Las “malas noticias” son aquellas que alteran las expectativas de futuro de la persona, bien por ser ella la directamente afectada por la situación del hecho o por ser alguna persona de su entorno la afectada.
Comunicar malas noticias es, probablemente, una de las tareas más difíciles a las que se deben enfrentar los profesionales de la salud, siendo considerada a pesar de ello como una competencia menor. No es fácil dar malas Noticias y no hay una fórmula para la comunicación de las mismas.
Los factores que dificultan su comunicación pueden provenir del ambiente sociocultural, del paciente o del propio médico.
¿Por qué nos preocupa cómo dar malas noticias?
- El personal sanitario recibe poca o nula formación en relación a como manejar estas situaciones, se aborda desde las universidades el binomio salud-enfermedad desde una perspectiva totalmente biológica, desatendiendo la formación en habilidades de comunicación.- Por las consecuencias y las perspectivas: el ser poco hábiles dando malas noticias puede generar un sufrimiento añadido innecesario en la persona que recibe la mala noticia y un deterioro en la relación personal e institucional posterior.
Saber manejar las malas noticias puede disminuir el impacto emocional en el momento de ser informado, permitiendo ir asimilando la nueva realidad poco a poco y afianzando la relación personal asistencial-familia.
- Por imperativo profesional y humano, ya que muchas veces tememos dar las malas noticias a causa de ciertos aspectos de la formación profesional (“no hacer daño”, quedar como “verdugos”) y de persona común y corriente (pensamiento mágico, por ejemplo, de “dar la muerte” o “concederla” por hablar de ella).
- Son situaciones difíciles que suelen afectarnos y desgastarnos emocionalmente (burnout).
- Por temor a las nuevas demandas, de forma que el que transmite la información tiene que hacer frente a las nuevas demandas: intervención en crisis, apoyo psicoemocional permanente, recepción de angustias y agresiones, solicitud de protección y no abandono, etc.
¿Qué información comunicar?
El manejo adecuado de la información y comunicación constituye junto con la estabilización del paciente una herramienta importante en la atención sanitaria urgente (Gómez-Batiste X. 1997, Muñoz y col., 1997).
La información al paciente es un elemento terapéutico que se utiliza con precaución, por un lado, por la tendencia histórica a la contención de la información; y por otro, por el desconocimiento general de sus efectos sobre el bienestar físico y psíquico (Andreu, C. 1992).
Principios generales para ofrecer una información adecuada:
- Iniciar el proceso recogiendo información del paciente y sus familiares para determinar qué desean saber sobre el problema, conocer sus dudas, escuchar sus preocupaciones, intereses...
- La información se ofrecerá gradualmente, de forma clara, adecuando nuestro lenguaje al nivel socio-cultural de nuestro interlocutor. La veracidad en este momento, se cree favorece una buena relación entre usuario- profesional.
Los estudios demuestran la importancia de la congruencia informativa, debido a que el paciente, como parte del proceso multidireccional recibe información por distintas vías: familia, compañer@s, entorno, señales biológicas, etc.
En estas situaciones es importante analizar e interpretar los flujos de comunicación que se manifiestan mediante las expresiones faciales, gestuales, posturales, contacto físico, tono de voz y dirección e intensidad de la mirada; ya que refuerzan, generan sentimientos de credibilidad y confianza, y mejoran la comunicación. El caso contrario en que no coincida lo que se dice con lo que se piensa crea confusión y/o rechazo en el paciente.
La comunicación del diagnóstico, pronóstico, posibles tratamientos y sus efectos, se realizará en la medida de lo posible, en presencia de las personas allegadas para posibilitar la posterior comunicación y apoyo entre ambos (Barranquero, M. y Apellaniz, A. 1995).
Efectos psicológicos de la información
El resultado de facilitar una adecuada información se considera un derecho del paciente y un elemento terapéutico por sus efectos en el comportamiento, siendo los efectos positivos de una buena comunicación:
- Una disminución de la ansiedad (que es aumentada por la ausencia de información) y el aislamiento emocional, así como la oposición y/o agravamiento de otras conductas desadaptativas o disfuncionales.
- Una disminución de la ansiedad (que es aumentada por la ausencia de información) y el aislamiento emocional, así como la oposición y/o agravamiento de otras conductas desadaptativas o disfuncionales.
- Se produce un aumento en su capacidad para la toma de decisiones.
- Mejora el proceso de adaptación psicológica del paciente.
- Favorece la realización de objetivos terapéuticos.
Cómo dar malas noticias
Hay una gran variedad de malas noticias, sin embargo, no hay una única forma de abordarlas, indicando que los receptores de malas noticias no olvidan nunca dónde, cuándo y cómo se les informó de ella.
- Entorno: dónde, cuándo, con quién, cuánto tiempo.
Se debe elegir el lugar más idóneo (confortabilidad) del que dispongamos.
Informar al ser posible personalmente y evitar el teléfono, ya que no se puede prever la respuesta emocional ni modular la información según esta respuesta.
Propiciar que el paciente esté acompañado cuando se le vaya a informar, siendo importante evitar las horas nocturnas para dar la información. También hay que tener en cuenta determinadas circunstancias personales y familiares del paciente, siempre que su consideración no implique agravamiento del proceso.
Habilidades y estrategias: qué decir y cómo decir.
Habilidades:
- El silencio; que es una herramienta de información y de terapia. Puede ser duro responder a una pregunta o afirmación muy directa como: "a veces creo que no me voy a curar". Un silencio del profesional reafirma al paciente en esa reflexión y, en este sentido, creemos que el silencio informa.
También es terapéutico el silencio cuando el paciente se conmueve, llora o se irrita. Un silencio empático mirándole a la cara, prestándole nuestra atención, es terapéutico porque sabe que puede contar con nosotros. Además, si no se sabe qué decir en una situación muy emotiva es mejor que callemos.
- La escucha activa; el paciente conmovido por una enfermedad grave puede o no querer hablar. Debemos escuchar sus palabras y su silencio. La escucha activa propicia una baja reactividad que significa no interrumpir, esperar a que el paciente acabe antes de empezar a hablar, e incluso, si la situación lo requiere mantener silencios ya comentados.
- Empatía. Se puede definir la empatía como la solidaridad emocional: "entiendo que debes estar sufriendo mucho", y la legitimación de esta emoción: "cualquiera en tu lugar sufriría". La empatía es ponerse en lugar del otro para entenderle y ayudarle.
- Asertividad. Que el paciente crea que sabemos lo que hacemos y que se sienta respetado en sus opiniones. No basta con saber qué debemos hacer, si queremos ser asertivos el paciente debe percibirnos como profesionales seguros de nosotros mismos. Incluso en situaciones de incertidumbre debemos transmitir seguridad y que nuestras opiniones estén fundamentadas.
Estrategias:
La estrategia de buckman es la que habitualmente se utiliza al hablar de estrategias para dar malas noticias, porque permite recorrer el proceso de cómo informar al paciente de que padece una enfermedad de importante repercusión vital y cómo apoyarle emocionalmente tras la información. Se le llama también estrategia de las 6 etapas. Es un modelo práctico que permite entender mejor el impacto de una enfermedad sobre el paciente. Se divide en seis etapas:
. Preparación del ambiente, de la entrevista.
. Descubrir qué sabe el paciente.
. Reconocer qué quiere saber.
. Compartir la información.
. Responder a sus reacciones.
. Planear el futuro.
¿Quiénes intervienen en la comunicación de malas noticias?
Usuario
Características psico-físicas del paciente:
Características psico-físicas del paciente:
. Conocer el estado biológico del paciente, sus condiciones y capacidades físicas, la presencia de disfunciones psicológicas ...
. Grado de conocimiento de la situación.
. Edad/Madurez psicológica: Las investigaciones revelan que es más importante la formación cultural ya que será más determinante en la significación de la noticia, adecuación del lenguaje, etc.
. Historia previa de interacción con la hospitalización, relación con personal sanitario (ideas, creencias, actitudes adquiridas), por presencia personal, familia o núcleo social.
. Habilidades comunicación, control emocional y resolución de problemas.
. Estilo de afrontamiento.
Tipo de enfermedad: situación clínica, pronóstico, tratamiento (complejidad, eficacia, duración), impacto en la calidad de vida.
Entorno social: apoyos y/o recursos afectivos, recursos instrumentales, circunstancias agravantes (situación laboral).
Familia
Las actitudes que suele adoptar la familia o personas allegadas pueden ser (Acarin 1998):
. Oposición o negativa a informar al paciente.
. Gestión de la verdad pronostica en función de las demandas del paciente.
. Situación ambigua en la que no hay negativa explícita a informar pero tampoco una decisión para hacerlo.
Otras variables a considerar en la comunicación son:
. Características de la familia: información que poseen sobre la situación, valoración de las dificultades y estilo de afrontamiento, edad y número de personas que la conforman, historia previa de situaciones similares y recursos que poseen (psicológicos, socio-económicos).
. Tipo de enfermedad
. Relación con el paciente: comunicación, roles respectivos y respuesta a la situación.
Personal Sanitario
. Características individuales:
- Habilidades sociales y profesionales (escucha, empatía, dar información, recogerla, control emocional).
- Actitudes y creencias.
- Apoyo socio-profesional (equipo de trabajo).
- Estabilidad y vulnerabilidad psicológica.
. Cuestiones en la asistencia al paciente:
- Ambiente de trabajo (comunicación, apoyo, estabilidad del equipo, ambigüedad de rol).
- Características de la enfermedad.
- Manejo del dolor.
- Características del paciente y la familia.
¿Cuando se debe solicitar ayuda?
Es conveniente solicitar ayuda específica (Psicólogo, Psiquiatra) por parte del Profesional si se presentan en la vida personal ó profesional (como consecuencia de ésta):
. Alteraciones e inadecuación emocional.
. Alteraciones e inadecuación emocional.
. Alteraciones bio-sociales.
. Alteraciones o disfunciones cognitivo-conductuales.
En resumen, las recomendaciones para dar malas noticias son:
1. Entorno adecuado (confortabilidad: habitación privada con asientos...).
2. Pausas reflexivas.
2. Pausas reflexivas.
3. Demostrar interés, paciencia y seguridad.
4. Evitar tecnicismos innecesarios.
5. Recomendable la presencia del equipo médico de diagnóstico y tratamiento.
6. Reforzar los recursos del paciente y las posibilidades reales/ posibles de salida.
7. No fantasear sobre la etiopatogenia (divina) del cuadro, su evolución y pronóstico.
8. No dar información incierta salvo presencia de alteraciones psicológicas en el paciente.
9. Favorecer la comunicación del paciente con su familia y allegados.
10. Solicitar que exprese sus sentimientos, no dificultar la expresión de llantos, lloros, etc.
11. Hacer participar a otras personas significativas en la comunicación.
12. Establecer y garantizar un plan de continuidad y seguimiento médico y psicológico.
13. Valorar la necesidad de otros recursos (sociales, económicos...).
13. Valorar la necesidad de otros recursos (sociales, económicos...).
Bibliografía:
Andreu C. Información clínica al paciente. Rev Clínica y Salud 1992.
Barranquero M, Apellaniz A. Ética en grupos vulnerables. Informaciones Psiquiátricas 1995.
Barreto P, Bayés R. El Psicólogo ante el enfermo en situación terminal. Anales de Psicología 1990.
Benedito MªC. La comunicación y el enfermo terminal. Cuadernos de Medicina Psicosomática 1997.
Borrel F, Prado JA. Comunicar malas noticias. Cuadernos para el equipo de atención primaria. Italfármaco 1998.
Colell G, Fontanels R. Principios de comunicación: Cómo dar malas noticias. Clínica Rural 1997.
Gómez S. Cómo dar malas noticias en medicina. Madrid: Arán Ediciones, 1998.










