martes, 15 de noviembre de 2011

SÍNDROME DE MÜNCHAUSEN POR PODERES


Un subtipo de los trastornos facticios y de los cuales ya hicimos mención en una entrada anterior, es el "Síndrome de Münchausen" y concretamente dentro de los trastornos facticios con predominio de signos y síntomas físicos.

Los trastornos facticios se caracterizan por la invención, producción o falsificación de modo intencionado de síntomas físicos o psicológicos con el fin de asumir el papel de enfermo y/o la hospitalización.

El síndrome de Münchausen es una forma extrema, crónica y recurrente de trastorno facticio, en el que una persona se provoca de forma deliberada lesiones o enfermedades a sí misma con el fin de obtener atención y cuidados médicos, indicando que no lo hacen para obtener dinero u otros beneficios económicos, sino para asumir el rol de enfermo.

Por otro lado en el síndrome de Münchausen por poderes, la finalidad es la misma: obtener la atención del personal sanitario, pero el daño se inflinge al propio hij@ en vez de al propio cuerpo. En muchos casos, estas personas han padecido también un síndrome de Münchausen.

Otras formas clínicas serían:
- Síndrome de Polle (etapa escolar y preadolescencia), consiste en el padecimiento de un síndrome de Münchausen en la figura materna (habitualmente) y también en el hijo/a adolescente; son quejas reiteradas y bastante parecidas: "ya llevo así muchos años y le va a pasar como a mí", "así empecé yo", "debe ser de herencia"...

- Doctor shopping (etapa escolar); sería como una consecuencia de los beneficios secundarios originados por la presencia de somatizaciones: ir de médico en médico, los cuáles realizan un sin fin de pruebas complementarias, cuyos resultados son persistentemente normales...

- Síndrome Münchausen vero (adolescencia), mediante la provocación directa o indirecta de procesos de enfermar con el fin de desencadenar la intervención médica.
Síndrome de Münchausen por poderes
Meadow (1977) propuso el término de Síndrome de Münchausen por poderes para referirse a aquellos casos, en los cuales la simulación de la enfermedad se lleva a cabo por una persona distinta al enfermo, generalmente la madre.

El síndrome de Münchausen ocurre debido a problemas psicológicos del adulto, tratándose de un comportamiento que busca llamar la atención de los demás. Se trata de un síndrome raro, poco comprendido, difícil de diagnosticar y cuya causa es desconocida.

Constituye una forma de Maltrato Infantil de alto riesgo, el cuál conlleva escasa visibilidad, a menudo pasa desapercibido durante semanas, meses e incluso años, incluso presenta graves complicaciones y pueden derivar en la muerte.

En este trastorno uno de los padres (habitualmente la madre), provocan e inventan síntomas orgánicos o psicológicos en sus hij@s, lo cual induce a someterles a exploraciones, tratamientos e ingresos hospitalarios innecesarios e incluso a veces, aversivos. Pudiendo agravar en ocasiones enfermedades o síntomas preexistentes en el niñ@. Se muestra una escasa capacidad de las figuras parentales para asegurar una crianza y educación adaptadas a las necesidades del niñ@.

La finalidad de estas conductas, puede ser el de asumir el rol de paciente a través de otra persona; se ha sugerido que uno de los incentivos de los padres al realizar este tipo de comportamientos es provocar atención y apoyo por parte del personal sanitario.

La madre puede simular síntomas de enfermedad en su hij@ añadiendo sangre a su orina o heces, dejando de alimentarlo, falseando fiebres, administrándole fármacos (en secreto) que le produzcan vómito o diarrea o empleando otros trucos como por ejemplo, infectar las vías intravenosas (a través de una vena) para que el niño aparente o en realidad resulte enfermo.

Estos niñ@s suelen ser hospitalizados por presentar grupos de síntomas que no encajan en ninguna enfermedad conocida. Asimismo, la madre normalmente es muy colaboradora en el marco del hospital y, a menudo, es muy apreciada por el personal de enfermería por el cuidado que le prodiga a su hijo. Se la ve como una persona dedicada y abnegada, lo que hace menos probable que el personal médico sospeche el diagnóstico del síndrome de Münchausen.

Sus frecuentes visitas, desafortunadamente, también le dan fácil acceso al niñ@ para poder inducirle más síntomas. Los cambios en la condición del niñ@ casi nunca son presenciados por el personal del hospital y casi siempre ocurren sólo en presencia de la madre.


Una vez reconocido el síndrome, es necesario proteger al niño y retirarlo del cuidado directo de la madre o padre, se debe notificar del síndrome a las autoridades por tratarse de una forma de maltrato infantil, así mismo se les debe ofrecer ayuda psiquiátrica.

Estas madres se caracterizan por:
- Gran destreza para manipular al personal (médicos, enfermeras, trabajadoras sociales).
- Madres con edad promedio de 30 años.
- Sobreprotectoras con el hijo.
- Relación simbiótica con el hijo.
- Con trastornos disociativos atípicos.
- Depresivas, ansiosas.
- Con gran capacidad de invención.
- Con trastorno límite de la personalidad.
- Agresividad.
Señales de alerta, que deben ser tenidas en cuenta:
- Un niño que tiene uno o más problemas médicos que no responden al tratamiento o que siguen un curso inusual que es persistente, inexplicable y desconcertante.

- Exámenes físicos o de laboratorio que son altamente inusuales, discrepantes en forma ostensible con la historia clínica.

- Un padre/madre que parece un médico por sus conocimientos y / o se encuentra fascinado con los detalles médicos y hospitalarios. Parece disfrutar el ambiente hospitalario, y expresa su interés en los problemas de otros pacientes.

- Un padre/madre muy atento que se resiste a dejar solo a su hij@ y que parecen requerir una atención constante.

- Un padre/madre que se ve llamativamente calmado, frente a graves dificultades que su hij@ puede estar cursando. Por otro lado es muy alentador con el médico, pero si se contraría, descalifica al personal, y exige más intervención, más procedimientos, una segunda opinión, y transferencias a otras instalaciones más sofisticadas.

- Los padres pueden centrar su atención en su propia salud o preguntar acerca de los posibles desequilibrios que puede generarle su trabajo.

- Los signos y síntomas de la enfermedad del niñ@ no se producen en ausencia de los padres.

- Una historia familiar similar o con enfermedades inexplicables o la muerte en un herman@.

- Un padre/madre con síntomas similares a los del propio niñ@, o con problemas médicos que hacen que la historia de la enfermedad sea sorprendente y poco habitual.

- Se sospecha una relación emocionalmente distante entre ambos padres. El cónyuge no visita a menudo el paciente y tiene poco contacto con los médicos, incluso cuando el niñ@ está hospitalizado con una enfermedad grave.

- Un padre/madre que está rodeado de situaciones dramáticas, con acontecimientos negativos; como pueden ser el incendio de su casa, robos o accidentes de coche, que le afectan a él y a su familia mientras el hij@ está en tratamiento.

- Un padre/madre que parece tener una necesidad ansiosa de adulación o que se esfuerza por lograr el reconocimiento público de sus capacidades.

Se pueden presentar con signos o síntomas:
- Genitourinarios (dolor, sangrados, infecciones).
- Digestivos (dolor, vómitos, diarrea, sangrados).
- Neurológicos (convulsiones, trastornos del sensorio-motores y del comportamiento).
Tratamiento
No se ha demostrado ninguna terapia eficaz en el tratamiento de estos pacientes. El tratamiento por tanto debe hacerse centrándose en el manejo de estos pacientes más que en su curación. El factor que más influye en el éxito de este manejo e que se identifiquen rápidamente este trastorno, y así el médico podrá evitarle al paciente gran cantidad de procedimientos diagnósticos.

Existe poca información disponible sobre los mejores tipos de tratamiento y el pronóstico. Generalmente, requiere años de apoyo psiquiátrico.

Los niños pueden requerir atención médica para tratar las lesiones infligidas por su progenitor/a, al igual que atención psiquiátrica para hacerle frente a la depresión, la ansiedad y otras afecciones que puedan ser provocadas por el maltrato infantil. Y como ya hemos indicado, algunos niñ@s pueden morir por infecciones u otras lesiones infligidas por padres que sufren el síndrome de Münchaussen por poderes.
Meadow: Quien genera un trastorno facticio por poderes no responde a un cuadro psicótico ni alucina mientras enferma a su/s hij@/s.
"Los padres y sobre todo la madre, inventan, falsifican o producen de manera voluntaria síntomas al niño, con la finalidad de gratificar las necesidades psicológicas de atención y dependencia de ellos mismos".
Fuentes:
American Psychiatric Association. DSM IV TR. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales.
Rumans L, Vosti K. Factitious and fraudulent fever. Am J Med 1978.
Henderson LM, Bell BA, Miller JD. A neurosurgical Münchhausen tale. J Neurol Neurosurg Psychiatry 1983.
Levy NB, Rajapaksa T. A case of chronic factitious illness. Int J Psychiatry Med 1976-77.
Fink P, Jensen J. Clinical characteristics of the M nchhausen syndrome. A review and 3 new case histories. Psychother Psychosom 1989.
Gheis S, Mayer R. Münchhausen syndrome. Clin Ter 2000.
Escudero Fernández B, Zapatero M, Arizmendi MC, et al. Síndrome Munchausen por poderes. Actuación médica. Ac Ped Esp 1993.
Meadow R. Different interpretations of Munchausen syndrome by proxy. Child abuse & neglect 2002.
Wikipedia, enciclopedia libre... ...


 

viernes, 11 de noviembre de 2011

RECAPITULANDO: LA VÍA LÁCTEA Y LAS CONSTELACIONES

 
Nuestra Vía Láctea es una galaxia espiral barrada (tiene una barra central de estrellas brillantes que abarca de un lado a otro de ella).
Alberga nuestro sistema solar.

Su diámetro medio es de 10.000 años luz y se calcula que tiene entre 200.000 y 400.000 estrellas.

El nombre Vía Láctea "camino de leche" es adoptado de la mitología griega.

En culturas como la vikinga, se creía que la Vía Láctea era el camino que llevaba los muertos hasta el destino definitivo.

Para los celtas era el camino que llevaba al castillo de la reina de las hadas.

Las alegorías chinas y japonesas, la consideran un río celestial, mientras que en España se le conoce popularmente como el camino de Santiago, pues servía de guía a los peregrinos.

Desde nuestro Sol, se calcula que hay unos 28.000 años luz hasta el centro de la galaxia, lo que viene a significar que estamos en los suburbios.

Un estudio reciente, publicado por investigadores del grupo de poblaciones estelares de la universidad de Padua, señalan que la formación de la Vía Láctea fue en un proceso rápido de entre 500 y 1.000 millones de años.

PARTES DE LA VÍA LÁCTEA
EL HALO:
Estructura esferoidal, con una concentración de estrellas muy baja y apenas tiene nubes de gas, y carece de regiones con formación estelar.

En el halo se encuentran la mayor parte de los cúmulos globulares (agrupaciones densas de centenares o miles de millones de estrellas viejas), que son reliquias de cuando se formó la galaxia.

Se ha deducido que en el halo hay gran cantidad de materia oscura.

EL DISCO:
Principalmente está compuesto de estrellas jóvenes. Es donde más gas hay en la galaxia, y dentro de él se dan procesos de formación estelar.

Tiene 8 brazos espirales, los dos principales Escudo-Centauro y Perseo, y los dos secundarios, Sagitario y Escuadra.

En el brazo espiral de Sagitario está el brazo local conocido como Orion, y es aquí donde está enclavado nuestro sistema solar.

El brillo de los brazos es mayor que el resto de las zonas, pues allí se concentran las gigantes azules, estrellas muy luminosas.

El disco galáctico tiene una parte denominada "disco grueso" que es el remanente de un segundo colapso y aplanamiento de la galaxia.

El disco está unido al bulbo galáctico por una barra de unos 13.000 años luz, la cual está a su vez unida por un anillo de unos 16.500 millones de años luz, que concentra además una gran cantidad de hidrógeno molecular.

EL BULBO:
Es también conocido como el núcleo de la galaxia. Se sitúa en el centro y es la zona de mayor densidad de estrellas. Tiene una forma de esfera achatada y gira como un sólido rígido.

Parece ser que en el centro de la galaxia hay un gran agujero negro de unos 2,6 millones de masas solares, al que los astrónomos han dado el nombre de Sagitario A.

CONSTELACIONES
En astronomía se considera una constelación, una agrupación convencional de estrellas, con posición en el cielo nocturno, en apariencias cercanas, vinculadas con líneas imaginarias, adoptando forma de figuras.

La UAI (Unión Astronómica Internacional) a partir de 1928 reagrupó oficialmente la esfera celeste en 88 constelaciones con límites precisos, para que todo punto del cielo quedase dentro de los límites de una figura.

A lo largo de la historia, las diferentes civilizaciones trazaron sus modelos de constelaciones.

De las 88 constelaciones adop tadas por la UAI, prácticamente la mitad son producto de la imaginación de astrónomos griegos.

De las más populares y conocidas, está el zodíaco, una banda del cielo por donde aparentemente transitan el Sol y los planetas.

A partir del siglo XVI, cuando los navegantes europeos salieron a explorar los mares del sur, encontrándose un cielo desconocido, por lo que para ayudar a la navegación se idearon nuevas constelaciones.

En su gran mayoría, los límites de las constelaciones siguen los trazos imaginarios impuestos por UAI (Unión Astronómica Internacional) de 1928 a 1930.

En la actualidad, las constelaciones han perdido la importancia que antes tenían. Actualmente los astrónomos profesionales se refieren a los objetos observados en la esfera celeste, usando un sistema de coordenadas.

En general, los aficionados continuamos conociendo y estudiando las constelaciones.

Dejamos aquí esta entrada y lo hacemos con un vídeo sobre nuestra Vía Láctea.


Fuentes:




martes, 8 de noviembre de 2011

CÓMO DAR MALAS NOTICIAS...


Las “malas noticias” son aquellas que alteran las expectativas de futuro de la persona, bien por ser ella la directamente afectada por la situación del hecho o por ser alguna persona de su entorno la afectada.

Comunicar malas noticias es, probablemente, una de las tareas más difíciles a las que se deben enfrentar los profesionales de la salud, siendo considerada a pesar de ello como una competencia menor. No es fácil dar malas Noticias y no hay una fórmula para la comunicación de las mismas.

Los factores que dificultan su comunicación pueden provenir del ambiente sociocultural, del paciente o del propio médico.

¿Por qué nos preocupa cómo dar malas noticias?

- El personal sanitario recibe poca o nula formación en relación a como manejar estas situaciones, se aborda desde las universidades el binomio salud-enfermedad desde una perspectiva totalmente biológica, desatendiendo la formación en habilidades de comunicación.- Por las consecuencias y las perspectivas: el ser poco hábiles dando malas noticias puede generar un sufrimiento añadido innecesario en la persona que recibe la mala noticia y un deterioro en la relación personal e institucional posterior.


Saber manejar las malas noticias puede disminuir el impacto emocional en el momento de ser informado, permitiendo ir asimilando la nueva realidad poco a poco y afianzando la relación personal asistencial-familia.

- Por imperativo profesional y humano, ya que muchas veces tememos dar las malas noticias a causa de ciertos aspectos de la formación profesional (“no hacer daño”, quedar como “verdugos”) y de persona común y corriente (pensamiento mágico, por ejemplo, de “dar la muerte” o “concederla” por hablar de ella).

- Son situaciones difíciles que suelen afectarnos y desgastarnos emocionalmente (burnout).

- Por temor a las nuevas demandas, de forma que el que transmite la información tiene que hacer frente a las nuevas demandas: intervención en crisis, apoyo psicoemocional permanente, recepción de angustias y agresiones, solicitud de protección y no abandono, etc.

¿Qué información comunicar?
El manejo adecuado de la información y comunicación constituye junto con la estabilización del paciente una herramienta importante en la atención sanitaria urgente (Gómez-Batiste X. 1997, Muñoz y col., 1997).
La información al paciente es un elemento terapéutico que se utiliza con precaución, por un lado, por la tendencia histórica a la contención de la información; y por otro, por el desconocimiento general de sus efectos sobre el bienestar físico y psíquico (Andreu, C. 1992).

Principios generales para ofrecer una información adecuada:
- Iniciar el proceso recogiendo información del paciente y sus familiares para determinar qué desean saber sobre el problema, conocer sus dudas, escuchar sus preocupaciones, intereses...
- La información se ofrecerá gradualmente, de forma clara, adecuando nuestro lenguaje al nivel socio-cultural de nuestro interlocutor. La veracidad en este momento, se cree favorece una buena relación entre usuario- profesional.

Los estudios demuestran la importancia de la congruencia informativa, debido a que el paciente, como parte del proceso multidireccional recibe información por distintas vías: familia, compañer@s, entorno, señales biológicas, etc.

En estas situaciones es importante analizar e interpretar los flujos de comunicación que se manifiestan mediante las expresiones faciales, gestuales, posturales, contacto físico, tono de voz y dirección e intensidad de la mirada; ya que refuerzan, generan sentimientos de credibilidad y confianza, y mejoran la comunicación. El caso contrario en que no coincida lo que se dice con lo que se piensa crea confusión y/o rechazo en el paciente.

La comunicación del diagnóstico, pronóstico, posibles tratamientos y sus efectos, se realizará en la medida de lo posible, en presencia de las personas allegadas para posibilitar la posterior comunicación y apoyo entre ambos (Barranquero, M. y Apellaniz, A. 1995).

Efectos psicológicos de la información

El resultado de facilitar una adecuada información se considera un derecho del paciente y un elemento terapéutico por sus efectos en el comportamiento, siendo los efectos positivos de una buena comunicación:
- Una disminución de la ansiedad (que es aumentada por la ausencia de información) y el aislamiento emocional, así como la oposición y/o agravamiento de otras conductas desadaptativas o disfuncionales.
- Se produce un aumento en su capacidad para la toma de decisiones.
- Mejora el proceso de adaptación psicológica del paciente.
- Favorece la realización de objetivos terapéuticos.

Cómo dar malas noticias
Hay una gran variedad de malas noticias, sin embargo, no hay una única forma de abordarlas, indicando que los receptores de malas noticias no olvidan nunca dónde, cuándo y cómo se les informó de ella.
- Entorno: dónde, cuándo, con quién, cuánto tiempo.
Se debe elegir el lugar más idóneo (confortabilidad) del que dispongamos.
Informar al ser posible personalmente y evitar el teléfono, ya que no se puede prever la respuesta emocional ni modular la información según esta respuesta.
Propiciar que el paciente esté acompañado cuando se le vaya a informar, siendo importante evitar las horas nocturnas para dar la información. También hay que tener en cuenta determinadas circunstancias personales y familiares del paciente, siempre que su consideración no implique agravamiento del proceso.

Habilidades y estrategias: qué decir y cómo decir.
Habilidades:
- El silencio; que es una herramienta de información y de terapia. Puede ser duro responder a una pregunta o afirmación muy directa como: "a veces creo que no me voy a curar". Un silencio del profesional reafirma al paciente en esa reflexión y, en este sentido, creemos que el silencio informa.
También es terapéutico el silencio cuando el paciente se conmueve, llora o se irrita. Un silencio empático mirándole a la cara, prestándole nuestra atención, es terapéutico porque sabe que puede contar con nosotros. Además, si no se sabe qué decir en una situación muy emotiva es mejor que callemos.

- La escucha activa; el paciente conmovido por una enfermedad grave puede o no querer hablar. Debemos escuchar sus palabras y su silencio. La escucha activa propicia una baja reactividad que significa no interrumpir, esperar a que el paciente acabe antes de empezar a hablar, e incluso, si la situación lo requiere mantener silencios ya comentados.

- Empatía. Se puede definir la empatía como la solidaridad emocional: "entiendo que debes estar sufriendo mucho", y la legitimación de esta emoción: "cualquiera en tu lugar sufriría". La empatía es ponerse en lugar del otro para entenderle y ayudarle.

- Asertividad. Que el paciente crea que sabemos lo que hacemos y que se sienta respetado en sus opiniones. No basta con saber qué debemos hacer, si queremos ser asertivos el paciente debe percibirnos como profesionales seguros de nosotros mismos. Incluso en situaciones de incertidumbre debemos transmitir seguridad y que nuestras opiniones estén fundamentadas.

Estrategias:
La estrategia de buckman es la que habitualmente se utiliza al hablar de estrategias para dar malas noticias, porque permite recorrer el proceso de cómo informar al paciente de que padece una enfermedad de importante repercusión vital y cómo apoyarle emocionalmente tras la información. Se le llama también estrategia de las 6 etapas. Es un modelo práctico que permite entender mejor el impacto de una enfermedad sobre el paciente. Se divide en seis etapas:
. Preparación del ambiente, de la entrevista.
. Descubrir qué sabe el paciente.
. Reconocer qué quiere saber.
. Compartir la información.
. Responder a sus reacciones.
. Planear el futuro.

¿Quiénes intervienen en la comunicación de malas noticias?
Usuario
Características psico-físicas del paciente:
. Conocer el estado biológico del paciente, sus condiciones y capacidades físicas, la presencia de disfunciones psicológicas ...
. Grado de conocimiento de la situación.
. Edad/Madurez psicológica: Las investigaciones revelan que es más importante la formación cultural ya que será más determinante en la significación de la noticia, adecuación del lenguaje, etc.
. Historia previa de interacción con la hospitalización, relación con personal sanitario (ideas, creencias, actitudes adquiridas), por presencia personal, familia o núcleo social.
. Habilidades comunicación, control emocional y resolución de problemas.
. Estilo de afrontamiento.

Tipo de enfermedad: situación clínica, pronóstico, tratamiento (complejidad, eficacia, duración), impacto en la calidad de vida.

Entorno social: apoyos y/o recursos afectivos, recursos instrumentales, circunstancias agravantes (situación laboral).

Familia
Las actitudes que suele adoptar la familia o personas allegadas pueden ser (Acarin 1998):
. Oposición o negativa a informar al paciente.
. Gestión de la verdad pronostica en función de las demandas del paciente.
. Situación ambigua en la que no hay negativa explícita a informar pero tampoco una decisión para hacerlo.

Otras variables a considerar en la comunicación son:
. Características de la familia: información que poseen sobre la situación, valoración de las dificultades y estilo de afrontamiento, edad y número de personas que la conforman, historia previa de situaciones similares y recursos que poseen (psicológicos, socio-económicos).
. Tipo de enfermedad
. Relación con el paciente: comunicación, roles respectivos y respuesta a la situación.

Personal Sanitario
. Características individuales:
- Habilidades sociales y profesionales (escucha, empatía, dar información, recogerla, control emocional).
- Actitudes y creencias.
- Apoyo socio-profesional (equipo de trabajo).
- Estabilidad y vulnerabilidad psicológica.
. Cuestiones en la asistencia al paciente:
- Ambiente de trabajo (comunicación, apoyo, estabilidad del equipo, ambigüedad de rol).
- Características de la enfermedad.
- Manejo del dolor.
- Características del paciente y la familia.

¿Cuando se debe solicitar ayuda?
Es conveniente solicitar ayuda específica (Psicólogo, Psiquiatra) por parte del Profesional si se presentan en la vida personal ó profesional (como consecuencia de ésta):
. Alteraciones e inadecuación emocional.
. Alteraciones bio-sociales.
. Alteraciones o disfunciones cognitivo-conductuales.


En resumen, las recomendaciones para dar malas noticias son:
1. Entorno adecuado (confortabilidad: habitación privada con asientos...).
2. Pausas reflexivas.
3. Demostrar interés, paciencia y seguridad.
4. Evitar tecnicismos innecesarios.
5. Recomendable la presencia del equipo médico de diagnóstico y tratamiento.
6. Reforzar los recursos del paciente y las posibilidades reales/ posibles de salida.
7. No fantasear sobre la etiopatogenia (divina) del cuadro, su evolución y pronóstico.
8. No dar información incierta salvo presencia de alteraciones psicológicas en el paciente.
9. Favorecer la comunicación del paciente con su familia y allegados.
10. Solicitar que exprese sus sentimientos, no dificultar la expresión de llantos, lloros, etc.
11. Hacer participar a otras personas significativas en la comunicación.
12. Establecer y garantizar un plan de continuidad y seguimiento médico y psicológico.
13. Valorar la necesidad de otros recursos (sociales, económicos...).

Bibliografía:
Andreu C. Información clínica al paciente. Rev Clínica y Salud 1992.
Barranquero M, Apellaniz A. Ética en grupos vulnerables. Informaciones Psiquiátricas 1995.
Barreto P, Bayés R. El Psicólogo ante el enfermo en situación terminal. Anales de Psicología 1990.
Benedito MªC. La comunicación y el enfermo terminal. Cuadernos de Medicina Psicosomática 1997.
Borrel F, Prado JA. Comunicar malas noticias. Cuadernos para el equipo de atención primaria. Italfármaco 1998.
Colell G, Fontanels R. Principios de comunicación: Cómo dar malas noticias. Clínica Rural 1997.
Gómez S. Cómo dar malas noticias en medicina. Madrid: Arán Ediciones, 1998.