Institute of Technology. Jacobson, R.A.; Campbell, J.K.; Taylor, A.H. and Synnott, S.P. (1992). «The masses of Uranus and its major satellites from Voyager tracking data and Earth based Uranian satellite data». The Astronomical Journal.Widemann, T.; Sicardy, B.; Dusser, R. et al. (2009). «Titania’s radius and an upper limit on its atmosphere from the September 8, 2001 stellar occultation».Karkoschka, E. (2001). «Comprehensive Photometry of the Rings and 16 Satellites of Uranus with the Hubble Space Telescope».Herschel, W (1787). «An Account of the Discovery of Two Satellites Revolving Round the Georgian Planet». Philosophical Transactions of the Royal Society of London.Herschel, W. (1788). «On George's Planet and its satellites» (en inglés). Philosophical Transactions of the Royal Society of London.Herschel, W. (1798). «On the Discovery of Four Additional Satellites of the Georgium Sidus; The Retrograde Motion of Its Old Satellites Announced; And the Cause of Their Disappearance at Certain Distances from the Planet Explained» (en inglés). Philosophical Transactions of the Royal Society of London.Struve, O. (1848). «Note on the Satellites of Uranus». Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.Newton, B.; Teece, P. (1995). The guide to amateur astronomy. Cambridge University Press. Kuiper, G. P. (1949). «The Fifth Satellite of Uranus» (en inglés). Publications of the Astronomical Society of the Pacific.Lassell, W. (1852). «Beobachtungen der Uranus-Satelliten» (en alemán). Astronomische Nachrichten.Lassell, W. (1851). «On the interior satellites of Uranus» (en inglés). Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Lassell, W. (1848). «Observations of Satellites of Uranus». Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.Lassell, W. (1850). «Bright Satellites of Uranus». Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Lassell,W. (1851). «Letter from William Lassell, Esq., to the Editor». Astronomical Journal.Smith, B.A.; Soderblom, L.A.; Beebe, A. et al. (1986). «Voyager 2 in the Uranian System: Imaging Science Results».Wikipedia, la enciclopedia libre.


sábado, 17 de septiembre de 2011

LA ENURESIS


La enuresis hace referencia a la evacuación repetida de orina durante el día o la noche en la cama o en la ropa, cuando tal evacuación no se debe a una afección médica. En la mayor parte de los casos este hecho suele ser involuntario, pero en ocasiones es intencionado.

La Enuresis es un trastorno evolutivo, es decir, que está ligado a la edad. Se considera que en un desarrollo y aprendizaje normales el niño va a aprender el control urinario en torno a los 3 años. Por ello, hablaremos de trastorno a partir de los cuatro años cuando ya se considera que el niño tiene la madurez suficiente para adquirir el control voluntario del reflejo de orinar.

Según el DSM-IV, para establecer un diagnóstico de enuresis la emisión de orina debe ocurrir por lo menos dos veces por semana durante un mínimo de 3 meses, o bien debe provocar malestar clínicamente significativo o deterioro social, académico o de otras áreas importantes de la actividad del niñ@.

El sujeto debe haber alcanzado una edad en la que es esperable la continencia (esto es, la edad cronológica del niño debe ser por lo menos de 5 años o, en niños con retrasos del desarrollo, una edad mental de, como mínimo, 5 años. La incontinencia urinaria no se debe exclusivamente a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., diurético), ni a una enfermedad médica (p. ej., diabetes, espina bífida, trastorno convulsivo).

A diferencia del DSM-IV los Criterios Diagnósticos de Investigación de la CIE-10 proponen un umbral de frecuencias distinto: al menos dos veces al mes en niños de menos de 7 años y al menos una vez al mes en edades iguales o superiores. Además, la CIE-10 incluye un criterio de exclusión muy estricto, que descarta el diagnóstico de enuresis si existe cualquier prueba de que existe otro trastorno mental.
En la CIE-10, este trastorno viene recogido con el nombre de enuresis no orgánica.

Subtipos
Enuresis nocturna, es la más frecuente y se define como la emisión de orina sólo durante el sueño nocturno. El episodio enurético ocurre típicamente durante el primer tercio de la noche. Ocasionalmente, la emisión tiene lugar durante el período de movimientos oculares rápidos (REM) del sueño y el niño puede recordar un sueño que implicaba el acto de orinar.

Enuresis diurna, que se define como la emisión de orina sólo durante las horas de vigilia. Es más frecuente en mujeres que en varones y es poco frecuente tras los 9 años de edad. El episodio enurético suele sobrevenir en la mayor parte de los casos a primeras horas de la tarde en los días escolares. La enuresis diurna se debe a veces a una resistencia a utilizar el water por ansiedad social o por una preocupación relacionada con la actividad escolar o lúdica.

Nocturna y diurna, definida como una combinación de las dos anteriores.

Se han descrito dos tipos de curso de enuresis: 
- Primaria, en la que el sujeto nunca ha establecido continencia urinaria. Se inicia a los 5 años de edad.
- Secundaria, en el que el trastorno se desarrolla después de un período de continencia urinaria establecida.  La época más frecuente de inicio es a los 5 a 8 años de edad, pero puede ocurrir en cualquier momento.

En la enuresis primaria, los trastornos psicológicos casi siempre son el resultado de una enuresis y solo raramente son la causa. Según la Asociación Americana de Psiquiatría las posibles etiologías de la enuresis nocturna primaria consisten en un retraso del desarrollo, un factor genético, desórdenes del sueño y alteraciones de los niveles de hormona antidiurética. Por otra parte, siempre se deben excluir causas secundarias como alteraciones neurológicas, infecciones urinarias y malformaciones anatómicas de uréteres, vejiga y uretra.

En niñ@s de mayor edad con enuresis se debe establecer una distinción entre la enuresis primaria y la secundaria; esta última se define como la enuresis en pacientes que han sido completamente continentes durante 6 a 12 meses. A diferencia de la enuresis primaria, en la secundaria casi siempre la causa es psicológica. Entre las causas más importantes de enuresis secundaria hay que citar los trastornos emocionales, las infecciones del aparato urinario, la apnea del sueño y las malformaciones del aparato urinario... En los pacientes con enuresis secundaria, se debe descartar la presencia de alguna causa subyacente.

Causas de la enuresis.
No se ha determinado una única causa. Lo primero que habría que descartar es que exista una causa orgánica. Se pueden desarrollar complicaciones si se hace caso omiso a la presencia de una causa física de esta afección. De la misma forma, se pueden presentar complicaciones de tipo psicosocial si el problema no se enfrenta de manera efectiva y en el momento oportuno. Por lo que se debe realizar un examen físico para descartar causas de origen físico; además se debe realizar un análisis de orina para descartar infecciones y diabetes...

Puede darse el caso de que la enuresis y los problemas emocionales se produzcan en los mismos niñ@s debido a que en ello contribuyen factores similares al desarrollo de ambos tipos de problemas. Por ejemplo, un entorno estresante en casa puede contribuir tanto a un aprendizaje insuficiente del control de esfínteres como a problemas de comportamiento.

Estudios sugieren que al menos una parte de los niñ@s con enuresis pueden tener una predisposición orgánica hacia la misma. Este factor de riesgo puede o no dar como resultado que se desarrolle la enuresis, dependiendo de varios factores relacionados con la experiencia. Como por ejemplo, las actitudes de los padres o los procedimientos de enseñanza para acostumbrar al niño a controlar sus esfínteres.

Según teorías conductuales con respecto de la enuresis, es que la micción involuntaria es el resultado de no haber aprendido a controlar la micción refleja. Este fracaso puede ser consecuencia tanto de un aprendizaje defectuoso como de influencias ambientales que interfieren con el aprendizaje (por ejemplo, un entorno caótico en casa). También añaden algunos problemas de maduración o físicos, como la capacidad de la vejiga o un déficit de activación...
Diagnóstico diferencial
No se establece el diagnóstico de enuresis en presencia de una vejiga neurogénica o de una enfermedad médica que cause poliuria o urgencia (p. ej., diabetes mellitus o diabetes insípida no tratadas) o durante una infección aguda del tracto urinario. Sin embargo, el diagnóstico de enuresis es compatible con estos procesos si había incontinencia urinaria antes de presentarse la enfermedad médica o si persiste tras la instauración del tratamiento adecuado.
Tratamiento de la enuresis
Se dirige a corregir los defectos de aprendizaje que existen detrás, a encontrar su causa y a utilizar técnicas conductuales para que el niño aprenda a controlar la micción. La duración del tratamiento varía notablemente de un niño a otro. Depende del origen del trastorno y de si éste está asociado a problemas emocionales.
 
Objetivos del tratamiento:
• Estar seco en determinadas ocasiones.
• Reducir el número de noches mojadas.
• Reducir el impacto de la enuresis en el estilo de vida del niño.
• Iniciar la continencia con éxito.
• Evitar las recaídas, con mínimos efectos adversos.


Terapia no farmacológica. La edad adecuada para alcanzar la continencia urinaria nocturna se considera los cinco años, por lo que es a partir de esta edad cuando debemos iniciar nuestra actuación.


A. Tratamiento motivacional:
• Establecer el objetivo: levantarse por la noche e ir al cuarto de baño.
• Mejorar el acceso al baño.
• Ayudar al niño a que asuma responsabilidades.
• Evitar el exceso de líquidos durante las dos horas antes de acostarse.
• Vaciar la vejiga al acostarse.
• Suprimir el uso de pañales.
• Participar con el niño en la limpieza matinal.
• Preservar la autoestima: no castigar ni reñir.
• Darle a los padres información escrita.
• Proporcionar sistema para monitorizar los progresos; calendarios.
• Facilitar el seguimiento del niño.


B. Terapia conductiva: Alarmas de enuresis (el Pipí-stop).
Son sistemas que disponen de un sensor y se colocan en el pijama del niño o en contacto con la sábana. La alarma se dispara cuando el electrodo se moja con las primeras gotas de orina. Pretende crear un reflejo condicionado que logre despertar al niño antes de que comience la micción. Es un tratamiento efectivo para la enuresis nocturna a corto y largo plazo, y su efecto de mantiene una vez suspendido en un 31-61% de casos.
Esta terapia es segura aunque precisa de buena colaboración del niño y su familia. La duración media del tratamiento está entre dos a tres meses.


Todo este entrenamiento se debe acompañar de un refuerzo por parte de los progenitores para que el niñ@ descubra las ventajas de no orinarse, ya que puede ocurrir que los padres no le presten tanta atención cuando deja de escapársele la orina.


Por otro lado, el niñ@ es el que tiene que levantarse, cambiarse el pijama... etc, y no los padres, de manera que pueda comprender que el hecho de ensuciarse no va a atraer la atención de sus padres como esperaba, sino que va a tener una consecuencia para él.


Terapia farmacológica: A pesar de que resulta una modalidad terapéutica atractiva, nunca debe usarse como tratamiento inicial y rara vez se debe plantear su utilización antes de los 8 años. De los diferentes fármacos que se han utilizado para la corrección de la enuresis nocturna en la actualidad disponemos de los siguientes:

- DDAVP (desmopresina), disminuye la cantidad de orina producida por la noche. Se obtienen resultados rápidamente.

- Antidepresivos tricíclicos (con mayor frecuencia imipramina) también pueden ayudar con la enuresis. Sin embargo, los efectos secundarios pueden ser molestos y una sobredosis puede ser potencialmente mortal. Por lo tanto, estos fármacos normalmente se utilizan cuando otros tratamientos han fallado... ...


Propuestas de tratamiento según la edad del paciente:
- Menores de 8 años: educación sobre la enuresis y apoyo; técnicas motivacionales
- Entre 8 y 11 años: alarmas (eficaz a largo plazo, pocas recaídas) y uso intermitente de desmopresina (vacaciones).
- Mayores de 12 años: terapias combinadas: alarma + medicación. Suprimir fármacos gradualmente si 2 meses seco.

Bibliografía:
Robson WL. Clinical practice. Evaluation and management of enuresis. N Engl J Med. 2009.
Fritz G. Practice parameter for the assessment and treatment of children and adolescents with enuresis. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 2004.
Domínguez Hinarejos C, Estornell Moragues F, Serrano A, García Ibarra F. Enuresis. Med Clin Monografías 2003.
Evans JH. Evidence based management of nocturnal enuresis. BMJ 2001.
Glazener CMA, Evans JHC. Desmopresina para la enuresis nocturna en niños. 2000. En: La
Cochrane Library plus en español. Oxford: Update Software.
Wikipedia, enciclopedia libre... ...