lunes, 3 de octubre de 2011

PRESENTACIONES PSICOSOMÁTICAS Y SOMATIZACIONES EN LA ADOLESCENCIA


El niñ@ y/o adolescente puede presentar un trastorno psicosomático cuando estando sometido a una situación estresante responde simultáneamente a los siguientes niveles:
- Un nivel psicológico: La situación provoca una reacción emocional ansiedad, tristeza, cólera...)
- Un nivel somático: El estrés activa el sistema nervioso autónomo provocando un cambio en el funcionamiento (ejemplo espasmos, hipersecreciones..., etc). Si el estímulo estresante persiste puede ocasionar un cambio de estructura en los órganos (ejemplo, colitis..., etc).

El niño y/o el adolescente pueden ser o no conscientes de la relación existente entre la aparición de la sintomatología y los estímulos externos.

Los trastornos psicosomáticos aparecen:
Con relación a etapas definidas del desarrollo:
- Aprendizaje del control de los esfínteres (3 - 4 años) : constipación.
- Autonomía con relación a la madre (3 - 4 años): asma.
- Inicio de escolaridad (6 - 8 años): cefaleas.
- Pubertad (12 - 14 años): anorexia.

En relación a situaciones estresantes:
- Familiares: conflicto entre los padres.
- Sociales: dificultades para afrontar situaciones nuevas.

El concepto de organización psicosomática definiéndolo por unas características precisas no puede ser aplicado en la infancia (pensamiento operativo alexitimia), además en el niño los trastornos psicosomáticos suelen ser transitorios o pasajeros.

La presentación de somatizaciones en la adolescencia no solamente traduce un síntoma o un grupo de ellos, sino que remite a una forma de reaccionar y es una forma de expresión de los trastornos psicopatológicos en esta etapa de la vida.

Se ha demostrado dentro del campo de la Psicoinmunobiología, que factores psicosociales generarían reacciones emocionales, pudiendo dar lugar tanto a déficit como a incrementos de la respuesta inmunológica. De forma que las características cuantitativas y cualitativas de dichos factores psicosociales, determinarán el tipo de cambio y provocarían las anomalías.

La función corporal alterada es considerada como una "función diana" que implica tres tipos de contenidos:
1. Otorgar un valor de investimiento a esa función desde las etapas más precoces del desarrollo humano.
2. Uso cotidiano de la función por medio de juegos interactivos satisfactorios que mediatizan las necesidades en etapas precoces a través de la figura materna.
3. Y un escenario fantasmático en el que los investimientos de la madre y del niñ@ se puedan materializar a favor de esa función o de ese síntoma.

Estos aspectos adquieren toda su re-actualización en la adolescencia, cuando el proceso autonomía-dependencia está en toda su intensidad.

La clínica psicosomática en estas etapas o la clínica funcional son formas de expresión de las disfunciones y de los conflictos precoces del desarrollo humano. Por lo que, no puede ser devaluada ni infravalorada esta forma de expresión, ya que aunque en algunos casos pueda ser expresión de una alteración orgánica en unos casos, o de una disfunción relacional en otros; la mayoría de los casos remiten a: disfunciones precoces de la interacción madre-bebé, bien del lado materno (por hipo o hiper-excitación) o del lado del bebé (hiper o hipo-sensibilidad).

De cualquier forma; no es algo sin importancia ni pasajero, por el contrario, pueden ser las bases para que se instaure una "zona irritativa" de la que se origina una organización psicosomática o de otro tipo en etapas posteriores, tal y como sucede en la adolescencia.

Existe un efecto de simultaneidad, que condiciona la aparición de clínica psicosomática:

- El desvalimiento propio de los 8-16 meses de edad, en esta etapa el niñ@ se siente degradado, abandonado, relegado a un segundo plano por su objeto de amor y, como consecuencia de ello, tiene serias dificultades para encontrar una solución eficaz a sus problemas y carencias.

- La desesperanza entre los 3-6 años, aproximadamente, se relaciona con la sensación de frustración y futilidad ante la pérdida de gratificación por los actos conseguidos por sus propias fuerzas y que no es posible reparar.
La entrada en la adolescencia, reactiva este contenido que tiende a compensar en la competición que realiza con los pares, dándose el fenómeno denominado "desesperanza aprendida" que se trata de una inhibición conductual que se produce cuando una persona cree no poder controlar una situación por aprendizajes anteriores, la cual queda como paralizada siendo incapaz de aprender nuevas estrategias para evitarla, siendo un estado muy parecido a la depresión y puede decirse en algunos casos que ésta, la ansiedad y los síntomas psicosomáticos son consecuencia de la perturbación general, consecuencia de esta desesperanza.

- La inhibición del proceso de renuncia se expresa como un aferramiento (real o imaginario) persistente a algo o alguien que ya ha sido perdido (objeto de amor, personas queridas, etapas de vida pasadas...), existiendo una dificultad manifiesta en el proceso de simbolización del niñ@.

- El pensamiento operatorio es un factor que actúa al estilo de la argamasa, dando sentido a los factores anteriormente citados y realizando la lectura simultánea de todos ellos. El pensamiento operatorio, propio de la etapa infantil, se define por:
- Dificultades parciales en el proceso de simbolización.
- Se buscan soluciones tipo "prótesis" a las dificultades y, por fin, estas soluciones son operatorias. (Ejemplo de este tipo de pensamiento: ante una invitación a una fiesta, a la asistirán personas que no son muy gratas o divertidas, un sujeto puede sentir deseos de ir; pero el hecho de no ir supondría un desprecio hacia el que le ha invitado a la fiesta; por otro lado puede ir y marcharse rápido de la fiesta, lo cual le parecería de mala educación; con lo que en estas circunstancias solo queda... una jaqueca ¿qué ocurre entonces? El no asistir se debería a una causa real: el dolor de cabeza, todo el mundo lo comprende; y lo importante es señalar que tal dolor es "real" para el sujeto, acontece realmente y la jaqueca se siente como tal, el sujeto se encuentra francamente en un estado deplorable (vómitos y nauseas, fotofobia,...). La jaqueca aparece como expresión de un pensamiento operatorio ("no acudo por la jaqueca") y evita la confrontación con tener que tomar la decisión de no acudir a la fiesta porque era aburrida; el hecho "oculta" el valor emocional, lo hace “comprensible” para uno mismo y para los demás).

La consecuencia de todo lo anterior: es el comportamiento vacío, de forma que se llega al funcionamiento del complejo alexitímico:
1. Incapacidad para identificar y distinguir entre sentimientos y sensaciones corporales.
2. Gran dificultad para expresar verbalmente las emociones, tanto las propias como las ajenas.
3. Forma de pensar utilitaria, concreta, repetitiva en los detalles y orientada hacia el exterior.
4. Vida onírica empobrecida o nula y una gran escasez de ensueños y fantasías diurnas.
5. Tendencia a resolver los conflictos mediante la acción, actuando las situaciones conflictivas (p.e. fugas, agresiones).
6. Empatía alterada en cuanto a las relaciones interpersonales, ya que son incapaces de reconocer y usar sus propios sentimientos como señales internas.
7. Elevado conformismo social.

En muchas enfermedades psicosomáticas, el pensamiento del enfermo se caracteriza por funcionar de una manera operatoria; así no puede dar salida a sus pulsiones más que a través de los sistemas sensorio-motores y perceptivos, y no a través de elaboraciones mentales. Aparentemente son sujetos muy bien adaptados, representando los trastornos somáticos la única desviación de la norma. Sin embargo, una característica fundamental es la disminución o ausencia de ensoñaciones y actividad onírica y un empobrecimiento de los intercambios personales, dando la impresión de que están desconectados de su mundo interno.

Síntomas más frecuentes:
- Los síntomas de ahogo (Ejemplo: "se me pone como un nudo en la garganta que parece que no me deja respirar"...), se suele acompañar de síntomas cardio-circulatorios como sensación de taquicardia o de "vuelco" del corazón o de "sentir los latidos".

- Otra forma de presentación son los dolores, sobre todo las abdominalgias, las cafaleas y las artralgias; no es extraño que se acompañen de signos clínicos de tipo neurovegetativo como: sudoración, palidez, sensación de escalofríos, sensación de náuseas con o sin vómitos acompañantes.

- La somatización más sensible consiste en la alteración del sueño: dificultad para conciliar el sueño, despertarse a media noche, pesadillas, temores y miedos nocturnos; los motivos aducidos de temores a que se robe en la casa, a que entre alguien en la habitación, a que pase algo durante el sueño y no se den cuenta, fantasías de rapto, agresión y muerte son frecuentes y se suelen acompañar de alteraciones del humor, irritabilidad y sensación de desconcierto en el medio familiar y en ellos/as mismos, en ocasiones se suele calmar con la presencia y sensación de contacto de alguna figura de apego (casi siempre la figura materna o uno de los herman@s, que suelen aceptar acostarse, aún a regañadientes, para que se tranquilice la situación).

Las pruebas complementarias, suelen repetirse y sus resultados, se encuentran en los límites normales. La presencia de síntomas de ansiedad, con contenidos fóbicos, obsesivos o mixtos, no es extraña.

Cómo manejar la somatización de forma aguda
Las somatizaciones de forma aguda, consisten en manifestación que se presentan como su nombre indica de manera aguda por la presencia de un malestar de índole psicosocial, aunque pueden existir pacientes que tienen funciones en estado premórbido previas a la presentación del cuadro clínico. El manejo clínico sería:
- Identificar: acontecimientos vitales estresantes (AVE), temores a enfermedades...
- Evaluación física: Breve, asegura descartar una posible causa médica.
- Enlazar, de alguna forma, el síntoma con el malestar: lo más sencillo la coincidencia de la secuencia temporal, coincidencia y/o semejanza con padecimientos de otros miembros familiares.
- Reasegurar la inexistencia de afección médica demostrable, aunque nunca se niegue la existencia del malestar.
- Aproximación al malestar subyacente, con interés y comprensión, pero sin seducir ni dejarse seducir.

Cómo manejar la somatización de forma crónica
Las somatizaciones de forma crónica, consisten en manifestaciones somatizadas persistentes y/o de presentación recurrente a lo largo del tiempo, el paciente no desea trabajar intelectualmente otras alternativas en el desencadenamiento que no sea la búsqueda de causalidad somática o cuando las formas de ayuda que se establezcan pueden resultar contrarias al proceso interpersonal que se desarrolla con ese paciente. Manejo clínico:
- Saber trasmitir que nadie es tan injusto como para denegar ayuda a alguien que manifiesta un sufrimiento.
- Los síntomas que padece son de malestar y originados ante situaciones relacionales.
- No olvidar examinar situaciones de estrés agudo o crónico (p.e. no olvidar que ser objeto de malos tratos emocionales en al familia, de acoso escolar se asocia con somatizaciones de evolución crónica).

Bibliografía:
PEDREIRA, J.L. & KREISLER, L.: La psicosomática infantil. En J. Rodríguez-Sacristán, (Edt.): Psicopatología del niño y del adolescente. Sevilla: Ediciones Universitarias de Sevilla,1.995, tomo II.
PEDREIRA, J.L. & TOMAS, J.: La psicopatología de la adolescencia. Barcelona: Laertes, 2001.
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jueves, 29 de septiembre de 2011

SATÉLITES DE NEPTUNO (1)


El planeta Neptuno tiene 13 satélites conocidos. El más grande es Tritón con mucha diferencia; su diámetro es 6,5 veces superior al del segundo satélite por tamaño que es Proteo.

Mientras Tritón tiene un diámetro de 2.707 km (comparables pero inferiores al de nuestra Luna de 3.474 km), Proteo tan sólo mide 420 km de diámetro medio y no fue descubierto hasta la visita de la sonda Voyager 2 en 1989.

El tercero en volumen es Nereida (340 km) descubierto en 1949 y destaca por tener una órbita muy excéntrica.

El resto de satélites de Neptuno se pueden clasificar en dos grupos: los interiores y los exteriores.

Los cinco satélites más interiores descubiertos por la Voyager 2, poseen diámetros entre 50 km y 250 km y se hallan a una distancia de menos de 50.000 km de Neptuno.

Los cinco satélites más exteriores, descubiertos ya en el siglo XXI, tienen unos tamaños que oscilan entre los 30 km y los 70 km de diámetro, situándose a más de 10 millones de km de Neptuno. El más lejano, Neso llega a alejarse hasta más de 50 millones de km, similar a la tercera parte de la distancia de la Tierra al Sol.

Todos los satélites de Neptuno tienen forma irregular, salvo Tritón que debido a las fuerzas hidrostáticas se solidificó formando una esfera.

DESCUBRIMIENTO
El primer satélite de Neptuno descubierto, fue Tritón en en 1846 por William Lassell. En 1949, Gerard Kuiper descubrió Nereida. Con la llegada de la sonda Voyager 2 en 1989, se observaron seis satélites nuevos y posteriormente la lista se amplió a ocho.

Entre 2002 y 2003 se encontraron 5 satélites más através de sondeos telescópicos desde observatorios terrestres, ampliando la lista hasta 13.
Estos cinco últimos satélites se denominaron: Halímedes, Sao, Laomedeia, Psámate, y Neso.

CARACTERÍSTICAS
La mayoría de los satélites de Neptuno son pequeños e irregulares, además describen por lo general órbitas excéntricas, lo cual apunta que posiblemente sean asteroides capturados por el campo gravitatorio del planeta.

En cuanto a los satélites regulares, se incluyen los seis satélites interiores que describen órbitas circulares alrededor del plano ecuatorial de Neptuno y en el mismo sentido a su rotación.

En orden de distancia son: Náyade, Talas, Despina, Galatea, y Larisa.
Este grupo de satélites parece estar íntimamente relacionado con la distribución de los anillos de Neptuno.

Sólamente dos de estos satélites regulares (los más lejanos de Neptuno) han sido cartografiados con la suficiente resolución como para discernir su forma o superficie.

Larisa, de unos 200 km de diámetro, es alargado. Proteo, sin embargo, se asemeja más a un poliedro irregular, y tiene un diámetro aproximado de 400 km y es el mayor de los satélites regulares.

Ninguno de estos satélites parece haber sido capturado procedente del exterior del sistema de Neptuno, sin más bien fragmentos de una luna que se hubiera formado a partir de la misma nube de el propio planeta, disgregada a causa de múltiples colisiones.

Todos los satélites interiores de Neptuno, son oscuros, su albedo es de entre el 7 y el 10% y es muy probable que estén formados por hielo de agua y compuestos orgánicos oscurecidos por la radiación.

SATÉLITES IRREGULARES
Este grupo incluye por orden de distancia a Neptuno a : Tritón, Nereida, Halímedes, Sao, Laomedeia, Psámate, y Neso.
Generalmente describen órbitas muy excentricas e inclinadas, siendo además la mayoría de ellas retrógradas, es decir, en sentido contrario a la rotación planetaria. Tritón es la excepción, con órbita, aunque retrógrada, casi circular.

Tritón es el mayor satélite del sistema solar con una órbita retrógrada. Se cree que sus características orbitales se deben a que posiblemente sea un satélite capturado por el campo gravitatorio de Neptuno. Dicho campo le atrae irremediablemente hacia el planeta, por lo que Tritón acabará estrellándose contra él.

Una de las teorías sobre la captura de Tritón, es la llamada hipótesis "Anfitrite" que sostiene que Tritón formaba parte de un sistema binario de planetas enanos. En el momento de la captura de Tritón su compañero Anfitrite habría sido expelido más allá de su órbita en dirección a Urano.

Dejamos aquí esta entrada, con un vídeo que nos muestra a Neptuno y sus satélites principales.


BIBLIOGRAFIA:
BBC News - Nuevas lunas para Neptuno (2004).Flammarion, Camille (1880).«Camile Flammarion». Hellenica. La vida de los planetas. Una historia natural del Sistema Solar. Richard Corfield. Basic Books (2007). NASA, Jet Propulsion Laboratory - Neptune Satellite and Moon Data.Cosmos, una guía de campo. Giles Sparrow. (2007) RBA Libros.La captura de Tritón. Jesus Canive (2010) astroseti.org.Amphitrite: A Twist on Triton’s Capture. Steve Desch, Simon Porter (2006).Goldreich, P.; Murray, N.; Longaretti, P. Y.; Banfield, D. (1989). «Neptune's story». Naeye, R. (September 2006). «Triton Kidnap Caper». Banfield, D.; Murray, N. (1992). «A dynamical history of the inner Neptunian satellites». Naeye, R. (September 2006). «How Moon Mass is Maintained». Agnor, C.B.; Hamilton, D.P. (2006). «Neptune's capture of its moon Triton in a binary-planet gravitational encounter». Holman, M.; Kavelaars, J. J.; Gladman, B.; et al., BJ; Fraser, WC; Milisavljevic, D; Nicholson, PD; Burns, JA et ál. (2004). «Discovery of five irregular moons of Neptune». Grav, Tommy; Holman, Matthew J. (2004). «Photometry of irregular satellites of Uranus and Neptune». Wikipedia, la enciclopedia libre.

domingo, 25 de septiembre de 2011

MIEDOS INFANTILES


Los miedos son frecuentes en la edad infantil, sentir miedo ante el peligro es saludable, cumple la función de evitar que los niñ@s corran riesgos innecesarios. Los miedos infantiles son inevitables y siempre habrá niños más sensibles que otros, pero la mayoría de ellos suele superar sus temores de forma natural.

Un miedo infantil pierde su utilidad y es motivo de preocupación cuando la reacción es excesiva, desproporcionada, o cuando está desadaptado, es decir, cuando la elevada intensidad de la respuesta produce un notable malestar, síntomas desagradables, (náuseas, diarrea, mareos, desmayos o dolores de cabeza) serias preocupaciones y comportamientos alterados.

Hay miedos que son comunes en casi todos los menores y que aparecen y se van en función de la edad, por ejemplo, a la oscuridad, a los animales, a los ruidos fuertes, a los seres imaginarios, a las tormentas, a separarse de sus padres, a la secuela...Pero, también hay otros propios de cada niñ@ y que están relacionadas con sus vivencias particulares y también con la educación que hayan recibido.
Lo que debe preocuparnos es si estos miedos perduran.

Curso evolutivo de los miedos
Primer año (0 - 12 meses): Según algunos autores, los bebés no comienzan a manifestar el sentimiento de miedo antes de los seis meses de vida. Es a partir de esa edad cuando empiezan a experimentar miedos a las alturas, a los extraños y otros. Estos tres tipos de miedo se consideran programados genéticamente y de un alto valor adaptativo. De hecho su presencia denota un cierto grado de madurez en el bebé.
El miedo a los extraños puede persistir como timidez y suele sumarse al miedo de separación. Ambos tipos de miedo se han observado en niños ciegos.
Miedos más comunes durante el primer año de edad:
- Pérdida de apoyo.
- Sonidos fuertes.
- Las alturas.
- Personas / objetos extraños.
- Separación.
- Objetos amenazadores (que aparecen súbitamente).

Inicio de la niñez (1 - 2,5 años): El miedo a la separación de los padres se intensifica hacia los dos años, a la que se le suma el temor hacia los compañeros extraños. Lo habitual es que vayan desapareciendo progresivamente a medida que el niño crece.
Miedos más comunes durante la niñez:
- Separación padres.
- Extraños.
- Tormentas, mar...
- Pequeños animales, insectos...
 
Preescolar (2,5 - 6 años): Se inicia una evolución de los miedos infantiles. Se mantienen los de la etapa anterior (extraños, ruidos, etc.) pero van incrementándose los posibles estímulos potencialmente capaces de generar miedo. Ello va en paralelo al desarrollo cognitivo del niño. Ahora pueden entrar en escena los estímulos imaginarios, los monstruos, la oscuridad, los fantasmas, o algún personaje del cine. La mayoría de los miedos a los animales empiezan a desarrollarse en esta etapa y pueden perdurar hasta la edad adulta.

Niñez media (6, 11 años): El niño alcanza la capacidad de diferenciar las representaciones internas de la realidad objetiva.
Adquieren relevancia los miedos tipo sangre-inyección-daño, y los miedos relacionados con el colegio (rendimiento académico, compañeros, aspectos sociales.
Miedos más comunes durante la niñez media:
- Sucesos sobrenaturales.
- Heridas corporales.
- Daño físico.
- Salud, muerte.
- Escolares.

Preadolescencia (11- 13 años): Se mantienen e incrementan los miedos sociales y escolares. Se inician los miedos sobre temas económicos y políticos. Aparecen los miedos relacionados con el auto concepto (autoestima, imagen personal, etc).
Miedos más comunes durante la preadolescencia:
- Escolares.
- Sociales.
- Económicos.
- Políticos.
- Auto imagen.

Adolescencia (13- 18 años): Continúan los tipos de miedos característicos de la preadolescencia y surgen con mayor fuerza los relacionados con el rendimiento personal, la auto identidad y las relaciones interpersonales (con amigos, personas de sexo opuesto, etc). Decaen los temores relacionados con el peligro, la muerte. La adolescencia es una etapa de “ruptura” con la barrera protectora familiar y la necesidad de búsqueda de la propia identidad. Es posible que el joven sienta la necesidad de probarse ante situaciones de riego potenciales como medio de autoafirmarse ante sus iguales y demostrar que ha dejado atrás ciertas etapas infantiles.
Miedos más comunes durante la adolescencia:
- Sexuales.
- Auto identidad.
- Rendimiento personal.
- Sociales.
- Académicos.
- Políticos.
- Económicos.

¿Cuál puede ser el origen de los miedos...?
Algunos factores que pueden incidir sobre el desarrollo de los miedos evolutivos normales de la infancia son:

- Los patrones familiares. Según algunos estudios, los padres con tendencia a ser miedosos y/o con más trastornos de ansiedad suelen tener hijos con miedos o ansiedad, en mayor proporción que los padres “normales”. Algunas teorías explican esta hipótesis en base a que los hijos buscan y captan la información sobre la reacción emocional de sus cuidadores ante situaciones de incertidumbre. A través del modelado (aprendizaje que efectúa el niño por observación de un modelo) una madre puede alterar o modelar los miedos de sus hijos en función de las emociones que manifieste o que el niño perciba.

- La información negativa (instrucciones verbales). Una información negativa sobre alguna situación o estímulo concreto puede ser una fuente que genere el temor. La capacidad de convicción vendrá condicionado por lo relevante que resulte para el niño la persona que emita la información.
En algunos casos, es correcto levantar temores, por ejemplo por parte de los padres, acerca de determinados riesgos que corren, en especial, los adolescentes. No obstante, también pueden darse informaciones erróneas por parte de personas ajenas a la familia que pueden provocar miedos injustificados.

- Aprendizaje directo, como por ejemplo el miedo a no poder respirar. Sería el caso de niños que han sufrido ataques de asma o se han despertado repentinamente por la noche con la sensación de no poder respirar.

- Otra forma de adquisición es por condicionamiento. Por ejemplo, el caso de un niño que de pequeño sufrió quemaduras importantes al jugar con un petardo que le explotó en las manos. Probablemente la simple visión de los mismos o su estruendo le provoquen miedo y rechazo, tanto más cuanto mayores fueron las consecuencias.

- Otros posibles generadores de miedos serían: experiencias desagradables o traumáticas, como por ejemplo presenciar malos tratos, peleas o situaciones que le impacten emocionalmente, como puede ser el caso de accidentes, muerte de algún ser querido, etc.
Algunos consejos para combatir el miedo infantil
- Vivir la situación del niñ@ con tranquilidad, , sin mostrar (al menos delante de él/ella) preocupación o angustia. Hay que recordar que el modelado, es decir, los comportamientos que el niñ@ observa de los padres son los patrones que interioriza. Padres excesivamente preocupados pueden ser un mal modelo y aumentar la tensión.

- Para vencer al miedo, hay que hacerle frente, sin sobreproteger al niñ@, hay que animarle para que poco a poco y sin forzarle a efectuar aquellas conductas que teme. La solución a los miedos no es evitarlos sino enfrentarnos a ellos. El miedo se siente de forma involuntaria. Nunca hay que reñir, ni castigar, ni ridiculizar al niñ@ porque no se atreve a hacer algo que le asusta (en especial delante de sus compañer@s). Por el contrario, hay que alabarle y felicitarle por cada pequeño acto e valentía que realice.

Tal y como indica Xavier Méndez en su manual "el niño miedoso", y aunque resulte contradictorio, el niño utiliza a veces el miedo para sentir el cariño de sus padres y librarse de algunas tareas domésticas, se gana por partida doble. Los padres adoptan una actitud comprensiva y tolerante, de modo que el niño, por un lado, obtiene más deferencias, mimos o concesiones, y, por otro, menos obligaciones, deberes o responsabilidades”. En general, tanto los padres como su hij@ no son conscientes de esta situación; además añade que “a menudo es complicado deslindar hasta donde llega el sentimiento real y dónde empieza el cuento, el miedo es una emoción, pero también el motivo para escapar de las situaciones temidas”.

Por tanto, lo conveniente sería realizar aproximaciones sucesivas, para ir avanzando paulatinamente, sin dar importancia a los retrocesos y celebrando los pequeños pasos.
Se puede utilizar la técnica de la escenificación emotiva, donde se suceden aproximaciones sucesivas del niñ@ a la situación u objeto temido, acompañadas de instrucciones previas en el que ha de adoptar el papel de ayudante o colaborador de algún héroe de ficción, que él/ella mism@ elija.

- Otra forma de ayudarle es mediante el modelado, donde uno de los padres puede efectuar la conducta temida, para enseñar al niñ@ que no ocurre nada. Indicando que el modelado es más eficaz cuando el modelo es de la misma edad del niñ@.

- También puede ser útil, dependiendo del caso, el uso de alguna técnica de relajación.

- Hay que evitar que vea películas, juegos o actividades que impliquen violencia, miedo o terror, sobre todo cuando el niñ@ aún no presenta una edad adecuada para separar nítidamente la ficción de la realidad. También hay que procurar que las personas de su entorno no lancen mensajes amenazadores (si no comes llamaré a....; si no te portas bien se lo diré a.....).

¿Cuándo es necesario el apoyo psicológico para superar los miedos?
Como ya hemos indicado al principio, los miedos son muy frecuentes durante la infancia, de forma que prácticamente todos los niños refieren al menos un temor importante. Sin embargo, cuando los miedos sean más severos y persistentes, y que alteren el estilo de vida cotidiano del niñ@, de forma que repercuta negativamente en su desarrollo personal, ambiente familiar, rendimiento académico, relaciones sociales, es cuando es necesario el apoyo psicológico, ya que puede llegar a constituir un trastorno fóbico, tal y como indican King, Hamilton y Ollendick (1994), afortunadamente los miedos desproporcionados y desadaptativos son menos habituales, aceptándose que el índice de fobias en la infancia no sobrepasa el 8%...

¿Cuándo es desproporcionado?
Cuando el objeto temido es inocuo y no entraña objetivamente ninguna amenaza. Es absurdo asustarse ante cosas inofensivas, como la oscuridad o los ratones. Otras situaciones pueden acarrear efectos negativos y es razonable experimentar ligero desasosiego, pero la reacción es excesiva, como el buen estudiante que se bloquea en los exámenes o el enfermo que se aterroriza al preparar el practicante la inyección...

¿Cuándo es desadaptativo?
Cuando la elevada intensidad de la respuesta produce notable malestar, serias preocupaciones y síntomas desagradables (náuseas, diarrea, vómitos, desmayos, etc), y como se hemos comentado anteriormente, altera el estilo de vida cotidiano del niño y repercute negativamente en su desarrollo personal, ambiente familiar, rendimiento académico o relaciones sociales...

Bibliografía:
Bonifacio Sandín: Ansiedad, miedos y fobias en niños y adolescentes. Ed. Dykinson.
Francisco Xavier Méndez: El niño miedoso. Ed. Pirámide.

Cuentos que tratan los temores infantiles (teniendo en cuenta que es muy importante que antes de leer un cuento de este estilo a un niñ@, nos aseguremos de que verdaderamente tiene ese determinado miedo, sino podemos inculcarle un miedo que antes era desconocido para él):
- “Edu, el pequeño lobo”. Grégoire Solotareff. Ed. Corimbo. Barcelona.
- “Una pesadilla en mi armario”. Mercer Mayer. Ed. Kalandraka.
- “Un monstruo debajo de mi cama”. Angélica Glitz- Imke Sönnichsen. Ed. Timun Mas.
- “Monstruos en la noche”. Pablo Muttini. Ed. Nicanitasantiago.
-“Monstruos queridos”. Sergi Cámara- Victor Escandell. Ed. Parenting. Tris Tras.
- “Misterio en la profundidad de mi cama”. Alejandra Gil- Carlos Magnasco. Ed. Nicanitasantiago.
- “Cuéntame algo alegre antes de ir a dormir”. Joyce Dunbar- Debi Gliori. Ed. Timus Mas.
- “Debajo de la cama”. Paul Bright- Ben Cart. Ed. Beascoa.
- “El miedo de Javier”. Joles Jennell- Montse Tobella. Ed. Lagalera Peripecias.
- “Nana Bunilda come pesadillas”. Merce Company- Agustín Asensio. Ed. SM.
- Huakalá a los miedos. Sérgio L. Suárez. Ed. Alfaguara infantil.